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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 142 - Número 09 -  Junio 2021  (en Castellano)
 

 
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Seis ingredientes para una vida más feliz

 

VICENTE HAO CHIN, JR


El Sr. Vicente Hao Chin, Jr., es presidente de Golden Link College, una institución teosófica en  Filipinas y fue secretario general de la ST en Filipinas durante muchos años.

 

 

            El tema de la felicidad rara vez se comenta en conferencias o artículos  teosóficos.  La impresión que uno tiene es que la vida teosófica es básicamente un asunto de autodisciplina.  H. P. Blavatsky escribió: “Tampoco la Teosofía es la búsqueda de felicidad, como los hombres entienden la palabra; porque el primer paso es el sacrificio; el segundo, la renuncia." (Escritos Recopilados, vol. 12, pag. 450). Por lo tanto, se nos dice que debemos prepararnos para una vida de dificultad, desafío e incluso sufrimiento.

            Entonces, ¿es relevante el tema de la felicidad para la búsqueda de la vida trascendente? En Luz en el Sendero, uno de los más profundos libros teosóficos modernos se nos dice: "Mata el deseo de comodidad…"  pero "sé feliz como aquellos que viven para la felicidad". Incluso en A los Pies del Maestro se estipula la alegría como uno de los seis puntos de conducta: “Tu deber es permanecer siempre alegre y sereno".

 

El Por Qué de la Felicidad

Hay varias razones por las que una vida alegre y feliz crea una diferencia significativa desde los puntos de vista práctico y espiritual:

v  Indica que uno está lidiando exitosamente con karmas adversos que causan dolor.

 

v  Hace que uno sea más efectivo, bueno, desinteresado y orientado al servicio.

 

v  Nos permite trascender mejor las trampas de la vida mundana y ser más desapegados.

 

v  Es mejor que la tristeza.

 

¿Qué es la Felicidad?

            Primero, puede ser útil examinar lo que la felicidad no es:

v  Evidentemente, no es placer, porque el placer resulta de una satisfacción momentánea de un estado físico o un impulso psicológico. Es la acumulación de energía psíquica y la liberación repentina de esa energía.

 

v  Tampoco es emoción, porque la emoción es otra acumulación temporal de energía psíquica, caracterizada por la anticipación positiva. Una vez liberada, la emoción desaparece.

 

v  La felicidad tampoco es un éxito material: fama, posición o riqueza. Han habido muchas personas famosas y muy ricas que se han suicidado. Si el éxito social es equivalente a la felicidad, estas personas deberían ser las personas más felices de la Tierra.

 

v  No es la risa, porque incluso los infelices pueden reír.

 

El placer, la emoción y la risa son esporádicos. En otras palabras, ocurren durante un período limitado y luego se van al momento siguiente. ¿La felicidad es esporádica? ¿Una persona se convierte en una persona infeliz solo porque ha perdido su teléfono móvil hoy? ¿O sigue siendo un individuo feliz que ha perdido su teléfono? La felicidad no es un placer momentáneo o la positividad. Miramos la vida y hacemos una evaluación general de si somos generalmente felices o no.

En 2001, el conocido psicólogo Martin Seligman publicó un libro titulado Felicidad Auténtica. En este libro, consideró que la felicidad es un evento que le sucede a un individuo. En 2010, El Dr. Seligman publicó otro libro titulado Florecer: Una Nueva Comprensión Visionaria de la Felicidad y el Bienestar.  En este segundo libro, concluyó que la visión de la felicidad de su primer libro fue incorrecta. La felicidad no es un evento, es un estado. Adoptó el término "bienestar" para describir este estado de felicidad, que perdura a pesar de los altibajos de cada día.

Por tanto, podemos definir la felicidad de esta manera: “Es un estado sostenido de bienestar, satisfacción y propósito, acompañado de sentimientos positivos".

v  El bienestar se refiere a un estado general de satisfacción y propósito en la vida.

