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Vol. 143 - Número 11 - Agosto 2022 (en Castellano) |
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La ST: ¿lugar de encuentro de los sabios o patio de recreo de los necios? – I MARCELLO R. SERINI
Marcello R. Serini es un estudiante de larga data de la Sabiduría Eterna, que reside en Australia.
La tradición Teosófica y la Sabiduría Eterna Es una obviedad sociológica validada que, a través de sus enseñanzas, la Sociedad Teosófica (ST) encabezó el camino para el actual "Movimiento de la Nueva Era" en Occidente y la aceptación cada vez mayor de la idea del karma y reencarnación, estas ideas aparecen incluso en las películas como un asunto de “déjà vu”. Pero, al contemplar el estado de la ST en la tercera década del siglo XXI, tenemos que cuestionarnos si su establecido enfoque centenario es viable, o preguntarnos si hay formas de actitud o áreas que se necesitan mejorar y si no sería prudente diferenciar entre la tradición teosófica y la Sabiduría Eterna en lugar de emparejar las dos como si fueran lo mismo. Mientras que la “Teosofía Moderna”, tal como fue divulgada por los fundadores de la ST, incorpora gran parte de la tradición de la Sabiduría Eterna, tenemos que preguntarnos si se puede decir que los escritos posteriores de los teósofos que siguieron, forman parte de, o están en la misma categoría de esa antigua tradición transmitida a través de los siglos. También tenemos que preguntarnos si estas obras transmiten las mismas “energías transformadoras” capaces de despertar el alma dormida. A veces también parecemos estar demasiado influenciados por antiguos maestros o escritores teosóficos, citándolos como autoridades o fuentes confiables, sin molestarnos en hacer realmente el trabajo de investigación o cotejar la información. Sin embargo, sabemos que H. P. Blavatsky (HPB) no enseñó la reverencia por el mensajero sino solo por el mensaje. Y mientras ella depositó un (comprensible) gran respeto por aquellos a quienes llamamos “Los Maestros”, vale la pena señalar que Ellos ni siquiera se ven a sí mismos como el centro del asunto, sino solo como los humildes discípulos de los Venerables Lamas encarnados. Sin embargo, el aparente culto a la personalidad de los fundadores es difícil de negar, como lo es la casi sacrosanta referencia a la “Doctrina Secreta” como la única fuente de sabiduría. ¿No puede ser esto un remanente de un adoctrinamiento religioso que subconscientemente todavía está en funcionamiento? En el Gran Salón de la ST en Adyar, uno puede contemplar la anomalía de ver un gran monumento dedicado a los fundadores, pero placas conmemorativas más pequeñas que hacen referencia a otros grandes maestros de la humanidad o religiones del mundo. En cambio, todo el énfasis de HPB fue puesto en la sabiduría impersonal que ha existido a través de las edades. Pero, tal como se expresan las cosas en los escritos teosóficos, es casi como si uno tuviera que rendir homenaje a un evento pasado antes de proceder a formular una visión actual. Esto puede ilustrarse mejor trayendo la atención sobre el "cautiverio" paralelo de los "científicos modernos" con el concepto darwiniano de evolución que generalmente se considera que contiene, de una manera lógica y evidente, todas las respuestas a la vida encarnada que, sin embargo, no resiste un examen más profundo. El mayor obstáculo: la tradición de dos tipos Si estudiamos los obstáculos por los que pasaron los pensadores occidentales en su búsqueda por el conocimiento objetivo que dio origen a la ciencia moderna, se percibe que, mientras se desarrollaba un método científico, también se producía un decidido ascenso de la conciencia. Esta “conciencia” hizo posible la percepción de aquellos factores limitantes existentes, dando lugar al cuestionamiento del dogma, desafiando la herencia académica clásica, así como la Iglesia y otros organismos ortodoxos establecidos. Pero este camino hacia el conocimiento nunca ha sido un asunto bien definido que conduzca a una gnosis trascendental. Más bien, ha sido una serie de sistemas de pensamiento superpuestos y puntos de vista que evolucionaron con el tiempo, dominados por líderes hasta el punto de influir virtualmente en la perspectiva de toda una era, antes de ser suplantados por otros. Así, al escribir sobre Los Orígenes de la Ciencia Moderna, Herbert Butterfield se refiere a Copérnico: “Él es uno de esos individuos creadores de sistemas mundiales, como Aristóteles y Ptolomeo, quienes nos