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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 133 - Número 7 -  Abril 2012 (en Castellano)

 
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La Fraternidad es un reflejo en la acción

de la recta percepción

 

 

P. SHOBHA

 

La Sa. P. Shobha es un miembro de la Sección Inda de la ST. Charla dada en la Convención de la Sección Inda, en Adyar, diciembre 2011

 

   Todas las escrituras, y los profetas de todas las religiones, han enseñado que el hombre está hecho a imagen de Dios y que el propósito de la vida es la Auto-Realización para reconquistar nuestro “paraíso perdido”, porque somos como el hijo pródigo.

   Jesús dijo: “Dios es Espíritu y quienes lo adoran, deben hacerlo en Espíritu y en la Verdad.” Hablando teosóficamente, las palabras “Dios” y “Espíritu” no son lo mismo aunque como expresión común, uno se usa para referirse al otro.

   “Dios” se refiere al Creador. El Espíritu juega el rol de Dios el Creador, que es omnipresente y cuya naturaleza inherente es la armonía. En este Drama Cósmico, Dios es realmente el Espíritu, que tiene el rol del Padre de la Creación, y nosotros somos niños de Dios; de ahí el hecho de la Paternidad de Dios y la Fraternidad de los seres humanos.

   Por lo tanto, se deduce que la Fraternidad no se crea al afiliarse o al hacerse miembro, ya ES. La Divinidad no es algo para alcanzar, ya que los seres humanos tienen el potencial en sí mismos.

   Sin embargo, ver al ser humano sólo como Espíritu y no sujeto a las limitaciones del mundo de la dualidad sería volverse hipócritas, porque sí siente ira, amor, dicha, dolor, calor, frío.

   Cada uno de nosotros vive en dos mundos: Algunos viven en un mundo de música y poesía, otros puede que vivan en un mundo de placeres sensoriales. Algunos tal vez vivan en un mundo de paz y armonía mientras que otros viven en un mundo de confusión y miseria. No importa en qué circunstancias vivimos, todos vivimos en dos mundos: el externo y el interno.

   En el mundo externo, estamos relacionados con acciones e interacciones, mientras que la cualidad del mundo interno se refleja en sentirnos felices o tristes, serenos o miserables. La ecuanimidad y la armonía de nuestro mundo interno surgen sólo por medio de la meditación. Dado que la armonía es la naturaleza inherente de la creación, existe una armonía natural entre estos dos mundos. Es sólo cuando transgredimos las leyes de la Naturaleza que hay desarmonía y sufrimiento. Todo en la creación está interconectado y cuando somos felices difundimos esa felicidad a quienes están a nuestro alrededor.

   Conocer por medio de la intuición es percibir, y la percepción es correcta porque ocurre en una profunda conciencia que es una actitud meditativa plena. En realidad, no existe nada que sea correcto y nada que sea incorrecto. Lo que se considera correcto en determinado momento, es incorrecto en otro. Todo lo que hace falta es estar totalmente concientes en toda situación, cada acto entonces se convierte en una acción espontánea hecha en respuesta a la situación del momento, y todo lo que se haga concientemente es correcto. En este estado de percepción estás concentrado. Te acercas a ti mismo. El amor es la naturaleza de nuestro ser, y con Amor florece la Compasión. El Buddha nos dice que siempre que necesitemos responder,  volvámonos conscientes, prestemos total atención. Vuélvanse un espectador silencioso de ustedes mismos antes de actuar, permitan que la acción se produzca y sea lo que sea que hagan será correcto.

   Aunque sientan ira o celos, observen ese sentimiento con total atención. Tal vez odian a alguien que ha lastimado vuestros sentimientos y realmente quieren devolver esa acción. Pero nunca reaccionen o se venguen. La ayuda suprema en esa situación, para nosotros y para quienes están a nuestro alrededor, sería permanecer en silencio y observar la emoción. Se sorprenderán al ver que la ira desaparece lentamente, y en su lugar está el sentimiento de amor y perdón, y las cualidades de la generosidad amorosa. Pueden usar este recurso de total atención incluso para superar un dolor físico o para solucionar situaciones difíciles, enfocando la atención en el área del dolor o en la situación problemática. El secreto es que en presencia de vuestra total Atención cualquier cosa que no esté en armonía con el Yo Divino en ti desaparece, o se transforma en la condición opuesta de estar en armonía con tu Ser Interno.

   El servicio más elevado para los seres humanos, sin embargo, es ayudar a las personas a ser ellos mismos. Denle la oportunidad de desarrollarse a sí mismos, sin interferir en sus asuntos personales. Es mejor no intentar aconsejar o cambiar a la gente, o imponer vuestras ideas o ideales, por buena que sea vuestra intención, ya que cualquier acción sería una forma de coacción y un atropello a su libertad personal de libre albedrío que es un insulto al ser humano. Siempre que la ocasión lo exija, estén listos para ofrecer una mano de auxilio aún cuando la persona haya sido desagradable con ustedes. Con el amor Divino, expandan la conciencia para incluir a todos en vuestro interior, aceptándolos como ellos son.

   La armonía existe donde hay amor y conciencia de la divinidad en las personas, porque más que respeto es reverencia por el ser humano lo que importa. La belleza de nuestra antigua forma de saludarnos con ‘Namaste’ significa ‘Me inclino ante la divinidad en ti’.

