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Vol. 142 - Número 01 - Octubre 2020 (en Castellano) |
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Esa fuerza que nace de la Unidad John Algeo El Dr. John Algeo (11 de diciembre de 1930 - 13 de octubre de 2019) fue presidente de la ST en Estados Unidos (1993-2002) y vicepresidente internacional de la ST (2002-08).
Una vasta similitud lo une todo, todas las esferas, desarrolladas, no desarrolladas, pequeñas, grandes, soles, lunas, planetas. Todas las distancias en el espacio, por grandes que sean. Todas las distancias en el tiempo, todas las formas inanimadas, Todas las almas, todos los seres vivos, aunque sean muy diferentes o vivan en mundos distintos, Todos los procesos gaseosos, líquidos, vegetales, minerales, los peces, las bestias, Todas las naciones, banderas, barbaries, civilizaciones, idiomas, Todas las identidades que han existido o puedan existir en este globo o en cualquier globo, Todas las vidas y muertes, todas las cosas del pasado, del presente y del futuro, Esta vasta similitud lo abarca todo y siempre lo ha abarcado Y lo seguirá abarcando eternamente y lo contendrá compacto y lo encerrará. Walt Whitman – Hojas de Hierba. En los cuatro años transcurridos entre 1888, cuando se publicó La Doctrina Secreta, y 1891, cuando ella murió, H.P. Blavatsky, envió un mensaje cada año a la convención de la Sociedad Teosófica (ST) en Norteamérica*. Tres de los mensajes fueron cartas que ella escribió, leídas en las convenciones por William Q. Judge o Annie Besant. Una (en 1890) fue dada por Bertram Keightley en nombre de HPB, que en ese momento estaba demasiado enferma para escribir. Los tres mensajes (de 1888 a 1891) de la propia pluma de HPB son bastante notables. Aunque ahora, cien o más años después y dirigidos a miembros de la ST de una nación, mucho de lo que dicen es atemporal y universal. De hecho, lo que Blavatsky escribe en estos mensajes es una expresión de su enseñanza madura, su legado para nosotros y para toda la humanidad. Tres olas de TeosofíaEl trabajo público de HPB se puede dividir en tres partes, que se superponen parcialmente unas con otras en el tiempo, pero que en conjunto, son cronológicamente sucesivas y bastante diferentes entre sí en tono y dirección. Su primera obra pública estuvo muy involucrada con fenómenos psíquicos, con el espiritismo, con la lógica detrás de la cual ella buscó explicar, y con los aparentes maravillosos siddhis, los sorprendentes poderes que ella poseía. En este trabajo ella fue buscando, en la redacción actual de nuestros Objetivos, investigar las leyes no explicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre. En retrospectiva, muchos de los fenómenos ahora parecen triviales y poco dignos de la precursora del gran mensaje que tenía para dar. Ella misma parece finalmente lamentar la exhibición psíquica debido a la notoriedad que provino de ella. Y de hecho, materializar una taza de té o controlar a los fantasmas no es obviamente un ajuste previo a un mensaje de sabiduría primigenia y unidad humana. Sin embargo, el fenómeno sirvió a un propósito en ese momento. En primer lugar, su obra de maravillas atrajo la atención del público, porque sin audiencia, no se puede dar ningún mensaje. HPB utilizó los fenómenos para que la gente le prestara atención. Pero más importante aún, los