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Vol. 143 - Número 02 - Noviembre 2021 (en Castellano) |
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El Yo y la Reencarnación a la Luz de la Teosofía – III
ERICA GEORGIADES
La Sra. Erica Georgiades es licenciada en Religión, Psicología y Filosofía. Miembro de la ST Adyar desde 1991, trabajó en sus Archivos de 1994 a 1996, y es Directora de la Escuela Europea de Teosofía desde 2018. En agosto de 2021 fue nombrada Directora de la Escuela de la Sabiduría, en Adyar
El Dharma del "Ojo" y del "Corazón" Ahora nos enfocamos en la pregunta, ¿qué rompe el ciclo de renacimiento? Lo haremos hablando de La Voz del Silencio (VS), y evaluando el sendero hacia el fin de las formaciones mentales y el origen dependiente, una especie de sendero inverso a los doce nidânas, o causas de la existencia, una cadena de causalidad. Además, examinaremos las nociones de Pratyeka Buda y Bodhisattva, vinculadas al dharma del "ojo" y del "corazón". En la VS, el dharma es una noción importante, y discutiremos su significado. Por último, terminaremos profundizando en las pâramitâs y en la naturaleza del yo. Según H. P. Blavatsky (HPB), la VS es un manual místico para el despertar de la consciencia espiritual, que podemos relacionar con la noción de despertar de los siddhis superiores.1 En el sistema teosófico, no hay diferencia esencial entre un místico, un teósofo-esotérico y un ocultista.2 Los siddhis superiores enfatizados en la VS se relacionan con un estado privado de formaciones mentales, proporcionando a la mente una cualidad noética o una condición de profunda percepción que abarca la verdad. Dicho estado es transitorio y desencadena un cambio profundo en la vida de la persona que lo experimenta.3 Esto puede considerarse como una experiencia mística desencadenada por los siddhis superiores, como las reminiscencias de los reinos divinos del alma. La VS está estructurada en tres fragmentos centrados en la ignorancia, el aprendizaje y la sabiduría o iluminación. El viaje místico implica el paso por tres salas o etapas, que conducen a la cuarta. Las cuatro etapas son estados de conciencia: (a) el estado de vigilia (jâgrat); (b) el estado de sueño (svapna); (c) el estado de sueño profundo (sushupti); y (d) la conciencia pura (turiya).
La primer Sala - Ignorancia (Avidyâ) La primer Sala es la ignorancia, avidyâ, los procesos mentales derivados de la percepción de los sentidos que dan lugar a una falta de conciencia pura. Guía al místico, ofreciéndole consejos tales como el tener cuidado con los peligros de despertar las facultades psíquicas; y señala la necesidad de alcanzar un estado mental desprovisto de formaciones mentales y del sentido del sí mismo. Avidyâ se relaciona con el nidâna conocido como vedanâ: percepción sensorial. Puede ser considerada como los procesos mentales dependientes y derivados de los cinco sentidos: vista, oído, olfato, tacto y gusto. También, las ideas derivadas de tales percepciones, es decir, lo que es agradable y lo que es desagradable, lo que nos gusta y lo que no nos gusta, etc. HPB dice que viviremos y moriremos en avidyâ.4 En otras palabras, las formaciones mentales derivadas de la percepción sensorial es la naturaleza del yo inferior. El método para cruzar la primer sala, para superar avidyâ, es dhâranâ, un estado de profunda concentración de la mente, en el que nos volvemos indiferentes a las percepciones sensoriales, a las formaciones mentales y al sentido de personalidad. Según HPB, es posible entrar en este estado de concentración profunda cuando el místico busca el "râjâ de los sentidos, el productor de pensamientos, el que despierta la ilusión." 5
La segunda Sala - el Aprendizaje La segunda Sala es el aprendizaje, también llamado aprendizaje probatorio, porque el místico necesita adquirir viveka, la capacidad de discernir entre lo real y lo irreal. Sobre ella, HPB dice: "El nombre de la segunda es Sala del Aprendizaje. En él, tu Alma encontrará las flores de vida, pero bajo cada flor, una serpiente enroscada". Este nivel de aprendizaje está vinculado al mundo psíquico, cuando el místico, incapaz de discernir lo real de lo irreal, puede quedar atrapado en este mundo ilusorio. HPB dice que esta etapa es referida por Eliphas Levi como la "serpiente astral", significando que cualquier experiencia en este nivel de conciencia, en las regiones astrales, trae consigo grandes ilusiones. El método para atravesar la segunda Sala es el silencio, descrito en la VS como el proceso de fundir "en un solo sentido todos tus sentidos". En otras palabras, es dentro del silencio, cuando las percepciones sensoriales están suspendidas, que es posible conectar con lo que HPB llama "el productor del pensamiento". Esta conexión resulta en la indiferencia a las ilusiones del mundo psíquico.