 

v  Sostenida significa que se siente o se percibe durante un período prolongado: meses, años o toda una vida.

 

v  Satisfacción se refiere a la capacidad de aceptar el momento presente como es.

 

v  Los sentimientos positivos se refieren al optimismo, aprecio, gratitud, alegría, jovialidad, etc.

 

Seis ingredientes para una vida más feliz

 

            Con la introducción anterior, veamos  seis ingredientes para hacer nuestras vidas más felices. Todos ellos están bajo nuestro control:

 

1. Eliminar las causas de la infelicidad.

2. Desarrollar hábitos de positividad.

3. Nutrir relaciones positivas.

 

4. Ayudar a los demás desinteresadamente.

5. Ser ético.

6. Tener una filosofía de vida virtuosa.

 

1.    Eliminar las causas de la infelicidad.

 

Muchos psicólogos han enumerado factores que contribuyen al bienestar y a la felicidad, pero, curiosamente, ninguno incluye este crítico ingrediente: eliminar las causas de la infelicidad. En mi opinión, este ingrediente es fundamental. Algunas causas de infelicidad son: miedo (incluidas la preocupación y ansiedad), depresión, resentimiento, ira, culpa, dolor e incluso aversión. Si no son eliminados, pueden hacer que una persona sea casi incapaz de ser feliz a largo plazo.

Una persona con miedo, por ejemplo, difícilmente puede ser feliz. El estado de miedo es uno de constricción y actitud defensiva que es definitivamente desagradable, mientras que el de felicidad es de naturalidad, espontaneidad, expansividad y positividad. El temor toma muchas formas: ansiedad, fobia, baja autoconfianza, baja autoestima, miedo a la crítica, temor al fracaso o el miedo a lo que dirá la gente. El problema es que son estados crónicos. No es solo tener miedo durante diez segundos y que luego el miedo desaparezca.

Por ejemplo, la ansiedad es un miedo constante en la periferia de nuestra conciencia que se manifiesta como tensión, cautela, malestar o timidez. Sus raíces son las mil y una experiencias desagradables y espantosas que desde la infancia no han sido resueltas y soltadas. Ellas inciden en el momento presente en una forma semiconsciente que nos impide ser nuestro yo natural y alegre. Estas experiencias desagradables no resueltas se convierten en "disparadores" subconscientes que se activan fácilmente por la memoria o la asociación. Son como nubes oscuras internas constantes que impiden que la mente y los sentimientos sean alegres

Estos disparadores se pueden eliminar. Durante los últimos veinte años, miles de personas han aprendido como liberarlos durante los "Seminarios de Auto-Transformación" conducidos por la Sociedad Teosófica. A través de un enfoque directo y sencillo que utiliza la autoconciencia la energía embotellada en nuestro interior se libera de forma segura y permanente. El principio detrás de tal liberación es comprobable y sencillo. Primero, la incomodidad de la tensión, tirantez o la congestión de energía todavía está en el sistema de uno, aunque sea subconsciente. Segundo, cuando esta tensión interior o congestión se deja fluir, este sentimiento crónico desaparece, y uno vuelve a un estado de naturalidad y espontaneidad.

 

 

2.    Desarrollar hábitos de positividad.

 

La positividad se refiere a estados psicológicos como alegría, entusiasmo, optimismo, aprecio o gratitud.

 

La positividad es un hábito. Algunas personas están genéticamente dotadas de tal predisposición, otras no. Aquellas que no lo están, pueden desarrollar hábitos positivos y superar su innato malhumor.

 

William James fue uno de los primeros psicólogos que reconoció que uno podía cambiar sus sentimientos alterando su comportamiento. Solemos decir que cuando estamos alegres (sentimiento) sonreímos (comportamiento). En otras palabras, la alegría resulta en una sonrisa. Pero lo contrario es igualmente cierto, según James. Sonreír produce alegría. Intentemos sonreír en este momento y observaremos un cambio inmediato en nuestro estado interno. Al desarrollar el hábito de sonreír (un hábito muscular), nos desplazamos naturalmente hacia una alegría diaria más frecuente.

