|
Vol. 142 - Número 01 - Octubre 2020 (en Castellano) |
|
|
|
Página
6 |
|
Dharma
Annie Besant
Segunda Presidenta Internacional de la ST, desde 1907 hasta su muerte en 1933. Extracto de una conferencia dada en la 8ª. Convención Anual, Sección Inda, ST, Varanasi en 1898.
Cuando estudiamos el Universo, encontramos que sus variedades difieren en su edad. Este es un pensamiento que es relevante para nuestro problema. Este mundo no fue llevado a su presente condición por medio de una palabra creativa. Lenta y gradualmente y por medio de una prolongada meditación, Brahma creó el mundo. Una tras otra surgieron las formas de vida. Una tras otra fueron sembradas las semillas de vida. Si usted mira cualquier Universo en algún punto del tiempo, encontrará que la variedad de ese Universo tiene el Tiempo como su factor principal.
La edad del germen en desarrollo marcará la etapa a la que ese germen ha llegado. En un Universo, al mismo tiempo, hay gérmenes de variadas edades y etapas de desarrollo. Hay gérmenes más jóvenes que los minerales, forman lo que son llamados los reinos elementales. Los gérmenes en desarrollo llamados el reino mineral son más antiguos que estos. Los gérmenes en evolución como el mundo vegetal son más antiguos que los del mineral. Es decir, tienen un periodo más largo de evolución detrás de ellos; los animales son gérmenes con un pasado aún más largo, y los gérmenes que llamamos humanidad tienen el pasado mas largo de todos.
Cada gran clase de gérmenes tiene esta diversidad en cuanto a su comienzo en el tiempo. Así también la vida individual separada en un hombre, no la vida esencial, sino la vida individual y separada, es diferente de la de otro, y nosotros diferimos en la edad de nuestras existencias individuales como diferimos en la edad de nuestros cuerpos. La vida es una, una vida en todos, pero está encerrada en diferentes etapas del tiempo, respecto al punto de partida de la semilla que está creciendo. Deberían entender esta idea claramente.
Cuando un Universo llega a su final, hay presentes en él entidades de cada etapa de crecimiento. Ya he dicho que el mundo está conectado al mundo, y el Universo conectado al Universo. Algunas unidades, al principio, estarán en una etapa temprana de evolución, algunas estarán preparadas para expandirse en breve en la consciencia de Dios.
En este Universo, cuando su periodo de vida haya terminado, existirán todas las diferencias de crecimiento sujetas a las diferencias de tiempo. Hay una vida en todo, pero la etapa de desenvolvimiento de una vida particular depende del tiempo a través del cual ha ido evolucionando separadamente. Allí ustedes comprenden la verdadera raíz de nuestro problema, una vida, inmortal, eterna, infinita en cuanto a su fuente y objetivo; pero esa vida que se manifiesta en diferentes grados de evolución y en diferentes etapas de desarrollo, diferentes cantidades de su poder inherente se muestran de acuerdo a la edad de la vida separada. Esos son los dos pensamientos por comprender, y luego pueden tomar la otra parte de la definición de Dharma.
El Dharma puede ahora ser definido como la “naturaleza interna de algo en una etapa dada de evolución, y la ley de la siguiente etapa de su desenvolvimiento”, la naturaleza en el punto de desarrollo que ha alcanzado, y luego la ley que produce su próxima etapa de desenvolvimiento. La misma naturaleza señala el punto en la evolución que ha alcanzado, luego viene lo que debe hacer para evolucionar más a lo largo de su camino. Junte estos dos pensamientos y entonces comprenderá por qué debe alcanzarse la perfección siguiendo el propio Dharma.
Mi Dharma es la etapa de evolución que mi naturaleza ha alcanzado en el desenvolvimiento de la semilla de vida divina que soy yo, más la ley de vida de acuerdo a la cual voy a efectuar la siguiente etapa. Pertenece a este yo separado. Debo conocer la etapa de mi crecimiento y debo conocer la ley que me permitirá crecer más; entonces conozco mi Dharma, y siguiendo ese Dharma iré hacia la perfección.
Está claro entonces, comprendiendo lo que significa esto, por qué cada uno de nosotros debería estudiar esta condición presente y esta siguiente etapa. Si no conocemos la etapa presente, ignoramos la próxima etapa a la que deberíamos aspirar, y podemos ir contra nuestro Dharma y así retrasar nuestra evolución. O conociendo ambas, podemos trabajar con nuestro Dharma y acelerar nuestra evolución.
