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Vol. 133 - Número 6 - Marzo 2012 (en Castellano) |
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La Fraternidad es el primer paso
RICARDO LINDEMANN
El Sr. Ricardo Lindemann, ingeniero de profesión, es Conferencista Nacional y el anterior Secretario General de la Sección Brasileña de la ST. Charla dada en la Convención internacional, Adyar, Diciembre 2011.
Una de las expresiones más enigmáticas del Sr. J. Krishnamurti, debido a su naturaleza paradójica, es “el primer paso es el último”. Hace unos 2600 años, el Señor Buddha ya le había enseñado a la humanidad el Noble Óctuple Sendero que conduce al Nirvâna, que sugiere una sucesión en el tiempo. Pero la expresión que el primer paso ya es el último indica algo instantáneo, atemporal, estimulándonos a prestar más atención para hollar el Sendero del Auto-conocimiento ahora, que es el único momento real. La expresión nos indica que el tiempo psicológico es una ilusión y, por lo tanto, todo sufrimiento psicológico es virtual, subjetivo e ilusorio. El sendero mismo se vuelve mâyâ o una ilusión. La afirmación “La Verdad es una tierra sin sendero” es paradójica porque no podemos ir hacia un lugar en el que ya estamos. Según la tradición budista, se dice: “Mira hacia tu interior: tú eres Buddha”; por lo tanto, en el último paso te transformarás en lo que ya eres. De modo similar, la meditación ha sido definida como “estar donde uno está”. Si supuestamente ya estamos allí, podríamos preguntar: “Entonces, ¿qué es el sufrimiento psicológico?” Es sólo la ansiedad creada por la mente que desea repetir en el futuro el placer experimentado en el pasado, o el miedo creado por la mente que no desea repetir el dolor experimentado. Toda ansiedad es un tipo de escape de la realidad del presente, que es virtual, porque nuestra imaginación la proyecta a partir de experiencias pasadas, presentes en nuestra memoria. Cuando nuestra acción está apegada a un resultado, está motivada sólo por la búsqueda de una recompensa, crea tiempo psicológico que se puede medir por la espera ansiosa del tiempo de maduración y de tomar la fruta, el resultado de la acción. El Bhagavadgitâ dice: “Tu misión consiste sólo en la acción, nunca en los frutos, por ende, no dejes que el fruto de la acción sea tu motivo, ni te apegues a la inacción… Por lo tanto, aférrate al yoga, el yoga es arte en acción. ¡Oh Pândava! Lo que se llama renunciamiento has de conocerlo como yoga, tampoco nadie se convierte en yogui sin renunciar a la voluntad formativa (sankalpa).[1] La palabra sánscrita sankalpa se refiere a la facultad imaginativa que hace planes para el futuro, específicamente para alcanzar una meta o una recompensa personal, y es por lo tanto, lo que crea el tiempo psicológico. Sin renunciar a éste no podemos hallar la paz del Nirvâna. Cuando amamos por el amor mismo, cuando actuamos correctamente por el bien de la justicia, cuando cumplimos con el deber por el deber mismo, ni por una recompensa futura ni por ningún beneficio secundario, solamente entonces nuestra acción es pura, un fin en sí misma. Es, por lo tanto, acción correcta, una acción perfecta sin apego, sin residuos kármicos, no relacionada con el tiempo porque no crea ansiedad por resultados futuros. El Ven. Prof. Samdhong Rinpoche expresó: “El despertar total, el fin de la meditación, se llama samâdhi en yoga y ha sido definido o descrito de muchos modos diferentes. Es la realización de la unidad, es un estado de iluminación, porque realizar esa unidad es iluminación.”[2] C. W. Leadbeater prefería traducir el último paso como la meditación correcta: “La meditación correcta es la que te lleva a planos superiores. Tal meditación es para los Arhats, y para aquellos monjes que dedican toda una vida a ella. Cuando comienzan a meditar sobre nuestro Señor, difícilmente pueden esperar tales resultados.”