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Vol. 142 - Número 07 - Abril 2021 (en Castellano) |
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Crisis Mundial: La Causa Fundamental – I
P. Khrisna
El Prof. P. Krishna se ha jubilado como Director del Centro de Estudios de la Fundación Krishnamurti, India, Rajghat Fort, Varanasi y es un miembro vitalicio de la Sociedad Teosófica. Este artículo está basado en una conferencia en línea de la Escuela de Teosofía de Krotona, grabada en Ojai, California, el 8 de Febrero de 2021.
Mis opiniones sobre este tema están basadas en su mayoría en mi comprensión de las enseñanzas de J. Krishnamurti y la Teosofía. Esta es la primera de tres partes de este artículo, en el cual examinaremos los principales problemas mundiales que está enfrentando la humanidad, y para hablar de su origen. En la parte siguiente consideraremos si esos problemas pueden ser resueltos al hacer cambios externos en las leyes, la economía y otras autoridades, o si se necesita un cambio mucho más profundo, un cambio interno en la consciencia de la humanidad. En la tercera parte consideraremos si es necesario transformar la educación y si se puede producir esta transformación de consciencia, o al menos ayudar a los estudiantes a ir en esa dirección.
Déjenme hablar primero de seis dificultades principales que pienso que hoy está enfrentando la humanidad, en orden de importancia:
1. Grupismo/división La primera dificultad es el hecho de que los seres humanos están divididos porque se identifican con diversos grupos: grupos nacionales, religiosos, idiomáticos e ideológicos (como el comunismo, capitalismo, etc.) Eso los separa de otros grupos y los lleva a la rivalidad, la violencia y, en casos extremos, a guerras, terrorismo, disturbios, y así sucesivamente. Este problema ha estado con nosotros por miles de años. Desde lo que sabemos por la historia, los seres humanos han estado en guerra unos con otros.
Hemos tratado de eliminar las guerras creando la Liga de las Naciones y luego las Naciones Unidas. Pero esto no ha eliminado el problema. Creo que hay cuarenta lugares en la tierra justo ahora donde los ejércitos se están enfrentando unos con otros con armas o tanques. Pero ¿cuándo la llamamos guerra? ¿Cuando marchan los ejércitos, cuando bombardean los aviones, cuando se disparan armas, y así sucesivamente? Y no obstante, mucho antes de eso, ¿no hay acaso una guerra psicológica entre las dos comunidades? Hay desconfianza, temor, ira y todo lo que es una antesala a las consecuencias físicas arriba mencionadas.
Parece que estamos preocupados con la manifestación de la división solamente cuando alcanza el nivel de lo que llamamos una guerra, pero eso es solamente una manifestación extrema. A menos que podamos liberarnos de la división y el odio entre los grupos, nunca terminará esta situación. Esto es porque no ha sido abordada la causa fundamental de la división. Eso es porque la amenaza de guerra ha permanecido con nosotros durante miles de años. Nuestra historia está llena de relatos de guerras, una tras otra: lo que hizo cada rey, qué territorios ganó, y así sucesivamente. Todavía estamos en esta situación porque no hemos comprendido realmente que este es un problema que comienza en la psiquis humana. A menos que lo tratemos, no terminará allí y solamente dominaremos la manifestación de ese odio de forma transitoria.
Necesitamos comprender lo que crea la división en primer lugar. Después de todo, no todos los grupos son divisivos. A menudo tenemos que trabajar juntos, de modo que hay grupos escolares, grupos de centros hospitalarios y muchos otros grupos funcionales donde colaboramos, y éstos no crean división u odio. Así, ¿cuándo un grupo se vuelve divisivo? ¿Cómo decide la mente a que grupo pertenecer, aparte de los grupos funcionales? Cuando examinamos esto, encontraremos que cuando desarrollamos una identidad con un grupo en particular o nos dedicamos psicológicamente a él, comenzamos a definirnos, como ser indio, o norteamericano, hindú o cristiano.
Damos importancia a pertenecer a un grupo porque sentimos que al pertenecer a él nos volvemos seguros, y los miembros del grupo parecen ser nuestros amigos o hermanos, a diferencia de otras personas, se crea este sentimiento de “nosotros” y “ellos”. ¿Cómo hace eso la mente? A menos que comprendamos eso y nos libremos de este proceso divisivo, éste trabaja en nuestra mente, incluso aunque podamos concordar que no debería estar ahí ya que crea un serio problema y no se irá si el proceso que causa división se produce en nuestra mente.
