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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 133 - Número 6 -  Marzo 2012 (en Castellano)

 
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Paradojas del Karma

 

 

Mary Anderson

 

La Sa. Mary Anderson fue Vice-Presidenta internacional de la Sociedad Teosófica, y ha viajado mucho dando conferencias en varios idiomas.

 

   Karma implica muchas paradojas, al igual que la vida, y todo lo que tiene relación con ella. Cuando comenzamos a estudiar el karma, encontramos muchas contradicciones aparentes, por lo menos para los seres pensantes como nosotros. Sin embargo, una paradoja no es una contradicción, pero debería mostrarnos los dos aspectos de una pregunta. Agrega una dimensión. No dice ‘sí’ o ‘no’ o que algo es o bueno o malo exclusivamente, pero ‘sí y no’, ‘relativamente bien y relativamente mal’.

   Examinemos los modos en que el karma es paradójico, e incluso puede parecer contradictorio para nosotros:

1.        El Karma es a la vez simple y fácil de entender, y complicado y fácilmente mal comprendido porque es multidimensional e imposible de percibir completamente.

El principio fundamental de karma es simple. Para citar a Mme. Blavatsky: “No requiere metafísica o educación para hacer que un hombre entienda las grandes verdades de Karma y Reencarnación” (La Clave de la Teosofía). La ley de karma es la ley de causa y efecto. Dicho simplemente, expresa que toda acción produce una reacción igual y opuesta, o ‘lo que sembramos, es lo que cosecharemos’. Por ejemplo, las buenas hazañas resultan en felicidad y las malas producen infelicidad. Visto de este modo, el karma puede compararse a un libro de contabilidad en el que nuestro activo y pasivo, o los ingresos y gastos se registran y finalmente se eliminan mutuamente. Hasta aquí todo parece simple.

   Una razón por la que no es simple es que karma funciona simultáneamente en los diferentes niveles en los que vivimos: “Karma es la ley infalible que ajusta el efecto a la causa en los planos físico, mental y espiritual del ser” (La Clave de la Teosofía). Actuamos no sólo externa y físicamente sino que a la misma vez lo hacemos internamente, es decir, pensamos y sentimos, y nuestros pensamientos y sentimientos también son causas que producen resultados. Más aún, estos pensamientos y sentimientos a menudo no son exclusivamente positivos o negativos, sino que están mezclados. Una buena acción puede ser hecha por egoísmo o por generosidad, pero en la mayoría de los casos se hace con motivos egoístas y generosos a la vez. Un hombre rico puede dar dinero para fundar una asociación caritativa para ayudar a los pobres. Puede hacer esto por razones bondadosas, por compasión, pero también lo puede hacer, y lo hace a fin de obtener gratitud, una buena reputación, popularidad, y ¡votos si es un político!, o simplemente para su propia auto-satisfacción. Entonces, como posible resultado, podemos suponer que cosechará prosperidad material debido a su generosidad material pero también descontento debido a sus motivos egoísta. ¿Cuánta gente rica es infeliz y se siente insatisfecha?

   Annie Besant describió los efectos kármicos en diferentes niveles de nuestro ser y de nuestra actividad del modo siguiente: “el pensamiento forma el carácter, el deseo, la oportunidad; la actividad crea el medio” (La Vida Teosófica).

   De modo que el karma no se puede comparar simplemente con un libro de contabilidad en el que se registran las entradas y las salidas, sino con una sofisticada computadora celestial, que constantemente programamos con el software de nuestras acciones y de nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes siempre cambiantes. Esta computadora está personificada por seres conocidos en diferentes tradiciones como los Lipika, las tres Nornas o Destinos, las tres Parcas o los Ángeles a cargo de los Registros.

   Podemos comparar los efectos kármicos de una multitud de causas para el clima: “el clima en un lugar dado en un día determinado resulta de la combinación de innumerables factores, pasados y presentes, locales y lejanos, y nuevas influencias continúan ingresando al sistema para cambiar el resultado” (Sabiduría Antigua, Comprensión Moderna de Shirley Nicholson).

