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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 142 - Número 10 -  Julio 2021  (en Castellano)

 
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La Vida Una – Una reflexión

 

GANESH KUMAR

El Sr. Ganesh Kumar se afilió en primer lugar a la ST en Zambia, África, en 1980 y se trasladó a la Rama HPB, en Auckland, Nueva Zelanda, en 1995, dónde continúa participando en las actividades de la Rama y de la Sección.

 

Hay ciertas cosas que no podemos comprender con todo nuestro conocimiento, sino que solo podemos experimentar. Una de esas cosas es lo que llamamos “vida”. Sabemos que estamos vivos y lo experimentamos, pero nos es imposible entender qué es la vida o definirla de forma lógica. En el presente período de desarrollo tecnológico y científico, sabemos mucho del mundo externo, de la constitución de las galaxias más lejanas incluso, y de la inmensa profundidad de los océanos, pero tenemos una idea muy tenue acerca de la vida dentro de nosotros. La definición del diccionario, que se da a continuación, tampoco nos ayuda a este respecto.

 

Wikipedia afirma: “La Vida es una característica que distingue a entidades físicas que tienen procesos biológicos como la señalización y procesos de autosuficiencia, de las que no, bien porque dichas funciones hayan cesado (han muerto), o porque nunca hayan tenido dichas funciones y se clasifican como inanimadas”. Otra definición es: “La Vida es la condición que distingue animales y plantas de la materia inorgánica, incluyendo la capacidad de crecimiento, reproducción, actividad funcional y cambios continuos que preceden a la muerte”. A pesar de los tremendos avances en tecnología, los científicos han sido incapaces de producir una forma de vida sintética funcional hasta la fecha.

 

La Ciencia no define qué es la “vida”, pero da los atributos que diferencian a las cosas vivientes de las cosas no vivientes. Una regla mnemotécnica útil es “MRS CREN” es una manera para que los niños recuerden los siete procesos que supuestamente definen la vida: Movimiento, Respiración, Sensibilidad, Crecimiento, Reproducción, Excreción y Nutrición. Cuando alguien nos pregunta cómo es la vida, la mayoría hablamos de nuestra vida laboral, vida social, vida familiar, etc. Cuando empleamos la palabra “vida”, normalmente entendemos la palabra que representa algunos aspectos de nuestra vida. Así, generalmente la palabra “vida” parece referirse a algunos atributos de la vida, pero no a la definición de qué es la vida.

 

La indagación de los profesionales médicos con relación a la “vida” sucede cuando declaran el fallecimiento de una persona. De acuerdo con los especialistas médicos, incluso cuando las funciones del cerebro y del corazón han cesado, extensas partes del cuerpo físico continúan funcionando, por ejemplo, las células en el cuerpo y el crecimiento del pelo. Nuestro cuerpo contiene billones de células, cada una viviendo por sí misma y los doctores/médicos querrían definir/determinar qué constituye lo opuesto a la vida – la muerte. ¿Dónde reside la “vida” en nuestro cuerpo?, ¿está en el cerebro o en el corazón o en la médula espinal?, ¿puede ser hallada dentro de nuestros cuerpos como una sustancia o un órgano?, ¿puede la “vida” no material interactuar y controlar nuestros cuerpos materiales? La pregunta que ellos (los médicos) se hacen es qué es esta “vida” que deja el cuerpo cuando morimos y donde reside en nuestro cuerpo y de qué está hecha.

 

La pregunta podría revelarse al tratar de indagar en la palabra “vida” en nuestra declaración teosófica: “Solo hay la vida UNA”. Este artículo es un intento de comprender lo incomprensible y es puramente para nuestro cuestionamiento y para extraer nuestras conclusiones. Dos cosas que tener en mente: (1) lo opuesto al principio hermético “como es arriba, es abajo”, debe ser también cierto y podremos ser capaces de entender el “arriba” observando desde el “abajo”. (2) La ciencia moderna puede ser nuestro mejor aliado para entender el “arriba” o las verdades ocultas (escondidas).

 

Podemos comprender y estar de acuerdo en que todos nosotros compartimos algo y dependemos de otros reinos de la Naturaleza para nuestra existencia. Yo puedo entender que el aire que respiro y el aire que es respirado por las plantas y animales es el mismo. También puedo aceptar que el aire desoxigenado que exhalo es absorbido por las plantas y que el oxígeno que las plantas liberan hace posible la vida – es decir, que la mitad de mi aparato respiratorio está fuera de mi cuerpo físico, en las plantas y árboles. De hecho, nuestro cuerpo físico depende de billones de formas de vida independientes – microbios, bacterias y así sucesivamente para nuestra supervivencia, del mismo modo que el alimento que necesitamos para la nutrición de nuestro cuerpo. La Teosofía declara que “no hay sino la vida una y la ley una”. Para entender esta declaración, que la vida en todos los reinos es una y la misma, se requiere una reflexión mucho más profunda.

