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Vol. 142 - Número 09 - Junio 2021 (en Castellano) |
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Crisis Mundial: La Causa Fundamental – II.B (Continuación de la Parte II.A)
P. Krishna
El Prof. P. Krishna se jubiló como Director del Centro de Estudios en el recinto de la Fundación Krishnamurti, India, Rajghat Fort, Varanasi y es un miembro vitalicio de la Sociedad Teosófica. Este artículo está basado en un seminario web grabado en la Escuela de Teosofía de Krotona, en Ojai, California, el 15 de Febrero de 2021.
J. Krishnamurti dijo que es necesario liberarnos del condicionamiento de lo que consideramos correcto, equivocado, moral, o inmoral. No lo hemos examinado, simplemente lo hemos adquirido del entorno en el que nacimos. Es un accidente del nacimiento, pero se convierte en mi cultura, mi religión, mi comunidad, y así sucesivamente. Por lo tanto, adquiere importancia en nuestra consciencia como con todas las otras cosas que consideramos “mías”. Es una ilusión profundamente enraizada en el sentido que no es creado por la Naturaleza, sino por nuestras propias mentes. Es necesario para nosotros des-aprender todo esto.
Nosotros encontramos difícil eliminar el condicionamiento porque está situado allí en el cerebro, en la memoria. La ilusión no es un dato, pero su existencia en nuestra mente es una realidad. Cuando comprendemos esto, no nos identificamos con ello. Si comprendemos que nuestras propias opiniones son sólo un producto de nuestra cultura, donde crecimos, su importancia disminuye en nuestra consciencia a medida que comenzamos a investigar todo esto. Esto es lo que significa la libertad del condicionamiento; no que nuestro cerebro cesará de proyectar opiniones; hará su trabajo, pero ¿por qué nosotros tenemos que identificarnos con eso? ¿Por qué no lo miramos de la misma manera que consideramos la opinión de un amigo o de un desconocido? Una opinión no es la verdad, ni las nuestras, ni la de ningún otro.
Pero a menos que uno vea esto, uno se identifica con ciertas opiniones, y eso es lo que causa la división ideológica o cultural. Entonces tenemos imágenes acerca de las personas como musulmanes, hindúes, cristianos, ateos y así sucesivamente, y esas imágenes están asociadas con toda clase de crueldades, supersticiones y otras características. Cuando nos enteramos acerca de la afiliación de una persona, la mente ya puede odiar a esa persona sin conocerla. Solamente los seres humanos tienen este problema. Podemos odiar a alguien aún antes de tener un elemento de discordia con él, principalmente porque sus ideas o afiliación son diferentes de las nuestras.
Así, tenemos un serio problema y no va a desaparecer solamente porque aceptemos esta lógica, o consideremos esto como verdadero y sepamos que es solo una opinión. Esto requiere un trabajo a fondo dentro de nuestra propia consciencia, llamado auto-conocimiento. Desgraciadamente, no hemos creado una mente inquisitiva y estudiosa en este campo; estamos demasiado seguros de nuestras propias opiniones. Lo hemos hecho así con la ciencia, historia, geografía y acerca del universo. Es por esto que hemos hecho mucho progreso en nuestra comprensión de todos esos campos.
Pero, en nuestra consciencia, no tenemos una mente estudiosa; tenemos una mente identificada con el “mi” y lo “mío”; aferrándonos a ello, discutiendo a favor de ello, defendiéndolo, y viviendo con eso permanentemente. Es una clase de prisión en la cual la mente queda atrapada; puede que sea inteligente en algunas áreas y extremadamente ignorante en otras. Es por eso que es necesario cambiar la educación. Si vemos la necesidad del auto-conocimiento, debemos inculcar esta investigación también.
Ahora, ¿qué es este auto-conocimiento que crea sabiduría, o una gran visión? Cuando tenemos una visión reducida, el ego parece ganar. Después de todo, si me uno a cierta comunidad, me hago amigo de ellos, tengo un sentido de pertenencia, ellos se ocupan de mi, yo también realizo trabajos para ellos, y así sucesivamente; se siente bien y fraternal, etc. Otra persona hace lo mismo con su grupo por las mismas razones que lo hacemos nosotros con nuestro grupo. Y los dos grupos tienen competencia y rivalidad, ya que están divididos uno de otro ideológica, cultural y religiosamente, y por creencias. Eso crea la mayor inseguridad.
La idea que pertenecer o identificarse con un grupo crea seguridad, es una ilusión. Pero cuando no vemos lo suficientemente lejos, o no vemos con una visión amplia, parece darnos seguridad. Y esa es la ilusión en la mente; esa es la ausencia de sabiduría. Solamente hay sabiduría en una mente que está libre de ilusiones. El auto-conocimiento es el medio para acabar con las ilusiones ya que la percepción de lo que es verdadero y lo que es falso disuelve las ilusiones en la mente. Significa que uno debe mirar a todas las opiniones y los juicios con alguna duda y estar dispuesto a investigarlos y no apegarse a ellos. Entonces, si vemos que son falsos o perjudiciales, podemos soltarlos instantáneamente.
