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Vol. 143 - Número 07 - Abril 2022 (en Castellano) |
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La Ética del Tercer Objetivo. La alquimia espiritual Miriam Martínez
La señora Miriam Martínez es miembro de la ST en España. Este artículo está basado en una presentación sobre “Los Tres Objetivos de la ST” realizada en un encuentro de Jóvenes Teósofos en Octubre de 2021.
Se dice que, en cierta ocasión, Oscar Wilde, el escritor de “El Retrato de Dorian Gray” pronunció lo siguiente: "Cuando los dioses quieren castigarnos, atienden nuestras plegarias". Quizás tuviera razón. A veces nos sobrevienen ilusiones, deseos y fantasías que quieren ser realizadas a toda costa y en todo momento. Algo, que en el mundo hedonista en el que vivimos es completamente natural. Es el continuo ciclo vicioso: desear, conseguir el objeto del deseo, volver a desear. El problema puede surgir cuando somos inconscientes de: 1) ¿por qué deseamos estas cosas?; 2) ¿qué conseguiremos cuando hayamos obtenido el objeto de nuestros deseos?; 3) ¿Ayudará a que los seres humanos puedan tener una vida más armónica, libre de sufrimiento y de las pesadas cargas de la vida?; 4) ¿contribuirá a que los problemas del mundo disminuyan o desaparezcan? Si la respuesta a todo esto, radicase en el enorgullecimiento del egoísmo humano, del “yo”, entonces verdaderamente el objeto de nuestro deseo sería un castigo que inconscientemente nos hemos autoimpuesto. Las respuestas a estas preguntas requieren una profunda investigación y una pausada meditación, resultando de especial importancia cuando decidimos emprender la comprensión del Tercer Objetivo de la Sociedad Teosófica: “Investigar las leyes inexplicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre”. La búsqueda de estas respuestas ha de ser profundamente honesta para con uno mismo, sin prejuicios, porque conocer las realidades espirituales ocultas del mundo y que, por ende, nos atañen es derecho y deber del estudiante de la sabiduría divina. No por el conocimiento que vacío se pudre con el paso del tiempo; sino por la potencialidad que este conocimiento guiado por la Luz de Buddhi - el rayo de Amor, Sabiduría, Compasión, Servicio - puede traer al mundo. La palabra “poderes latentes” puede ser el perfecto terreno de cultivo para sinónimos tales como: superpoderes, psiquismo, estados alterados de conciencia, etc., y para todo tipo de prácticas que lleven a experimentar estas realidades. No obstante, el significado del Tercer Objetivo de la ST va mucho más allá de la experimentación de estos fenómenos. Los poderes latentes en el ser humano no son otra cosa que capacidades naturales inherentes a “las inexplicadas leyes de la Naturaleza” y que, todos estamos llamados a desarrollar cuando sea el momento justo y pertinente para ello. Hay cuestiones muy delicadas que tienen que surgir desde la Verdad del Alma y en las que la conciencia temporal del ser humano no ha de intervenir, porque simplemente no puede comprender lo que está más allá de su ámbito de actuación. “No hay religión más elevada que la Verdad”, reza el lema de la Sociedad Teosófica y la Verdad nace desde la Libertad de lo que cada Ser viene a expresar a este mundo, con sus particulares capacidades, retos y características. Todos tenemos esas potencialidades en nuestro interior y aunque nosotros no sabemos, nuestro Ser si sabe el porqué, el para qué y el para cuándo. Por ende, es importante conocer estas leyes ocultas, estos procesos internos para que cuando ese momento llegue, lo vivamos con naturalidad. Al igual que una flor no piensa que tenga que florecer, simplemente florece, todos estamos llamados a florecer si aceptamos la llamada de los rayos del sol Espiritual, de la Ley Universal. Nadie es privado del conocimiento y de las pautas necesarias que necesita para enfrentar las pruebas que tiene ante sus ojos. Descubrir donde yacen ocultan esas pautas es la tarea y en ese descubrimiento las capacidades latentes aparecerán. Es recomendable que este proceso se desarrolle sin bloqueos y en madurez psicológica y mental. Son bien conocidos aquellos casos de personas que, al mostrar al natural estas capacidades y sensibilidades, se enfrentan a la incomprensión del mundo, lo cual puede conducirles a su adormecimiento o subversión, manifestándose en este último caso dolorosos trastornos y enfermedades mentales que pueden tener desenlaces fatales. Es por ello, que implícito en El Tercer Objetivo está, la guía clara de su propósito: Servicio. Es mediante el Servicio a nuestros compañeros y a la Ley Universal, de donde surge la verdadera capacidad y la más importante; aquella que nos permite entrar en un nivel de comprensión mayor, en una capacitación más amplia para conocer las Leyes Universales y ser capaces de actuar como fiel vehículo de su expresión o, en otros términos, vehículo del Amor. El camino del ocultista, del buscador de la Sabiduría Divina y de sus ocultas leyes, es, no obstante, un sendero plagado de peligros de toda clase y condición. H.P. Blavatsky nos indica en “La Voz del Silencio1”: Tres Vestíbulos, ¡oh fatigado peregrino!, conducen al término de los penosos trabajos. Tres Vestíbulos, ¡oh vencedor de Mara!, te conducirán por tres diversos estados al cuarto, y de allí a los siete mundos, a los mundos del Eterno Reposo. Si deseas saber sus nombres, oye y recuerda: El nombre del primer Vestíbulo es Ignorancia (Avidyâ). Es el Vestíbulo en que tú viste la luz, en que vives y en que morirás. El nombre del segundo es Vestíbulo de la Instrucción. En él encontrará tu alma las flores de la vida, pero debajo de cada flor una serpiente enroscada. El nombre del tercer Vestíbulo es Sabiduría, más allá del cual se extienden las aguas sin orillas de AKSHARA, la fuente inagotable de Omnisciencia.
