Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 133 - Número 7 -  Abril 2012 (en Castellano)

 
Anterior
Página 9
Siguiente

 La Consciencia Universal

en evolución

 

 

BHUPENDRA R. VORA

 

El Sr. Bhupendra R. Vora fue Secretario General de la Sociedad Teosófica en África Central y del Este, y ahora vive en Inglaterra. Charla dada en la Convención internacional, Adyar, 2011.

 

   Un principio básico de la filosofía esotérica es el de la unidad de toda la vida. Madame Blavatsky afirma que “el átomo, el hombre, Dios, son tanto de modo separado como juntos, el Ser Absoluto en su último análisis, esa es su Verdadera Individualidad”. Las innumerables formas de vida, animadas e inanimadas, son aspectos de esta consciencia y por lo tanto el concepto de Fraternidad no es meramente un ideal sino un hecho de la naturaleza. En una de las antiguas escrituras, se afirma que la Vida Universal Una decidió convertirse en muchos, y de este modo apareció este mundo múltiple para evolucionar. Bajo la influencia de mâyâ, las unidades individuales de consciencia se ven a sí mismas como separadas de otras, pero esto es una ilusión. Existe un campo subyacente de consciencia que impregna y vincula todo en el Universo. Las unidades individuales de consciencia continúan en su viaje evolutivo de acuerdo con las leyes naturales.

   Según las enseñanzas de La Doctrina Secreta, el universo manifestado es el campo de actividad de la Vida Universal Una. Se proyecta a sí mismo en este mundo, tomando su morada en las innumerables especies de vida que se desarrollan por el proceso de evolución. En el Bhagavadgitâ, esta Vida Una se ha mostrado simbólicamente como el árbol Asvattha con sus raíces hacia arriba y las ramas hacia abajo, dando a entender que las innumerables formas de vida en el mundo externo tienen sus raíces en el árbol de vida uno, en los planos internos. En el proceso de evolución y bajo la influencia de mâyâ, se crea la ilusión de la separación. Lord Krishna que representa la Consciencia Universal, manifiesta que él es los cinco elementos, las montañas, las estrellas, los árboles y todas las otras formas de manifestación, tanto animadas como inanimadas.

   Mientras que la fraternidad es un hecho de la naturaleza, observamos en el mundo fuerzas que dividen y separan, y también aquéllas que trabajan por la armonía y la unidad. En esta situación conflictiva evoluciona la Consciencia Universal hacia niveles de manifestación más elevados en el nivel externo de la existencia!

   Se ha escrito mucho sobre el misterio de la creación. En su libro, El Hombre, Dios y el Universo, el Dr. Taimni escribe:

 

Según las ideas más elevadas de la filosofía hindú el universo manifestado no es nada más que un producto de la Ideación Divina y los mundos individuales de almas son el resultado del impacto de esta Ideación Divina en mentes individuales. La ilusión que supone el tomar nuestro mundo individual como algo independiente del Mundo Divino se llama Mâyâ.

 

   Es esta ilusión de mundos individuales separados, en los que existen seres, lo que hace que tratemos a los demás como diferentes a nosotros mismos y con intereses opuestos. Aunque esto puede ser verdad en el nivel externo de la existencia, existe una realidad subyacente que conecta toda la vida. Bajo la influencia de mâyâ este mundo múltiple, con sus innumerables especies de vida, presenta una diversidad que es difícil de comprender. La consciencia humana percibe las innumerables formas de vida y las diferencias de comportamiento que crean la idea de separación.

   Esta ilusión de separación causa conflictos de interés entre personas en el nivel individual, y también en los niveles de la sociedad y de la nación. Los seres humanos piensan sobre las diferencias en términos de grupos raciales, comportamiento externo, idiomas, religiones y muchas otras cosas, no como expresiones de la vida una sino como cosas que producen división y causan conflicto.

   Al hablar de la condición humana con sus conflictos basados en ideologías, intereses nacionales e individuales, razas, religiones, etc., el Mahatma KH  escribe (Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, Carta nº8):

 

¡Pobre, pobre humanidad! Me recuerda la antigua fábula de la guerra entre el cuerpo y sus miembros: aquí también cada miembro de esta gigantesca ‘huérfana’-huérfana de padre y madre- egoístamente, sólo se preocupa de sí mismo. El cuerpo, abandonado, desamparado, sufre eternamente, tanto que los miembros estén en paz como en guerra. Su sufrimiento y su aflicción no cesan jamás… ¿Y quién puede reprocharle –como lo hacen vuestros filósofos materialistas- si en este permanente aislamiento y abandono, esta humanidad ha creado dioses ¡a los cuales “ella siempre implora, pero jamás es escuchada!”                   