La tercera Sala - Sabiduría En la Sala de la sabiduría, el místico necesita superar el mundo ilusorio de las experiencias psíquicas para entrar en "las aguas sin orillas del AKSHARA", descrito como un estado de conciencia que abarca todo, o un estado de unión entre el observador y lo observado, -la omnisciencia divina. El método para alcanzar este estado es establecer una conexión con el yo superior: Dice la Gran Ley: "Para llegar a ser CONOCEDOR del YO ENTERO debes primeramente ser conocedor del YO". Para lograr el conocimiento de tal YO, tienes que abandonar el Yo al No-Yo, el Ser al No-Ser, y entonces podrás reposar entre las alas de la GRAN AVE. Sí, dulce es el descanso entre las alas de aquello que no nace, ni muere, antes bien es el AUM a través de las eternidades.6
AKSHARA, o el estado de conciencia pura, es la experiencia de la unidad. Esta es una experiencia que parece ser independiente de las percepciones sensoriales, al menos según las enseñanzas de HPB. Cómo podemos experimentar algo independiente de las percepciones sensoriales es una cuestión crucial que no tenemos tiempo de abordar aquí. Es esencial destacar que en la VS hay una afirmación bastante enigmática que implica que uno debe conocer el "yo", y la única manera de conocerlo es a través del no-yo. En otras palabras, podríamos inferir que HPB implica que la única realidad es el no-yo y la única manera de conocer el yo es por medio de la negación. Además, para cruzar las tres Salas hacia el cuarto, turiya, la VS sugiere que el místico necesita:
Matar el deseo; pero si lo matas ten cuidado para que no surja nuevamente de entre los muertos. Matar el amor a la vida, pero si matas el tanhâ ("la voluntad de vivir", el miedo a la muerte y el amor a la vida, esa fuerza, o energía, la que causa los renacimientos), procura que esto no sea por la sed de vida eterna, sino para sustituir lo pasajero con lo perdurable… Matar en ti todo recuerdo de pasadas experiencias. No mires atrás o estarás perdido.7
En esta etapa, la VS explica cómo el místico puede alcanzar un estado de conciencia pura, desprovisto del sentido de un yo personal. En primer lugar, desarrollar viveka, el discernimiento, la capacidad de discernir entre lo real y lo irreal. En segundo lugar, el místico debe buscar la unión con el alma, el yo superior. En tercer lugar, el místico debe mantenerse alejado de avidyâ, la ignorancia derivada de las percepciones sensoriales y la noción de un yo personal. La manera de mantenerse alejado de avidyâ es practicando la meditación durante la cual se busca el "râjâ de los sentidos, el productor del pensamiento". Al alcanzar la liberación, ese estado de conciencia pura, turiya, el místico, según HPB, tiene la opción de seguir dos senderos diferentes. Los dos senderos son llamados el del "aprendizaje de la cabeza" y el de la "sabiduría del alma", el dharma del ojo y el dharma del corazón:
Oh Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la Sabiduría?…
Ve en busca de los Senderos. Pero, oh Lanoo, sé limpio de corazón antes de emprender el viaje. Antes de que des tu primer paso aprende a discernir lo verdadero de lo falso, lo siempre fugaz de lo eterno. Aprende sobre todo a distinguir el aprendizaje de la cabeza de la sabiduría del alma, la doctrina del "ojo" de la del "corazón"…
Procura, oh principiante, fundir tu mente con tu alma.
Huye de la ignorancia, huye igualmente de la ilusión… Mira hacia adentro: tú eres Buda.
