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Vol. 142 - Número 01 - Octubre 2020 (en Castellano) |
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Annie Besant y el Maestro del Mundo CLEMICE PETTER Oradora internacional de la ST en Adyar. Reside en Adyar.
Hablar de Annie Besant no es tarea fácil, era una persona única con cualidades poco comunes. La mayoría de sus logros se han mencionado en muchos lugares, pero parece que lo más importante, cuando se habla de ella, se ha descuidado de alguna manera, o al menos no se le ha dado el lugar que merece en su vida. Su última biografía, Annie Besant -Struggles and Quest (Annie Besant - Luchas y Búsqueda) (2017), de Muriel Pecastaing-Boissiere, menciona este gran esfuerzo sólo de pasada. Incluso aquellos en la Sociedad Teosófica (ST) que tienen gran reverencia por sus enseñanzas han olvidado su devoción y anhelo por la llegada del Maestro del Mundo. Annie fue la persona que inició la búsqueda de un cuerpo adecuado para cumplir la profecía hecha por Madame Blavatsky, quien le dijo en persona que cada 2.000 años un Maestro Mundial viene a dar nuevas instrucciones para el progreso de la humanidad. Tan pronto como Annie se convirtió en Presidenta de la ST, ella y su colega C. W. Leadbeater, de quien se dice que fue entrenado para adquirir poderes psíquicos a fin de identificar un cuerpo adecuado con un aura clara y limpia, comenzaron a hablar abiertamente sobre la llegada de un mesías. Dedicó toda su vida como presidenta a hablar del Maestro del Mundo. En cada discurso lo mencionaba y pedía a la gente que ayudara a la Sociedad a cumplir su tarea, que era apoyar el trabajo del Maestro Mundial. Annie libró muchas batallas para proteger el vehículo de la inminente venida y asegurarse de que la ST hiciera su trabajo. Muchos miembros devotos de la Sociedad no entendieron su posición y se opusieron abiertamente a ella. Este fue el caso de la ST en Alemania, cuando Rudolf Steiner, su Secretario General, se rebeló contra toda la idea de un nuevo Maestro del Mundo, y simplemente abandonó la Sociedad, y con él arrastró a casi toda la Sección. Annie se enfrentó con coraje y valentía a los críticos que se burlaban de su protegido, sin perder nunca la fe en la gran labor que estaba prestando a la humanidad. Ella fue la que hizo posible que J. Krishnamurti tuviera la suficiente libertad para continuar y cumplir el papel de Maestro del Mundo, profetizado por la propia Madame Blavatsky, como se ha mencionado anteriormente. Más tarde, cuando Annie ya no estaba y se le pidió a Krishnamurti que dijera unas palabras en su honor, simplemente dijo "Amma nunca me dijo lo que tenía que hacer o no hacer, al decir esto le he rendido el mayor honor". En estas pocas palabras hay un océano de belleza. Ella se enfrentó a tremendas dificultades durante todos sus años como presidenta de la ST, y muchas de ellas provenían del hecho de que hablaba abiertamente de la llegada del Maestro del Mundo; sin embargo, no convirtió sus dificultades en una carga para Krishnamurti. Ella esperó y esperó durante años sin fin esa venida, la tragedia de esto es que cuando finalmente sucedió, Annie estaba demasiado cansada de una vida de batallas contra las injusticias, y el cuerpo se estaba rindiendo. Pero aun así, no dejó que Krishnamurti se quedara atrás, cuando se dio cuenta de que los que lo esperaban ardientemente no podían dejar de lado sus propias conclusiones, y simplemente escucharlo. Incluso dijo que su peor temor se había hecho realidad. Ante esta afirmación, los que sólo esperaban una pequeña señal para justificar su apego a lo viejo, y por lo tanto, estaban cerrados a lo nuevo, a lo desconocido, aquellos, tomaron esta afirmación y dijeron que ella estaba decepcionada con Krishnamurti. El hecho es que Annie se dio cuenta de que, en su ausencia, los que habían jurado fidelidad no estarían dispuestos a cumplir su palabra, y Krishnamurti iba a ser abandonado a su propia fe. Previendo esto, pidió a algunos de sus amigos indios cercanos que lo ayudaran y lo cuidaran hasta el final. Fue este grupo de amigos el que le ayudó y estuvo fielmente a su lado hasta su último aliento. Entre ellos estaba N. Sri Ram, que más tarde se convirtió en el Presidente de la ST. Fue durante su mandato cuando la Sociedad comenzó a cambiar de dirección. Es interesante ver cómo en la ST la historia se repite una y otra vez. Tal vez sea el momento de cambiar. Hace algún tiempo leí en las memorias de Mary Zimbalist que, de vez en cuando, cuando Krishnamurti se dirigía a una reunión, se podía ver en él un rostro muy joven y anormalmente bello, incluso cuando ya tenía 70 u 80 años, y solía hablar de "el rostro", como él se refería al mismo, decía que cuando conoció a Amma [Annie] de niño en una estación de tren, ella vio "el rostro". Krishnamurti también dijo que se necesitan miles