 

Veamos otro conjunto de hábitos: optimismo versus pesimismo. Los optimistas miran el lado positivo de las cosas, mientras que los pesimistas miran lo contrario. El Dr. Martin Seligman, fundador de la Psicología Positiva, descubrió que además de hacer a la gente infeliz, el pesimismo hace que las personas no se adapten a la mayoría de los esfuerzos; les va mal en ventas, tienen calificaciones más bajas en la escuela, les va peor en atletismo, etc. Afortunadamente, podemos hacer algo para cambiar esta actitud o hábito. El Dr. Seligman, de hecho, escribió un libro titulado Optimismo Aprendido para ofrecer este tipo de soluciones.

 

Cuando los individuos intentan conscientemente ser positivos, algo cambia en la forma en que miran a la vida y el mundo. El mundo no ha cambiado, pero su estado de felicidad sí. Intentemos expresar regularmente aprecio hacia otras personas, sentir gratitud por lo que tenemos, sonreír con frecuencia, ser optimistas sobre casi cualquier cosa; de esta manera estableceremos el hábito de la positividad. Y la vida cambia.

 

3.    Fomentar las relaciones positivas.

 

En la vida del individuo promedio, la mayor fuente de infelicidad son las personas. Jean-Paul Sartre escribió una vez: "Sé lo que es el infierno. El infierno son las otras personas". Nos sentimos perturbados cuando perdemos una gran cantidad de dinero, pero después de unos días, lo superamos y seguimos con la vida. Pero cuando estamos heridos, enojados o asustados por otras personas, es probable que el efecto secundario sea a largo plazo o permanente. He conocido a personas de setenta años que todavía lloran al recordar los infelices incidentes de su niñez.

 

La buena noticia es que las personas también son la fuente de su mayor felicidad: amistades cálidas, una relación matrimonial amorosa, una familia feliz, un ambiente agradable con jefes y compañeros de trabajo y la oportunidad de ayudar a otras personas.

 

Una relación positiva es algo que se construye, nutre y riega con regularidad.  Han habido enfoques conocidos para construir una relación sana y feliz con los demás, como eficaz comunicación (asertividad sin ser tímido o agresivo), expresar el amor de manera efectiva a través de los cinco lenguajes del amor: afirmaciones positivas, tiempo de calidad, tocar, dar regalos, actos de servicio y la regla 95/5, que significa que de cien interacciones con otras personas, el 95% debería ser positiva o al menos neutral y no más del 5% negativa o crítica.

 

4.    Ayudar a los demás desinteresadamente

 

Este es un ingrediente inestimable de la felicidad - ayudar a los demás sin pensar  en nada a cambio. No tiene por qué ser en términos de dinero. Puede ser un oído dispuesto a escuchar o cualquier cosa que eleve a otras personas y los haga sentir más ligeros o más felices.

 

El Dr. Albert Schweitzer, ganador del premio Nobel de la Paz, al dirigirse a un grupo de estudiantes en su graduación, dijo: "No sé cuál será su destino, pero una cosa sé: los únicos entre ustedes que serán realmente felices son los que hayan buscado y descubierto cómo servir".

 

El Dr. Martin Seligman una vez dio dos tareas para el fin de semana a sus estudiantes de psicología. La primera fue participar en algo que pensaran que disfrutarían: ver una película, pasar el rato con amigos, ir a la playa, etc. La segunda fue hacer algo para ayudar a alguien, incluso a extraños. La semana siguiente, les preguntó a los estudiantes cuál de las dos actividades les dio mayor felicidad. Los estudiantes fueron unánimes: ayudar a los demás les dio un mayor sentimiento de alegría.

