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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 143 - Número 02 -  Noviembre 2021  (en Castellano)
 

 
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Alquimia del corazón:

El Sendero Sufí hacia la Iluminación - I

 

WAYNE GATFIELD

 

El Sr. Wayne Gatfield es presidente de la Rama Bolton de la Sociedad Teosófica, Inglaterra, orador nacional y director de la revista North Western Federation.

 

 

            EL SUFISMO es la tradición mística interna conectada con el islam y se dice que es anterior a la religión misma, al haber incorporado elementos del neoplatonismo y otros sistemas de pensamiento. Se sugiere más de un origen de la palabra, uno se deriva de la palabra suf, que significa "lana" y se refiere a las prendas de lana usadas por algunos practicantes y otro es de la palabra safa, que significa “pureza”.

 

            Los sufíes creen firmemente en una conexión directa con Dios o lo Divino. Es muy similar al movimiento Bhakti en la India, ya que la fuerza que los guía en ambos es el amor del tipo más puro y elevado. Además, como Bhakti, a este amor por lo Divino a menudo se lo simboliza con amantes terrenales como Krishna y Radha en la religión hindú y Majnun y Layla en la sufí. Los poetas sufíes como Rumi y Hafiz a menudo hablan no solo de las alegrías del amor, sino también de sus penas. Afirman que estas penas son esenciales para comprender la verdadera naturaleza de ese Amor. Lo que en verdad están diciendo es que en el viaje espiritual tendremos que pasar por muchas experiencias difíciles para florecer como seres espirituales. Al igual que en el zen, se dice poco sobre la reencarnación o el karma, pero en el zen en particular se insinúa bastante; la razón por la que no se lo menciona más es probablemente porque los maestros zen querían enfatizar el vivir la vida aquí y ahora y no ser retenidos por conceptos. También creo que, en Japón y China, cuando estas enseñanzas estaban en su apogeo, la reencarnación y el karma simplemente se daban por sentados y, por lo tanto, no necesitaban enseñarse.

 

            Quizás fue similar en los primeros días del sufismo. El Glosario Teosófico de H. P. Blavatsky tiene un ítem sobre el tema del sufismo con otra derivación de la palabra:

 

            sufismo (Gr.). De la raíz de Sophia, "Sabiduría". Una secta mística en Persia, algo así como los vedantinos, aunque muy fuerte en número, nadie más que hombres muy inteligentes se unen a ella. Afirman, y con justicia, poseer la filosofía y doctrina esotéricas del verdadero mahometismo. La doctrina sufi (o sofi) está bastante en contacto con la Teosofía, en la medida en que predica un credo universal y el respeto y la tolerancia externos por cada fe exotérica popular. También está en contacto con la masonería. Los sufíes tienen cuatro grados y cuatro etapas de iniciación: 1º, probatorio, con una estricta observancia exterior de los ritos musulmanes, explicando al candidato el significado oculto de cada ceremonia y dogma; 2º, formación metafísica; 3°, el grado de "Sabiduría", cuando el candidato es iniciado en la naturaleza más íntima de las cosas y 4°, la Verdad final, cuando el Adepto alcanza poderes divinos y la completa unión con la Deidad Universal Única en éxtasis o Samâdhi.

 

            Los Sufíes entonces creen que el sendero es una sumisión a la voluntad de Dios, o lo Divino, para permitir que la Divinidad en nosotros se convierta en nuestra guía. En esencia, eso es todo, pero se han desarrollado muchos métodos para facilitar este proceso.

 

            El jardín de rosas secreto es una colección de poemas escritos en el siglo XIV por Sheikh Mahmoud Shabestari, nacido en la ciudad de Shabestar cerca de Tabriz en 1288 e.c. (687 A.H.), donde recibió su educación. Se considera una de las mayores obras clásicas persas de la tradición mística islámica, conocida en Occidente como sufismo.

 

            El libro fue escrito alrededor de 1311 e.c. en respuesta a 17 preguntas sobre la metafísica sufí planteadas a "los literatos sufíes de Tabriz". En inglés, el título del libro recibe diversos nombres "El jardín de los secretos", "El jardín del misterio", "El jardín de rosas místico" o "El jardín de rosas secreto". Este último es el que utilizo para este artículo, basado en el libro que se publicó por primera vez en 1920, con un excelente prefacio de Florence Lederer y más adelante una introducción de David Fideler.

 

            Hablaré sobre El jardín secreto, pero aquí solo voy a incluir una sección de la traducción de Florence Lederer sobre la simbología sufí.

            En la poesía sufí se utilizan ciertas frases para denotar verdades espirituales, por ejemplo:

 

            ABRAZOS y BESOS son arrebatos de amor. DORMIR es contemplación, PERFUME el deseo del favor Divino.

 

            IDÓLATRAS significa hombres de la fe pura. El VINO, prohibido por Mahoma a sus seguidores, fue utilizado por los Sufíes como una palabra simbólica para denotar conocimiento espiritual y el VENDEDOR DE VINO significa guía espiritual.

 

            Una TABERNA es un lugar donde el vino del amor Divino embriaga al peregrino.