de años para desarrollar "el rostro". Esto puede explicar por qué Annie nunca renunció a él como el ser perfecto para el cumplimiento de la profecía de HPB. Ella sabía lo que veía. Gracias a Dios por sus verdaderos amigos indios que, aunque no vieron lo que ella vio, fueron leales y estuvieron a su lado en las buenas y en las malas. Esta cualidad es rara, ya que normalmente nos ponemos al lado de los que ven como nosotros, y al menor desacuerdo cambiamos inmediatamente nuestra posición, de partidarios a críticos. Tal vez haya llegado el momento de cambiar. Hay otra de las cualidades de Annie que merece la pena mencionar. Fue presidenta de la ST durante su apogeo. Tenía casi cincuenta mil miembros en todo el mundo y la mayoría de ellos la consideraban una verdadera líder espiritual. Con todo esto, fue lo suficientemente humilde como para reconocer que Krishnamurti era "el Maestro", y lo expresó en innumerables ocasiones, no sólo con palabras sino con actos; se sentaba en el suelo frente a él durante las charlas públicas. Había una silla reservada para que se sentara junto a él, dada su condición de Presidenta. Esa silla siempre estaba allí, pero ella pasaba directamente por delante de ella y no prestaba atención a los llamados de Krishnamurti para que se sentara en la silla. Ella se sentaba en el suelo a sus pies y decía: "Usted es mi maestro, quiero aprender de usted". Esto es lo más hermoso que he escuchado. Es tan fácil perderse en la vanidad y la arrogancia, pero Annie reconoció que un cargo no significa nada, lo que realmente significa algo, si somos capaces de sentirlo en nuestro corazón, es este amor devocional que no teme el juicio público o el ridículo. Yo diría que ella sabía lo que es importante en la vida, el arte del discernimiento, el arte de vivir. Annie era uno de esos raros personajes que tenía el valor de defender lo que consideraba correcto y de reconocer cuando se equivocaba. Hay muchos ejemplos de ello. Para mencionar uno, podemos referirnos a la fundación de escuelas en toda India y, en 1898, incluso el Central Hindú College. Tras quince años de duro trabajo y dedicación, cedió el Colegio para que se convirtiera en el núcleo de la Universidad Hindú de Banaras en 1913. Con la misma pasión que trabajó para crear el Colegio, con esa misma pasión lo dejó todo. No hay duda de que era apasionada e intensa, y eran estas cualidades las que Krishnamurti pedía a sus oyentes. Más tarde en su vida dijo que "si Amma no hubiera sido tan mayor, lo habría entendido, lo habría captado". Tal vez esta cualidad de no estar apegado al fruto de nuestro trabajo, es la más importante que fue enseñada a la humanidad desde el Gitâ por el Señor Krishna, pero de alguna manera nunca escuchamos. Al parecer, Annie sí escuchó al Señor Krishna y no se apegó al fruto del trabajo realizado. También es conocida la historia de que al principio, cuando Krishnamurti comenzó a impartir las enseñanzas y Annie se dio cuenta de que los miembros de la ST no estaban dispuestos a escuchar, quiso irse con él y dejar la Sociedad, pero Krishnamurti le dijo que se quedara, ya que era la Presidenta. Incluso en este caso ella escuchó, y se quedó aunque su salud declinaba día a día. El amor entre Annie y Krishnamurti nunca cambió, desde que ella lo adoptó como su hijo, hasta sus últimos días, cuando el niño se había convertido en un hombre, con la misma resistencia para afrontar las dificultades que su Amma. Se ha dicho una y otra vez en todas las escrituras, que el Amor es la cualidad necesaria para recorrer el camino espiritual, pero, una vez más, aparentemente somos incapaces de escuchar. Cuando decimos escuchar, no estamos hablando del acto mecánico realizado por el oído. Estamos hablando de la capacidad de escuchar con todo nuestro ser, con todos nuestros sentidos, de escuchar sin el oyente, sin el censor o el juez. En La Clave de la Teosofía Madame Blavatsky dice:
...Además de una literatura vasta y accesible, preparada para llegar a las manos de los hombres, el próximo impulso hallará un organismo numeroso y unido de personas dispuestas a dar buena acogida al nuevo portador de la antorcha de la Verdad. Hallará este las mentes de los hombres preparadas para su mensaje, un idioma formado para él, en el cual podrá expresar las nuevas verdades que traiga, una organización esperando su llegada, que apartará de su camino los obstáculos y dificultades materiales puramente mecánicas. Piensen cuántas cosas podría llevar a cabo aquel a quien se diese semejante oportunidad....... Si ¡díganme, si soy demasiado exagerada cuando digo que si la Sociedad Teosófica sobrevive y se mantiene fiel a su misión y a sus primitivos impulsos, a través de los cien años próximos; díganme, repito, si voy demasiado lejos al afirmar que ¡la Tierra en el siglo XXI será un paraíso en comparación con lo que es ahora!
