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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 143 - Número 02 -  Noviembre 2021  (en Castellano)
 

 
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El vínculo, el núcleo y el nuevo mundo

 

John Algeo

El Dr. John Algeo (12 Nov.1930 – 13 Oct. 2019) fue Presidente de la ST en América (1993-2002) y Vicepresidente de la ST (2002-2008). De El Teósofo, Noviembre 2003.

 

Consideremos los tres conceptos de mí título de un modo general: el vínculo, el núcleo y el nuevo mundo.

En primer lugar, vínculos. Sobre los vínculos trata este artículo. Pero también deberían ser ellos lo concerniente a toda actividad humana. La Teosofía nos dice que el proceso cósmico consta de tres sistemas interconectados:  substancia material, consciencia intelectual y consciencia espiritual. La historia de cada uno de esos sistemas tiene dos fases: involución y evolución. Durante la primera fase o involutiva, nos volvemos más densos materialmente, intelectualmente, si acaso, más restringidos y espiritualmente incluso más fragmentados. Pero luego en cada sistema, se alcanza un punto de inflexión – la clase de punto de inflexión conocido como “eucatástrofe”, denominado así por el filólogo J. R. R. Tolkien (escritor de la fantasía épica, El señor de los Anillos). Una “eucatástrofe” es etimológicamente hablando un “buen cambio de rumbo” (del griego eu- = “bueno”, -cata = “rumbo” y -strofe= “cambio”).

Después de ese buen cambio de rumbo cósmico, la materia substancial se torna más enrarecida, la consciencia intelectual se expande más y la consciencia espiritual más unificada.

Nuestra consciencia espiritual se unifica más por el proceso del Yoga. La palabra sánscrita “yoga” tiene el mismo origen que la palabra inglesa “Yoke” [N del T: yugo], aquello que une un par de bueyes como un equipo. Para estar  espiritualmente unificados, debemos formar vínculos. Generar vínculos es ir hacia adelante en la evolución espiritual del mundo. Así, la Federación Europea, fortaleciendo vínculos entre los miembros de las secciones y simpatizantes, consigo misma y con el resto del mundo teosófico, está participando y ayudando al progreso evolutivo del mundo.

Siguiente, el núcleo. El objetivo primario de la Sociedad Teosófica (ST) es formar un núcleo dentro de la familia universal humana. Los núcleos no son cosas grandes. Un núcleo es muy pequeño, pero muy importante. La ST es, siempre ha sido y fue creada desde el principio con la intención de ser un grupo relativamente pequeño. Sin embargo, como H.P. Blavatsky (HPB) [cofundadora de la ST] apuntaba en La Clave de la Teosofía, hacia el final de su vida, que la Sociedad ha tenido una influencia fuera de toda proporción considerando su tamaño. Podemos ver esa influencia en el arte, música, literatura, educación, bienestar humano y animal, en el modo de gobernar y mucho más.

Pero si vamos a creer al Mahachohan [(Sk.) La cabeza de los místicos transhimaláyicos], nuestro pequeño núcleo tiene todavía un gran papel que jugar en la escena del mundo, pues se dice que dijo: “La Sociedad Teosófica fue elegida la piedra de toque, la base de las futuras religiones de la humanidad”.

La “religión” de la que Él estaba hablando no creo que sea religión en sentido de iglesia o templo, de escrituras o sacerdotes. Sospecho que es en cambio, religión en el sentido de “dharma” (una palabra traducida como “religión” y que está escrita en el lema de la Sociedad Teosófica).

 Es decir, la ST fue elegida como la piedra de toque, los cimientos del dharma de la humanidad. Y ese dharma, es lo que la humanidad considerará como el valor último y esencial de nuestra naturaleza.

Servir como la piedra de toque o los cimientos de tal dharma es, de hecho, un gran llamado y cuando a veces, el desánimo crece por nuestro lento progreso y los éxitos limitados de nuestros esfuerzos, deberíamos recordar que los núcleos son pequeñas cosas – pero aquellas que, en un momento apropiado tienen efectos profundos. Al vincularnos, estamos formando el núcleo de la ST. Y al formar ese núcleo, colaboramos en la transformación de la humanidad en aquello que es esencial, su naturaleza central – su dharma.

Tercero, el nuevo mundo. El Maestro KH escribió al Sr. Sinnett en la Carta de los Mahatmas número 18, según la edición cronológica:

 

Y continuaremos en ese trabajo periódico de nosotros; no nos permitiremos desconcierto en nuestros intentos filantrópicos hasta el día, en que las bases de un nuevo continente de pensamiento estén tan firmemente construidas que no se encuentre oposición que pueda prevalecer.