   2. El Karma es a la vez absolutamente justo y misericordioso.

   Karma es misericordioso porque es flexible. Por otra parte, debemos pagar nuestras deudas kármicas hasta el último centavo (¡aunque sin intereses!); además puede que no tengamos que pagarlas inmediatamente. La reacción kármica a menudo se demora. Y entonces, mientras tanto, el malvado parece florecer ‘como el cedro del Líbano’ y el bueno y generoso parece sufrir inmerecidamente. Aquí las fuerzas en la naturaleza conocidas como los Lipika o ángeles a cargo de los Registros, también son ángeles de misericordia.

   ¿Qué significa esto? Alguien que se dedica a engañar o es cruel, a menudo se lo llama ‘alma joven’, y todos hemos sido y ¡todavía somos en algunos aspectos almas jóvenes! Tal persona puede actuar tontamente por ignorancia y debilidad, y no es capaz de controlar deseos o de resistir a la tentación. Y el peso de una ‘compensación justa’ como pago, podría destruir a esa persona totalmente. Entonces el pago de las deudas kármicas pesadas se pueden posponer hasta que uno se vuelve lo suficientemente fuerte, sabio y paciente para soportarlo. Entonces el bueno, el sabio y el justo a veces parecen sufrir excesivamente sin que haya una falta de su parte (Podemos pensar en el relato bíblico de Job). Los pesados resultados kármicos llegan en el momento en que podamos soportarlos más fácilmente y podamos aprender su lección. Aprendemos mucho de nuestras dificultades y pruebas. Y una persona que está madurando espiritualmente y que experimenta, por ejemplo, el hambre, la pobreza, la desesperanza, el dolor, el abuso y la persecución será más capaz de sentir compasión hacia los demás que tienen padecimientos similares.

   3. El Karma en su esencia está oculto y es perceptible sólo en sus mecanismos.

   ¿Por qué está oculto y es por lo tanto incognoscible en su esencia? Esa esencia es la sustancia misma del Universo. En  esencia es lo Absoluto. Y aquí llegamos a la siguiente paradoja:

   4. El Karma es parte de la experiencia de cada día, parte de la vida práctica, pero a su vez es universal.

   Está anclado en la Unidad de las cosas, y refleja esa Unidad. Es misterioso y está eternamente en actividad en todas partes en el universo, en todos los reinos de la Naturaleza. Es “la ley fundamental del universo, fuente, origen y causa de todas las otras leyes que existen en toda la Naturaleza” (La Clave de la Teosofía). Es inherente en lo Absoluto, la Vida Una. En su primera manifestación, la Vida Una emana consciencia y materia primordial y comienza su trabajo por medio de esa diferenciación, y ese trabajo es karma. El Karma es la cualidad interna del cosmos mismo y lo inter-penetra todo: “Nada en el universo manifestado está exento de su influjo” (La Clave de la Teosofía). Abarca todos los reinos de la Naturaleza: “Toda criatura está sujeta al Karma” (La Doctrina Secreta, II, p. 361). Está en las renovaciones periódicas del universo. Es la Ley de Armonía, restableciendo el equilibrio y la armonía continuamente cuando son alterados. En ese sentido, el karma tiende a regresar a la Unidad. Así es en el origen de las cosas, en su destino final y en su corazón mismo. Podemos recordar las palabras del salmista: “¿Adónde iré lejos de tu espíritu, adónde huiré lejos de tu presencia? Si escalo los cielos, tú estás allí, si estoy en el infierno, allí también estás.” (Salmo 139:7 y 8).

   5. El Karma nos afecta personalmente y como grupo, por ejemplo, una familia, una nación o la humanidad misma. Por lo tanto tiene implicancias sociales e importancia social.

