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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 132 - Número 10 -  Julio 2011 (en Castellano)

 
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El último grano de arena

 

 

ELISABETH SCHMIDT

La Dra. Elisabeth Schmidt es ex Secretaria General de la Sociedad Teosófica en Alemania.

 

   En una de las primeras cartas enviadas por los Adeptos-Maestros a A. P. Sinnett, el Maestro de la Sabiduría expresa: “respecto a la naturaleza del hombre es igual que millones de años atrás”. Pienso que estamos realmente convencidos del desarrollo evolutivo. Progresamos, ¿no es así? ¿Por qué entonces estamos igual que hace millones de años?

   La mayoría de nosotros ve la evolución como un desarrollo en línea recta: cambiamos, crecemos y nos desarrollamos lentamente, poco a poco. O, tal vez sea diferente, el desarrollo puede ser en etapas, crecemos gradualmente por un largo periodo, hasta que alcanzamos cierto punto álgido, y de pronto ocurre un cambio similar a una explosión.

   ¿Hemos alcanzado el próximo paso y por lo tanto la plataforma siguiente? Podemos investigar nuevamente esto por un largo tiempo hasta que el próximo empujón evolutivo produzca otro gran cambio.

   Esta idea no es tan extraña, según lo muestran los registros de la historia de varias especies de acuerdo con los hallazgos fósiles. Las mismas especies existen durante un periodo muy largo y luego de pronto sucede un paso evolutivo extremadamente rápido, y aparece un número de nuevas especies. Nuevamente existen por un largo periodo hasta que se da el próximo paso evolutivo. Los científicos llaman a este desarrollo especial ‘equilibrio interrumpido’. Este hecho me inspiró la idea del título de este artículo.

   Imaginemos un balancín con una lata colocada en su parte más alta. Lentamente, muy lentamente, la arena se vierte en la lata. Con el aumento de peso, se llega a un punto en el que un simple grano de arena es suficiente para hacer que en el balancín se produzca un movimiento brusco. (Esto puede ilustrar la analogía del título del artículo.)

   Si en los últimos millones de años hemos permanecido realmente sin cambios, es decir, nuestro ritmo de crecimiento ha permanecido casi imperceptible, puede que sólo hemos estado agregando más arena, por así decirlo. Y luego un cambio más rápido respecto a la humanidad puede ocurrir, un paso evolutivo hacia adelante.

   En las cartas citadas de los Maestros de Sabiduría, existe un sentimiento obvio de considerable urgencia, y de interés serio respecto a la etapa de crecimiento y desarrollo que hemos alcanzado en los últimos 125 años. El Adepto-Maestro dice que el éxito o fracaso de la Sociedad Teosófica es cuestión de salvación o perdición, del cielo o el infierno, para la humanidad actual como un todo, y decisiva para su próximo desarrollo o retrogresión. ¿Cómo podría haber influido la Sociedad Teosófica en las condiciones prevalecientes, hace más de cien años? Y la pregunta hoy es, qué podemos hacer para cambiar la situación, la cual se refiere a ¡toda la cultura de nuestra civilización Occidental!

   Hace más de trescientos años, nació un nuevo modo de mirar el mundo, una nueva actitud mental que se conoció como materialismo. Se retrotrae al nacimiento de la Ciencia occidental, a sus raíces de magia y superstición. Esas raíces que en el folclore, mitos, y costumbres no brindaron un terreno firme en absoluto, sostuvieron a los científicos del porvenir. Y de este modo, comenzaron a colocar los cimientos para la Ciencia moderna: “Si podemos comprenderlo, entonces podemos medirlo. Y si podemos medirlo, debe ser un fenómeno real.” Esto se aplica aún hoy a la ciencia.

   El análisis es uno de los temas clave de la ciencia. Entonces, si queremos saber todo acerca de una flor, se toman sus partes más pequeñas hasta que tenemos las moléculas y los átomos con que está formada. Cuando conocemos las moléculas y los átomos y las fuerzas que mantienen estas partes juntas, entonces creemos que también conocemos la flor. Puede sonar como una total tontería pero esta forma de pensar es ampliamente aceptada incluso hasta hoy.

   Tal vez la Sociedad Teosófica debería haber tratado de ayudar a la humanidad más, a abstenerse de verse involucrada en su enfoque materialista, en relación con la fe esclavizante en la ciencia. Puede estar bien para la ciencia considerar que la vida es sólo un funcionamiento de átomos y moléculas; pero cuando este enfoque se toma como una filosofía de vida, priva a todas las cosas de su valor. Cuando esta actitud entra a los valores morales y éticos, resulta en el alejamiento de los seres humanos, y degrada a la sociedad como un todo a un nivel devastador, que es tan predominante en la civilización occidental. Por lo tanto, no es sorprendente que el Adepto-Maestro dijera en una de sus cartas, que el éxito o el fracaso de nuestra Sociedad es cuestión de salvación o perdición.