En la naturaleza todas las cosas son diferentes de cualquier otra; todo el mundo es diferente a todo lo demás, en el conocimiento, posesiones, ropa, edad, hábitos alimenticios, y así sucesivamente. No es que las diferencias creen división; a menudo podemos ver una diferencia solamente como una diferencia; sin que eso se transforme en una especie de odio o división. Por ejemplo, no hemos tenido ninguna guerra entre personas altas y bajas, aun cuando son diferentes. No se agrupan de esa manera. Así, hay muchos grupos inofensivos y diferencias inofensivas.
¿Cuándo una diferencia se convierte en una división y genera violencia? Cuando examinamos esta pregunta, encontraremos que en el momento en el que unimos un valor a esa ideología o religión y sentimos que es superior a otras, eso es lo que crea división. Es una clase de proceso de identificación, un sentido de pertenencia, un sentimiento de que esto es “mío”, y lo “mío” se vuelve importante sólo porque es mío. Así, el país en el que uno nació se vuelve particularmente importante porque es “mi” país, similarmente mi religión, mi familia, y el resto. Nos define eso con lo que nos identificamos, nos da una posición. Mientras este proceso continúe en nuestra mente, inevitablemente crea división.
Como teósofos, necesitamos examinar si la Sociedad Teosófica (ST) es también como eso. ¿Estamos nosotros, como teósofos, separados del resto del mundo? ¿Son solamente los miembros de la ST nuestros hermanos, o toda la humanidad? El Buda dijo: “Las otras personas son tú mismo”. Si uno no siente de esa manera, es porque nos identificamos con un fragmento, sin pensar en el total, y nuestra mente crea división. Ese es el proceso, y a menos que desaparezca, este problema no terminará. Su manifestación es lo que tratamos de controlar. Ese es el trabajo de la ONU y organizaciones similares. Ellas inmediatamente intentan facilitar, a través de la diplomacia, alguna clase de acuerdo entre los dos grupos, pero esos acuerdos se siguen rompiendo.
El problema entre los árabes y los judíos comenzó en 1948 con la creación de Israel – todavía existe, nada ha cambiado. El problema de Cachemira entre India y Pakistán es similar. Así, se han hecho muchos esfuerzos, se han librado pequeñas guerras, pero eso no ha puesto fin a la división. El conflicto continúa, surge seriamente de vez en cuando, y nosotros nos oponemos solamente al estallido. Esa es la causa fundamental de la violencia, guerras, y disturbios. Incluiría nuestra crueldad con los animales en esto.
Estamos identificados con nuestra propia especie y creamos holocaustos para los animales. Millones de animales están siendo masacrados para alimentar a los seres humanos. Una tremenda cantidad de sufrimiento continúa sucediendo, y esto no es muy diferente de lo que hizo Hitler con los judíos. Nos oponemos a lo último, pero no lo extendemos a los animales aunque ellos son nuestros antepasados. La Biología nos dice que hemos evolucionado de ellos, y que tienen un sistema nervioso altamente desarrollado, de modo que sienten dolor y terror de la misma manera que nosotros. Pero sólo porque uno se identifica con la especie humana, uno considera como normal que los animales puedan ser masacrados.
Me he topado con personas en Europa que decían: “Los animales no sufren”. Yo dije, “¿Ustedes no ven que ellos sufren?” Y ellos respondieron: “No, no tienen almas, así que no sufren”. Una idea como esa los ayuda a enfrentarse con la crueldad, sin sentirse culpables acerca de ello, a través de la creencia en una ilusión. Muchas ilusiones como esa crean las divisiones entre nosotros. Por lo tanto, uno debe aprender cómo liberar la mente de las ilusiones. Esa es la causa más profunda de todos estos problemas que están actualmente surgiendo en todo el mundo, y cuya causa fundamental no ha sido realmente abordada.
2. El poder desencadenado por la ciencia y la tecnología
Hemos tenido miles de guerras durante miles de años, pero la guerra nunca ha sido tan peligrosa como lo es hoy. El poder desencadenado por la ciencia y la tecnología ha creado armas nucleares y otras armas de destrucción masiva. Antiguamente, la guerra significaba que dos ejércitos iban a un campo y era un combate en el que se reflejaba qué ejército estaba mejor entrenado. El resto de la población, en su mayoría civiles, mujeres y niños, no estaban incluidos. Era una contienda entre dos ejércitos con su entrenamiento. Todo el país no estaba comprometido en ese combate. Pero ahora con estas armas de destrucción masiva podemos diezmar a todo un país con una bomba; así, la guerra se ha vuelto más peligrosa que nunca antes.
