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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 133 - Número 6 -  Marzo 2012 (en Castellano)

 
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Espiritualidad, verdadero o falso

 

 

D. P. Sabnis

 

Sr. D. P. Sabnis es un miembro de la Rama Blavatsky, Mumbai, Sección Inda de la Sociedad Teosófica.

 

Recuerda, oh discípulo, que por grande que sea el abismo que existe entre el hombre virtuoso y el pecador, es aún mayor entre el hombre virtuoso y aquel que ha obtenido el conocimiento; y que es inconmensurable entre el hombre virtuoso y el que se encuentra en los umbrales de la divinidad. Por tanto, guárdate de imaginar antes de tiempo que tú eres algo distinto de la masa.  (Luz en el Sendero)

 

   Como lo indican las palabras mencionadas precedentemente, para el aspirante a lo espiritual siempre existe la posibilidad de tener ideas equivocadas sobre la espiritualidad, por ignorancia o debido a la hipocresía. Cuando alguien es capaz de predecir un evento futuro o relatar el pasado, o producir ceniza del aire puro, se lo admira y se cree que es avanzado espiritualmente. La adquisición de poderes psíquicos, un poco de progreso en la meditación, experiencias psíquicas y visiones y similares, se confunden con los signos de la ‘espiritualidad’.

   A menudo la adquisición de poderes psíquicos, la habilidad de comprender una metafísica abstrusa acompañada de abstenerse de beber, de carne, comida picante o râjasica, etc., engaña a una persona a pensar que es algo separado de los otros hombres ‘inferiores’. Como lo expresa San Pablo, una persona puede tener el don de la profecía, comprender todos los misterios o regalar todos sus bienes para alimentar a los pobres, pero si carece de caridad, entonces esos ‘dones’ no lo benefician espiritualmente. Muestra que aunque se conquistaron los deseos del plano inferior, lo mantienen atrapado por medio de manas. Sólo se puede describir como oscuridad espiritual.

   Una actitud de ‘más sagrado que tú’ es perjudicial para el progreso espiritual. “Incluso la ignorancia es mejor que el conocimiento de la cabeza” si no está guiada por la sabiduría del alma, porque conduce al orgullo. “Sé humilde si alcanzas la Sabiduría. Sé más humilde cuando la hayas dominado”, dice La Voz del Silencio. Una persona que se enorgullece de sus logros mundanales, se puede corregir con conocimiento espiritual, pero cuando una persona se siente orgullosa de sus logros espirituales, ¿cómo se le puede ayudar? Si algo se adhiere en la garganta de una persona puede beber agua y lo limpia, pero si el agua se le pega a la garganta, ¿qué se le puede dar?  Por ello Jesús le dijo a sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada.”

   Nuestra actitud hacia quienes no están todavía donde nosotros estamos espiritualmente debería ser como se describe en Luz en el Sendero:

 

Haz que la oscuridad interior te ayude a comprender la desolación de aquellos que no han visto luz alguna, y cuyas almas están sumidas en profundas tinieblas. No les censures, no te apartes de ellos, sino procura aligerar un poco el pesado Karma del mundo.

 

Un Maestro de la Sabiduría advierte a los estudiantes de Teosofía:

 

No sean demasiado severos con los méritos o deméritos de alguien que busca admisión entre vuestras filas, ya que la verdad sobre el estado real del hombre interno sólo Karma la puede saber.

 

 Si hemos aprendido a apreciar la vida espiritual mientras otros a nuestro alrededor están absortos en placeres, entonces debemos ayudarles a hacer su vida placentera en vez de condenarlos o criticarlos, porque sabemos que su momento para una vida espiritual todavía no está maduro.

 

Las personas se dirigirán hacia el espíritu sólo cuando estén listos, tratar de apurarlos es sólo un perjuicio para ellos porque pueden incluso desarrollar aversión por él.

 

   Si deseamos experimentar dicha y paz, entonces no puede ser cerrando las ‘puertas de los sentimientos’. La indiferencia al placer y al dolor no implica insensibilidad. Experimentar la emoción y la sensación pero no permitirles que nos alejen del objetivo fijado es la batalla de la vida espiritual. Un discípulo disfruta y sufre más profundamente que el hombre común. Deberíamos ser capaces de disfrutar y apreciar a las personas, lugares y cosas sin volvernos dependientes, de modo que podamos dejarlos cuando llega el momento, sin quedar destrozados. Podemos dar y recibir amor sin morir por ello.