 

La mayoría de nosotros nos consideramos bastante afortunados de vivir en el momento presente, de la historia conocida de nuestra tierra con tantos de los avances tecnológicos que han hecho de nuestras vidas las más cómodas de la historia.  Por ejemplo, en casa y en el trabajo, los electrodomésticos nos proporcionan funcionalidades diferentes sin las cuales la mayoría de nosotros no sería capaz de imaginarse la vida. La electricidad es un instrumento que ofrece el calor necesario para caldear un cuarto frío y para enfriar un espacio húmedo y caliente. El uso de varios dispositivos eléctricos proporciona luz, lava la ropa o los platos, ejecuta todo tipo de cálculos matemáticos y me permite escribir y compartir mi entendimiento con todos ustedes.

 

Un punto importante es darse cuenta de que la capacidad de cada uno de estos dispositivos o electrodomésticos para trabajar a su máxima capacidad no depende de la electricidad suministrada a los mismos, sino fundamentalmente del dispositivo o electrodoméstico en sí. Si se les suministra la misma electricidad, cada uno de ellos opera a su máxima capacidad, que depende del diseño y fabricación del electrodoméstico únicamente. Por ejemplo, un motor para una secadora de pelo es completamente diferente en su capacidad y ejecución del de una secadora de ropa, aunque ambos sean motores eléctricos que operan bajo el mismo principio y voltaje (digamos 230 V CA).  Algunos de ellos son más complejos en su diseño y fabricación y son capaces de funcionar en un nivel mucho más alto. Así, nosotros vemos la electricidad como la fuerza motora, que permite a cada uno de estos electrodomésticos o dispositivos operar a la máxima capacidad de su diseño y fabricación.

 

Si nosotros interpretamos la palabra “vida” para simbolizar “la fuerza de la vida” en la máxima teosófica, entonces está claro como el cristal qué se quiere decir con esta máxima. Hay solo “Una Fuerza vital” que permea todos los reinos de la vida. Similar a la habilidad de la electricidad que vimos antes, esta fuerza vital permite a los diferentes reinos exhibir diferentes capacidades dependiendo de la etapa de evolución de la forma o vehículo que la mónada haya habitado.

 

La fuerza vital que funciona en una lombriz de tierra es la misma fuerza vital que opera en mí. La fuerza vital de mis vehículos es capaz de operar a un nivel más elevado debido a la mayor evolución de mis vehículos en comparación a aquellos de la lombriz de tierra. Es similar a lo que considerábamos antes, que la capacidad de un electrodoméstico no depende de la electricidad, sino solo del electrodoméstico.

 

Esto podría responder el asombro de los científicos a la “increíble inteligencia” de seres de un orden inferior en el reino animal, como una hormiga con un tamaño cerebral insignificante siendo capaz de hazañas sin parangón con su tamaño y de un pez o pájaro realizando hazañas asombrosas. Esto también podría explicar la declaración teosófica de que todas las formas evolucionan y la vida se despliega.

 

En la Doctrina Secreta, H.P. Blavatsky (HPB) afirma: “y lo mismo sucede con prâna (jiva) que impregna el cuerpo completo del hombre; pero solamente, si no tuviera un átomo sobre el que actuar, estaría en estado quiescente – muerto; es decir, estaría en laya… Es la acción de fohat sobre una sustancia o incluso sobre un cuerpo simple lo que produce la vida”. (Edición íntegra. vol.1, pág. 526). HPB además afirma: “Prâna es en realidad el Principio de Vida universal”. Para cerrar el asunto, prâna puede en sobria verdad, no tener número, dado que impregna todos los otros principios o al humano en su totalidad. Cada número de los siete sería así naturalmente aplicable a prâna-jiva.

 

El término usado por HPB para representar esta fuerza vital es “fohat”, que es la relación entre el Logos y la materia, por la cual Él construye el universo. Otro nombre empleado en la India es daiviprakriti, que es descrita por T. Subba Row como “La Luz del Logos”, la energía incesante del Logos. Prâna es también empleada para identificar al agregado de fuerzas vitales, no exclusivamente en el plano físico (comúnmente, traducido como vitalidad) sino también en todos los planos de manifestación.

 

 

 

En uno de los sistemas hindús de clasificación, se dice que el prâna físico tiene cinco componentes, cada uno de los cuales es responsable de controlar las siguientes variadas funciones de nuestro cuerpo:

 

1.    Prâna: la respiración, el sistema respiratorio y los procesos de pensamiento.

2.    Samâna: regula la temperatura corporal – en su ausencia, el cuerpo se vuelve frío y rígido.

3.    Apâna: las funciones sensitivas del cuerpo (incluso tras la muerte declarada por el doctor, puede haber movimiento del cuerpo)

4.    udâna: la flotabilidad del cuerpo – una persona muerta parece que pesa más que una persona viva.