fenómenos también demostraron a las mentes cerradas de la religión y la ciencia ortodoxa que había un mundo de experiencia que ignoraban. Una sola taza de té materializada fue testimonio de que hay más en el cielo y en la tierra de lo que sueña nuestra filosofía. La segunda gran ola del trabajo público de Blavatsky, es su enseñanza de las verdades esotéricas detrás de las religiones, filosofías y ciencias del mundo. Gran parte de los escritos publicados tenían ese fin. Pero la mayor parte, los artículos individuales y el primer gran libro, Isis sin Velo, fueron exposiciones fragmentarias y desenfocadas de las enseñanzas. El apogeo de la ola doctrinal fue La Doctrina Secreta y, hasta cierto punto, La Clave de la Teosofía. Esta ola fue una expresión del segundo Objetivo de la ST: Fomentar el estudio comparado de la religión, la filosofía y la ciencia, y mostrar que una única Tradición de Sabiduría primigenia subyace en los mayores logros intelectuales de la humanidad. Cuando hablamos de Teosofía hoy, esta es a menudo la ola que identificamos con las doctrinas del karma, reencarnación, rondas y razas, planos y cuerpos, chakras, formas de pensamiento, la jerarquía oculta, etc. Pero tal enseñanza fue quizás principalmente una forma de consolidar y concentrar la atención en la preparación para el trabajo realmente importante que tenemos por delante. La tercera y última ola en su trabajo público fue el mensaje perdurable de Blavatsky a la humanidad. Fue el gran anuncio de la unidad entre nosotros y con la fuente de todo Ser. Fue un llamado a actuar de manera apropiada para la realización de nuestra unidad. Era un desafío para volverse completamente humano. La tercera ola fue la expresión más pura de la razón de la existencia de la Sociedad Teosófica. Fue el "programa original” de la Sociedad. Yace detrás del primero de nuestros Objetivos: Formar un núcleo de la Fraternidad Universal de la humanidad sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color. Blavatsky realizó fenómenos para atraer la atención de un descuidado mundo y expuso las enseñanzas para inducir a sus oyentes a prestar atención sostenida. Pero el propósito de la atención fue para llevarnos a la realización de quiénes somos y qué deberíamos estar haciendo. Esta tercera ola se expresa notablemente en partes de La Clave, en La Voz del Silencio, en declaraciones como "La Escala de Oro" y en los mensajes de Blavatsky a las Convenciones norteamericanas. En consecuencia, es para tales obras que debemos buscar, para encontrar lo que Blavatsky más deseaba que descubriéramos. En sus mensajes a Norteamérica, probablemente los escritos menos conocidos de la tercera ola, HPB hace resonar tres temas que se repiten como los motivos de una composición musical, con cada tema dominante en cada una de las cartas. Esos temas son: 1. Libertad individual, ausencia de dogmatismo y racionalidad en mente y comportamiento (1888); 2. La base del comportamiento ético en la preocupación por el bienestar de otros y en el reconocimiento de la interdependencia de toda vida, que ella llama Altruismo (1889); 3. La transmutación de las preocupaciones personales y el egoísmo en el trabajo teosófico, en un espíritu cooperativo que pone primero el mensaje teosófico y el vehículo de ese mensaje, la Sociedad misma, en las preocupaciones de sus miembros (1891).
