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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 143 - Número 05 -  Febrero 2022  (en Castellano)
 

 
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Blavatsky sobre la misión de la Sociedad Teosófica

 

Pablo Sender

 

El Dr. Pablo Sender es científico, educador y estudiante de las tradiciones espirituales de la humanidad, especialmente las de H.P.Blavatsky. El reside y trabaja en el Instituto de Teosofía de Krotona en Ojai, CA.

 

En La Clave de la Teosofía de H.P.,Blavatsky (HPB), ella definió la misión de la Sociedad Teosófica (ST) como sigue:

 

“Se ha formado para mostrar a los seres humanos la existencia de algo como la Teosofía, y para ayudarles a ascender hacia ésta, estudiando y asimilando sus verdades eternas”.1

 

Esta breve declaración, aparentemente simple a primera vista, sintetiza la esencia del trabajo teosófico. Así pues, procedamos a examinarla detenidamente.

 

Hacer que la gente sepa acerca de la Teosofía

 

El primer punto en esta declaración es que la ST fue fundada para dar a conocer “la existencia de algo como la Teosofía”. Como examiné en profundidad en un artículo anterior2 , en algunas partes del mundo teosófico hay una tendencia a alejarse de la difusión de las enseñanzas teosóficas. De hecho, frecuentemente existe la tendencia a incluso eliminar la palabra “Teosofía” de las actividades publicitadas, reemplazándola con frases tales como “Sabiduría Antigua”, “Sabiduría Eterna”, etc. Mientras en ciertos contextos, esta opción puede ser apropiada, cuando esto se vuelve una práctica generalizada, es contraproducente.

 

Un argumento común para no usar el término “Teosofía” es que el público no está familiarizado con la palabra –suena extraña para la mayoría de las personas– y, por lo tanto, es mejor usar términos más generales. Mientras es cierto que la mayoría de la gente nunca ha escuchado la palabra “Teosofía”, uno se pregunta si la mejor respuesta a esto es ocultarla. Diría que si las personas no conocen esta palabra, es porque nosotros, como miembros de la ST, no hemos sido tan diligentes como necesitamos ser para darla a conocer.

 

Incluso desde un punto de vista solo de la comercialización, cuando uno desea presentar una nueva marca en el mercado, el primer paso es poner el nombre “allí afuera”, esforzándose en exponerlo a tantas personas como sea posible – incluso a aquellas que no estén interesadas en el producto en absoluto. Una vez que se hace esto exitosamente, el nombre se convierte en parte de la mente colectiva, y deja de sonar extraño. De hecho, la sola familiaridad con el nombre de una marca, incluso sin saber nada acerca del producto, hace que las personas se sientan más predispuestas a comprometerse con ella.

 

Hay claros ejemplos de cómo nuestra cultura se ha familiarizado con términos extraños conectados con la espiritualidad, como en los casos del hatha yoga, reiki, tai chi, y muchos otros. Esto sucedió porque la gente estaba constantemente expuesta a estas palabras. Por lo tanto,  si nos preocupa el posible efecto negativo  del término poco conocido “Teosofia”, ocultarlo sólo aumentará el problema. Deberíamos asegurarnos que las personas interesadas en lo espiritual se familiaricen con este término de modo que, cuando se topen con la publicidad teosófica, su actitud sea, “Oh sí, he escuchado esa palabra, ¿qué es?”

 

Hacer que la gente se familiarice con la palabra “Teosofía” es, por supuesto, solamente un paso preliminar. Como el Maestro KH escribió a Francesca Arundale:

 

“Usted debería, incluso como un simple miembro y con mucha más razón como directiva (de su Logia), saber que puede enseñar, adquirir conocimiento espiritual y fortaleza para que la obra pueda apoyarse en usted, y que las víctimas de la ignorancia aprendan de usted la causa y el remedio de sus sufrimientos”.3

 

La Sociedad Teosófica es ante todo una organización para la educación espiritual. Para cumplir este papel efectivamente, se necesitan dos cosas: conocer las enseñanzas teosóficas, y poder comunicarlas con habilidad. Es obvio que si nuestra Sección nacional y grupos locales no fomentan un compromiso con estas enseñanzas, no podremos compartirlas con los demás. En esos lugares donde hay una disminución en el estudio de la Teosofía, los miembros nuevos no tendrán la oportunidad de apreciar el valor de estas enseñanzas, y en el futuro no se sentirán inclinados a promoverlas. En estos casos, el interés de los miembros es frecuentemente reemplazado por cualquier otra cosa que esté de moda en ese momento en el campo de la espiritualidad.