[3] El Prof. Rinpoche también comenta: “Las personas también usan una imagen, una imagen física o una imagen mental para mantener la energía y evitar que se disperse en toda dirección. A la persona común le resulta difícil mantener una imagen mental, porque su mente comienza a correr por todo tipo de cosas. Pero si ha hecho el trabajo necesario en sí misma estará más capacitada para mantener la imagen, especialmente si es de algo que naturalmente la atrae, o motiva su devoción. Después de un tiempo puede comenzar a adentrarse más profundamente. Este es el motivo por el que quienes meditan le dan tanto énfasis a la devoción… La devoción implica consciencia de algo que es espiritualmente puro y noble. Cuando conscientemente nos encontramos en presencia de la belleza y la grandeza, nos ayuda a olvidarnos de nuestro pequeño yo. El sentido del yo personal se vuelve menos fuerte. La devoción completa es una pérdida completa del yo, es renunciar al yo.”[4] Incluso Parañjali afirma que samâdhi podría ser alcanzado por medio de la devoción: “O por renunciar al yo para Dios,[5] lograr el Samâdhi por la entrega a Dios”.[6] De modo similar, la Dra. Besant sugiere: “Si ante un alma no preparada ponemos un ideal tan elevado, no lo incentiva, frena su evolución… Le ponen un ideal imposible.”[7] “Si fallamos en ayudar a cada alma, en su propia etapa, es porque somos maestros mal entrenados.”[8] El Obispo Leadbeater también comenta sobre el Noble Óctuple Sendero: “El hombre en el mundo, incluso el que carece de educación, puede tomarlo en sus aspectos más bajos y encontrar un camino hacia la paz y reconfortarse por su intermedio. Y también el filósofo más elevado puede tomarlo e interpretarlo a su nivel y aprender mucho de él.”[9] El Dr. Taimni considera esto en relación con los ocho anga-s del yoga, del modo siguiente: “Aunque los diferentes anga-s del Yoga parecen ser independientes unos de otros y puede ser posible hasta cierto punto practicar âsana, dhyâna, etc., independientemente de otros anga-s, aún así tenemos que recordar que también tienen una relación secuencial, y la práctica efectiva de un anga requiere por lo menos un dominio parcial de los que le preceden. La razón principal por la que la vasta mayoría de los aspirantes de la vida del Yoga se mantienen luchando con la mente año tras año, y luego generalmente abandonan el esfuerzo como una tarea imposible, yace en la carencia de una preparación sistemática sin la cual incluso la práctica elemental de dhârana (o concentración) es muy difícil, por no mencionar las etapas siguientes de dhyâna y samâdhi.”[10] El paso que se supone que es preparatorio para samâdhi se llama memoria correcta. En los Yoga-sutra-s también se considera que una clarificación previa de la memoria es necesaria para samâdhi: “Cuando la memoria se clarifica, cuando la mente pierde su naturaleza esencial (subjetividad), por así decirlo, y sólo brilla el conocimiento real del objeto (por medio de la mente) se alcanza Nirvitarka Samâdhi”,[11] que también está relacionado de algún modo con el conocimiento y svâdhyâya. Recta memoria significa recordar lo que es digno de recordarse, particularmente nuestro verdadero Yo espiritual. Según Platón es esencial mantener el recuerdo de nuestra divina naturaleza y origen, y de las ideas arquetípicas de la verdad, la bondad y la belleza. La causa del mal es la ignorancia, algo similar a avidyâ en los Yoga-sutra-s. Sri Ramana Maharshi sugiere que meditemos profundamente sobre la pregunta “¿Quién soy yo?” La recta memoria incluye olvidar las injurias recibidas, y las personas que pueden habernos lastimado en el pasado; recibir heridas es sólo un modo por el que la ley de karma nos devuelve nuestras acciones pasadas. El Sr. J. Krishnamurti diría que debemos liberarnos de lo conocido, de lo contrario habría tanta perturbación en la mente que samâdhi sería imposible. Otro modo de decir esto es que la excelencia en la recta memoria nos hace capaces de recordar siempre nuestra naturaleza real y espiritual, que consecuentemente se expresa a sí misma en samâdhi. Si no podemos alcanzar la excelencia, es porque un paso preparatorio anterior que es el recto esfuerzo, no se dominó totalmente. Según el Obispo Leadbeater: “Recto esfuerzo significa poner nuestro trabajo en algo útil y no desperdiciarlo.”