 

            EMBRIAGUEZ significa éxtasis religioso, JÚBILO, la alegría en el amor de la Deidad.

 

            BELLEZA significa la gloria del Amado. RIZOS y TRENZAS significan pluralidad, velando el rostro de la Unidad a sus amantes.

 

            La MEJILLA significa esencia Divina de nombres y cualidades.

 

            El VELLO es el mundo de los espíritus puros, que está más cerca de la Divinidad.

 

El LUNAR en la mejilla es el punto de Unidad indivisible.

 

La ANTORCHA es la luz encendida en el corazón por el Amado.

 

            Los Sufíes se dieron cuenta de que es imposible describir lo que está incluso más allá del espíritu puro.

 

            Plotino, el neoplatónico, nos ha dicho:

 

            No debe sorprendernos que eso que excita el más vivo de los anhelos no tenga forma alguna, ni siquiera forma espiritual, ya que el alma misma, cuando se inflama de amor por eso, lo despoja de toda la forma que tenía, incluso la que pertenece al mundo espiritual.

 

            Es imposible poner en palabras una experiencia más allá de las palabras, por lo que solo podemos usar indicadores y nuestra intuición. Quienes confían totalmente en su intelecto nunca entenderán obras como El jardín secreto de las rosas, ya que solo más allá de las palabras y los conceptos se puede experimentar la Verdad.

 

            El libro es una serie de poemas que revelan Verdades que pueden coincidir con enseñanzas teosóficas como:

 

            Eres pluralidad transformada en Unidad

Y Unidad pasando a pluralidad;

Este misterio se comprende cuando el hombre

Abandona la parte y se funde en el Todo.

 

            O:

 

            El pasado se ha ido volando,

El mes y el año venideros no existen;

El nuestro es el pequeño punto del presente.

 

            El tiempo no es más que un punto imaginado que siempre se mueve

Al que has llamado un río que fluye.

 

            Estoy solo en un amplio desierto,

Escuchando el eco de ruidos extraños.

 

            Estás dormido y tu visión es un sueño.

Todo lo que estás viendo es un espejismo. Cuando despiertes la mañana del último día,

Sabrás que todo esto es la ilusión de la Fantasía;

Cuando hayas dejado de ver doble,

La Tierra y el Cielo se transformarán.

 

            Cuando el verdadero sol te desvele su rostro,

La Luna, las estrellas y Venus desaparecerán,

Si un rayo brilla sobre la dura roca

Como lana de muchos colores, se cae a pedazos.

 

            El mundo es una figura imaginaria,

Una sombra difusa del Infinito;

Un soplo creó los mundos de mando

Y todos los seres vivos.

 

            La imaginación produce objetos fenomenales

Que no tienen existencia real,

De modo que este mundo no tiene una realidad sustancial,

Sino que existe como un espectáculo de sombras o una obra de teatro.

 

            Todo está impregnado por el Ser Absoluto

En su absoluta perfección.

Hay muchos números, pero solo Uno se cuenta.

 

            Los estudiantes pueden reconocer esto como Teosofía pura.

 

            Otro de los textos principales en el sendero sufí es la “Conferencia de los pájaros” de Farid Ud-din Attar en el siglo XII e.c., que se escribió como poema. Se trata simbólicamente del peligroso viaje de varias aves para encontrar al misterioso Simurgh, a quien se lo retrata como una especie de figura Divina.

 

            Se da una pista sobre la reencarnación cuando Attar, en su invocación, dice que conocerse a uno mismo puede costar cien vidas, pero para conocer lo Divino se necesita algo más. Es como Krishna en el Bhagavad Gitâ, al decir en el capítulo final que ahora va a revelar el secreto más elevado que no se puede obtener mediante el estudio o la meditación, sino solo mediante la devoción a lo más elevado.

 

            Los pájaros se reúnen para el viaje y la Abubilla emerge como su líder, ya que ella dice que tiene un conocimiento íntimo de los asuntos espirituales. Uno a uno, los pájaros encuentran excusas para no emprender el viaje: el Ruiseñor dice que ama demasiado la rosa como para dejarla, pero la Abubilla le dice que ese amor es pasajero y que debe encontrar un amor más profundo y permanente. La Perdiz dice que su amor por las piedras preciosas le impide el viaje, pero la Abubilla dice que solo son piedras de colores y debe buscar el verdadero tesoro. El Loro anhela la inmortalidad, pero la Abubilla dice que incluso el anhelo de la inmortalidad es una barrera para el verdadero entendimiento. La Abubilla reprende al Gorrión por enorgullecerse de la humildad y recomienda luchar valientemente con uno mismo.

 

            El Gorrión afirma que las diferentes aves son solo sombras del Simurgh. Si tienen éxito, no serán Dios, sino que estarán sumergidos en Dios, o lo Divino. Si miran en sus corazones, verán la imagen divina. Todas las apariencias son solo la sombra del Simurgh. Los que aman de verdad no piensan en sus propias vidas y sacrifican sus deseos. Aquellos fundamentados en el amor renuncian a la fe y la religión, así como a la incredulidad. Hay que escuchar con el oído de la mente y el corazón.