Libertad y razónEn cuanto al primero de estos temas, Blavatsky escribió que la Sociedad debería ser: Una organización que, mientras promueva sentimientos de simpatía fraterna, unidad social y solidaridad, dejará un amplio espacio para la libertad individual y el esfuerzo en la causa común: la de ayudar a la humanidad. (4) Ella negó que alguien deba ser mirado como un maestro ungido, incluso ella misma: Todos somos compañeros de estudios, más o menos avanzados, pero nadie que pertenezca a la Sociedad Teosófica debería considerarse, en el mejor de los casos, como más que un maestro-alumno, uno que no tiene derecho a dogmatizar. (4) No debemos seguir lo que alguien nos dice, sino descubrir la verdad por nosotros mismos, utilizando nuestras propias percepciones: …Teosofía pura, la filosofía de la explicación racional de las cosas y no los dogmas, es de vital importancia en la Sociedad, en la medida en que solo ella puede ser el faro de luz necesario para guiar a la humanidad en su verdadero camino. (5) "Teosofía pura" no son los dogmas, esas enseñanzas que encontramos en los libros y la mayoría de nosotros tenemos que aceptar por fe tanto como los cristianos hacen con su Biblia o los musulmanes con su Corán. Por el contrario, "Teosofía pura" es "la filosofía de la explicación racional de las cosas”. Teosofía es conocer la verdad que puede ser conocida porque es razonable. Así que la Teosofía no es un cuerpo fijo de doctrinas, entregado una vez para siempre a los santos, y registrado inviolablemente en libros. “Según la gente esté preparada para recibirla, así será la nueva enseñanza teosófica dada”, nos asegura. (5) Por lo tanto, aunque hay mucha sensibilidad psíquica en el entorno, no es el objetivo de la Sociedad desarrollarlo: “La Sociedad no fue fundada como un vivero para forzar un suministro de ocultistas, como una fábrica de Adeptos”(5). La propia Blavatsky produjo fenómenos y difundió enseñanzas, pero ninguno de ellos es para lo que la Sociedad existe. Tiene un propósito diferente: La Teosofía busca desarrollar la naturaleza humana. . . porque la esencia de la Teosofía es la perfecta armonización de lo divino con lo humano en el hombre. . . Bondad, ausencia de todo malestar o egoísmo, caridad, buena voluntad a todos los seres y perfecta justicia tanto a los demás como a uno mismo, son sus principales características. (6) Esa lista de cinco cualidades no es simplemente un piadoso catálogo de virtudes generales. Es un análisis profundo de lo que se necesita desarrollar plenamente en la naturaleza humana, armonizar lo divino con lo humano en nosotros. Surge de la acción a través de la actitud del altruismo y vuelve de nuevo. La bondad, la primera característica, puede parecer como algo débil, una simple cuestión de cortesía, pero es más que eso. Bondad significaba "natural" y está relacionada con la palabra familia. La bondad es parentesco en acción. Es el comportamiento que les debemos a nuestros hermanos y hermanas. La acción de la bondad debe basarse sobre una actitud: la ausencia de egoísmo y de malos sentimientos hacia los demás. Los malos sentimientos se dirigen hacia afuera al rechazar a los demás; el egoísmo está dirigido hacia adentro, nos preferimos a nosotros mismos. Ambas son actitudes que hay que superar si queremos desarrollar nuestra naturaleza y armonizar lo divino con lo humano. La única forma de transformar nuestras actitudes es a través del altruismo. El altruismo es el término que Blavatsky generalmente usa para lo que también se llama agape o en este caso, caridad. La caridad y el altruismo no se tratan solo de hacer el bien a los necesitados. Es más bien reconocer la Unidad esencial de toda la vida y comportarse de una manera que se desprende de tal reconocimiento. Hacer buenas obras es encomiable, pero solo eso no es suficiente y no es para lo que la Sociedad fue fundada: Los teósofos son necesariamente los amigos de todos los movimientos del mundo, ya sea intelectual o prácticamente, para el mejoramiento de la condición de la humanidad. Somos los amigos de todos los que luchan contra la embriaguez, contra la crueldad animal, contra la injusticia hacia las mujeres, contra la corrupción en la sociedad o en el gobierno, aunque