Pero si estamos invirtiendo en ellos psicológicamente, derivando importancia, posición e identidad de ellos, entonces no estamos dispuestos a soltarlos. Diferentes científicos también tienen diversas teorías, pero si señalamos a uno de ellos que su teoría es errónea, él tiene que soltarla, porque su teoría personal no es importante; solamente es importante cuando señala una verdad. El amor a la verdad debe ser más fuerte que el amor a una idea personal.
Desgraciadamente, en el campo religioso no hemos comprendido el valor de esto y por lo tanto nos apegamos a nuestras ideas personales. De este modo, nos dedicamos a ellas, ya sea que seamos comunistas, socialistas o capitalistas. Esas son opiniones personales. Es en ese sentido que el problema mundial no está separado del problema individual, porque el mismo ego crea los problemas individuales en nuestras relaciones. Tomemos un ejemplo.
Si abordamos la vida con deseo, significa que estamos insatisfechos con nuestra presente condición. Nuestra mente está juzgando la condición presente y se siente insatisfecha; por lo tanto busca hacerla mejor. Pensamos que al adquirir algo más, ya sea más virtud, dinero, o comodidad, seremos más felices, así que abordamos la vida con deseo. Ahora el deseo tiene algunas consecuencias independientemente del objeto de deseo. También se ha dicho que deberíamos tener deseos nobles. Pero el deseo en si es un problema, ya que el abordar la vida con deseo tiene ciertas consecuencias.
Si no se cumple experimentaremos frustración e ira; si se cumple nos sentiremos orgullosos y cómodos por un tiempo, pero la insatisfacción y aburrimiento se establecerán nuevamente por la misma razón que se establecieron anteriormente. Cuando el deseo no es satisfecho, el deseo nos energiza, pero cuando se realiza la energía desaparece hasta que nace otro deseo. Así quedamos atrapados en este círculo vicioso de aburrimiento, escapando a través del deseo de tener más, a alguna clase de satisfacción, luego viene el estancamiento y el aburrimiento nuevamente. A menos que comprendamos todo este ciclo, la mente no se liberará de él.
La industria del entretenimiento sabe que somos personas tremendamente aburridas, así ellos hacen dinero de esto ofreciéndonos toda clase de escapes, que es sólo evasión del problema. Uno debe hacerse una pregunta más profunda: ¿por qué estoy constantemente aburrido y qué es el aburrimiento? Después de todo, allí afuera está el río, el árbol, el perro, el niño del vecino, libros, y tantas cosas que me rodean.
¿Qué es la insatisfacción? ¿Significa que me he vuelto insensible a todo esto? ¿Qué me ha vuelto insensible? Si lo consideramos, encontraremos que cuando tenemos deseo y ambición nuestra atención está todo el tiempo enfocada en ese objetivo; por lo tanto, no prestamos atención a ninguna de estas otras cosas, y cuando no ponemos atención, perdemos la sensibilidad. No sentimos nada por el río si no nos sentamos junto al río, si no caminamos en la naturaleza, si no nos relacionamos con un árbol, no percibiremos su belleza,
No prestamos atención, porque nuestro foco está direccionado a la ambición y la satisfacción. Eso crea insensibilidad, y esto se convierte en un círculo vicioso en el cual estamos atrapados. Todo eso es la consecuencia del ego, porque el deseo es la raíz del ego. Podemos tratar de controlar el deseo, pero controlar un deseo se convierte en otro deseo. Solamente podemos volvernos conscientes del peligro de todo esto, y cuando lo vemos, ese peligro se debilita. Si solamente concordamos que es peligroso y vemos la lógica de ello, no es lo mismo que la percepción. Cuando percibimos un peligro, no es la inteligencia de nuestro pensamiento, sino la inteligencia de la Naturaleza que está trabajando.
La Naturaleza ha creado una inteligencia humana para nosotros que no nos deja perseguir el peligro. Cuando vemos un peligro real, no nos acercamos a él. Esto no necesita razonamiento o decisión. De este modo, la percepción es la acción real porque transforma la consciencia. De manera similar, la percepción directa del peligro del ego nos impedirá aproximarnos a la vida egoístamente. Pero eso requiere una vigilancia persistente de las consecuencias del abordaje egoísta con una mente estudiosa, ya que no es obvio al comienzo.