[12] El Sr. Krishnamurti también dijo: “La mayoría de nosotros tiene muy poca energía, la gastamos en conflictos, luchas, la desperdiciamos de diferentes maneras, no sólo sexualmente, sino que también gran parte de ella se desperdicia en contradicciones y en nuestra fragmentación que produce conflicto. El conflicto es definitivamente una gran pérdida de energía, el ‘voltaje’ disminuye. No sólo es necesaria la energía física, sino también la psicológica, con una mente que es inmensamente clara, lógica, saludable, no distorsionada, y un corazón que no tiene sentimentalismo en absoluto, ni emoción, pero sí la cualidad de abundancia de amor, de compasión. Todo esto da una gran intensidad, pasión. Ustedes necesitan eso, de lo contrario no pueden iniciar un viaje en esto que llamamos meditación. Pueden sentarse con las piernas cruzadas, respirar, hacer cosas fantásticas, pero nunca lo lograrán.”[13] En los Yoga-sutra-s también se considera esa energía como necesaria para samâdhi: “(En el caso) de otros, samâdhi[14] está precedida por la fe, la energía, la memoria y la inteligencia elevada. El esfuerzo correcto de algún modo podría relacionarse con la voluntad, tapas o austeridad y disciplina; el Dr. Taimni comenta: “La práctica sistemática de tapas generalmente comienza con ejercicios simples y fáciles que requieren el esfuerzo del poder de la voluntad, y luego le siguen etapas progresivas con ejercicios más difíciles, cuyo objetivo es que el vehículo se separe de la consciencia.”[15] Estos tres últimos pasos del camino hacia el Nirvâna son un poco similares a los pasos preliminares del Râja Yoga, llamados Kriya-Yoga (tapas, svâdhyâya, e Isvara-pranidhâna), que se deben “practicar para atenuar las klesa-s (o aflicciones) y producir samâdhi”.[16] Parece que Madame Blavastky tenía cierta preparación preliminar o Kriya-Yoga en mente cuando fundó la sección interna de la Sociedad Teosófica en 1888, al decir: “Su propósito general es preparar y educar al estudiante para el estudio del ocultismo práctico o Râja-Yoga”,[17] porque los Yoga-Sutra-s afirman: “Austeridad, estudio de sí mismo y sumisión a Isvara constituyen el Yoga preliminar.”[18] Nuevamente, si no podemos tener excelencia en este paso del esfuerzo correcto, tal vez es porque el medio correcto de ganarse la vida no se dominó totalmente. Este no es solamente un medio ético de sobrevivir, sin ningún tipo de crueldad o deshonestidad, sino también un modo de organizar nuestra vida para ofrecer tiempo suficiente para la meditación y para una vida saludable. El Mahatma KH expresa en una de sus cartas: “¿Cómo pueden diferenciar lo real de lo irreal, lo verdadero de lo falso? Sólo por el auto-desenvolvimiento. ¿Cómo obtenerlo? Primero cuidándose a ustedes mismos contra las causas de la auto-decepción. Y esto lo pueden hacer pasando solos ciertas horas fijas cada día en auto-contemplación, escribiendo, leyendo, purificando vuestros motivos, planificando vuestro trabajo en la vida externa. Estas horas deberían estar reservadas de forma sagrada para este propósito, y para ningún otro, ni siquiera vuestro amigo o amigos más íntimos, deberían estar con vosotros en ese momento. Poco a poco, vuestra mente se aclara, verán que la niebla desaparece, vuestras facultades internas se fortalecen, vuestra atracción hacia nosotros toma fuerza, y la certeza reemplaza a las dudas.”[19] Planificar nuestro trabajo en la vida externa significa que no todas las profesiones pueden ofrecer este tipo de tiempo o estilo de vida. Estas condiciones también parecen estar relacionadas a los medios correctos de vida, una forma de vivir en la que hay suficiente espacio para la meditación y la auto-observación, donde es posible usar cierto tiempo y energía disponibles para esta preparación espiritual. El efecto de excelencia en la acción correcta obviamente se expresa en los medios correctos de vivir y el karma favorable es una consecuencia de la acción correcta. Por supuesto, la acción correcta está relacionada con vivir pacíficamente y con honor, como se expresa en las cinco observancias budistas clásicas del pancha-sila que el Señor Buddha estableció. Éstas son para los laicos en general, y para ser repetidas públicamente en los vihâra-s (o templos). El Cnel. Olcott, el Presidente Fundador de la Sociedad Teosófica expresa en El Catecismo Budista: “El matar, la sensualidad, y el uso de intoxicantes, producen por lo menos noventa y cinco por ciento del sufrimiento entre los seres humanos.”