Apártate del aplauso, oh devoto. El aplauso conduce al autoengaño. Tu cuerpo no es el yo, tu YO existe por sí mismo independientemente del cuerpo, y no le afectan ni los elogios ni los vituperios. 8
"Dharma" es un término muy complejo de definir, pero puede interpretarse como conducta, virtudes, forma correcta de vivir, el sendero de la rectitud, también la noción de deber. En la VS, se utiliza para referirse a una forma de vida que conduce a la iluminación. La VS señala la existencia de dos dharmas: del ojo y del corazón. El primero lo siguen los llamados Pratyeka Budas, que alcanzan la iluminación y optan por no reencarnar más. El segundo lo siguen los Bodhisattvas, o los Budas de compasión, que tras alcanzar la liberación del ciclo de reencarnación, optan por reencarnar para ayudar a todos los seres. La renuncia a la liberación es, dentro del sistema teosófico, considerada como el dharma al que debemos aspirar:
Los Senderos son dos; las grandes Perfecciones tres; seis son las Virtudes que transforman el cuerpo en el Árbol del Conocimiento. (El "árbol del conocimiento" es un título dado por los seguidores del Bodhidharma (religión de la Sabiduría) a aquellos que han alcanzado la cima del conocimiento místico- adeptos. Nagarjuna, el fundador de la Escuela Mâdhyamika, fue llamado el "Árbol del Dragón", ya que el dragón es un símbolo de Sabiduría y Conocimiento. Se honra al árbol porque es bajo el Árbol Bodhi (de la sabiduría) donde Buda recibió su nacimiento e iluminación, predicó su primer sermón y murió)…
Posees ahora el conocimiento de los dos Senderos. El día vendrá para tu elección, oh tú, de alma ansiosa, cuando hayas llegado al fin y pasado los siete Portales.9
Además, la VS esboza las pâramitâs, o perfecciones, seis y diez en número, que se supone conducen al místico a la iluminación. Las pâramitâs son llamadas poéticamente por HPB las "llaves de oro a los siete portales". El discípulo tiene que luchar a través de los siete portales "sostenidos por... pasiones encarnadas", y las llaves son las siguientes:
1. Dâna, la llave de la caridad y el amor inmortal, la compasión, la generosidad. 2. Sila, forma de vida correcta, vida recta, "la llave que contrarresta la causa y el efecto, y no deja más espacio para la acción kármica". 3. Kshânti, paciencia, resistencia. 4. Virâga, "indiferencia al placer y al dolor, la ilusión conquistada, sólo la verdad percibida". 5. Virya, vigor, esfuerzo, "energía que lucha por llegar a la VERDAD suprema". 6. Dhyâna, concentración, "contemplación incesante". 7. Prajñâ, sabiduría, "la llave que hace de un hombre un dios, creándolo un Bodhisattva".
Las tres Salas -la ignorancia, el conocimiento y la sabiduría-, junto con las pâramitâs, pueden considerarse como guías para la inversión de la cadena causal de origen dependiente, los nidânas, que conducen al fin del renacimiento. Sin embargo, la inversión de la cadena causal también está vinculada a dos dharmas, uno de liberación final y otro que implica la renuncia a la liberación para reencarnarse una vez más por compasión hacia todos los seres. Teniendo en cuenta todo esto, en la VS se considera que las pâramitâs de la perfección son capaces de neutralizar el origen dependiente y las formaciones mentales (las nidânas). Cuando se neutralizan las formaciones mentales se rompe el ciclo de renacimiento, se alcanza la libertad por medio de la conciencia pura, de la cual forma parte la comprensión de la naturaleza ilusoria del ser. El místico entra en un estado mental pasivo, durante el cual la percepción de los sentidos se paraliza, y como dijo Krishnamurti, "en total silencio la mente se encuentra con lo Eterno".
Notas finales 1. H.P. Blavatsky (HPB), La Voz del Silencio, p.xi. Ver<theosociety.org/pasadena/voice/VoiceoftheSilence _eBook.pdf>. 2. C. W. Ibídem, Escritos recopilados de Blavatsky (BCW), vol. XI, "¿Qué haremos por nuestros semejantes?", p. 464. 3. Jane shaw, 2017, "Varieties of mystical experience in William James and other moderns", History of European Ideas, 43:3, p. 226-240. 4. HPB, La voz del silencio, edición online <http://www.katinkahesselink.net/thevoice.htm>. 5. Ibid. 6. Ibid. 7. Ibid. 8. Ibid. 9. Ibídem. 10.
Cuando existe conflicto se produce un derroche de energía. El conflicto es: Debo controlar el miedo, debo huir de él, debo acudir a alguien que me diga cómo deshacerme del miedo. Todos esos son factores de desperdicio de energía. Si no desperdicias energía, y eso sólo tiene lugar cuando el observador es lo observado, entonces tienes una inmensa energía para transformar lo que es. La propia observación es la energía que transforma lo que es. J. Krishnamurti Charla pública 3 en Ojai, California, 10 de abril de 1976
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