 

            La Abubilla continúa hablando con un total de 22 pájaros que tienen excusas de por qué no deberían hacer este viaje, pero la Abubilla dice:

 

            Mientras no muramos a nosotros mismos y mientras nos identifiquemos con alguien o algo, nunca seremos libres.

            El camino espiritual no es para quienes se ven envueltos en la vida exterior.

 

            La abubilla también utiliza varios cuentos Sufíes para ilustrar sus puntos de vista. Así que los pájaros se convencen al final y tienen que atravesar siete valles para llegar a su meta.

 

            El primero de ellos es el valle de la búsqueda, donde los pájaros tienen que soportar muchas dificultades. El segundo es el valle del amor, donde descubren que el amor no tiene nada que ver con la razón. El tercero, el valle de la comprensión, les enseña que el conocimiento material es fugaz, pero la verdadera comprensión es eterna. En el cuarto, el valle de la independencia y el desapego, no se tiene deseo de poseer ni deseo de descubrir. Para cruzar este valle difícil, uno debe despertar de la apatía y renunciar a los apegos internos y externos para poder volverse autosuficiente. El quinto es el valle de la unidad, en el que aprenden que, aunque pueden ver muchos seres, en realidad solo hay uno. Mientras estés separado, el bien y el mal aumentarán, pero cuando te pierdas en la esencia divina, el amor los trascenderá. Cuando se logra la unidad, uno se olvida de todo y se olvida de sí mismo en el sexto valle del asombro y el desconcierto.

 

            La Abubilla afirma que el último valle, de privaciones y muerte, es casi imposible de describir. En la inmensidad del océano divino se disuelve el patrón del mundo presente y del mundo futuro. Cuando te das cuenta de que el yo individual no existe realmente, la gota se convierte en parte del gran océano para siempre en paz. En otras palabras, uno alcanza el nirvana. En Teosofía aprendemos que existe la opción de ir al nirvana o renunciar a él para ayudar a la humanidad; no sé si existe una opción similar en el lado esotérico del sufismo, pero quizás haya un equivalente.

            Miles de pájaros emprenden el viaje, pero solo 30 llegan al final. Estas aves descubren que son el Simurgh y se fusionan con lo Divino. Descubren que Simurgh significa 30 pájaros, como estaba destinado a ser desde el principio.

 

            Es interesante que se use el número siete, ya que en el islam se dice que hay siete cielos. Por supuesto, el número aparece en muchas tradiciones y también en la Teosofía como los siete principios del hombre, siete rondas, siete razas, siete subrazas, etc., por lo que es interesante cómo impregna las enseñanzas de la mayoría de las religiones, pero eso es otra historia.

 

            De modo que la conferencia de los pájaros es un símbolo del camino espiritual que todos debemos recorrer; también analiza las muchas excusas que damos para evitar transitarlo. Estamos demasiado apegados al mundo transitorio para darnos cuenta de que todo es solo un sueño pasajero, nos instalamos en este mundo como si fuéramos a estar aquí para siempre, cuando en realidad solo estamos aquí por unas pocas y breves décadas.

 

            Por el contrario, estamos atrapados en la ilusión de que la vida termina cuando nos deshacemos del cuerpo físico. Pero existe esa parte de nosotros que no cambia: el verdadero Individuo. Es la dimensión de nuestro ser que es consciente del cambio, pero en sí misma no cambia; que ve, aunque el cuerpo envejezca, que por dentro nunca cambiamos ni morimos y nunca lo haremos.

 

            Es fundamental que nos demos cuenta de que somos seres espirituales y tratemos de adoptar esa postura en nuestras vidas. La forma en que lo hacemos depende en gran medida del tipo de persona que somos. Algunos necesitan un enfoque más clínico y científico del sendero, otros siguen el camino tranquilo del Buda, pero otros prefieren un camino más apasionado y eso es lo que proporciona el sufismo. Es un camino sumamente místico, aunque algunas escuelas de sufismo enseñan una cosmología compleja. Hay un famoso poema de Rumi que la mayoría de ustedes habrá escuchado:

 

Morí como mineral y me convertí en vegetal;

Y de vegetal morí y me convertí en animal.

Morí como animal y me convertí en hombre.

Entonces, ¿por qué temer la desaparición a través de la muerte?

La próxima vez moriré

y tendré alas y plumas como

los ángeles.

Después de eso, elevándome más alto que los ángeles,

Lo que no puedes imaginar,

Yo seré eso.

 

            Esto, por supuesto, hace eco de las enseñanzas de la Teosofía y otras tradiciones espirituales genuinas: evolucionamos a través de los diversos reinos, a través de la etapa humana y hacia las regiones superiores, la región de los ángeles o Dhyan Chohans. También es interesante notar en esta traducción que él va aún más alto y dice que nos convertiremos en algo que no podemos imaginar y Rumi lo llama "Aquello", que es una palabra usada en el vedantismo para indicar lo Absoluto: “Todo esto es Aquello”.

(Continuará)

 

 

 

 

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