5.    Vyâna: los procesos de preservación y descomposición del cuerpo.

 

Nuestro entero sistema humano es el más complejo y sofisticado en hardware y software, incorporado en cada una de las células de nuestro cuerpo. El software, un paquete mucho más amplio que el hardware, energizado por la fuerza vital. Estos cuerpos están interconectados e interpenetrados unos con los otros, porque cada uno de ellos es más sutil (o menos físico) que el anterior. Nuestros cuerpos sutiles están integrados y entremezclados, tanto que podemos considerarnos a nosotros mismos como un único ser, en su mayor parte físico. Por ejemplo, consideramos nuestra mente y nuestras emociones como una parte integral de nuestro yo físico.

 

Para entender nuestro cuerpo multidimensional, podríamos considerar el burdo ejemplo del teléfono móvil. El móvil moderno opera en un rango variado de frecuencias del espectro electromagnético; en el rango de los 88 a 108 MHz para recibir la trasmisión de las estaciones de radio, en el rango de los 900 a 1900 MHz para operar como un móvil o celular; 2,485 a 2,5 GHz para la señal de bluetooth y en el rango de los 2,5 a 5 GHz para operar como señal de Wi-Fi y en adelante. El smartphone consiste en un circuito diferente para descifrar el diferente rango de frecuencias y todavía es una pieza integrada del equipo operando a diferentes niveles de frecuencias.

 

Nuestros cuerpos humanos o vestiduras o vehículos pueden verse de una manera similar, capaces de operar a diferentes niveles de frecuencias. En un smartphone incluso si la tarjeta SIM se daña, otras partes del teléfono como el Wi-Fi, la recepción de radio y en adelante funcionaran con normalidad.

De modo similar, cuando el cuerpo físico está inactivo, otros cuerpos funcionan con normalidad. Permitámonos recordar también que nuestros cuerpos o vehículos multidimensionales no están hechos de materia inerte o de elementos pasivos sino de una inteligencia viva, sintiente.

 

En el momento de la manifestación del universo, esto es, en el momento de separación del espíritu y de la materia (sujeto-objeto, purushamulaprakrti) está eso que une a los dos y esto es conocido como fohat o prâna, también conocido como electricidad vital o electricidad cósmica. Es esta fuerza vital “La Vida Una”. Es independiente de los vehículos a través de los cuales opera y no depende de ninguna de las propiedades o complejidades de los vehículos; tampoco afecta a los vehículos ni es afectada por los vehículos a través de los cuales opera.

 

Una organización en la que se utilizan cientos de ordenadores a través de sus diferentes empleados puede tener diferentes programas o aplicaciones con diferentes capacidades, pero todos ellos pueden estar operando con un solo sistema operativo, digamos Windows.

 

La “Vida Una” es como el sistema operativo (OS) de un ordenador que ni afecta a los programas ni es afectado por ellos, pero sin el cual el ordenador no podría funcionar de ninguna manera. ¿Podría esta “Vida Una” asemejarse al brahman de la tradición oriental?

 

El cómo esta energía vital opera en nuestros vehículos es descrito por Annie Besant en su libro, Estudio sobre la Consciencia (EC). Ella describe la “red de la vida” a través de la cual la fuerza vital fluye en los vehículos. Cuando hablamos sobre la electricidad en nuestras casas, necesitamos el cableado para suministrar electricidad a los diferentes puntos en la casa, a los dispositivos/electrodomésticos. De manera similar, la fuerza vital se distribuye a través de una red intricada y multicapa, a diferentes partes de nuestros vehículos:

 

Se ha dicho que la conexión con la Tríada espiritual es a través de la materia búddhica… Es la materia búddhica, el hilado de esta maravillosa red de la vida que da soporte y vivifica todos nuestros cuerpos. Si los cuerpos se observasen con la visión búddhica, todos ellos desaparecerían, y en su lugar se vería una red dorada brillante, de una finura inconcebible y de una belleza delicada, el trazado de todas sus partes en una red de diminutas mallas. Esto está formado por la materia búddhica, y dentro de estas mallas los átomos más gruesos se unen.

 

Una investigación más minuciosa muestra que la totalidad de la red está formada por un único hilo, que es una prolongación de sutrâtma.

Durante la vida prenatal de la criatura, este hilo crece desde el átomo permanente físico y se ramifica en todas direcciones, este continua hasta que el cuerpo físico está completamente desarrollado; durante la vida física, el prâna, el aliento de vida, discurre con él, siguiendo todas sus ramificaciones y mallas; al morir se retira, dejando que las partículas del cuerpo se dispersen; se puede apreciar al aliento vital que lo acompaña, desenlazarse despacio desde el plano físico denso de la materia…” (EC, capítulo IV-2 y “La Red de Vida”, pág. 70, TPH Adyar ed., 1980).