[20] Si consideramos que abstenerse de destruir la vida de los seres vivos implica vegetarianismo, estos preceptos también abarcan el sufrimiento de animales y la causa de la ecología. La Dra. Besant también considera esto: “En los Cinco Preceptos también se ha dado otra ayuda, delineando las acciones erróneas que se deberían evitar… El hombre que sostiene y alimenta su propia vida a costa de sacrificar la vida de los animales, ese hombre contribuye a eliminarla tanto como si lo hubiera hecho él mismo. Si todos los que desean practicar la acción correcta se abstuvieran de alimentarse con la vida que otro sacrifica, la matanza cesaría.”[21] ¿Somos capaces de cumplir lo que hemos prometido? Krishnamurti, en su trabajo, A los Pies del Maestro dijo: “Es bueno hablar poco, mejor aún no decir nada, a menos que estés seguro que lo que quieres decir es verdadero, bueno y útil. Antes de hablar piensa cuidadosamente si lo que vas a decir tiene estas tres cualidades, de lo contrario, es mejor hacer silencio.”[22] La palabra correcta también puede ser un ejercicio para armonizarse, o para estar en armonía con los tres aspectos del Logos, porque lo verdadero está más relacionado con el primer aspecto y la Verdad Esencial, el amor con el segundo, y la utilidad está relacionada con el plan divino de evolución que es una expresión del tercer aspecto y la Mente Universal. Si existe una contradicción entre lo que decimos y lo que realmente hacemos, el problema original debe estar en el pensamiento porque hay una conexión lógica obvia entre los tres pasos establecidos por el Señor Buddha. El Obispo Leadbeater expresa: “Si siempre pensamos en cosas buenas, seguramente no hablaremos de cosas malas, porque decimos lo que está en nuestra mente, y si nuestro pensamiento y nuestra palabra son buenos, entonces la acción que se da luego también será buena.”[23] El efecto de excelencia en el pensamiento recto obviamente se va a expresar en la palabra correcta. Al principio ya hemos considerado el recto pensamiento o samyak sankalpa como la necesidad de renunciación, específicamente de la imaginación orientada hacia un objetivo o una recompensa personal con sus consecuencias de ansiedad y sufrimiento. Si encontramos resistencia a tal renunciación natural, no hemos logrado la excelencia en el pensamiento correcto y realmente no vemos o no comprendemos las leyes de karma y reencarnación en nuestra vida práctica. Todavía pensamos en términos de planes personales, y alimentamos deseos para nuestra recompensa en el mundo, porque nuestro deseo de liberación todavía es débil. Nuestra verdadera dificultad es comprender el primer paso, superar nuestros condicionamientos de inercia y apego a la tierra, como en el caso del primer viaje a la luna, cuando 98.4% de la masa del cohete era sólo combustible, para ser usado sólo en los ocho minutos iniciales para salir del campo gravitacional de la Tierra. Por lo tanto, incluso físicamente estamos muy apegados a la Tierra. La traducción de samyak drshti, el primer paso en el camino hacia Nirvâna según el Señor Buddha, es literalmente la visión correcta, también traducida como percepción correcta, correcta comprensión, correcto conocimiento, e incluso correcta creencia. El Cnel. Olcott y el Obispo Leadbeater preferían, desde un punto de vista religioso, traducirlo como creencia en la reencarnación y el karma. La Dra. Besant prefería traducirlo como el recto conocimiento, preferentemente como una hipótesis científica para ser comprobada en la vida, ella expresó: “Verdaderamente, toda creencia debería estar basada en el conocimiento. Lo que un hombre conoce correctamente, sólo eso, puede creerlo correctamente: todo lo demás es credulidad e insensatez.”