no nos entrometemos en política. Nosotros somos los amigos de los que ejercitan la caridad práctica, que buscan levantar un poco el tremendo peso de la miseria que está aplastando a los pobres. Pero en nuestra calidad de teósofos, no podemos participar en ninguna de estas grandes obras en particular. Como individuos podemos hacerlo, pero como teósofos tenemos un trabajo mayor, más importante y mucho más difícil de hacer. La función de los teósofos es abrir el corazón de los hombres a la comprensión de la caridad, la justicia y la generosidad, atributos que pertenecen específicamente al reino humano… y cuando la gente haya aprendido a pensar y sentir como realmente los seres humanos deben sentir y pensar, actuarán con humanidad y las obras de caridad, justicia y generosidad se harán de forma espontánea por todos. (7-8). Cuando la caridad, el reconocimiento de la unidad de toda la vida se logra, todo lo demás deviene. La caridad transforma nuestra actitud. Con ella, en lugar de malestar y egoísmo, tendremos una actitud de buena voluntad hacia todos los seres. Con ella, la amabilidad no es meramente un acto de cortesía familiar, sino una expresión de una perfecta justicia tanto hacia los demás como a uno mismo. Ser amable no significa permitir que otros hagan indiscriminadamente lo que quieran. La indulgencia no es bondad. Verdadera bondad es actuar con amor pero también con justicia hacia nuestros hermanos y hermanas y también hacia nosotros mismos. Altruismo y hermandadLa esencia de la Teosofía no es psíquica ni intelectual, sino ética. HPB dice que "la Ética de la Teosofía es aún más necesaria para la humanidad que los aspectos científicos de los hechos psíquicos de la naturaleza y del hombre” (16).Los seres humanos pueden llevar una vida completamente satisfactoria, productiva y beneficiosa, sin haber visto nunca un aura o saber algo sobre la Cuarta Ronda. Pero no pueden hacerlo sin vivir éticamente. Y el comportamiento ético debe basarse en el altruismo: ALTRUISMO. . . es la nota clave de la Teosofía y la cura para todos los males; esto es lo que los verdaderos fundadores de la Sociedad Teosófica promueven como su primer Objetivo, la FRATERNIDAD UNIVERSAL (18). El concepto de altruismo es una gran paradoja. Deseamos ser mejores personas, pero dedicar nuestra atención a mejorarnos conduce a un enfoque en nosotros mismos, al egoísmo, aunque pueda enmascararse como espiritualidad. Olvidarnos de nosotros mismos al trabajar para los demás conduce a nuestro propio beneficio como un subproducto. El que salve a su Alma, dijo Cristo, debe perderla. Y Krishna le dijo a Arjuna que debería trabajar sin preocuparse por el efecto del trabajo en sí mismo. Cuando nos preocupa lo que obtendremos de una acción, no obtenemos nada que deseamos. Cuando dejamos de estar tan preocupados, todo viene a nosotros. Entonces HPB nos dice que trabajar por la Teosofía “forma la entrada a la vida interior”. (20) Al final de su carta de 1889, Blavatsky cita un pasaje notable de una carta de uno de los verdaderos Fundadores de la Sociedad: No dejes que el fruto del buen karma sea tu motivo; porque tu Karma, bueno o malo, al ser uno y propiedad común de toda la humanidad, nada bueno o malo puede pasarte a ti que no sea compartido por muchos otros… ¿Seríais partícipes de la Sabiduría Divina o teósofos verdaderos? Entonces haced como hacen los dioses cuando encarnan. Sentíos vosotros mismos los vehículos de toda la humanidad, la humanidad como parte de vosotros mismos, y actuad en consecuencia (22). Como no estamos separados, sino que somos uno con los demás, compartimos el karma. La humanidad tiene un karma común, al que todos contribuimos y el que todos soportamos. Somos más que hermanos y hermanas. Somos los demás. Cada uno de nosotros es el vehículo de toda la humanidad. ¡Sed teósofos, trabajad por la Teosofía!La Sociedad Teosófica fue fundada para difundir el reconocimiento de nuestra unidad y karma común. Que este reconocimiento se esparza por el mundo es de suma importancia. La guerra, explotación, injusticia, todos los males de la vida social son producto del fracaso en reconocer la verdad de nuestra unidad y nuestro karma común. Ayudar a la Sociedad en la difusión de tal