Leyendo la cita anterior es fácil comprender la naturaleza del trabajo de la ST. Muestra que se esperaba la llegada de nuevas enseñanzas y, por supuesto, sería algo nuevo, no enseñado por los fundadores. Otro aspecto que puede verse en esta cita es que Madame Blavatsky habla con entusiasmo sobre la llegada de nuevas enseñanzas y del papel de la ST en la preparación del camino, eliminando los obstáculos y facilitando el camino para el nuevo Maestro. Sabiendo que la ST se fundó para apoyar el crecimiento de lo humano en nosotros, es importante tener en cuenta que crecimiento significa desarrollo continuo y no doctrina cristalizada, incapaz de abrazar lo nuevo, lo desconocido. Teniendo esto en cuenta, Annie hizo todo lo posible por mantener la ST fiel a su propósito. Nunca pretendió que las enseñanzas impartidas hasta sus días fueran las definitivas, al contrario, advirtió a su audiencia que las enseñanzas que estaban a punto de impartirse podían ser completamente diferentes y que podía no ser fácil entenderlas pero, aunque no se entendieran, no debían descartarse. Pidió a los miembros de la ST que se limitaran a escuchar. Annie estuvo con Madame Blavatsky unos dos años antes del fallecimiento de ésta. No es sorprendente que Annie sintiera que la misión de la Sociedad era allanar el camino para el Maestro del Mundo. De alguna manera, aquellos que son fieles a la Verdad son incomprendidos por la mayoría de la gente, y para llevar a cabo su trabajo se enfrentan a una gran cantidad de problemas; ésto es lo triste de todo ello. También se ha dicho que los miembros de la Sociedad deberían, al menos, ser capaces de unir puntos, de sumar dos y dos. Nosotros esperamos que todavía haya tiempo, y que tales miembros estén todavía por aquí. En La Doctrina Secreta leemos:
Como se dice en el Libro I, las humanidades se desarrollaron coordinadamente, y en líneas paralelas con los cuatro Elementos, cada nueva Raza se adaptó fisiológicamente para encontrarse con el elemento adicional. Nuestra Quinta Raza se está enfocando rápidamente al Quinto Elemento -llámelo éter interestelar, si quiere- sin embargo, tiene más que ver con lo psicológico que con lo físico.
La cita anterior es otra pista que Madame Blavatsky nos dejó: la naturaleza del próximo elemento adicional tiene más que ver con la psicología que con la física. Esperamos que no sea necesario explicar que, al enfocarse la Quinta Raza en este elemento, la humanidad buscará comprender y cumplir este criterio. Esto parece explicar muchas cosas. Fue en el siglo XVIII cuando la humanidad empezó a interesarse por la psicología, fue también este mismo siglo el que vio el nacimiento del psicoanálisis. La psicología ha cambiado a lo largo de los siglos y hoy, muchas de las cosas que se creían cuando se oyó hablar de ella por primera vez, ya no son aplicadas por los psicólogos modernos. Parece ser que este es el camino para que un cuerpo sano se desarrolle, para que cambie. Las enseñanzas de Krishnamurti son puramente psicológicas, tal y como lo explica a un entrevistador en el libro de Mark Lee Maestros del Mundo - Vida y Enseñanzas de J. Krishnamurti.
P: ¿Por qué su enseñanza es tan completamente psicológica? No hay cosmología, ni teología, ni ética, ni estética, ni sociología, ni ciencia política, ni siquiera higiene. ¿Por qué se concentra usted sólo en la mente y su funcionamiento? K: Por una razón muy sencilla, señor. Si el pensador puede comprenderse a sí mismo, entonces todo el problema está resuelto. Entonces él es la creación, es la realidad; y entonces lo que haga no será antisocial. La virtud no es un fin en sí misma, la virtud trae la libertad, y sólo puede haber libertad cuando el pensador, que es la mente, cesa. Por eso hay que entender el proceso de la mente, el "yo", el conjunto de deseos que crean el "yo".
Cuando Annie estaba en su lecho de muerte Krishnamurti fue a verla y ella estaba preocupada por el estado de las cosas, así que le preguntó: "Hijo, ¿cómo vas a arreglártelas si dejas la Sociedad? No te hemos preparado para ganarte la vida". A lo que Krishnamurti respondió: “Amma, no te preocupes, si hay Verdad en lo que digo, flotaré sobre las aguas de la vida, si no hay Verdad en lo que digo, déjame hundirme".
8 El amor nunca pasa. Pero donde hay profecías, cesarán; donde hay lenguas, se acallarán; donde hay conocimiento, éste se perderá. 9 Porque en parte conocemos y en parte profetizamos, 10 pero cuando llegue lo perfecto, lo que es parcial desaparecerá. 11 Cuando era niño, hablaba como un niño, pensaba como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice hombre, dejé atrás las costumbres de la infancia. 12 Porque ahora sólo vemos un reflejo como en un espejo; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco parcialmente; entonces conoceré plenamente, así como soy plenamente conocido. 13 Y ahora permanecen estos tres: la fe, la esperanza y el amor. Pero el mayor de ellos es el amor. 1 Corintios 13:8-13 (Traducción del texto en inglés).
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