   El karma personal significa que todos somos responsables de nuestros actos y pensamientos y todos recibimos las repercusiones de esos actos y pensamientos. Como Shirley Nicholson expresa: “somos detectados” por las fuerzas del karma, como un criminal o alguien que se pierde ¡es ubicado por el perro de la policía! Pero entremezclado con el karma personal, también está el karma grupal: participamos del karma de nuestra familia, un grupo al que podamos pertenecer (como la Sociedad Teosófica), nuestro país y la humanidad misma. ¿Cómo puede ser de otro modo, ya que karma es una expresión de la Unidad de todo? Así la Sra. Blavatsky afirma: “Nada… puede afectar una nación o un hombre sin afectar a todas las otras naciones y a todos los otros hombres. Esto es tan cierto y obvio como que al arrojar una piedra en una laguna, tarde o temprano, afectará cada simple gota de agua existente en ella” (La Clave de la Teosofía). Krishnamurti en este sentido también dice: “Tú eres el mundo.”

   Esto explica las implicancias sociales y la importancia social del karma. La Sra. Blavatsky señala ciertas cadenas causales. Ella habla de los flagelos de la humanidad tales como el sufrimiento físico y especialmente el moral por un lado, y el crimen y la inmoralidad por el otro, y ella se refiere a sus causas y sus curas. Ella identifica sus causas en ciertas enseñanzas perversas que fortalecen el egoísmo, por ejemplo, “ojo por ojo y diente por diente”, o tomar la ley por mano propia y la idea de que podemos escapar a las consecuencias de nuestras acciones. La cura está en la enseñanza de la Unidad de todas las religiones y todos los seres humanos en su origen y su esencia, que si se aplica, resultará en solidaridad junto con amor fraternal para todos, y la enseñanza de Karma y Reencarnación, la comprensión de que ‘vuestros pecados os descubrirán’. Quienes están realmente convencidos de la ley de karma se alejarán del mal y lo evitarán como lo harían con un peligro físico. HPB tiene una sugerencia práctica: la importancia de la educación: “A los niños se les debe enseñar principalmente confianza en sí mismos, amor hacia todos los seres humanos, altruismo, caridad mutua y por sobre todas las cosas, a pensar y razonar por ellos mismos” (La Clave de la Teosofía). Y ¿cómo podemos enseñar mejor? ¿No es por medio del ejemplo? Nosotros debemos ser pensadores independientes e individuos generosos.

   6. El Karma nos coarta y nos libera.

   Nos limitamos por el karma que hemos creado en el pasado. No es karma que nos ciñe: “El Karma nunca intentó destruir la libertad intelectual e individual. Por el contrario” (Compendio de La Doctrina Secreta). Pero constantemente estamos modificando ese karma con nuestras acciones, pensamientos y sentimientos presentes. “Lo que es necesario comprender primero es que el futuro no se forma arbitrariamente por medio de cualquier acto separado del presente, pero que todo el futuro es una continuidad inseparable del presente, como lo es el presente del pasado” (Ensayo sobre Karma, Luz en el Sendero). El futuro está en nuestras manos.

   El Karma nos libera porque nos enseña. Puede que no nos demos cuenta, conscientemente, de que alguna desgracia es el resultado de una acción nuestra pasada, pero profundamente dentro de nosotros lo comprendemos e incluso una pequeña voz de la consciencia puede advertirnos para no repetir esa acción.

   El Karma significa que somos los arquitectos de nuestra buena y mala fortuna. Ser conscientes de esto aún subconscientemente, nos hace seres humanos responsables, dependientes sólo de nosotros mismos. Ningún dios y ningún gurú puede esencialmente ayudarnos, liberarnos o eliminar nuestro karma.

   7. El Karma parece venir de afuera, pero ¿no se origina dentro de nosotros? 

   Dado que el karma está en el corazón mismo del universo, ¿no está en nuestros corazones? ¿No están los Lipika activos dentro de nosotros? ¡Tal vez nosotros somos nuestro propio Lipika!, no como nuestro ser consciente actual, no nuestro yo físico, emocional y mental, sino el ser espiritual que somos en esencia, aunque por ahora no conscientemente, excepto en algún grado en momentos de aspiración e inspiración y cuando escuchamos las advertencias de la consciencia.