reconocimiento es por tanto la obligación de todo Teósofo. Cualquier cosa que amenazara la salud y la unidad de la Sociedad, era por tanto de grave preocupación para HPB, especialmente en 1891,el último año de su vida, mientras miraba hacia el futuro de la Sociedad, después de su muerte. Esto debe ser motivo de gran preocupación para nosotros. Hay una tendencia natural heredada de nuestro pasado involutivo que nos lleva a promovernos a nosotros mismos, a buscar doblegar a los demás a nuestra voluntad, porque estamos seguros de que sabemos lo que es mejor para todos. Esa tendencia conduce a la división y ruptura en cualquier grupo humano, incluida la Sociedad Teosófica. Así es que HPB estaba preocupada por eso: La auto-vigilancia nunca es más necesaria que cuando un deseo personal de liderar, y la vanidad herida, se visten con las plumas del pavo real de la devoción y el trabajo altruista… Si todos los miembros de la Sociedad estuvieran contentos de ser una fuerza impersonal para el bien, más allá del elogio o la culpa, mientras sirva a los propósitos de la Hermandad, el progreso alcanzado asombraría al mundo y pondría el Arca de la ST fuera de peligro. Tomen como lema de conducta durante el año que viene, “Paz con todos los que aman la Verdad sinceramente” y la Convención de 1892 será un testimonio elocuente de la fuerza que nace de la unidad. (34–35) Cuando estemos unidos dentro de nosotros mismos individualmente con nuestros compañeros de la Sociedad Teosófica y con todos los otros seres en nuestro planeta, sabremos la fuerza que nace de la unidad y la paz que viene de la Verdad. La "estabilidad de la Sociedad" (39) fue el mayor deseo de HPB. Porque ninguna otra organización en el planeta fue fundada para hacer explícitamente lo que la Sociedad Teosófica iba a hacer. La organización de la Sociedad como tal, nunca ha sido de gran importancia, pero su propósito de llevar el mensaje de unidad a la humanidad es tan importante que la Sociedad como vehículo de ese propósito adquiere relevancia reflejada: Después de todo, todos los deseos y pensamientos que puedo pronunciar se resumen en esta única oración, los deseos nunca dormidos de mi corazón. "¡Sed Teósofos, trabajad por la Teosofía!" La Teosofía primero y la Teosofía al final; porque la realización práctica por sí sola puede salvar el Mundo Occidental de ese sentimiento egoísta y poco fraterno que ahora divide una raza de otra, una nación de la otra, de ese odio de luchas, de clase y sociales, que son la maldición y la vergüenza de los llamados pueblos cristianos. (38) En el siglo XX hemos vistoque el egoísmo, la falta de hermandad, la división, el odio y la contienda no son exclusiva propiedad del Occidente cristiano. Ellos son el karma común de toda la humanidad, así las palabras de HPB se pueden leer beneficiosamente por todos. HPB cerró su última carta a una Convención norteamericana con otras palabras que también son aplicables a los teósofos en todo el mundo: “En sus manos, Hermanos, se confía el bienestar del siglo venidero”(38). Ella estuvo escribiendo hace cien años a los que hace mucho la siguieron al descanso devachánico. Pero lo que ella escribió es aplicable a nosotros hoy. En nuestras manos ahora se pone la confianza en el bienestar del venidero nuevo siglo. …si alguno de ustedes ha aprendido algo de mis enseñanzas o, con mi ayuda, han ganado un destello de la Luz Verdadera, les pido a cambio fortalecer la causa por el triunfo de la cual esa Luz Verdadera, se haga aún más brillante y gloriosa a través de sus esfuerzos individuales y colectivos, para iluminar al mundo. (38) ¿Podemos hacer menos que esto? En agradecimiento por lo que hemos recibido, ¿no debemos pasar también la luz? Ella pidió que hagamos esto, no en su propio nombre, sino como ella misma firmó en su última carta a los norteamericanos: De su Servidora, hasta el fin, H. P. Blavatsky.
Nota:*Estos mensajes se han impreso como H. P. Blavatsky a las Convenciones Norteamericanas de 1888-1891 (Pasadena, CA: Theosophical University Press, 1979), con un interesante ensayo histórico de Kirby van Mater. Todos los números de página entre paréntesis corresponden a esta edición.
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