Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 143 - Número 01 -  Octubre 2021  (en Castellano)

 
Anterior
Página 8
Siguiente

La Sabiduría Eterna

 

Cecil Messer

La meditación es como una joya de muchas facetas, con cada una de las superficies reflejando diferentes colores dependiendo de la perspectiva. Intenciones nobles y acciones altruistas construyen el medio a través del cual rayos de la luz de la meditación se refractan y se transforman en un bello arco iris, en un destello de sabiduría.

Elevándose por las suaves pendientes de un viaje que cambia la vida, se puede entrar en una tierra especial, cultivada bajo los auspicios de la Sabiduría eterna de la Teosofía. Contemplamos asombrados los vastos campos de las diferentes maneras de acercarnos a la vida espiritual. La sabiduría antigua puede o no ser eterna dependiendo de si cumple o no, con los criterios de frescura de la verdad. Simplemente porque algo sea antiguo y esté venerado por muchos, no implica necesariamente que sea verdad.

La palabra “Teosofía” deriva del griego theosophia o sabiduría divina. La banda espectral de la Teosofía describe un abordaje no sectario a la integración de la religión, ciencia, filosofía y esoterismo. Se dice, que las verdades reveladas de las fuentes perennes brotan originalmente de las raíces del espíritu y forman el núcleo de todas las religiones. La Teosofía no es una religión, sino un referente de la religión en sí. Los Teósofos declaran que no hay religión, no hay doctrina ni conjunto de pensamiento superior a la verdad, independientemente de la edad de las escrituras, del dominio de la cultura de la cual provienen o del número de los seguidores. La Teosofía no está especialmente interesada en los fenómenos del más allá, de la magia, clarividencia, astrología o temática metafísica relacionada. Aunque estos son temas válidos para una consulta especializada, se convierten fácilmente en desvíos hacia las áridas regiones que rodean el jardín de la sabiduría. Las ideas teosóficas pueden ser estudiadas y entendidas intelectualmente, pero la verdad en ellas solo puede manifestarse en el corazón por los frutos de la meditación y del recto vivir.

La Sociedad Teosófica (TS) se fundó en la ciudad de Nueva York en 1875 por la crucial Helena Petrovna Blavatsky (también conocida como HPB o Helena, la Teósofa) y por otros, con el objeto de promover el concepto clave, la formación de un núcleo de fraternidad universal.

Su lema es: no hay religión más elevada que la verdad. La Sociedad Teosófica está ampliamente reconocida como la primera organización nexo Este/Oeste de esta era, para iluminar el interior profundo de todas las religiones y para avanzar en conceptos como la reencarnación y el karma, que están ahora en nuestro vocabulario moderno. La Teosofía aboga por la práctica de la meditación, el estudio y el servicio como los componentes claves de la vida espiritual altruista. También reconoce la importancia de cultivar cualidades especialmente virtuosas, es decir, las pâramitâs, en apoyo a las prácticas meditativas.

 

El Sr. Cecil Messer, miembro retirado del equipo de Ciencia e Ingeniería del programa espacial de la NASA, presentó enseñanzas espirituales de varias tradiciones durante doce años, mientras residía en el Instituto de Teosofía de Crotona, Ojai, California. Él actualmente practica el dharma, viviendo en las montañas de Carolina del Norte.

En su comentario sobre la Voz del Silencio, de HPB, el respetado obispo y clarividente C.W. Leadbeater sostiene, que no se puede practicar fructíferamente la meditación en ausencia de estas cualidades, ni puede uno perfeccionarlas sin ella.

     Haciéndose eco del perenne consejo dado por los sabios que una medida de generosidad es especialmente vital para el aspirante neófito, uno de los maestros espirituales de HPB sugiere (extraído de una carta privada):

 

Cuidado entonces, de un espíritu poco caritativo porque se levantará como un lobo hambriento en tu camino y devorará las mejores cualidades de tu naturaleza, las que han brotado a la vida. Amplía, en lugar de reducir tus simpatías; trata de identificarte con tus semejantes, más que contraer tu círculo de afinidad.

 

Las influyentes obras de Annie Besant, la famosa activista británica por los derechos de la mujer y segunda presidenta de la ST son representativas en general de la visión teosófica de la meditación. Ella aboga por el control de la mente y la meditación regular como calificaciones para llevar una vida espiritual. También recomienda el entrenamiento de la mente mediante una concentración constante en ideas elevadas sin permitir a la mente deambular. Después de que la mente pueda mantener fácilmente la concentración en un solo punto por un período de tiempo apropiado, la siguiente etapa es soltar el objeto y mantener la mente en esta actitud de atención fija. Ella siente que la meditación es “la apertura del alma a lo Divino y el permiso para que lo Divino brille sin obstrucciones del yo personal”.

Aunque la ST no tiene una doctrina oficial sobre la meditación, publica tradicionalmente literatura en la materia y sugiere practicas representativas de su punto de vista colectivo. En el folleto El Arte de la Meditación, los editores resumen una visión de la meditación como: perfecta quietud – silencio del cuerpo, habla y mente. Para encontrar esta quietud, uno aprende el arte de permitir que surjan pensamientos y emociones sin dejar que nos controlen. No podemos forzar la quietud, “pero podemos retirar nuestra consciencia de su agitación. La meditación es nuestro estado más profundamente natural, nuestra consciencia pura”.

Radha Burnier, una anterior presidenta de la Sociedad Teosófica, expresa la necesidad de la observación en la construcción de las bases de la meditación, al comparar la consciencia humana con una flor de loto. Ella afirma: “Mediante una observación y una escucha cuidadosa, el poder de la consciencia se desenvuelve a sí misma. Empieza a florecer, que significa apertura a lo que la vida está revelando. Es sensible en su percepción de lo que existe y la sensibilidad es necesaria para descubrir lo que yace en lo profundo… la verdad oculta. Aprender a despertar la consciencia, para que su potencia oculta florezca en un estado de absoluta plenitud, esto es la meditación” ◊

 

Anterior
Página 8
Siguiente