¿Esto significa que el problema es con la ciencia? La ciencia es la búsqueda de la verdad acerca de la naturaleza. Einstein descubrió una gran verdad acerca de la naturaleza: que la masa es también una forma de energía, y nos dio la famosa ecuación: E=mc2.Esa era una gran verdad sobre la naturaleza, no estaba sugiriendo: “Usted debe hacer una bomba”. La mente humana la creó. De ahí el dicho de que “todas las guerras comienzan en las mentes de los hombres”. Esto es a causa de la división que describí arriba. Hay tanto odio entre las naciones que nos estamos preparando constantemente para la guerra, si bien la llamamos defensa, pero en realidad nos estamos preparando para la guerra. Por lo tanto, estamos acumulando armas de destrucción. De hecho, los Estados Unidos las lanzaron sobre Japón al final de la II Guerra Mundial. Sabemos la tremenda destrucción que resultó de eso.
Todo lo que necesitamos es que todos los países estén de acuerdo en que aunque pueda haber diferencias y peleas, no usaremos la guerra como un medio para solucionarlas. ¡Una cosa sencilla! No usemos la guerra, dialoguemos sobre los problemas, tengamos una corte internacional. Después de todo, eso es lo que hacemos dentro del país cuando tenemos una controversia– vamos a la corte y aceptamos el arbitraje y la decisión de los jueces. ¿Por qué no podemos hacer eso internacionalmente? Porque no somos lo suficientemente sabios – deseamos la guerra, queremos ser poderosos y dominar al “otro”. No estamos satisfechos con la justicia, queremos la victoria. Ese es un problema psicológico, y proviene de las divisiones mencionadas arriba.
Si fuéramos un poco más sabios, todos los países serían doblemente prósperos, porque la mitad de los ingresos de casi cada país pasan a apoyar la labor bélica. La mayor parte de la investigación científica está financiada por los así llamados proyectos de la “defensa”. Este es un problema muy importante. No hemos comprendido realmente nuestra relación con el poder. Shakespeare escribió: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Eso es porque no usamos nuestra sabiduría innata. El poder no está destinado a destruir, a matar, necesitamos poder para proteger y llevar a cabo nuestras responsabilidades.
Cuando fui Rector del Centro Educacional Rajghat tuve un tremendo poder, pero no era poder personal. Era poder para cumplir con mis deberes, para hacer lo que era correcto para toda esa institución. Se nos da ese poder como el capitán de un equipo, y debemos tomar decisiones por el interés de todo el equipo. Esto no significa dominar, destruir u odiar a los demás; pero no hemos comprendido realmente nuestra relación con el poder.
Hay toda clase de poderes que necesitamos: fuerza muscular, eléctrica, energía y otros tipos. El poder es solo la habilidad de hacer cosas. ¿Qué hace que usemos ese poder para el dominio, la explotación o destrucción? ¿No es falta de amor o comprensión? Este problema no terminará al usar algún tipo de medios externos. Podemos controlarlo en alguna medida, pero el problema persiste, y estamos viviendo de forma muy peligrosa.
3. Catástrofes ambientales
No voy a detallarlas porque todos estamos bien informados acerca de ellas. Todos los días las noticias nos advierten acerca del calentamiento global, la contaminación del aire, del agua y de los alimentos; la deforestación, la erosión de los suelos, la lluvia radioactiva, el agotamiento de la capa de ozono y otros. Si examinamos la causa fundamental de todo esto, encontraremos que nuestra relación con la naturaleza ha sufrido un enorme cambio después de la Revolución Industrial.
Durante millones de años, los seres humanos vivieron en armonía con todas las otras especies, ríos, montañas, y toda la naturaleza. No teníamos el poder de dominar o destruir. Nuestros antepasados solían venerar a la naturaleza, los ríos, un árbol, un animal. Todavía encontramos evidencia de que veneraban la naturaleza. Pero después de la Revolución Industrial, que trajo el poder, pudimos talar los árboles, eliminar bosques, y usar la naturaleza como un recurso para el desarrollo económico y satisfacer nuestros deseos y codicia. Así, en vez de ser amigos de la naturaleza, de ser parte de ella, surgió el pensamiento de que somos sus amos y que podemos usarla para satisfacer nuestros ilimitados deseos.