Con la liberación del ego llega el florecimiento del amor, que es una cualidad normal con que está imbuida nuestra consciencia. No lo creamos a través de nuestro pensamiento. Cuando pensamos e intentamos crearlo, terminamos con los sentimientos que aparecen como amor, pero que no son reales. Cuando el ego está ausente, hay este sentimiento de amistad, o amor, que está intrínsecamente allí. Pero cuando el ego se apega a él, crea un sentido de posesión que destruye el estado del amor real. El siguiente cuadro muestra lo que el ego hace a nuestras habilidades naturales:
Amor+Ego = Apego, sentido de Posesión Deseo+Ego = Deseo, Adicción, Anhelo Poder+Ego = Dominación, Explotación Sexualidad+Ego = Lujuria, Pornografía, Violación Amistad+Ego = Apoyo, Dependencia, Acuerdo Talento+Ego = Orgullo, Vanidad, Superioridad Humildad+Ego = Inferioridad, Servilismo, Obediencia Excelencia+Ego = Competencia, Rivalidad Grupos+Ego = División, Nacionalismo, Extremismo Pensamiento+Ego = Preocupación, Temor, Ansiedad Placer+Ego = Hábito, Adicción, Aburrimiento Necesidad+Ego = Avaricia, Codicia
El ego vuelve todas las habilidades naturales en cosas complejas con una semilla de destrucción en ellas. Las doce habilidades enumeradas arriba son cualidades naturales positivas. El problema llega cuando agregamos el ego a ellas, y ese proceso del ego es de lo que estamos hablando. Ese es el gran problema para la humanidad, tanto en nuestra vida personal, como en el mundo. Así, el autoconocimiento es una necesidad para todos. La idea que algunas personas adquirirán autoconocimiento para convertirse en santos y nosotros simplemente los seguiremos, ha sido refutada repetidamente en la historia. Esto es porque no podemos seguir a otro ser humano sin llegar primero a la sabiduría nosotros mismos. La virtud no puede ser enunciada y practicada sin sabiduría.
Podemos leer lo que el Buddha ha dicho pero no podemos seguir lo que está diciendo, no podemos vivir eso porque no tenemos esa sabiduría y comprensión. La sabiduría no es transferible. El conocimiento es transferible, pero no es sabiduría. Así la educación debe ocuparse, no solo en impartir conocimiento, sino también de asumir la responsabilidad de ayudar al estudiante a descubrir la sabiduría. Por lo tanto, el autoconocimiento debería ser un asunto de la educación, aún más que el conocimiento.
En la actualidad, tenemos casi 8 billones de egos en el mundo, así que poco importa de que manera los organizamos. Si controlamos la violencia en una dirección, irrumpirá en otra dirección, porque la violencia que hay ahí en la consciencia humana crea un mar de violencia, dentro del cual las tormentas son inevitables. Esa es la razón por la cual nunca hemos podido liberarnos de la guerra, de crímenes, etc. No hay solución simple, ya las hemos intentado todas: religión, propaganda, conocimiento, ciencia, socialismo, capitalismo, ateísmo.
La mente estudiosa, discerniendo entre lo verdadero y lo falso, es la mente verdaderamente religiosa ya que genera sabiduría. El propósito del autoconocimiento no es convertirse en un Buddha. No hagamos de eso nuestro objetivo. Dejemos que el objetivo sea crecer en sabiduría, en nuestra comprensión de nosotros mismos y de la vida. Eso es razón suficiente para hacer esta investigación, donde sea que nos lleve. Lo hacemos por amor a ello, por amor a la verdad. Y para eso fue destinada la Teosofía.
La Teosofía dice que la verdad es la religión más elevada, pero no conocemos la verdad. Por lo tanto, debemos abordarla con gran humildad y debemos conectar nuestra indagación con nuestra vida diaria; de otro modo, la religión se convierte en un escape. Quedémonos con las preguntas profundas y observemos nuestra propia consciencia en la vida diaria mientras está funcionando, encontrando nuestras propias respuestas a través de la percepción, no a través de la ideación o del pensamiento.
La idea está bien para crear la pregunta pero no para responder la pregunta. Si respondemos la pregunta desde las ideas, entonces se convierte en filosofía. El profesor de filosofía tiene una consciencia común y corriente como la del hombre común. El tiene codicia, egoísmo, ambición, temor, dolor y así sucesivamente, aunque tenga todo el conocimiento acerca de lo que el Buddha, Cristo, Sócrates y otros han dicho, y puede explicarlo a sus estudiantes.
Esta capacidad de explicar es útil para la comunicación, pero es algo trivial. Lo realmente importante es descubrir la transformación de la consciencia, y eso no llega hasta que percibimos la verdad por nosotros mismos. Esto significa que debemos percibir el peligro del ego. Se soltará si podemos percibirlo tan directamente como percibimos el peligro del fuego o de un precipicio, pero no a través de la ideación y argumento.
He señalado que la causa fundamental de los principales problemas que enumeré en mis dos últimos artículos, se encuentra en el proceso del ego dentro de nuestra consciencia; que la transformación de la consciencia es un derivado de la sabiduría y la forma de encontrar la sabiduría es a través del autoconocimiento. Esto significa que debemos vivir con preguntas, no con conclusiones. No defendamos las opiniones, sino pongámoslas a todas en duda, especialmente las propias, y busquemos respuestas, no intelectualmente, sino a través de la observación en la vida diaria.
Entonces la respuesta será algo real para nosotros, no solamente una idea. Las ideas no transforman la consciencia. En la tercera parte de este artículo, consideraremos como la educación puede ayudar a los estudiantes a encontrar una nueva mente con una dirección diferente en la vida, de modo que no sean sólo réplicas de nosotros, ¡cometiendo los mismos errores que nosotros cometemos!
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