asombran por el poder que mostraron al producir una síntesis tan mítica -y tan intrascendente en el presente- que deberíamos considerar su trabajo casi como un asunto de juicio estético solamente”. Sin embargo, su influencia se mantuvo durante milenios. Esta declaración se aplica igualmente a algunos de los escritores teosóficos "posteriores a HPB", cuyas obras a menudo se han considerado como "Teosofía", pero que, de hecho, reflejaban sus propias interpretaciones de la Sabiduría Eterna. Dada la tendencia aclarada anteriormente y las circunstancias históricas, una presentación clara de la Sabiduría sigue siendo primordial, difundida sobre todo, de una manera significativa y reconocible para los buscadores de hoy. Pero, ¿cuál es la forma reconocible en una época de cambio cuando los hitos establecidos han perdido su significado y no logran inspirar a las "masas saturadas por los medios de comunicación"? ¿Quizás ahora “El Mensaje” se está transmitiendo en una forma diferente? Mirando los sucesos mundiales desde la década de 1970, cuando se esperaba que surgiera el “nuevo impulso”, el suceso más llamativo ha sido la proliferación de la sabiduría oriental, el yoga, los centros de yoga, los ashrams (iniciados en Occidente por C. W. Leadbeater –CWL- con la Comunidad de Manor en la década de 1930) y técnicas meditativas centradas en la "autorrealización". Estas son prácticas y enseñanzas que infunden un sentido de equilibrio, un sorprendente fenómeno sociológico de sincronización. Todo ello muy alejado del enfoque y formato centenario que ha caracterizado a la ST desde sus inicios. En esencia, se trata de alejarse de la conceptualización abstracta para experimentar la causalidad, enfocada en la conciencia individualizada como un portal hacia el Todo Universal más allá de esta dimensión física. Significativamente, esto llega, en un momento en el que se hizo evidente que el crecimiento descontrolado se estaba convirtiendo rápidamente en perjudicial para el planeta (consulte: Los Límites del Crecimiento [Un informe para el Club de Roma] y La Humanidad en el Punto de Inflexión [El segundo Informe al Club de Roma]), casi como si iniciara ese proceso de “contrarrestar el avance del devenir”, a uno de “ser y quietud”. Exploremos estas implicaciones: · Mirando los eventos pasados dentro de la ST, de la historia relacionada con las interpretaciones de Annie Besant y CWL del joven J. Krishnamurti y el resultado posterior, uno puede ver que ha habido una completa falta de percepción de que la "Consciencia" necesita expresar sus propias formas únicas libres de conceptos anteriores, puntos de vista o ideas de cómo debería ser un Maestro o "Las Enseñanzas". Esto, a pesar de los poderes de clarividencia incuestionables de las personas mencionadas anteriormente (consulte el trabajo de Stephen M. Phillips: Visualización Remota de Partículas Subatómicas, etc.), quienes, obviamente, podían percibir la grandeza de Krishnaji, fueron víctimas de construcciones pasadas dentro de sus mentes condicionadas por la época post-victoriana.
Lo mismo puede decirse del enfoque adoptado para instruir y desarrollar espiritualmente a los jóvenes bajo el cuidado de CWL que vivían en The Manor en Sydney. Todo el esfuerzo quedó en nada. ¿Por qué? Hubo factores similares en juego (una falta de comprensión adecuada de la naturaleza de la Conciencia) o "algo", evidente en el trabajo y que se manifiesta en los Ashrams de Oriente, que obviamente faltaba en Occidente.
· Dado el registro histórico de la humanidad, de todas las especies biológicas, de la adaptación al medio ambiente y las circunstancias, podemos inferir con seguridad que la "Conciencia" siempre se expresa de nuevo en consonancia con ese "siempre presente ahora en formatos cambiantes". Si eso es cierto, entonces surge la pregunta: “¿Está la ST, a pesar de abrir tantos caminos nuevos a fines del siglo XIX, haciéndolo actualmente?” Pero ¿por qué hacer esta pregunta? Después de todo, se ha realizado un trabajo muy útil dentro de la ST para optimizar y modernizar sus libros y literatura general, sus sitios web, sus librerías y los modos de presentar conferencias y otras actividades.
· Sin embargo, dados los resultados, el rendimiento decreciente a manera de la membresía en proporción a la población, el desvanecimiento de la imagen pública y la influencia, la incapacidad de presentar programas sociales reformadores que valgan la pena, todo indicaría que el enfoque y las medidas emprendidas son insuficientes.