 

Hoy hay muchos indicadores de que el mundo está al borde de un nuevo gran vuelco, comparable a la alzada de un nuevo continente. Estos grandes cambios no ocurren por accidente. Ocurren de acuerdo con un plan y son el resultado del “trabajo periódico”, de los “intentos filantrópicos” de las Grandes Almas de este mundo por prevalecer por encima de la oposición de la ignorancia. La fundación de la Sociedad Teosófica fue parte de ese “trabajo periódico” y la Sociedad, por lo tanto, ha hecho una contribución para ayudar a construir las bases de ese “nuevo continente de pensamiento”, tan firmemente que la oposición de la ignorancia nunca prevalecerá.

La tradición teosófica nos dice que la humanidad está evolucionando hacia una gran sexta etapa en nuestro desarrollo global. En esa sexta etapa venidera, será remplazado el dominio de nuestra mente orientada hacia lo sensorial y externo, por una consciencia interna e intuitiva que ve vínculos entre todas las cosas. Es una consciencia espiritual que va más allá de la superficie de las cosas, que va al núcleo central de su realidad; es una mente transformada que reside en un nuevo mundo, un nuevo continente de pensamiento donde la ignorancia es disipada por la luz del conocimiento directo. Llevar a la humanidad a esto, su sexta etapa, es el trabajo de las Grandes Almas de nuestra raza. Y la ST fue formada para ayudar en su trabajo.

Los miembros de la Sociedad Teosófica son llamados a generar lazos entre ellos para formar un núcleo de la fraternidad universal de la humanidad y ayudar a sostener esta piedra de toque, en la construcción de bases firmes de un nuevo continente de pensamiento – un nuevo mundo. Esta es la esencia del mensaje que nos trajo Blavatsky. Dejemos que ella hable con sus propias palabras acerca de este asunto (las referencias están en H.P. Blavatsky  Collected Writtings 9:241- 8; 11:161-9; 13:171-5] Theosophical Publishing House, Wheaton, IL, 1974, 1973, 1982]).

HPB nos dice que la conexión  debe comenzar dentro de nosotros mismos, luego extenderse a aquellos alrededor nuestro y de allí, abrirse a mundos superiores; pero primero, cada uno de nosotros debe comenzar formando los vínculos dentro de sí. Tenemos una responsabilidad personal en comenzar el proceso de vinculación.

HPB escribió (9:242):

 

La multiplicación de los centros locales debería ser una consideración de primer orden en nuestras mentes y cada uno de nosotros debe buscar ser un centro de trabajo en sí mismo. Cuando nuestro desarrollo interior haya alcanzado un cierto punto, nosotros nos sentiremos naturalmente atraídos hacia aquellos con los cuales estamos en contacto bajo la misma influencia, entonces, un núcleo será formado a través del cual otras personas se reunirán y formarán un centro desde el cual irradiará información e influencia espiritual y a través de la cual influencias superiores serán dirigidas

 

Esta es una declaración muy interesante e importante. En ella, HPB nos dice lo que deberíamos hacer y como deberíamos hacerlo. Así, que permitámonos examinar en detalle cada una de las partes de esta declaración.

Ella comienza diciendo lo que deberíamos hacer: “La multiplicación de los centros locales debería ser una consideración de primer orden en nuestras mentes”. Hay muchas cosas que merece la pena señalar en esta declaración. Primero, un incremento del número de centros locales es de alta prioridad. Esta prioridad es el corolario natural del primer Objetivo de la Sociedad Teosófica, que es formar un núcleo de la fraternidad universal de la humanidad. ¿Cómo podemos formar el núcleo contemplado en el Primer Objetivo, a menos que hayamos tenido contacto uno con el otro? Y este contacto requiere la existencia de centros locales, donde podamos interactuar con nuestros compañeros teósofos.

Los centros locales no tienen que ser necesariamente grupos organizados al comienzo, con responsables, programas, centros de reunión, estatutos y demás. Tal organización puede ser algo bueno y en cierta etapa de desarrollo, es necesaria; pero el centro local es, por encima de todo, las personas que se reúnen y que al reunirse forjan lazos unos con otros, que contribuirán a la formación del núcleo de la Sociedad.

Hoy, estas reuniones pueden ser por internet. Si un centro local o electrónico es correctamente formado, crecerá naturalmente hacia una estructura organizada ²

 

 

 

 

  

 

 

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