 

*  *  *

   Hemos examinado algunas paradojas del karma. Tal vez ahora podemos aclarar algunos malentendidos intentando decir lo que el karma no es. La Dra. Besant dice que el karma es la enseñanza teosófica peor comprendida y que pocas cosas son tan peligrosas como un pequeño conocimiento de karma.

1.        El Karma no es recompensa y castigo, sino simplemente la acción de una ley: la ley de causa y efecto, la ley de la justicia.

2.        El Karma no es algo ajeno a nosotros o que esté fuera de nosotros: Somos nosotros mismos quienes aplicamos esa ley: “El Karma no crea nada, ni lo traza. Es el hombre quien planifica y crea causas, y las leyes kármicas ajusta los efectos…” (Compendio de la Doctrina Secreta).

3.        El Karma no es un tirano sino un maestro. Como la Dra. Besant señala en La Vida Teosófica, no es una espada colgando sobre nosotros o un gran peso lanzado a nuestra cabeza en el nacimiento. Es una creación continua, nuestra creación, y nosotros estamos constantemente aprendiendo de nuestros errores. Entonces:

4.        El Karma no es predestinación o lo que pensamos a menudo como sino o destino. Constantemente estamos modificando nuestro karma pasado. Entonces somos libres y por lo tanto somos responsables.

5.        El Karma no incentiva la pasividad, con respecto a nuestro propio karma o al karma de los demás. No podemos reclinarnos y decir “Este es mi karma”. El Karma debería brindar motivación para una acción sabia. Y no podemos negarnos a ayudar a alguien que sufre, diciendo “Es su karma”, siempre que por supuesto podamos ayudar. Por lo tanto:

6.        El Karma no es aceptación pasiva de lo que sentimos que no podemos cambiar. Más bien es un estímulo a esforzarnos.

   Se dice que debemos aceptar las condiciones indeseables que no podemos alterar, pero que deberíamos cambiar las que sí se pueden modificar. La Sabiduría yace en saber la diferencia. No podemos cambiar cierto karma del pasado, pero podemos modificar el modo de enfrentarlo, con aceptación, optimismo, aprovechándolo al máximo, logrando lo mejor, aprendiendo de él. No podemos alterar el pasado pero el futuro está en nuestras manos.

7.        El Karma no debería ser usado para ventaja personal: No debemos tratar de ‘hacer buen karma’ para nosotros. “Quien desea formar buen karma se enfrentará con mucha confusión. Y al esforzarse para sembrar una buena semilla para su propia cosecha, puede plantar miles de malezas, y entre ellas la gigante…”, la maleza gigante del egoísmo (Ensayo sobre Karma, Luz en el Sendero).

   ¿Cómo aprendemos la generosidad? Siendo generosos: “No desees sembrar semilla alguna para tu propia cosecha. Desea solamente sembrar la semilla cuyo fruto alimentará al mundo” (Karma). Incluso eso puede ser egoísta si pensamos, “Soy yo quien está ayudando”.

8.        No existe algo así como ‘mal karma’. Todo el karma es buen karma. Puede ser agradable o desagradable, pero es justo, misericordioso e instructivo.

 

*  *  *

 

   Como somos ahora, en nuestro estado actual de consciencia, nunca comprenderemos el karma en todos sus aspectos. Pero “tú que deseas comprender las leyes de karma, intenta primero liberarte de esas leyes. Esto sólo se puede hacer fijando nuestra atención en aquello que permanece inalterado por estas leyes (Karma)”.

   Ya que el karma, el reino de la ley, es universal, ¿cómo puede existir algo así como ausencia de karma? Pero por ausencia de karma se puede querer decir absoluta generosidad, no hacer nada con el menor rasgo de un motivo egoísta. Por lo tanto el karma sigue existiendo, podemos ser parte de él, pero ya no estamos sujetos a él.

 

 

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