 

Para ser claro, no estoy proponiendo aquí que la difusión de las enseñanzas teosóficas debiera ser la actividad exclusiva de la ST. Hacerlo así, significaría que la Sociedad se convertiría en otra organización sectaria en el mundo. Lo que estoy sugiriendo es que las enseñanzas teosóficas siempre debieran tener una presencia importante en nuestros programas – tanto para el público como para los miembros.

 

Ahora, de acuerdo a HPB, la difusión de estas enseñanzas no abarca la plena extensión de nuestra misión. Si este fuera el caso, la ST podría reducirse a una editorial que produce libros y videos.

 

Ayudar a las personas a despertar la sabiduría divina

 

Además de difundir las enseñanzas, HPB dice que también necesitamos ayudar a las personas a ascender hacia la Teosofía. ¿Qué significa esto? HPB usó la palabra “Teosofía” de diferentes maneras.4 En su sentido más profundo, theos-sophia se refiere a un estado de consciencia en el cual una persona se ha despertado a la “sabiduría divina” que está latente en todos nosotros. Así, el propósito último de nuestra misión es ayudar a las personas a ascender a su consciencia superior, a ese estado en el cual las acciones surgen de la sabiduría y no de la ignorancia.

Hoy, hay un creciente número de personas que buscan mantener sus mentes fuera de la monotonía de la vida diaria y buscan ser estimulados en formas que estén más o menos alineadas con la búsqueda espiritual. Necesitan sentirse bien, ser incentivados y sanar las heridas producidas por la vida moderna. Tan bueno y necesario como pueda ser esto, en mi opinión, no es la misión esencial de nuestra organización. De otro modo, HPB habría dicho algo como “la ST existe para ofrecer a las personas un alivio espiritual de las tensiones de la vida y un lugar para sanar”. Mientras existen hoy muchas organizaciones que ofrecen esta clase de consuelo espiritualmente amistoso, desde su creación el enfoque teosófico ha buscado mirar el problema de la existencia humana desde una perspectiva más profunda. Como declaró el Maestro KH en la cita anterior, el propósito principal de la educación teosófica es ayudar a la gente a comprender  “la causa y el remedio de sus sufrimientos, en lugar de simplemente ofrecer formas de lidiar con ellos.

 

Si organizamos charlas interesantes acerca de temas espirituales nuevos y estimulantes, pero fallamos en dirigirnos a la raíz de los problemas de la vida, nos convertimos simplemente en una distracción momentánea. Lo mismo puede decirse acerca de las actividades destinadas a hacer que las personas se sientan felices, empoderadas, agradecidas, etc. Despertar emociones a través de las palabras no es difícil de hacer. Sin embargo, aunque generar emociones positivas es beneficioso, el efecto de esto es de corta duración e insuficiente para tratar con los desafíos de la vida diaria. Si no hemos proporcionado algo más profundo, cuando las agradables sensaciones se desvanecen, las personas se quedan en un lugar similar al que estaban antes de llegar a nuestras actividades. Incluso  la transmisión de información acerca de las diferentes religiones, filosofías y ciencias es per se, insuficiente. Si limitamos nuestras actividades a hacer esto, entonces nos convertimos en no mucho más que una Wikipedia o  Discovery Channel espiritual.