   Cuando él (el discípulo) aprende la primera lección, conquista el hambre del corazón y rehúsa vivir del amor de los demás, se encuentra a sí mismo más capaz para inspirar amor.

   Una persona espiritual no se entretendrá y perderá el tiempo en una charla vana, pero no evitará a las personas u omitirá un saludo amistoso. Él es auto-dependiente pero no auto-centrado. Cuando sólo se es un discípulo externamente, o cuando el deseo se abandona sólo externamente, el anhelo interno nos devora. El estado de un hombre tal se describe en el Gitâ: “un devoto falso de alma confundida”. Sólo una disciplina externa es inútil. ¿De qué sirve el celibato si la mente está llena de pensamientos sobre el sexo opuesto?

   En el Ocultismo, el pensamiento se considera que es más potente que el acto. Como Jesús expresó: “Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.” Pero en otro sentido, sin acción o aplicación, el mero conocimiento o las buenas intenciones no nos hacen espirituales en ningún sentido real.

   La ‘renunciación’ es puramente un asunto interno. La renunciación en la acción no debe ser interpretada como inacción. Es la habilidad de renunciar al interés en los frutos de la acción. La verdadera espiritualidad no pide que se renuncie al mundo y se vaya corriendo al bosque o a un monasterio. Muchas personas le preguntaron a HPB si el discipulado implicaba alejarse de la esposa, los niños y el hogar. La respuesta de HPB fue: “No, porque quien escapa a sus obligaciones es desleal en otras cosas. Ningún Maestro real y genuino aceptará a un chela que sacrifica a cualquiera excepto a sí mismo para ir a ese Maestro.” Prestemos atención al siguiente principio:

 

Un hombre atado por su deber a un lugar, no tiene derecho a abandonarlo para cumplir con otra obligación aunque sea superior, porque el primer deber que se enseña en el Ocultismo es cumplir con nuestro deber resueltamente por medio de cada deber.

 

   Se nos pide que estemos en el mundo, pero no que seamos del mundo. A menudo, erróneamente, las relaciones se ven como ataduras y por ello el aspirante se rehúsa a tener una cariñosa relación con cualquiera, negándose a dar o recibir ayuda. Es un disparate considerar a los seres queridos o a quienes están cerca de nosotros como una obstrucción a nuestro progreso espiritual. Podemos sentir “Si no fuera por mi esposa y mis hijos, tendría más tiempo para estudiar o meditar!” Mientras que otro pueda lamentar en silencio que su esposa no esté lo suficientemente avanzada! La Voz del Silencio tiene para decir lo siguiente:

 

Si te dicen que para convertirte en un Arhat debes dejar de amar a todos los seres, diles que mienten.

 

Si te dicen que para conseguir la liberación has de odiar a tu madre y desatender a tu hijo, negar a tu padre y llamarle ‘amo de casa’, renunciar a toda compasión por el hombre y el animal, diles que su lengua es falaz.

 

No creas que viviendo en selvas sombrías, en orgulloso retiro y apartamiento de los hombres, no creas tú que alimentándote sólo de hierbas y raíces y mitigando la sed con la nieve de la gran Cordillera, no creas tú, devoto, que todo esto pueda conducirte a la meta de la liberación final.

 

   ¿Son la ‘espiritualidad’ y la ‘alegría’ opuestos entre sí? ¿Deberíamos estar siempre serios, moviéndonos con ‘cara larga’? Una vez, alguien que estaba tratando sinceramente de vivir la vida espiritual se quejó diciendo que estaba tratando de ser espiritual pero que la alegría lo interrumpía constantemente. Un hombre espiritual es alegre y feliz como para hacer que su alegría sea contagiosa. Puede crear el cielo para desdicha del infierno con su visión positiva y optimista de la vida.

 

Crece como crece la flor, inconscientemente, pero ardiendo en ansias por entreabrir su cáliz a la brisa. Así es como debes avanzar abriendo tu alma a lo eterno. Pero debe ser lo eterno lo que debe desarrollar tu fuerza, y no el deseo de crecimiento.

 

 

 

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