 

5.    Ser ético

 

Este ingrediente no es un intento de ser moralista. Es un consejo bueno y práctico.

 

Al intentar dañar deliberadamente a otras personas: engañarlas, traicionarlas, lastimarlas o privarlas de algo, hay dos consecuencias: (1) No sentirnos bien interiormente. Nos puede parecer sentir satisfacción e incluso placer, pero interiormente sabemos que hemos hecho algo mal y no podemos tener verdadera paz interior y felicidad. Externamente, acabamos de desencadenar una cadena de karma que eventual y dolorosamente regresará a nosotros, trayendo más infelicidad. Puede ser inmediata, si nos devuelven un golpe o puede llevar días o años antes de recibir lo que merecemos, tal como opinión pública negativa, perder un trabajo o ir a la cárcel, o puede venir en otra vida, al tener padres crueles o nacer con discapacidades severas.

 La recompensa de una vida ética es paz interior, no tener miedo a las consecuencias y eventualmente, una vida armoniosa y positiva.

 

6.    Tener una filosofía de vida virtuosa.

 

Este ingrediente cubre una amplia variedad de ideas que uno aprende de la experiencia o de otros Tales ideas pueden venir simplemente del sentido común o de principios profundos de la sabiduría eterna. A continuación se muestran algunos ejemplos:

 

 No te compares con los demás, sino esfuérzate por alcanzar tu propio nivel de excelencia, haciendo lo mejor que puedas.  Una perspectiva comparativa o competitiva es una fuente de insatisfacción e infelicidad, tratando de mantenernos a la altura de nuestros vecinos, colegas o compañeros de clase. Siempre habrá gente cuyas situaciones en la vida son mejores o peores que las nuestras. No estar descontento ni enorgullecido en relación con lo que otras personas tienen o no tienen. Establecemos nuestros propios puntos de referencia internos y perseguimos lo que es significativo para nosotros, no lo que es significativo para otras personas.

 

No dupliques tu pérdida. Supongamos que perdí una pierna debido a un accidente. Puedo sentirme amargado y culpar a la gente por tal tragedia, lo que da como resultado infelicidad a largo plazo. Lo que no comprendo es que acabo de duplicar mi pérdida: he perdido una pierna y he perdido mi felicidad. ¿Por qué no detenerme en una pérdida y retener mi capacidad de ser alegre y feliz?

 

Vea el panorama más amplio de la vida. La vida no se trata solo de trabajos, ingresos o estatus social. Se trata del crecimiento del alma hacia la perfección de vida en vida. Esta es una idea fundamental conocida en el campo espiritual de las tradiciones tanto de oriente como de occidente. Resulta en la perfección humana, lo que los budistas llaman Arhats, Bodhisattvas o Budas, lo que los Hindúes llaman Rishis o Mahatmas, o de lo que San Pablo habla de “solo hombres hechos perfectos”. El psicólogo Abraham Maslow lo describe como  crecimiento  dirigido hacia la autorrealización y la autotrascendencia.

 

Creamos nuestro destino. Muchas personas son víctimas pasivas de sus entornos. Las personas más sabias son conscientes de que está dentro de nuestro poder (a) cambiar nuestras actitudes hacia nuestras circunstancias y (b) alterar nuestras circunstancias  futuras sembrando las semillas adecuadas del karma en todo momento.

 

El tema de la felicidad es muy relevante para todos nosotros que luchamos en este mundo de dolor. Necesitamos conocer las leyes que gobiernan la naturaleza, la vida humana y la sociedad. Esto es durante nuestra etapa de crecimiento en la cual el yo o ego todavía está comprometido en tal lucha. Sin embargo, en la vida espiritual, llega un punto cuando este centro llamado yo se habría desvanecido en la universalidad y la            no-dualidad. En tal etapa, el tema de la felicidad ya no es relevante, porque uno ha trascendido la felicidad y la infelicidad humana.

 

 

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