[24] Generalmente se entiende que debemos tener la visión correcta de las tres primeras Nobles Verdades, que aparecen antes de la Cuarta. La primera Noble Verdad es la existencia de dolor o sufrimiento, porque en la vida del hombre, el dolor es más grande que la felicidad. El dolor se debe particularmente a la enfermedad, a la vejez y la muerte, a menos que el hombre sepa cómo vivir sabiamente. Ver esto realmente, ¿no es sentir compasión por la condición humana? La segunda Noble Verdad es la causa del dolor que generalmente se traduce como deseo egoísta. El Profesor Murillo Nuñez de Azevedo fue Secretario General de la Sociedad Teosófica en Brasil y un monje budista Zen. Antes de ser ordenado, una de las pruebas que tenía que pasar durante su proceso de entrenamiento era sostener una varilla con toda su fuerza, pero su instructor podía sacársela de las manos por medio de una técnica de artes marciales. El instructor le dijo: “Esto es para que nunca olvides que el apego causa sufrimiento.” Según el Budismo, la causa del sufrimiento es el apego o la sed (trishnâ) de satisfacer todos los deseos egoístas. Esta es la causa de la reencarnación regida por karma, y de la ignorancia (avidyâ) que es el fundamento de nuestro yo ilusorio. La tercera Noble Verdad es la cesación del dolor. El Cnel. Olcott lo define como “la destrucción de ese deseo, la separación de nuestro yo de él”[25]. La cuarta es el camino que conduce a escapar del sufrimiento, llamado el Noble Óctuple Sendero. Necesitamos volver al primer paso nuevamente, como también fue considerado por la Presidenta, Dra. Radha Burnier: “El primer paso es el último”, y la dirección que se toma con el primer paso es lo que importa.”[26] No es posible alcanzar la Verdad Suprema moviéndonos en la falsedad, o alcanzar la paz del Nirvâna moviéndonos en la contradicción y el conflicto. La cualidad y naturaleza de la paz debería estar presente desde el primer paso, de lo contrario nos perderemos. El Sr. Krishnamurti dijo “los medios determinan el fin”,[27] porque si no hay coherencia entre los pasos, que son los medios, perderemos la dirección del sendero. Ciertamente, llegaremos a un destino final determinado por la naturaleza de los medios que estamos usando, por la naturaleza misma de nuestros pasos. Por lo tanto, la idea común de que “los fines justifican los medios” conduce sólo al sufrimiento, e indica una evidente ignorancia de la ley de karma, que sólo podemos cosechar lo que sembramos. El Sr. Krishnamurti también dijo a menudo: “Ver es actuar”, como si los cuatro pasos iniciales que comienzan con la recta visión y saltan directamente a la acción correcta, estuvieran integrados en un todo sin ningún conflicto en el medio. También dijo: “Primero tienen que comprender vuestro proceso del pensamiento”[28], y ese pensamiento correcto es el segundo paso. Él también dijo: “Cuando están atentos, ven el proceso total de vuestro pensamiento y acción.”[29] Ciertamente, según Krishnamurti, sólo tenemos que descubrir el primer paso o verlo, porque para él, “ver es actuar”, y si la verdadera pasión por la verdad está presente y está implícita la dirección correcta en el motivo correcto, todo el proceso no demandará ningún método para descubrir el Sendero de instante en instante. Por lo tanto, el primer paso se vuelve el último. Deberíamos hallar una conexión entre la visión correcta y éxtasis correcto o la realización de la unidad por medio de samâdhi. Incluso se debe lograr nirbija-samâdhi muchas veces, una y otra vez, antes que se logre la realización sublime de un Mahatma, llamada dharma-megha-samâdhi, la percepción irreversible de la unidad, o Nirvâna. El primer paso debe ser por lo menos un destello, una primera percepción de esa visión de unidad perfecta reflejada en nuestras relaciones, y eso es Fraternidad. Una primera percepción más próxima a nosotros, es la visión de la Fraternidad en nuestras relaciones, el primer paso que todos podemos ver. Es de suponer que un miembro de la Sociedad Teosófica ha tenido por lo menos un destello de la Fraternidad cuando firmó el formulario de solicitud de ingreso, pero tal vez necesitaremos recordar muchas veces, una y otra vez, ese destello antes que la percepción de la Fraternidad sea realmente asimilada. ¿Estamos comprometidos con ese destello? Como lo afirma el Sr. J. Krishnamurti: “En la vida diaria esto significa dos cosas: primero, que serán cuidadosos de no herir a ningún ser vivo; segundo, que siempre estarán atentos a una oportunidad de ayudar.”[30] “Porque están descubriéndose a ustedes mismos en relación con otro de instante en instante, la relación tiene un significado completamente diferente. La relación es una revelación, un proceso constante de descubrirse a sí mismo, y a partir de este auto-descubrimiento, tiene lugar la acción. Entonces, el auto-conocimiento sólo puede lograrse por medio de la relación, no estando solos.”