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Vol. 142- Número 03 - Diciembre 2020 (en Castellano) |
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Es hora de cambiar nuestras mentes
Tim Wyatt
Conferencista nacional de la ST en Inglaterra y ex-miembro de su Comité Directivo.
El 99,9% de las personas, el 99.9% del tiempo, y el 99.9% de su percepción, están concentradas exclusivamente en la matriz física de nuestro planeta. Aunque esta es una ligera exageración, significa que la atención está casi únicamente fija en las causas y efectos materiales de la contaminación, agotamientos de los recursos, extinción de especies, cambio climático y muchos otros puntos críticos decisivos que actualmente enfrenta una humanidad desorientada.
La mayoría de las personas es totalmente inconsciente del hecho de que la Tierra, así como nosotros, y ciertamente todo lo demás en ella, también consta de cuerpos de energía más sutil que finalmente son los actores determinantes del plano físico. Estamos en dichosa ignorancia de esto. Pero es tiempo que lo sepamos.
Entonces, la tarea de limpiar y sanar un planeta herido y abusado, no es solo una tarea física. Es metafísica. Primero necesita desenvolverse en los campos no-materiales. Y necesita tener una moral que está generalmente ausente en una visión del mundo, basada exclusivamente en lo material. Eso significa un cambio de actitud.
El materialismo es una maldición, no sólo porque convierte a la gente en zombis consumistas que creen que toda la abundancia de la Tierra es para usarla. Es incluso peor que esto. El materialismo reduce la consciencia superior. Convierte a todos en especuladores a corto plazo alimentados por la codicia, la adquisición y ambición por más. Niega la existencia de un alma, o que la vida pueda existir en los campos no-físicos. Estimula el egoísmo. Y crea un perma-conflicto. (“Perma” es un acrónimo que significa una felicidad y bienestar auténtico y sostenido-Ed). El materialismo no es nuestro futuro.
Recordemos la forma en que las enseñanzas de la Sabiduría Antigua, Teosofía y tradiciones similares, consideran la constitución de la materia. Recordemos que estas afirmaciones antiguas implican un conjunto de leyes cósmicas que gobiernan la evolución total del universo. Y a nosotros también. Ellas no son especulaciones modernas de moda, sino verdades eternas.
De acuerdo a la interpretación esotérica, el espectro físico consiste no sólo en sólidos, líquidos y gases (y quizás plasma) sino de cuatro estados adicionales más sutiles conocidos como la materia etérica. Miembros de todos los reinos de la Naturaleza, mineral, vegetal, animal y humano poseen cuerpos etéricos que dirigen las influencias desde los planos astral superior y mental. Los cuerpos etéricos humanos contienen meridianos energéticos que gobiernan los siete chakras o ruedas de energía conectados con nuestros órganos vitales. Ellos rigen nuestra salud y bienestar. La Tierra tiene nódulos esenciales similares.
El plano astral es una exacta imagen espejo del mundo físico que lo refleja en cada detalle. Este es su departamento prototipo donde los proyectos y planes del mundo mental comienzan a formar un modelo finalmente destinado a materializarse físicamente.
A menos que haya una comprensión más amplia y una aceptación de la vida más allá de la física, y hasta que esto suceda, hay solamente para nosotros una oportunidad mínima de identificar problemas ambientales urgentes, mucho menos de resolverlos. Pero esto requiere un cambio enorme en nuestra comprensión del mundo. ¿Habrá tiempo para tal revelación masiva?
El mensaje importante que aprender para todos es: Los pensamientos son cosas. Los pensamientos tienen un poder enorme. Los pensamientos configuran el mundo.
Los pensamientos producen las energías del deseo que fermentan en su propio mundo único, el astral.
Comparativamente pocas personas aceptan esta idea en la actualidad. Va en contra de todo lo que las ciencias, políticas, religiones y una sociedad obsesiva de poseer, nos han dictado y condicionado a creer incondicionalmente. Por lo tanto, se supone que solo se pueden utilizar medidas físicas para tratar problemas causados por una comprensión puramente física del mundo. Error. Piense en esto por un momento. Todas las acciones físicas son precedidas por la actividad mental (pensamientos, sueños, planes o aspiraciones) que son entonces alimentadas por el deseo y la emoción para verlas realizadas. Así el pensamiento siempre precede a la actividad. Como siempre, afirman los ocultistas, la energía fluye del pensamiento.
Como nosotros, el planeta Tierra tiene un cuerpo etérico, una matriz invisible que anima, protege y comunica las energías vitales recibidas desde el cosmos más vasto. La Tierra también tiene su campo astral que se extiende desde algún lugar bajo su superficie hasta cerca de la luna. Posee un cuerpo mental, o para ser preciso, dos de tales cuerpos, un cuerpo inferior que controla los pensamientos mundanos y concretos y uno superior que muestra una consciencia más elevada de la verdad, la belleza y el aprecio de la grandeza.
El trabajo de recuperación necesita comenzar en estos planos internos de realidad. Y este trabajo necesita comenzar con una evaluación de no sólo como envenenamos los océanos, deforestamos países enteros o llevamos a las especies a la extinción, sino por qué. ¿Qué nos ha dado el derecho de violar a la Madre Tierra y de destrozar las salas de clase de este lugar de aprendizaje planetario? ¿Nuestra arrogancia, se debe a nuestra ignorancia?
Antes que podamos comportarnos de modo diferente, primero necesitamos pensar y desear de forma diferente. Es esencial eliminar de este proceso el egoísmo e ideas arraigadas de provecho personal, tanto como sea posible. Nuestras soluciones deben estar basadas en el hecho de que esta Tierra es una entidad viva única, unificada, interconectada e interdependiente y nosotros solo somos algunos de sus componentes.
Los humanos son el único departamento de la Naturaleza capaz de producir efectos ocasionalmente creativos pero a menudo catastróficos en nuestro mundo, y los seres humanos son los únicos que pueden remediar esto.
Como la comprensión de que somos más que trozos de carne y huesos, también es vital que los humanos comprendamos que estos cuerpos más sutiles son los vehículos para que nosotros reencarnemos en diferentes formas físicas como parte de nuestra evolución. La manera de contrarrestar el corto plazo es promover la verdad de que todo ser humano es parte de un continuo eterno y está en un viaje infinito.
Todos volveremos nuevamente aquí a la Tierra en algún momento con nuevos cuerpos, y dado que el karma dicta que cosecharemos lo que hemos sembrado en el pasado, ¿volveremos a un paraíso o a un desierto?
La eco-histeria ya no es suficiente. Lo que se requiere ahora es una apreciación más precisa y sofisticada de cómo estamos construidos nosotros y nuestro mundo. Y también es necesaria una forma diferente de pensar y de aplicar esos pensamientos. Esto puede que no se desee, pero se trata de nuestra propia supervivencia.
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