 

Nuevamente, por todo esto no quiero decir que nuestras actividades no puedan tener algún elemento de entretenimiento, o aspectos donde las personas puedan sentirse empoderadas, o charlas donde se comparta información; pero esto no debería ser el núcleo de lo que ofrecemos a las personas si nuestro propósito es ayudarlas a vivir desde un estado que está en contacto con la sabiduría divina. Si no presentamos la profunda perspectiva espiritual propuesta en nuestras enseñanzas y comunicamos cómo enfrentar la vida desde esta posición ventajosa, desperdiciamos nuestros limitados recursos en actividades  secundarias. En otras palabras, si fallamos en investigar cómo elevar la conciencia más allá del nivel personal de existencia y la comprensión limitada de la mente mundana, entonces es posible que no estemos cumpliendo con nuestra misión.

 

Seguramente, esto es más fácil de decir que hacer, así que aquellos que se sienten inspirados por esta noble meta naturalmente preguntarán, “¿Cómo podemos ayudar a la gente de esta manera?” HPB proporciona la respuesta en la última parte de su declaración.

 

 

Estudiar y asimilar las enseñanzas

 

Para aprender cómo elevar nuestra consciencia al estado de la sabiduría divina (y así poder ayudar a otros a hacerlo), HPB aconseja dos acciones – (a) el estudio de las verdades eternas expresadas en las enseñanzas teosóficas, y (b) el esfuerzo por asimilarlas.

 

En esta época donde la lectura profunda está en disminución, y la espiritualidad es a menudo reducida a una aplicación mecánica de las técnicas, algunas personas puede que no vean la necesidad de invertir tiempo en el estudio de la literatura espiritual. Sin embargo, si la Teosofía ha de tener un efecto transformador en nuestras vidas, conocer la teoría es un paso inevitable. Tomemos, como un ejemplo, a las personas que desean ser competentes en alguna ciencia experimental. Antes que los estudiantes puedan comenzar trabajando en el área o un laboratorio, se les pide que pasen algunos años estudiando los fundamentos teóricos de su ciencia. Mientras atraviesan esta fase inicial, es común que los estudiantes fallen en ver cómo toda la información que están adquiriendo  puede ser relevante para sus carreras. Esto es sólo natural, porque en esta etapa es difícil para ellos comprender su ciencia como un todo.

 

Sin embargo, a medida que sus estudios progresan, comienzan a comprender cómo se conjugan los diferentes conceptos creando la base para su futura práctica. Lo mismo se aplica a la Teosofía. Cuando comienzan sus estudios teosóficos, los miembros pueden sentir que están sólo adquiriendo conocimiento intelectual y pueden fallar en comprender que esta información, cuando es correctamente entendida, tendrá un impacto más práctico en sus vidas. Por eso, si no encuentran guía y un estímulo apropiado por parte de los miembros más experimentados, ellos abandonarán el estudio de la Teosofía o lo harán de una manera poco entusiasta y el resultado será difícilmente provechoso.

 

También es cierto, sin embargo, que una persona puede estudiar por décadas sin moverse más allá del nivel de reunir más y más información. Porque, para que  las enseñanzas tengan un efecto real en nuestras vidas, se necesita un esfuerzo adicional, y aquí viene la segunda acción aconsejada por HPB – la asimilación de las enseñanzas, es decir, hacer que las enseñanzas sean parte de nosotros mismos. Las siguientes consideraciones pueden ayudar a abordar este último elemento en su declaración:

 

(1) Sólo leer las enseñanzas, claramente es insuficiente. Una cuidadosa reflexión y meditación sobre la información que estamos reuniendo, es necesaria, de modo que realmente podamos captarla. Debemos ir más allá del nivel de sólo comprender lo que significan las palabras, y lograr ser capaces de ver su solidez y comprender sus implicaciones. Por ejemplo, si aprendemos acerca del karma de una manera superficial, nuestra visión de este concepto no será muy diferente a la idea, “Si haces cosas buenas, Dios te recompensará, si haces cosas malas Dios te castigará”. Sólo reemplacemos la palabra “Dios” por “karma”. O podemos aprender superficialmente acerca de nuestra constitución séptuple, y todavía sentir que el “nosotros” real es el yo personal, mientras que todos los principios superiores son algún tipo de “apegos espirituales” para nosotros. Solamente a través de una cuidadosa consideración de lo que estudiamos podemos obtener nuestras propias percepciones, las que gradualmente cambiarán nuestra comprensión y respuesta a la vida.