H.P Blavatsky también nos indica1 que se ha de vigilar incesantemente, noche y día porque Mâra, la Ilusión, es el gran engañador, la tentación personificada por los vicios de los hombres, o “lo que mata al alma”. La Ley del Karma es una Ley Universal y son las decisiones que tomamos y las acciones que llevamos a cabo las que nos llevarán a un lado u al otro del camino. En la intersección se puede ir hacia la derecha - el camino de los budhas o los sabios - pero también se puede ir hacia la izquierda - la senda de los dugpas o los magos negros - y cuando se llevan muchas jornadas, puede ser más fácil de lo que uno podría pensar, confundirse de camino. Mâra, la Ilusión, es, al fin y al cabo, el gran engañador Clara M. Codd señala en “La Teosofía según la ven los Maestros2” El Chelado no es un juego de niños. Es una firme y tremenda realidad, no para ser invocada con ligereza o para arriesgarse a entrar en él, aún con un intenso deseo de penetrar en el umbral. Así como crece en capacidad y fuerza, el discípulo se convierte en objeto de ataques insidiosos, pero al mismo tiempo posee la energía de su Maestro detrás de él, que continuamente le protege y observa.
“No suspires por el Chelado, ni vayas tras él, pues los peligros y penalidades que entraña te son desconocidos… El Chelado descubre al hombre interno y sale a la luz tanto la virtud dormida como el defecto latente. Este defecto se vuelve pecado activo y frecuentemente te precipitará a la locura. Se puro y virtuoso, y sigue una vida de santidad y siempre estarás resguardado de todo mal. Pero recuerda, aquél que no esté tan puro como un niño, deberá abandonar la vida del discipulado”
Las preguntas que podrían formularse, citando el preámbulo de “A los pies del Maestro” de J. Krishnamurti3 son: ¿Cómo distinguir lo Ilusorio de lo Real?, ¿Cómo ir de la oscuridad a la Luz?, ¿Cómo saber conducirnos de la muerte a la inmortalidad? Tanto Krishnamurti en esta pequeña obra, como Helena Blavatsky en fragmentos señalados del precioso poema “Hay un camino4” nos lo indican: No hay peligro que un coraje indómito no pueda conquistar. No hay prueba que una pureza sin mancha no pueda atravesar. No hay dificultad que un fuerte intelecto no puede superar.
Para aquellos que se ganan el seguir adelante, hay una recompensa más allá de cuanto pueda decirse: el poder de bendecir y de salvar a la humanidad.
Para quienes fallan, hay otras vidas donde poder alcanzar el éxito.
Aunque falle, aunque el ser humano quede atrapado en las arenas movedizas de sus pasiones y de sus miedos y se confunda de camino, si en él hay bondad podrá regresar al lado del Padre, habiendo reparado las consecuencias de sus actos. La Ley es amorosa, la Ley es Justa, la Ley da a cada uno lo que necesita en cada momento para su aprendizaje. Annie Besant explica en “El Sendero del Discipulado5”: Veamos ahora cómo se propusieron los grandes Instructores que el hombre pudiese aprender por experiencia a escoger de su libre voluntad el ideal que ante sus ojos le habían puesto y del que se desviaba […]. A fin de alcanzar este ideal con el transcurso del tiempo, se les enseñó a las gentes el modo de llegar a la unión por el camino de la acción. A este procedimiento le llamamos Yoga kármico o Karma Yoga, porque Yoga significa unión y Karma quiere decir acción. Así vemos que el Karma-Yoga sirve para disciplinar a los hombres. Notemos el enlace que en nuestro caso tienen las palabras unión y acción. Significa el Karma-Yoga, que la acción se ha de cumplir de manera que su resultado sea la unión.