Aquí viene un gran escollo. Vemos que una cosa es buena, noble y grande, y anhelamos conseguirla para nosotros. ¿Es para nosotros la próxima etapa de evolución? ¿Es lo que la ley exige de nuestra vida en evolución para que esa vida pueda desarrollarse armoniosamente? Nuestro objetivo inmediato no es el que es mejor en si mismo, sino el que es mejor para nosotros en nuestra presente etapa, y nos lleva un paso hacia adelante.
Tomemos a un niño. No hay dudas que si consideramos a una niña, ella tiene ante sí un futuro más noble, superior y más bello que el presente en el que juega con sus muñecas; ella será una madre con un bebé en sus brazos en lugar de una muñeca, porque es el ideal de la perfecta femineidad, la madre con el hijo. Pero mientras es el ideal de una mujer perfecta, comprender ese ideal antes que sea el momento oportuno hará daño y no el bien.
Todas las cosas deben llegar a su tiempo y lugar apropiados. Si esa madre se va a desarrollar a la perfección de la femineidad, y va a ser madre de una familia, sana, fuerte, capaz de soportar la presión de la gran corriente de vida, entonces debe ser el periodo en que esa niña debe jugar con sus muñecas, debe aprender lecciones, debe desarrollar el cuerpo. Pero, si, pensando que la maternidad es superior y más noble que jugar, que debería aprovechar antes de su tiempo, y un niño nacer de una niña, el bebé sufre, la madre sufre, la nación sufre; y esto porque no se ha considerado la época, entonces, la ley de la vida en evolución es violada. Toda clase de sufrimientos surgen de coger el fruto antes que el fruto esté maduro.
Tomo este ejemplo porque es llamativo. Le ayudará a ver por qué nuestro propio Dharma es mejor para nosotros que el Dharma bien ejecutado de otro que no está en la línea de nuestra vida en evolución. Esa elevada posición puede ser para nosotros en el futuro, pero debe llegar el momento, el fruto debe estar maduro. Cójalo antes que esté maduro, y será muy desagradable. Déjelo permanecer en el árbol, obedeciendo la ley del tiempo y evolución secuencial, y el alma crecerá de acuerdo al poder de una vida ilimitada.
Eso entonces nos da otra clave para el problema, la función está en relación con el poder. La función alcanzada antes que el poder se desarrolle, es dañina en extremo para el organismo. Así aprendemos las lecciones de la paciencia y de esperar la Buena Ley. Usted podría juzgar el progreso de un hombre por su disposición a trabajar con la Naturaleza y para someterse a la ley. A esto se debe por qué se habla del Dharma como ley, y algunas veces como deber; porque estas dos ideas se desarrollan del pensamiento raíz de que es la naturaleza interna en una etapa dada de evolución y la ley de la próxima etapa de su desarrollo. Esto explica por qué la moralidad es relativa, por qué el deber debe diferir para cada alma, de acuerdo a la etapa de su evolución.
Cuando lleguemos a aplicar esto a los asuntos de lo recto y lo incorrecto, encontraremos que podemos solucionar algunos de los problemas más sutiles de la moralidad tratando con ellos sobre este principio. En un universo condicionado, no se encuentran lo correcto e incorrecto absolutos, sino solamente lo correcto y equivocado relativos. Lo absoluto está en Ishvara únicamente, donde se encontrará por siempre.
Las diferencias son así necesarias para nuestra consciencia condicionada. Nosotros pensamos por las diferencias, sentimos por las diferencias y conocemos por las diferencias. Es solamente por las diferencias, que sabemos que somos hombres vivos y pensantes. La unidad no deja impresión en la consciencia. Las diferencias y diversidades, son las cosas que hacen posible el crecimiento de la consciencia. La consciencia no condicionada está más allá de nuestro pensamiento. Podemos solamente pensar dentro de los límites de lo separado y lo condicionado.
Podemos ver ahora cómo llegan a ser las diferencias en la Naturaleza, cómo entra el factor tiempo, y cómo, aunque todos tenemos la misma naturaleza y alcanzaremos la misma meta, aún hay diferencias en las etapas de manifestación, y por lo tanto en las leyes apropiadas para cada etapa. Esto es lo que necesitamos comprender esta noche, antes de tratar el complejo problema de cómo se desarrolla esta naturaleza interna. El tema es verdaderamente difícil, aunque los misterios del sendero de la acción los podemos aclarar cuando captamos la ley implícita, cuando reconocemos el principio de la vida en evolución.
Pueda que Él, quien entregó el Dharma a India como su nota clave, ilumine con su vida inmortal y en evolución, con su luz refulgente e inmutable, estas mentes oscuras nuestras que tratan débilmente de captar esta ley, porque solamente cuando su bendición se derrame sobre el buscador suplicante, su ley será comprendida por la mente, su ley será grabada en el corazón.
|
|
|
Página
6 |