[31] “Porque no sabemos cómo amar a alguien, nuestro amor por la humanidad es ficticio. Cuando aman, no existe uno ni muchos, sólo hay amor. Es sólo cuando hay amor que todos nuestros problemas se pueden solucionar, y luego conoceremos su dicha y su felicidad.”[32] Según la Vedânta, viveka o discernimiento entre lo real y lo irreal es el primer paso en el sendero espiritual. Krishnamurti explica la fraternidad en A los Pies del Maestro, del modo siguiente: “Aprende a distinguir a Dios en todos y en todo, sin importar cuán malvado pueda parecer en la superficie. Puedes ayudar a tu hermano por medio de lo que tienes en común con él, y eso es la Vida Divina; aprende cómo hacer surgir eso en él, así salvarás a tu hermano del error.”[33] Plutón se considera el planeta de la regeneración en Astrología. La última vez que Plutón llegó al signo de Acuario, se produjo la Revolución Francesa; la próxima vez, de 2023 a 2044, no podrá producir nada menor que la creación de una Federación de Naciones, que según mis cálculos astrológicos probablemente se hará realidad en 2029, terminando las guerras en este mundo. El Obispo C. W. Leadbeater había previsto esta Federación de Naciones, como lo previó ochenta años antes que sucediera, la creación de la Unión Europea, un logro político de unificación maravilloso, un ejemplo para el mundo de cómo cesar todas las guerras, y posibilitar la victoria de una Fraternidad viva! Los Mahatmas que inspiraron el origen de la Sociedad Teosófica representan, por así decirlo, su potencial especial y siempre tienen la percepción de esa Unidad Fundamental como se menciona en sus cartas: “El adepto ve y siente y vive en la fuente misma de todas las verdades fundamentales, la Esencia Espiritual y Universal de la Naturaleza, Siva el Creador, el Destructor, y el Regenerador.”[34] Ellos también dieron la nota clave de la Sociedad Teosófica desde su origen, al decir: “Los Jefes quieren una ‘Fraternidad de la Humanidad’, que comience una verdadera Fraternidad Universal”[35], porque ellos saben muy bien que para llegar a esa Unidad Fundamental, la Fraternidad no sólo es nuestro primer Objetivo, sino también nuestro primer paso.
Referencias [1] Besant, Annie, traduc. The Bhagavadgitâ, TPH, Chennai, 2005, II:47-50; VI:2. [2] Rinpoche, Samdhong, Sobre Meditación, en The Theosophist, Abril 2011. [3] Besant, A., y C. W. Leadbeater, El Noble Óctuple Sendero, TPH, 1988, p. 33. [4] Rinpoche, op. cit., p.24. [5] Taimni, I. K., La Ciencia de la Yoga, TPH, 2010, p.54. [6] Ibídem, p. 250. [7] Besant, Annie, Dharma, TPH, 2000, p. 54. [8] Ibídem, p.69. [9] Leadbeater, C. W., Los Maestros y el Sendero, TPH, 1992, p.286. [10] Taimni, I. K., op. cit., pp. 275-6. [11] Ibídem, I: 43, pp. 109-10. [12] Leadbeater, C. W., op. cit., pp. 292 [13] Burnier, Radha, Regeneración Humana, TPH, 1999, p. 45 [14] Taimni, I. K., op. cit., I:20, p. 48. [15] Ibídem, p. 226 [16] Ibídem, II:2, p. 129. [17] Blavatsky, H. P., Collected Writings, TPH, Wheaton, USA, vol. XII, p. 488. [18] Taimni, I. K., op. cit., II:1, p. 127. [19] Jinarâjadâsa, C., Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Serie I, TPH, 1988, p. 74. [20] Olcott, H. S., El Catecismo Budista, TPH, pp. 38-9. [21] Besant, Annie, y C. W. Leadbeater, op. cit., p. 12. [22] Krishnamurti (Alcyone), A los Pies del Maestro, TPH, Chennai, 2001, p. 37 [23] Leadbeater, C. W., op. cit., p. 290. [24] Besant, Annie, y C. W. Leadbeater, op. cit., p.3. [25] Olcott, H. S. op. cit., p. 29. [26] Burnier, Radha,op. cit., p. 36 [27] Krishnamurti, J., La Educación y el Significado de la Vida, Krishnamurti Foundation, India, 2009, p. 23. [28] Krishnamurti, J., op. cit., nota 1, p. 139. [29] Ibídem, p. 79. [30] Krishnamurti, J., (Alcyone), op. cit., pp. 70-1. [31] Krishnamurti, J., Charlas en India 1948, Serie 3, Segunda Charla en Poona, 5 Set. 1948. [32] Krishnamurti, J., Charlas en India 1948. Sobre el Recto Vivir, Charla Octava en Poona, 1948. [33] Krishnamurti, J., op. cit., pp. 27-8. [34] Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, TPH, Carta Nº 17, p. 55. [35] Ibídem, Carta Nº 12, p. 39.
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