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Vol. 143 - Número 02 - Noviembre 2021 (en Castellano) |
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Teosofía y la Sociedad Teosófica
Radha Burnier La Sra. Radha Burnier (15 de Noviembre de 1923 – 31 de Octubre de 2013) fue la séptima Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica (1980-2013). Extraído de “The World Around Us” y “El Teósofo”. Nov. 2000.
La Teosofía no es una religión, es religión per se, la Sabiduría-Religión en el corazón de todas las religiones, que es hallada cuando todas las ideas prefijadas, malas interpretaciones y supersticiones son dejadas a un lado; la verdadera religión y la filosofía deben ofrecer soluciones a cada uno de los problemas. La Sociedad Teosófica fue elegida la piedra angular, los cimientos de las futuras religiones de la humanidad. Estas afirmaciones son conocidas por todos los estudiantes de la literatura teosófica y por los miembros serios de la ST. No obstante, las implicaciones del trabajo de la Sociedad, especialmente en el rol de la Sociedad en el futuro, no son comprendidas por la mayoría de los miembros. Obviamente el nombre “Sociedad Teosófica” no fue elegido en vano o sin intención. Define la conexión entre el conjunto de personas que conforman la Sociedad, el conocimiento trascendental que es la Sabiduría-Religión y el camino de abnegación en la vida, que abre el alma a lo Eterno, y la prepara para ser una servidora compasiva y sabia del mundo enfermo. La carencia de tal entendimiento resulta en una tendencia a considerar a la Sociedad como una asociación ordinaria de hombres y mujeres, en su totalidad bien intencionados e idealistas, pero nada más. A veces, se expresan quejas sobre lo difícil que es atraer nuevas personas a la ST porque otros grupos “ocultistas” y “esotéricos” han tomado información prestada de nuestra Sociedad y la presentan de una forma distorsionada e incluso sensacionalista para captar la atención. Tal es el caso en lo que se refiere al concepto de Maestros de Sabiduría y la Jerarquía Oculta de los Seres Perfectos. Sin embargo, no hay justificación para sentirse desanimado. Se avecina una renovación de energía y una nueva era de trabajo espléndido para la ST, siempre y cuando los miembros no se estanquen en el nivel de las ideas y de la información. Este es el momento para que la ST irradie mentes receptivas con un vigorizante, universal, espíritu religioso, y para estar a la altura de las implicaciones sagradas del noble nombre dado a la Sociedad. El primer objetivo de la ST es filantropía y el verdadero teósofo es un filántropo, “no para él mismo, sino para el mundo en el que vive”. Esto, y la filosofía, la acertada comprensión de la vida y sus misterios, dan la “base necesaria” y muestran el camino correcto. Este consejo del Mahatma KH continua con el comentario sobre la absoluta necesidad de la doctrina del corazón y no la doctrina del ojo. Solamente esto puede ayudar a rescatar al mundo de su sufrimiento moral y espiritual. Hay mucho implícito en los Objetivos de la Sociedad: la abnegación que es la base de la verdadera consciencia religiosa; un espíritu dinámico, altruista dedicado a descubrir la solución correcta al sufrimiento moral y espiritual de la humanidad; y el compromiso de hacer los sacrificios necesarios para penetrar en los misterios de la vida, particularmente en la naturaleza de Ser. Los objetivos de la ST se practican en este momento, de una forma superficial porque los miembros rara vez son conscientes de que están conectados con el fermento de la mente humana, a través de una orientación religiosa e incluso del fervor religioso, en el sentido más amplio de la palabra “religioso”. El materialismo está desenfrenado hoy en día, aunque de alguna forma es diferente al materialismo de la época de HPB, dado que no está respaldado por la marea creciente del pensamiento científico. Sin embargo, el éxito de la tecnología –que complace los instintos de búsqueda de placer, adquisición y el egocentrismo– hipnotiza a las personas haciéndoles creer que las fantasías a las que se aferran son realidades y vale la pena poseerlas. Llenando mercados con productos tentadores y usando técnicas eficientes para lavar el cerebro de millones de personas, para que compren más y más, la tecnología intensifica la codicia. El consumismo no solo daña el medio ambiente, sino que agrava la violencia y el egoísmo del “hombre animal”. Muchos ejemplos podrían darse acerca de cómo rápidos cambios externos provocados por la ingenuidad humana, están condicionando por completo a los seres humanos a olvidar sus posibilidades divinas y les hacen ir dando vueltas y vueltas como tontos en círculos de diversión, ambición e ilusión. El materialismo al igual que la religión dogmática, que suprimen el cuestionamiento