Esta relación egoísta con la naturaleza es la causa fundamental detrás de todos estos problemas, porque el hombre está usando constantemente esa relación para su propio desarrollo económico. Cuando ustedes unen ese deseo con la competencia entre los países – porque cada nación tiene una rivalidad con otras naciones – crece el deseo de ser el primero en explotar la Naturaleza. Incluso un país rico como los Estados Unidos de América se retiró del tratado para solucionar el problema del calentamiento global y el colapso ambiental.
Por millones de años, durante el curso de la evolución, hubo un complejo equilibrio en la naturaleza, pero ahora estamos destruyendo ese equilibrio, y estas catástrofes son el resultado. Podemos destruir este equilibrio porque todos tenemos el poder generado por la ciencia y la tecnología. A menos que cambie nuestra actitud hacia la naturaleza, a menos que nos sintamos como amigos de los árboles, las montañas y los ríos, en vez de mirarlos todo el tiempo con ojos utilitarios, solo valorando una vaca porque da leche, y el río porque proporciona agua y electricidad, o valorar un árbol solamente porque proporciona frutos, sino tener una verdadera amistad, lo que significa compartir, cuidar y amar.
Estamos aún compartiendo esta Tierra con todas esas otras especies, pero ha desaparecido ese respeto mutuo y sentimiento de cuidado. La actitud ahora es utilitaria - ¿”qué puedo obtener de esta relación?” Es esta actitud la que está detrás de estas catástrofes ambientales. Las estamos abordando externamente, una a una, mientras tratamos de solucionar el calentamiento global, los problemas de contaminación, y así sucesivamente. Esto es necesario y puede que solucionemos algunos de los problemas, pero creará nuevos problemas también, porque la visión total está equivocada. Eso es algo importante de comprender. Podemos esforzarnos mucho, pero cuando ese esfuerzo se hace con la visión errónea, falla todo, porque el esfuerzo va dirigido a una visión que es ilusoria.
Por lo tanto, hay un serio problema, y a menos que sea abordado a nivel de la causa fundamental, estos problemas nunca desaparecerán. Los ecologistas han comprendido esto ahora, y ellos – los científicos y biólogos – nos están diciendo que el total de la Tierra y su ambiente es como un solo cuerpo vivo. Si ustedes dañan una parte, dañan todo el cuerpo. No podemos elegir, escoger y decir: “Tendré esto y no tendré aquello”. Ya sea si tomamos el total o no obtengamos nada. El planteamiento total de usar los bosques y desviar los ríos, manipulando la tierra con químicos, etc., ha sido un gran error y necesita ser seriamente considerado.
4. Dictadura
Nuestra experiencia en la historia ha mostrado que las mayores crueldades y destrucción han tenido lugar bajo las dictaduras: bajo reyes, nazis, comunistas y dictadores militares. En las dictaduras eliminan la prensa, la información y la gente no llega a conocer lo que está sucediendo realmente. Por lo tanto, pueden cometerse genocidios masivos y crueldades, y el mundo incluso no llega a saber de ello hasta mucho después.
Cuando la URSS era una dictadura comunista, se solía decir una broma que era la siguiente: “En el Occidente no puedes predecir cuál será el futuro. En el Oriente (es decir en la URSS) tú no puedes predecir el pasado!” Esto es porque bajo las dictaduras no sabemos lo que sucedió en el pasado debido a que es exitosamente eliminado. Una dictadura no es solamente un problema cuando el jefe de gobierno es un dictador, es también un problema cuando el jefe de una familia, o una organización es dictatorial.
La dictadura es una actitud de la mente que dice: “Soy más inteligente, más poderoso, yo decidiré lo que se haga y todos los demás deben obedecer”. Es una actitud de dominio, un sentimiento de superioridad arraigado en el ego del individuo. Necesitamos trabajar en cambiar esa actitud en todos los ámbitos de la vida, de modo que, más que una actitud dictatorial de ordenar a la gente que nos rodea, haya verdaderamente una consciencia democrática ominabarcante y arraigada en la cooperación.
La democracia no puede ser sólo de forma, debe estar en el espíritu de las personas también. De otro modo, los grupos políticos consideran la oposición como el enemigo y pueden causar estragos en todo el país. Por lo tanto, es importante que los niños no crezcan con una mente dictatorial, sino con una mente cooperativa, democrática. Ese valor debe ser inculcado. Aun hoy tenemos muchas dictaduras en todo el mundo y vivir en esos lugares es peligroso.