 

La red está compuesta de materia búddhica y esta red búddhica está entretejida en cada plano por una envoltura compuesta por átomos de ese plano. Así, nosotros tenemos un núcleo de materia búddhica encapsulada en envolturas de materia atómica mental, astral y física en cada plano. Esto también clarifica cómo existimos en nuestro vehículo astral y mental inferior después de la muerte física – no con el prâna físico sino con la “fuerza vital” que fluye a través de las redes de materia búddhica en el astral y mental inferior.

 

La red tiene dos funciones principales: en primer lugar, la red  puramente de vida búddhica actúa como vehículo de consciencia y, en segundo lugar, las envolturas de la red vital actúan como conductores de la fuerza vital o prâna.

 

De las declaraciones anteriores podemos deducir que cuando yo muera, la “fuerza vital” no se retirará de mi cuerpo físico, sino que el canal, la red de vida búddhica, a través de la cual la fuerza vital fluye, ha sido retirada. En nuestro ejemplo previo de la electricidad empleado en el hogar para hacer funcionar los diferentes dispositivos, el cableado que suministra electricidad a los dispositivos ha sido retirado, lo que hace que los dispositivos no sean operativos (hayan muerto). Así, la fuerza vital no está específicamente atribuida a ningún ser, sino que existe en todas partes, todo el tiempo y proporciona la energía motriz, si un medio adecuado para su paso (la red de vida búddhica) está disponible en ese vehículo.

 

Podríamos entender ahora la afirmación de personas que tienen sensaciones de picor y similares en partes del cuerpo que les han sido amputadas, como si solo la parte física del vehículo hubiera sido cortada pero otros vehículos estuvieran intactos, incluyendo la red búddhica. Esto también arroja luz en los estados de existencia tras suicidios o muertes accidentales donde el cuerpo está inutilizado.

 

La electricidad suministrada a mi hogar puede ser considerada como “mi” electricidad, pero ¿es diferente de la electricidad que está operando en los electrodomésticos en el hogar de mis vecinos? Así como yo puedo cuantificar la electricidad empleada en mi hogar, en comparación a la empleada en el hogar de mi vecino, yo puedo hablar sobre “mi vida” y sobre “la vida de mi vecino”, pero al igual que la electricidad suministrada a ambas casas, la fuerza vital en mí y en mi vecino es la misma y no nos pertenece a ninguno de los dos, sino que solamente permite la función de todos nuestros vehículos. Yo podría hablar sobre mi vida y la vida del otro, pero en realidad “la vida” no pertenece a ninguno de los vehículos a través de los cuales opera y es completamente independiente.

 

Cuando decimos que hay una vida una, solo la “fuerza vital” operando en mí y en mi vecino es la misma, de forma similar a la electricidad en mi hogar y en el hogar de mi vecino. Todos nosotros somos completamente distintos los unos de los otros – físicamente, emocionalmente, mentalmente y así en adelante. Cada uno de nosotros es diferente debido al nivel de evolución de los vehículos que utilizamos, aunque podemos ser idénticos o similares en ciertos o varios aspectos.

 

Otro punto que merece la pena recordar es que cuando hablamos sobre la vida, la vida y la consciencia no son diferentes entre sí. Annie Besant afirma: “… una definición en términos de ‘consciencia’ y ‘vida’ son idénticos, dos nombres para una misma cosa vistas desde dentro y desde fuera. No hay vida sin consciencia; no hay consciencia sin vida…Nosotros llamamos a la consciencia desde dentro, vida y la vida hacia el exterior por el nombre de consciencia. Cuando nuestra atención está fijada en la unidad decimos vida; cuando está fijada en la multiplicidad decimos consciencia” (EC, capítulo II-1, “El significado de la palabra”).

 

Esta reflexión puede dar lugar a más preguntas que respuestas en lo que respecta a la Vida Una. Que el sol salga cada mañana por el Este es un hecho, pero no es la Verdad. Que cada uno de nosotros tenga una vida y una consciencia individuales es un hecho, pero no es la Verdad. Hay solo una Vida Una y una Consciencia Una, que no puede ser comprendida por su búsqueda, sino por la experiencia de aquel que anhela. ²

 

Referencias:

 

A Study in Consciousness, Annie Besant. See: <austheos.org.au/clibrary/bindex-besant.htmlf>.

 

– “The Web of Life”, Annie Besant. The TPH Adyar ed., Chennai, India, p. 25, 1980. (A talk to students,elucidating some points in A Study in Consciousness in London, 2 July 1905.) See: <anandgholap.net/AB_Web_Of_Life.htm>.

 

 

 

 

 

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