Al ser humano se le da la capacidad de elegir a quién quiere servir a cada momento y en todo momento: al Ser Inmortal que mora más allá de las eternidades o a la personalidad caduca que se marchitará eventualmente. Una ejemplificación de esto se encuentra en las tentaciones de Jesús6:
Jesús fue conducido del Espíritu de Dios al desierto, para que fuese tentado allí por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches y tuvo hambre. Entonces, acercándose el tentador, le dijo: Si eres el Hijo de Dios, di que esas piedras se conviertan en panes para comer. Más Jesús le respondió: Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Después de esto le transportó el diablo a la santa ciudad de Jerusalén, y le puso sobre lo alto de una roca y le dijo: si eres el Hijo de Dios, lánzate de aquí abajo, pues está escrito: Que Dios te ha encomendado a sus Ángeles, los cuales te tomarán tus manos para que tu pie no tropiece contra alguna piedra. Replico Jesús: También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios.” Todavía le subió el diablo a un monumento muy encumbrado desde ahí y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. Y luego le dijo: todas estas cosas te daré si, postrándote delante de mí, me adoras. Entonces Jesús le respondió: Apártate de ahí Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor Dios tuyo, y a él sólo servirás. Con esto le dejó el diablo; y he aquí que se acercaron los Ángeles que le servían y le dieron de comer.
Dios representa la Ley Universal porque cuando el hambre espiritual acecha, cuando estamos confusos y el camino no se distingue tan claramente “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”: El alimento es la Verdad que surge de nuestra Alma. Representa el Primer Vestíbulo, trascender la ignorancia. Cuando nos sentimos caer ante el precipicio: “No pongas a prueba al Señor tu Dios.” porque es ante la senda de la probación, El Segundo Vestíbulo, cuando las cualidades de los Siete Rayos se manifiestan en el Alma del Hombre. Y cuando se nos prometa un mundo lleno de ilusiones hermosas sí, pero de ilusiones, al fin y al cabo, “Apártate de ahí Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor Dios tuyo, y a él sólo servirás”. Representa la trascendencia de las faltas y los pecados: El Tercer Vestíbulo: AKSHARA Es entonces, cuando las palabras descritas en el Del Archivo XIII de los Anales de los Maestros cobran sentido7: ¿Qué parte, oh Peregrino caminante, desempeñas en este esquema?, ¿Cómo entrarás en la paz?, ¿Cómo te presentarás ante el Señor? Desempeño mi parte con austera resolución, con ferviente aspiración; miro a lo alto y ayudo abajo; no sueño ni descanso; me esfuerzo; sirvo; cosecho; ruego; soy la Cruz; soy el Camino; marcho sobre mi obra; paso sobre mi inmolado yo; mato el deseo; lucho sin apetecer recompensa. Renuncio a la paz; pierdo el reposo; y en la tensión del dolor, pierdo mi yo y encuentro mi Yo, y entro en la Paz.
Son estas, en definitiva, las bases sobre las que descansa la Ética del Tercer Objetivo de la Sociedad Teosófica: humildad, compromiso, servicio y transformación espiritual. Es mediante karma-yoga (la unión mediante la acción), la alquimia espiritual como podremos ser dignos buscadores de la Verdad, porque, en verdad: ¿Qué puede haber más maravilloso, más enriquecedor, más liberador que ser capaz de desarrollar con mayúsculas, el Amor que cada día nos impulsa a ser mejores personas y mejores ciudadanos? Es el poder del Amor y no el amor al poder y en este sutil matiz se encuentra la clave.
Bibliografía 1. 1-Blavatsky H.P. La Voz del Silencio. Editorial Sirio. 1985 2. 2-Codd M. Clara. Fuerzas alternas de la naturaleza. Biblioteca Upasika. 3. 3-Krishnamurti J. A los pies del Maestro. Biblioteca Upasika 4. 4-Blavatsky. H.P. Hay un camino 5. 5-Besant Annie. El Sendero de Iniciación. Editorial Kier. 1981 6. 6-Mt 4, 10-11 7. 7-Bailey A. Alice. Iniciación Humana y Solar. Editorial Luis Cárcamo. 1980.
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