5. Ruptura de la familia
La tasa de divorcios en algunos de los países económicamente más progresistas ha crecido del cincuenta al sesenta por ciento. Eso significa, que tienen lugar más divorcios que matrimonios. El matrimonio no está pensado solo para racionar el sexo. Es una institución que los seres humanos idearon porque los niños necesitaban ser cuidados y atendidos durante veinte años antes que pudieran funcionar independientemente en la sociedad. Nadie podía desempeñar esa responsabilidad mejor que las dos personas que produjeron los niños y crearon un hogar y una familia en la cual criarlos. Estaba destinado realmente a cumplir nuestra responsabilidad hacia la generación siguiente.
Cuando la cooperación entre hombre y mujer se rompe, entonces el propósito para el cual se constituyó la familia, se ve afectado. Esto significa que la generación más joven crece sin amor ni cuidado. Madame María Montessori hizo una notable observación muy interesante. Dijo: “Un niño criado sin amor y compasión se convierte en su propio peor enemigo”. La mente del niño comienza a funcionar de tal manera que es destructivo con otros y consigo mismo. Esto tiene consecuencias profundamente serias. El aumento de la delincuencia juvenil, particularmente en las sociedades acomodadas, es causado por esto en una gran medida.
No digo que deberíamos retroceder al sistema injusto de los hombres que dominan a las mujeres dentro de la familia, o al hombre que domina a la mujer. Debe haber igualdad, pero significa que tenemos que aprender a vivir como amigos, trabajando cooperativamente con cuidado y respeto mutuos sin buscar dominar al otro. En el presente la cooperación entre hombre y mujer está rota. Probablemente nunca estuvo realmente allí desde que el hombre dominó en un sistema jerárquico impuesto por la sociedad.
Las relaciones desiguales tienden a ser bastante estables y a persistir. En la igualdad hay mayor dificultad, pero necesitamos aprender cómo vivir con la igualdad porque la relación jerárquica era, y todavía es, un orden injusto. Para tener un orden justo es necesario que aprendamos acerca de cómo vivir cooperativamente, lo que incluye el amor, compasión, y respeto mutuo, todo lo cual necesita una transformación interna a nivel de la consciencia. Examinaremos esto más adelante en la segunda parte de este artículo.
6. Replicación de la Sociedad
Todos nuestros problemas tienden a replicarse. Hay una tremenda inercia; los problemas se repiten y continúan. Consideremos la división entre árabes y judíos. Los hijos de los árabes son criados diciéndoles que “los judíos son nuestros enemigos”. Y los hijos de los judíos son criados por los mayores que les dicen que “los árabes son nuestros enemigos”. La gente vieja muere, pero la enemistad continúa en la siguiente generación. Así, ¿cómo va a terminar?
Lo mismo es verdad en toda clase de tradiciones siniestras. En India existe el sistema de castas, que comenzó hace unos 3.000 años. Aún no sabemos en qué forma comenzó, pero hoy la sociedad está completamente dividida, lo que causa discriminación, dominio, y ocasionalmente disturbios entre grupos de personas. Uno lo reconoce como malo, el gobierno trata de eliminarlo, pero no pasa porque la mente de los individuos ha sido infectada por la visión de castas.
Un niño nace, y al nacimiento se le asigna no sólo una religión sino también una casta. Ellos crecen con esas designaciones y la mente se infecta con esta propaganda milenaria. A menos que sean criados para cuestionar esto, no solamente aceptarlo, nunca cambiará, pero no es conveniente entrenar a la generación más joven para que se cuestione. Así, los mayores desean que se conformen y sigan la tradición, porque es muy conveniente para ellos. Todos estos problemas surgen cuando los miramos con una visión estrecha.
Cuando nos identificamos fuertemente con un fragmento de la sociedad, una ideología, un grupo religioso, una casta, etc., nos da un sentimiento de seguridad tener un grupo de amigos o colegas que nos ayudarán. Pero eso es también lo que está causando división y la mayor inseguridad en el mundo. A menos que miremos esto con una gran visión, no comprenderemos que en el mismo acto de buscar seguridad a través de la identificación estamos creando una gran inseguridad para todos. Es una ilusión profundamente arraigada causada por la visión estrecha.
Estos son, en mi opinión, los problemas principales y sus causas. Como veremos, la causa siempre se halla en las ideas y actitudes de la mente que son una parte de la consciencia humana. Estos problemas se originan en nuestra mente y el mundo es de la forma que es porque somos de la manera que somos. Tenemos estos problemas en nuestra mente, y así ellos también se manifiestan en la sociedad. Por supuesto, debemos controlar las manifestaciones externas, pero mientras continuemos siendo de esta manera, estos problemas nunca terminarán.
(Continuará)
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