y el entendimiento inteligente, están privando a la humanidad del contacto con su alma, es decir, con su naturaleza superior. “Cuando la sal haya perdido su sabor, ¿con qué se salará?” Lo que el mundo necesita desesperadamente es la religión en el verdadero sentido -Teosofía- que es vivida, que es un recuerdo y una profunda conciencia de que la vida es un todo indivisible. Todos nuestros estudios y actividades deben conducir a la unidad “que es tan universal y todo abarcante que ningún hombre, como absolutamente nada desde los dioses a los mortales, descendiendo a los animales, ni una brizna de hierba o átomo, pueda estar fuera de su luz”. Para convertirse en la piedra angular de las religiones del mundo, la ST debe impregnarse de ese espíritu en su pecho humano, lo que significa que los propios miembros deben inspirarse para vivir la Teosofía, no meramente para estudiarla y profesarla. En el nivel externo, cada persona debe expresarse por sí misma en su forma individual, apropiada a la energía creativa que fluye desde su interior. Las maneras de expresar sentimientos religiosos como la reverencia, aspiración, y autoentrega están destinadas a variar. Pero, las formas dejan de ser importantes y cesan de dividir a las personas cuando se alcanza a ver que la verdadera religión solo existe en el plano de la consciencia y que sus cimientos son un corazón puro, sin egoísmo, y una mente abierta e incondicionada. La consciencia ha florecido gradualmente durante el largo proceso evolutivo, inicialmente con el desarrollo de los sentidos, después con el de las emociones y el de la mente, y en mayor medida con los notables poderes intelectuales que los seres humanos muestran en la etapa actual. Pero, al funcionar así, sin la luz de buddhi, el intelecto es ciego, buscando a tientas sin éxito soluciones a problemas como las guerras, la pobreza y la inmoralidad. Es incapaz de ver que la dirección espiritual es la única que puede liberar a la humanidad de cometer repetidamente graves errores. Como el Bhagavad Gitâ menciona, la mente se ramifica en muchas direcciones que se contradicen las unas a las otras, por lo que crea confusión y sufrimiento. Pero buddhi es decisivo, porque es la claridad de la consciencia, la percepción holística y basada en la naturaleza unitaria de la existencia. El futuro bienestar de la humanidad descansa en dirigir la energía a despertar buddhi, algunas veces también llamado intuición. La intuición no es un presentimiento; no puede estar viva mientras el yo personal, que es producto de la mente que separa, está activo y dominante. El yo personal debe morir y ceder el paso a una nueva consciencia para que haya verdadero progreso. La “Escalera de Oro” que conduce al Templo de la Sabiduría, muestra, de forma resumida, el camino a la percepción espiritual sin velos que iluminará el intelecto hasta ahora desequilibrado y transformará sus objetivos y actividades. Estas directrices son esenciales para entender como los teósofos deben trabajar y actuar; y no deberían ser ignoradas. Cada frase debe ser investigada concienzudamente en cuanto a su significado y puesta en práctica. Podríamos tomar como ejemplo tan solo esta primera frase, que pareciera ser tan simple que no necesita explicación o esfuerzo, pero ¿es así realmente? El completo significado de pureza en pensamiento, palabra y acción puede llegar a comprenderse por una persona, de hecho, solo después de años de una vida atenta y con la completa conciencia de que estamos continuamente influenciando al mundo –beneficiándolo o dañándolo– mediante la pureza o impureza de las vibraciones que emite cada parte de nosotros. Una vida limpia es caracterizada por una absoluta integridad y una actitud inalterable de no hacer daño a ninguna criatura viviente, y no requerir para uno mismo más allá de lo necesario para una vida simple. También implica un sentido de equidad y respeto a todo lo que pertenece a la Naturaleza, y estar pronto para servir. Vivir limpiamente, en pocas palabras, podría estimular a muchos a vivir rectamente; esto depende del nivel de sinceridad y devoción de aquellos que lo practican. Aunque los miembros de la ST son relativamente pocos en número, si hay verdadera seriedad en ellos, se ayudará al mundo a cambiar. Mente abierta, corazón puro, intelecto despierto – cada uno de estos pasos tiene que ser ponderado, sus múltiples implicaciones captadas y vividas diariamente. Este trabajo no debe hacerse a medias u ocasionalmente recordado y retomado. Debe ser central en la vida de los miembros. Con paciencia y perseverancia, debemos prepararnos para el amanecer de la luz de buddhi en nosotros mismos y en la humanidad. La Sociedad Teosófica está dotada de forma única para asistir el progreso en esta dirección.
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