La Naturaleza del Universo: Materia / Energía / Mente / Conciencia
El siglo XX, a través de los descubrimientos de la ciencia, ha demostrado que el Universo no es lo que parece ser, su aparente solidez y paradigma mecanicista de los siglos pasados ha dado paso a campos de energía y flujos interactivos capaces de ser afectados por la mente. Extrañamente, a pesar de toda la evidencia experimental resultante, la idea de que este mundo o plano de existencia, continúa siendo considerado como “la (única) realidad”, permanece incuestionable y no como una dimensión relativa percibida solo por nuestra conciencia humana.
Pareciera entonces que “en un momento en que el ateísmo no solo se difunde por doquier, sino que se erige como signo de civilización y de un estado verdaderamente avanzado, liberal y laico” (Greenlees, 1949), existe una necesidad urgente de que la humanidad vaya más allá de esta perspectiva y de cualquier organización espiritualmente orientada a señalar el camino, a través de conocimientos apropiados y métodos de aplicación pertinentes.
· ¿Pero cómo hacerlo? Dado que la Conciencia sigue siendo, posiblemente, el mayor desafío para el intelecto humano, este tema tan esquivo puede convertirse, a la luz del Tercer Objetivo, en el área de contribución más prometedora y útil de la ST en nuestro presente siglo.
· Muy adelantado a su tiempo, el Swami Vivekananda dijo: “Debemos emprender el estudio del estado superconsciente como cualquier otra ciencia. En razón que tenemos que establecer nuestro fundamento; debemos seguir a la razón hasta donde nos lleve y cuando la razón falle, la razón misma nos mostrará el camino hacia el plano más elevado”. (Espiritualidad y Ciencia de la Conciencia, Instituto de Cultura de la Misión Ramakrishna, 2010).
Es la forma moderna de depositar una gran fe en la ciencia y sus resultados, en la firme creencia de que, lógicamente, se obtendrán las respuestas codiciadas y, como consecuencia, se resolverán todos los problemas.
En este punto, es prudente notar que Einstein comentó: “El método científico no puede enseñarnos nada más allá de cómo los hechos están relacionados y condicionados entre sí”. Al percibir claramente esta anomalía, el brillante físico teórico Wolfgang Pauli vio la necesidad de enfocarse más allá de la racionalidad y abrir la ciencia a considerar la naturaleza y las funciones de la psique (Referencia: Pauli y Jung — El encuentro de Dos Grandes Mentes, D. Lindorff).
Del mismo modo, en 1998, el Dr. Dean Hamer (del famoso "gen de Dios") del Laboratorio de Estructura Genética de los Institutos Nacionales de Salud de USA, utilizó el ITC (Inventario de Temperamento y Carácter), intentó medir esencialmente la “espiritualidad”, al correlacionar las respuestas de los voluntarios a través de la clasificación de cambios en la estructura de los genes conocidos como reguladores del estado de ánimo. Siguieron estudios más sofisticados, otros en la última década que utilizaron la neuroimagen y resonancia magnética funcional para evaluar a los meditadores, lo que llevó, finalmente, a la posibilidad de identificar con precisión las correlaciones neuronales con cualquier experiencia de "conciencia" dada.
Sin embargo, ya en 1980, Amaury de Riencourt, escribiendo en su libro El Ojo de Siva, declaró: “Por mucha identificación que pueda tener lugar en investigaciones futuras entre los nadis parecidos a filamentos y los nervios… o entre los siete chakras… y los ganglios simpático y parasimpático del sistema nervioso autónomo, el hecho es que la utilidad práctica (del enfoque yóguico) no tiene nada que ver con… la precisión científica. Pero, aunque este “enfoque científico” no nos dará una comprensión de la naturaleza subyacente de la experiencia, puede usarse con ventaja para mostrar, de manera concluyente, la correlación entre el funcionamiento de las conciencias y el ser encarnado”.
Allí, y nada más, se ilustra la utilidad de la ciencia y los sueños de que ésta sea capaz de dar una respuesta final relacionada con el llamado “enigma de la vida”. En pocas palabras, a lo que conduce todo esto es que estamos creando sistemas de datos que están lógicamente correlacionados para brindar resultados consistentes y medibles, es decir, información sobre campos o áreas específicas de análisis que conducen a una comprensión más profunda de nuestra Naturaleza y relación con el universo.