   Estamos aquí para aprender a enfrentar toda situación que la vida nos ofrezca. Hagan lo mejor que puedan y olviden el resto. No esperen nada a cambio. A menudo las expectativas le hacen frente a las desilusiones y a las frustraciones.

   Debemos recordar que ser bueno con los demás no significa que debamos transigir con nuestros ideales. Aquí aparece la prueba de la fuerza de la convicción que quienes están en el Sendero han enfrentado y por la que muchos fueron torturados por sostener la verdad. Jesucristo fue crucificado porque se refirió a lo que creía que era verdad para él. Lo más conmovedor de todo es su gran compasión por seres humanos ignorantes, como cuando imploró: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” Sé firme pero no hieras los sentimientos de nadie. Incluso cuando has dado amor y no eres aceptado o apreciado, o no desean tu ayuda, o incluso si no desean tu presencia, sólo mantente en silencio, sabe que cualquiera que no responda a tu bondad no es digno de ella; que no haya ningún sentimiento de posesión hacia nadie o hacia nada, porque lo que es tuyo permanecerá contigo, lo que no es tuyo, no se quedará.

   Ya sea en el hogar, en la oficina o en cualquier otro lugar, no es necesario que seas tratado bien, con gratitud, sólo porque has sido correcto. Lo que des, recibirás. Si estás experimentando dificultades, no culpes a nadie y responsabilízate por ello. La única acción correcta es enfrentar la situación con alegría, sabiendo que “incluso esto pasará”.

   Puede que hayan enfrentado una situación en la que han sido de ayuda a algunas personas, y cuando ya no se la pueden ofrecer más, se vuelven contra ustedes y los hieren con una crítica severa. No se desanimen. Este es el proceder del mundo. Bendigan a todos los que sufren y a quienes necesitan compasión; bendigan a todos los que los han herido de diferentes formas porque son los enemigos, más que los amigos, quienes los han ayudado a mejorar y a templar el carácter. Estén listos a perdonar a quienes los han herido, porque cuando perdonan se están liberando de la carga del dolor.

   Sea cual sea la cualidad que quieran difundir, lo que quieran ofrecerle a alguien, en primer lugar deben tenerlo en abundancia ustedes mismos. El servicio no es imprescindible que sea material, también puede ser al ofrecer vuestra mera presencia junto a la cama de un enfermo o de un moribundo, esto les dará inmenso consuelo y alivio, o incluso al difundir vuestros pensamientos de generosidad y bendiciones a alguien que está sufriendo.

   Incluso si todo el mundo los critica, y tienen una persona que los ama incondicionalmente y los aceptan como son, son ciertamente benditos. Todo se puede aprender de la Naturaleza. El don de la vida y todas las alegrías que obtenemos de la vida, son gratuitas. ¡Y cuán a menudo las tomamos como algo obvio! Seamos agradecidos y ofrezcamos nuestra gratitud todos los días. Cuando están contentos y son agradecidos, están siendo verdaderamente devotos al creador que les ha dado el don, sin que se lo pidieran.

   Conocer algo en su totalidad es percepción. La vida no está completa sin la muerte. El círculo se debe completar. Al percibir la vida en todos sus colores y sabores, y habiéndola vivido plenamente queda un último sacrificio de amor, que es ser de ayuda a quienes le temen a la muerte. Este es el último servicio a los seres humanos, dar el ejemplo de pasar por la muerte con una aceptación total, darle la bienvenida a la muerte. Nadie quiere pensar en su propia muerte o hablar de ella. Es el mayor temor. Sin embargo, estoy convencida que quienes aceptan la muerte como un final natural bienvenido, vivieron su vida con una cualidad que es incomparable.

   Durante los últimos días de mis padres, estuve a su lado. Ambos abandonaron su cuerpo mortal consciente y alegremente. El silencio profundo y especial, y el vacío que experimenté durante los últimos días y momentos de vida de mi padre son inexplicables. No es que no estaba triste. A pesar de mi dolor, cada vez que estaba a su lado, era como si me elevaran a otro nivel de existencia de gran paz y amor sobrecogedor. Fue algo más que cualquier otra experiencia espiritual que haya tenido. Quería disolverme y desaparecer con el alma de mi padre. Parecía haber una gran dignidad en la muerte que nunca había conocido. Para mí esta es una especie de bendición que me mantiene avanzando.

   No importa si no han podido practicar el servicio con muchos seres humanos; una vida bien vivida es en sí misma un ejemplo, que es una forma de servicio; si han vivido plenamente, con total atención en cada momento, entonces han hecho de la vida una bella ofrenda a los Pies del Maestro, digna de imitar. No queda nada más para llevar a cabo. Hay una entrega total. Y cuando llega el momento, podrán aceptar la prueba final y hacer el último sacrificio también concientemente. Cuando hay conciencia, hay Amor incondicional, y cuando hay Amor incondicional, no existe el temor debido a la fe que “la Luz que me condujo tan lejos, seguirá conmigo”.

   El discípulo de Jesucristo, San Juan, dijo: “Mas a todos los que le recibieron, les dió potestad de ser hechos hijos de Dios.” Diciembre es la estación de Navidad y mientras todo el mundo la celebra, seamos receptivos a las vibraciones del espíritu de buena voluntad, amor y paz, y recibamos a Cristo en nuestros corazones.

   Que ésta también sea nuestra decisión para el Año Nuevo, de modo que la Fraternidad no se limite como un Ideal solo a conferencias, sino que cada acción nuestra se vuelva una expresión consciente de fraternidad.

 

 

 

 

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