   Podemos ser capaces de reconocer la razón de esta afirmación. Cuando reflexionamos sobre nuestra literatura teosófica, podemos obtener una mejor mirada a la historia y a nuestras situaciones similares en la actualidad. La mayoría de las personas saben algo de la Atlántida y sobre la parte de la isla de Poseidón que desapareció en las inundaciones hace unos 11.000 años. La Doctrina Secreta describe lo que ocurrió en la Atlántida muy posiblemente hace un millón de años, coincidente con el surgimiento de la quinta raza raíz (nuestra humanidad actual). Se dice que las siete grandes islas fueron destruidas, y sólo sobrevivió la virtuosa. Las cartas de los Maestros de Sabiduría, al referirse a las diferentes razas de la humanidad, de las que siete van a aparecer, dicen que cada raza anterior se redujo a la mitad por algún tipo de catástrofe. En la descripción también se dice “que el desarrollo del mal absoluto debía ser detenido totalmente”, entonces sucedió la catástrofe.

   Considerando el bosquejo precedente de la destrucción de los valores humanos, probablemente nos estamos moviendo en una dirección similar. Y tal vez entre otras razones, esta fue la principal para fundar la Sociedad Teosófica.

   Aproximadamente cada cien años Seres avanzados asumen un esfuerzo especial para ayudar a la humanidad. En el siglo catorce fue el tibetano Tson-kha-pa quien creó un movimiento para el desarrollo espiritual, y la elevación de los seres humanos.

   En el último cuarto del siglo diecinueve, se fundó la Sociedad Teosófica para llevar adelante la difícil tarea de cambiar el pensamiento, los valores excesivamente intelectualizados, y crear armonía. Creo que incluso ahora esta tarea se está llevando a cabo. La Teosofía estimula la existencia de libre pensadores, y señala firmemente los cambios creativos necesarios, cambios que deben ocurrir legítimamente.

   Estamos llegando a un punto crucial, existen indicaciones de que no nos estamos dirigiendo sabiamente hacia un clímax. Los clarividentes han previsto lo que puede ocurrir a finales de este siglo. Puede que hayan leído las profecías de Nostradamus, que, interesante de notar, terminan al concluir este siglo. Desde los esfuerzos realizados en el siglo catorce, en cada siglo se tuvieron que crear circunstancias especiales, para producir un cambio para la humanidad y alejarla del curso catastrófico que había transitado como resultado de malos hábitos.

   Entonces, ¿cómo podemos mantener la dirección? Cuando miramos el progreso de nuestra civilización, nuestra cultura y nuestra raza, estamos en nuestro ciclo de evolución, en un punto crucial decisivo donde cada pequeña causa puede tener un gran efecto.

   Un axioma teosófico dice que en nuestro viaje evolutivo podemos apurar nuestro crecimiento y desarrollo espiritual por medio de nuestro propio esfuerzo decidido. Hace algunos años se estimaba que incluso si sólo un uno por ciento de la población del mundo comenzara a meditar de modo pacífico y afectuoso, la consciencia de la sociedad humana cambiaría. Incluso estos pequeños esfuerzos de individuos o pequeños grupos podrían promover resultados significativos. Tal vez estamos en una etapa similar al del último grano de arena, y por nuestros esfuerzos podemos hacer que el balancín se mueva y produzca un salto cuántico en la evolución.

   Nuestra literatura contiene muchas sugerencias útiles al respecto. En La Voz del Silencio de la Sra. Blavatsky, encontramos una de estas sugerencias que dice que “vivir para beneficiar a la humanidad” sería el primer paso. En la tradición del Budismo Mahâyâna encontramos el compromiso del Bodhisattva, que dice “donde alguien necesite ayuda, estaré allí para brindarla” y también “sea lo que sea que haga en el estudio y la meditación, lo haré para ser más capaz de vivir para beneficiar a la humanidad”.

   Se le atribuye a Ramana Maharshi el siguiente incidente: Uno de sus seguidores fue hacia él y le preguntó: “Maestro, ¿qué puedo hacer para ayudar a la humanidad?” De modo muy gentil Ramana Maharshi le preguntó: “¿Qué puedes hacer ahora?”

   A cada uno de nosotros se nos pide encontrar el modo apropiado. Sólo el valor de nuestros pensamientos, percepciones e ideales que la práctica espiritual pueda trasmitirnos, guiará nuestras acciones para que sean cada vez menos para nuestro propio beneficio solamente, y más para brindarlas a nuestros semejantes. Cuando nuestras acciones son en beneficio de otros, el resultado puede ser lo que Krishnamurti llamó “un giro en la raíz de nuestra consciencia”, un cambio completo y radical. En la vida diaria igual nos veremos enfrentados a problemas, pero nuestra actitud será diferente.

   Hace algunos años, experimentamos con imágenes que se llamaban tridimensionales. Cuando mirabas una de ellas de modo normal, veías formas coloridas y bellas. Y cuando las mirabas desde un ángulo diferente, rápidamente descubrías muy claramente un violín en esa imagen. Pero no se veía de ambos lados.

   Es este modo especial de ver las cosas lo que afectará nuestra consciencia. Depende de nosotros hacerlo. A veces nos encontramos a una persona que no es ni un santo ni muy religiosa, y sin embargo sus acciones en la vida diaria son de ayuda para la gente. Entonces tenemos que considerar esto: “¿Qué puedo hacer para ayudar a otro para que se produzca este giro en nuestra consciencia?” Esta es la dirección y orientación a la que aspiramos. Si queremos avanzar para beneficiar a la humanidad, este es el primer paso.

 

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