Pero a pesar de que los resultados están disponibles y revelan, como en la Física Cuántica, una realidad más profunda, no logramos percibir su significado y consecuencia, el fracaso se deriva, más que cualquier otra cosa, de nuestro arraigado sentido de dualidad y separación de la Naturaleza y del resto de la vida.
Una nueva representación de la Sabiduría Eterna y de las "técnicas yóguicas" necesarias para comprender la conciencia superaría el problema. Por ejemplo, el verso 39 del “Vishnu Sahasranama” menciona ese “Ser luminoso e inigualable, todos los cuerpos... cuyo mejor culto es la visión de la igualdad, conocida a través de diferentes métodos de investigación”. Estamos tratando aquí con la tradición puránica que describe, entre otras cosas, "la creación y renovación natural (Cosmogonía)" pertinente a este tema.
Encontramos, además, que en el Naradiya Purana, “los dharmas cambian con el tiempo”, mientras que en el Brahmavaivarta Purana el mismo sabio enseña que “la creación del universo no es más que la transformación de Brahman”. Por lo tanto, estamos tratando con aspectos de una totalidad transformadora o una conciencia que, cuando se expone en un campo —“materia”— varía en cualidades, propiedades y expresión a lo largo de los límites de tiempo. De acuerdo con la tradición puránica, encontramos que las historias y alegorías más en consonancia con lo anterior son las historias legendarias de Siva (Rudra) y que al contemplar estas enseñanzas surge una comprensión más profunda del "funcionamiento de la conciencia".
Al observar los sucesos de los últimos 100 años con guerras aparentemente interminables, devastaciones y nuevas estructuras emergentes, uno queda impactado por el ritmo dinámico del cambio y transformación de la sociedad, casi como si una nueva era hubiera comenzado a alborear, con la necesidad de una nueva “ética global” volviéndose primordial. Se dice que, cuando la primera bomba atómica fue detonada el 16 de julio de 1945, Robert Oppenheimer, director del Laboratorio Científico de Los Alamos, tarareó los versos del Bhagavadgitâ: “Me he convertido en la muerte; la destructora de los mundos”.
Parecería que Siva ha venido y de hecho está “sosteniendo la espada”, o ese terrible Jin, que emergió del pozo de sacrificio Brahmajñâna en los Himalayas de hace mucho tiempo (cap. 166, “Sânti Parva”, Mahabharata) no es meramente especulación, sino que se refleja en los sucesos antes mencionados y en la proliferación de centros de yoga, la literatura yóguica y la aceptación del concepto de "Autorrealización", tradicionalmente atribuido a su patrón arquetípico de "Siva".
Si analizamos estas principales tendencias, podemos percibir que lo que se está manifestando es una forma de “autoempoderamiento” y una resintonización con la Naturaleza Cósmica que antes estaba ausente, involucrando tanto la dimensión espiritual como a la ambiental. En términos tecnológicos, esto implica la interacción entre sistemas fusionados, lo que lleva a "estados turbulentos" (transitorios), antes de establecerse en un potencial o nivel de actividad más alto.
En la imaginería puránica, esta es una transición de la era más tranquila y las enseñanzas dominadas por Vishnu al Siva más dinámico, excéntrico, aparentemente impredecible y oculto. Al emplear (sus) poderes femeninos, o “Saktis”, en consonancia con deidades femeninas (energías conscientes, directoras), coincide, curiosamente, con el surgimiento mundial del “Movimiento de la Mujer” y de técnicas dinámicas (como el Kundalini Yoga), necesarias para alcanzar una conciencia trascendental de todo el Cosmos y por inferencia y percepción directa, de la propia naturaleza esencial.
Basado en las enseñanzas que enfatizan un Parabrahm que alguna vez se pensó remoto e inerte (como lo enseñó la Sânkhya, el Yoga de Patanjali y la Vedânta) a un “Yo-Energético” dinámico, vivo, palpitante y creativo (consulte “Spanda Kârikas” [filosofía Saiva]) está en consonancia con los hallazgos de la física cuántica, a pesar de todos sus límites físicos y cognitivos.
Comprender la trascendencia implícita en lo anterior, es percibir el próximo paso de la ST, así como también el cambio radical de perspectiva que requerirán sus miembros, si es que van a mantener un papel en la difusión de la Sabiduría Eterna.
(Continuará)
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