 

(2) Entonces, debemos hacer un esfuerzo para examinarnos a nosotros y a nuestras vidas diarias desde la perspectiva de lo que estamos aprendiendo. Esto es necesario, de modo que nuestra comprensión no permanezca en el nivel de las abstracciones. Por ejemplo, uno debería considerar, “¿Cuál sería la forma ideal de lidiar con esta difícil situación que estoy enfrentando justo ahora desde la perspectiva de que todo lo que sucede es la expresión de un orden cósmico (karma)?” O, “¿Cuál sería la acción correcta desde la perspectiva de mi Yo real, que es eterno y más allá de las sensaciones y deseos pasajeros de la personalidad?” Esta clase de indagación desarrollará gradualmente la habilidad para aplicar las enseñanzas a situaciones reales de la vida.

 

(3) Una vez que hemos llegado a nuestra propia comprensión de cómo deberíamos responder a la situación desde la perspectiva de las enseñanzas, el último paso es hacer un esfuerzo para actuar de esa manera. Este es el aspecto más desafiante del proceso. A menudo encontraremos que fallamos en actuar como pretendíamos, y esta comprensión puede ser dolorosa y desalentadora.

 

Ahora, si fuimos atraídos a la ST por un orador bien intencionado pero quizás equivocado, quien prometió que la espiritualidad nos traería algún tipo de gratificación instantánea, autoafirmación, etc., entonces quizás escogeremos evitar un futuro bochorno tratando de aplicar estos altos ideales nuevamente, volviéndonos en cambio hacia aguas menos profundas y más tibias. Pero si tuvimos la buena suerte de tener un miembro experimentado que nos ayudó a comprender la sagrada naturaleza de este trabajo de autotransformación – que es al mismo tiempo la  transformación de la consciencia humana – lo más probable es que seremos inspirados para ignorar nuestros sentimientos personales e intentaremos nuevamente, en la búsqueda de tal noble meta.

 

En todo caso, es sólo haciendo un esfuerzo de aplicar las enseñanzas de esta manera que podemos “manifestar” la sabiduría divina en nuestras vidas. Trabajando de esta manera, descubriremos donde nuestra comprensión de una enseñanza particular puede ser demasiado simplista, o no muy correcta. Por ejemplo, si nuestra comprensión del karma (o cualquier otro tema) está mal concebida, simplemente no tendrá sentido cuando tratemos de aplicarla a la vida diaria. Esta observación entonces nos estimulará a volver a las enseñanzas y la experiencia recientemente adquirida nos ayudará a comprender el tema un poco más profundamente.

 

Sin esta experiencia personal no podremos mostrar a los recién llegados por qué es importante adquirir las enseñanzas teosóficas. El esfuerzo por estudiar y aplicar las enseñanzas no solamente se volverá una fuerza poderosa para cambiar gradualmente nuestras vidas, sino también nos permitirá transmitir a otros su valor práctico, ayudándolos así a elevar sus consciencias y a estar más y más en contacto con la sabiduría divina. Tal es el maravilloso servicio que la ST y sus miembros pueden ofrecer a nuestra doliente humanidad.

 

Referencias

 

1. Sección IV, “Las Relaciones de la Sociedad Teosófica con la Teosofía”, párrafo 2, “Lo Abstracto y lo Concreto”.

 

2. The Theosophist,vol. 136, Sept. 2015, “El Trabajo Público  de la Sociedad Teosófica”, pp. 9-16.

 

3. C. Jinarajadasa, Cartas de .los Maestros de Sabiduría, 1ª. Serie, The Theosophical Publishing House (TPH), Adyar, Chennai, 1988, Carta N°4.

 

4. The Theosphist, vol. 129, Dic. 2007, “¿Qué es la Teosofía?”, pp. 100-106.

 

 

 

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