 

   La verdad de esta afirmación se puede ver en temas serios relacionados con el medioambiente, como las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera, o la celeridad de la crisis financiera que se ha adueñado del mundo en la actualidad. El sentido de separación y auto-interés ha dominado las mentes de los hombres y las naciones. Existen sin embargo voces de sensatez que cuestionan la dirección en la que la humanidad se está moviendo, o los valores de la sociedad! Es alentador ver que se ha producido una opinión mundial en aumento sobre muchos de los temas que se relacionan con el progreso humano y los valores materiales que lo han dominado. La voz de la consciencia se escucha más fuerte que nunca en todo el mundo, sobre muchos de los temas que enfrenta el futuro de este planeta y la evolución de la vida. Los recursos de los medios electrónicos e Internet han hecho posible crear opiniones mundiales sobre temas de interés universal. Un caso reciente al respecto es la manifestación de descontento contra la avaricia de las Corporaciones, los Bancos y sus Directores. Las sentadas de protesta organizadas por grupos de personas han ocupado centros importantes de actividad en muchas partes del mundo. Peticiones electrónicas a la Organización de las Naciones Unidas y otros cuerpos mundiales tocan temas morales como los derechos de las personas a la auto-determinación o el futuro de muchas especies de vida. ¿Está surgiendo una nueva conciencia mundial que cambiará el antiguo orden de las cosas?

   Se ha afirmado que la elevación espiritual de cualquier Gran Ser está acompañada por la elevación de toda la consciencia humana. De modo similar con la elevación de la acción y del pensamiento humano de forma altruista, influye en la conciencia de todas las personas. ¿Está gestándose una nueva conciencia basada en la ética y la moralidad?

   Naciones construidas sobre la ideología del capitalismo y una vida opulenta están en crisis debido a que las personas viven más allá de sus recursos a niveles individuales y nacionales. Estos tiempos críticos llaman a la reflexión sobre los verdaderos valores de la vida y el camino hacia la paz y la prosperidad para todos. En sus escritos, publicados en el libro La Voz de la Verdad, M. K. Gandhi manifiesta sus opiniones sobre la economía del modo siguiente:

 

La verdadera economía nunca incide contra el modelo ético más elevado, al igual que toda ética verdadera, digna de tal nombre, es una buena economía. Una economía que inculca la adoración de Mamón, y le permite al fuerte amasar riqueza a expensas del débil, es una ciencia falsa y sombría. Augura muerte. Una verdadera economía, por otra parte, está a favor de la justicia social, promueve el bien de todos por igual incluyendo al más débil, y es indispensable para una vida decente.

 

   La búsqueda ambiciosa de la riqueza y su adoración son la causa de tanta ira, y las consecuentes protestas en todo el mundo. Ha habido varios ejemplos de jefes de Corporaciones que han declarado enormes bonificaciones para ellos, mientras sus compañías tenían pérdidas o estaban al borde de la bancarrota. ¿Es justificable este tipo de ambición cuando gran parte de la raza humana vive debajo de la línea de pobreza? El antiguo Emperador Romano Marco Aurelio consideraba cosas como  la ropa, casas elegantes, etc., como distracciones, inútiles para desarrollar la mente y el carácter.

   Hechos recientes en India muestran que un gran número de personas ya no quiere aceptar el mal de la corrupción y la ambición extrema de los políticos y otros que ignoran todo tipo de moralidad y decencia para acumular su riqueza mal habida. El hecho de que tantas personas estén involucradas en expresar su descontento con el presente orden de las cosas, sugiere un movimiento de conciencia interno. Los levantamientos recientes en Medio Oriente conocidos como “Primavera Árabe”, indican que el viejo orden está cambiando. Es una indicación de que ya no es posible sostener sistemas donde los derechos de la mayoría no se reconocen o donde un pequeño grupo de personas en el poder vive en gran opulencia por medio de la corrupción y el mal uso del poder.

   Al describir el estado del hombre en las primeras etapas de evolución, J. J. Van der Leeuw escribe en su libro Dioses en el exilio:

 

Mientras el hombre, en su peregrinaje por la materia, se identifique completamente con sus cuerpos y siga totalmente sus órdenes, en total olvido de su propia y verdadera naturaleza divina, no sufre, y está contento como lo hace un animal. Es sólo cuando el alma en su prisión terrenal comienza a recordar su divino hogar, del que vive exiliada; cuando por el amor, la belleza o la verdad se despierta la conciencia de su propia y verdadera naturaleza, que comienza ese sufrimiento. Somos como Prometeo encadenados a la roca de la materia; pero es sólo cuando percibimos lo que verdaderamente somos, que tomamos conciencia de ser prisioneros, de estar exiliados.

 

   El hombre es dual por naturaleza y la lucha entre lo material y lo espiritual es una constante. La influencia de las ilusiones del mundo, tales como el poder, la riqueza y la posición, son tan fuertes que los humanos fallamos en seguir el sendero de la rectitud hasta que se aprenden algunas lecciones de la vida. En el gran poema épico, el Mahâbhârata, Duryodhana es el personaje que afirma que sabe qué es la rectitud y sin embargo no puede cumplirla, sabe qué es la falta de rectitud y sin embargo no la puede abandonar. De muchos modos esta es la condición humana. Muchas personas saben lo bueno y malo de sus acciones en la vida diaria así como lo que es ético y moral y sin embargo no le prestan atención a su conciencia al seguir sus objetivos auto-centrados. Al describir la condición humana, el Gran Adepto conocido como el Mahachohan, manifiesta en su carta:

 

Para decir la verdad, la religión y la filosofía deben dar la solución a todos los problemas. El deplorable estado de la humanidad, es la prueba innegable de que ninguna de sus religiones y de sus filosofías, las de las razas civilizadas menos aún que cualquier otra, no han poseído jamás la verdad. Las explicaciones correctas y lógicas concernientes a los problemas de los grandes principios dualistas: justo e injusto, bien  o mal, libertad y despotismo, sufrimiento y placer, egoísmo y altruismo, le son tan imposibles de dar hoy como hace 1881 años.

 

   El Mahachohan afirma que la Fraternidad Universal de la humanidad es el único fundamento seguro para una verdadera moralidad. ¿Ha cambiado el mundo desde los comentarios del Mahachohan respecto a la condición humana, hace más de un siglo? Hechos mundiales recientes indican que ha surgido entre algunas personas una mayor conciencia sobre los problemas que afectan la condición humana. Grandes grupos de presión mundial se propagan por medio de la comunicación en Internet para hacer conocer su opinión respecto a muchos temas morales y éticos que afectan la raza humana tanto como al medioambiente. Esta nueva conciencia mundial cuestiona el orden establecido de las cosas en el mundo. Es un buen augurio para el futuro. El poder de Internet presiona, y la voz de un gran número de personas se ha visto en muchos casos recientemente. Un ejemplo de esto es el plan para construir un puente elevado sobre la playa de Adyar, que fue archivado por protestas provenientes de un gran número de personas por medio de peticiones.

   La tercera proposición fundamental de La Doctrina Secreta expresa “la identidad fundamental de todas las Almas con el Alma Suprema Universal… y la peregrinación obligatoria para todas las Almas… a través del Ciclo de Encarnación conforme a la Ley Cíclica y Kármica”. Comprender esta proposición fundamental es comprender que toda la humanidad y los otros reinos de la vida son todos manifestaciones de la Divina Fuente Una, y que todos están en el viaje evolutivo. Por lo tanto, ver toda la vida con amor y compasión es espiritualidad verdadera. Fraternidad, por lo tanto, significa no ver diferencias que se basan en la raza o en las creencias de las personas, o en las muchas otras diferencias que creamos por nuestra estrechez mental.

   El Gran Adepto se refirió a las muchas dualidades que existen en el mundo: bueno y malo, correcto e incorrecto, libertad y despotismo, dolor y placer, egoísmo y altruismo. Cuando se comprende la fuente divina de todo, las dualidades desaparecen y sólo permanecen el amor y la bondad. Nuestro bienestar depende del bienestar de todo. El auto-centrismo y la ambición finalmente conducen a la miseria y no pueden proveer una felicidad duradera.

   Actualmente el mundo parece estar teniendo cambios más grandes en muchas direcciones. El rol del teósofo es asegurar que el principio de la Fraternidad Universal no se vuelva una frase vana, sino que permanezca como una realidad regeneradora. Es necesario tener una tolerancia sabia y respetuosa de las diferencias de opinión y creencia entre las personas. El Mahatma KH define esta Fraternidad del modo siguiente: “En nuestra Fraternidad todas las personalidades se unen en una idea: el derecho abstracto y la absoluta práctica de la justicia para todos.”

   La práctica de la Fraternidad significa la negación del yo para dar lugar al servicio y al amor.

 

 

Anterior
Página 9
Siguiente