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Vol. 132 - Número 10 - Julio 2011 (en Castellano) |
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El sufrimiento
KESHWAR S. DASTUR La Srta. Keshwar S. Dastur es la Tesorera internacional de la Sociedad Teosófica.
¿Qué es el sufrimiento? El sufrimiento es soportar, experimentar o aguantar algo desagradable. Es una situación desagradable que tratamos de evitar. Es la ausencia de felicidad o dicha. Una persona puede sufrir no sólo físicamente sino también de modo psicológico, emocional, económico, etc. Actualmente existe mucho más sufrimiento, además del físico, debido a los problemas existentes en el mundo moderno. Otros términos para ‘sufrimiento’ son dolor, pena, miseria, aflicción.
¿Por qué sufrimos? Consideremos las causas del sufrimiento. La verdadera causa del sufrimiento es la psique humana. 1. El apego a los individuos o a las cosas. Y cuando perdemos ese individuo o esa cosa, sufrimos, sentimos dolor, o estamos incómodos por su ausencia. 2. Carencia de tolerancia. Las personas no pueden soportar el dolor cuando sus emociones y sentimientos son heridos. Inmediatamente dicen: “Estoy harto de esta vida”. No tenemos paciencia. Queremos que todo suceda o sea hecho según nuestros deseos y modo de pensar. Siempre pensamos que cualquier cosa que digamos o pensemos es correcta, y no escuchamos a otros, ni tratamos de comprenderlos. 3. Los deseos que conducen a la avaricia, los celos, la comparación, la envidia, la ira, el odio, el egoísmo. Si mis deseos no se cumplen, me enojo y odio a cualquiera que sea un obstáculo para que se logren. Me vuelvo egoísta y ambicioso, y haré cualquier cosa a mi alcance para hacer que mis deseos se cumplan. 4. La vejez trae sufrimiento. La enfermedad, la debilidad, la dependencia de otros, la inhabilidad de ser auto-suficiente hace sufrir a la gente. Si los hijos no cuidan a sus padres ancianos, se sienten descuidados. 5. Tergiversar la situación. La mayoría de los pensamientos negativos se basan en situaciones no comprendidas. ¿Son correctos los hechos en los que se basa vuestro pesimismo? ¿Están realmente juzgando a otras personas adecuadamente? ¿Están imaginando lo peor, sin una verdadera razón? 6. Nuestro sufrimiento siempre parece más pesado que el de los demás. El problema de nuestros semejantes parece más liviano de sobrellevar que el nuestro. 7. Imágenes de perfección. La tendencia a pensar sobre nuestra vida, trabajo, yo, etc. en términos de lo que debería ser. 8. Depresión, estrés, tensión, son las causas actuales del sufrimiento. Algunas personas se irritan por determinadas razones, aunque la verdadera razón está en algún otro lado. Por otra parte, algunos se vuelven desinteresados y fríos, y se retiran en silencio, cuando las cosas no suceden según su deseo. La depresión es un estado de intensa tristeza que afecta el funcionamiento social de un individuo. 9. Sentido de separación. Todos los esfuerzos son causa de sufrimiento, incluyendo el esfuerzo de mantenerse separado del resto del mundo. Estamos haciendo un esfuerzo por preservar nuestro ego. Todos los esfuerzos incluyen al ‘yo’, el mi y lo mío, el constructor del ego. La fuente de miseria surge de nuestros esfuerzos por volvernos felices. 10. Ignorancia. Somos ignorantes de la causa del sufrimiento, somos ignorantes de la utilidad del sufrimiento y somos ignorantes de los modos de finalizar el sufrimiento. No conocemos nuestra naturaleza real, nuestro verdadero ser. El sufrimiento surge porque estamos separados de nuestra divina naturaleza. Consideremos en qué situaciones sufrimos en la vida: 1. Algunos se hunden bajo el peso de la pobreza. No tienen ni hogar ni comida, tienen que pasar sus noches en la calle, al aire libre, tienen que pedir trabajo de puerta en puerta; cada día es una lucha para ellos. 2. Algunos perdieron a su esposa o esposo, al padre o un hijo a quien amaban mucho. La vida se vuelve una carga intolerable para ellos. 3. Algunos sufren de una enfermedad crónica, que los mantiene en un lecho de dolor. No pasa un día sin un sufrimiento cruel en el cuerpo, y peor aún, en una tortura mental cruel. 4. Alguien te traiciona, te engaña, te hace algo injusto, lo que produce un sentimiento de profunda amargura. Tal dolor hace de la vida un infierno de venganza. 5. Algunos sufren por un complejo de inferioridad; pueden decir “Soy una pobre persona, ¿qué puedo hacer?” Algunos sufren por un complejo de superioridad, ellos pueden decir “Soy algo, no, soy todo”. 6. Alguien está solo, y sufre de soledad: nadie con quien hablar, nadie para amar. 7. Algunos sufren cuando el deseo de riqueza, poder o posición no se cumple. No sólo posesiones materiales, sino también cuando el impulso espiritual no se cumple.
Soluciones mundanales Veamos cómo podemos cambiar la infelicidad a nuestro alrededor y hacer mejor las cosas, de modo mundanal: 1. Las dificultades en la vida no aparecen para destruirte, sino para ayudarte a percibir tu potencial oculto. Nuestro consejo es enfrentar el problema con valentía. 2. Nadie puede resolver tu miseria, excepto tú mismo. Analiza la causa y piensa en modos de salir de tu miseria. Cuando te sientes desanimado, no eres el único que sufre: molestas a otros con tu indiferencia. Para vencer a otros, expón tus argumentos de modo tal que tú puedas convencerlos, o mantente abierto para que tú te convenzas. Cuando un problema no tiene solución, no pierdas tu tiempo preocupándote por él. 3. Debido a que existe el sufrimiento, nos damos cuenta del valor de la felicidad, entonces, difunde la felicidad y haz feliz a otros. La felicidad y la tristeza se complementan mutuamente. 4. Evita las comparaciones. La riqueza y el éxito no traen felicidad. Muchos individuos con riqueza material han alcanzado esto con mucho trabajo y perseverancia, que son cualidades dignas de ser imitadas, sea lo que sea que hagas. 5. La frustración y la desilusión a menudo arruina la paz mental. 6. Recuerda siempre que nada importa demasiado, y que la mayoría de las cosas no importan para nada. Pregúntate: ¿Es esto algo por lo que vale la pena sufrir? Descubrirás que la mayoría de las cosas no merecen ni siquiera una segunda consideración. 7. Puedes disfrutar la vida por lo que obtienes, pero también puedes disfrutarla por lo que das. El deseo de adquirir produce dolor, el deseo de dar produce felicidad. 8. La vida es el reflejo de nosotros mismos. Lo que somos es lo que vemos en otros. Si somos buenos y bondadosos, encontramos que los demás también son buenos y bondadosos. Si somos deshonestos, los otros también parecerán ser deshonestos. 9. El sufrimiento depende del estado mental. En circunstancias similares, la gente se comporta de modo diferente. 10. Dios es tan compasivo que nunca nos deja sufrir toda la vida. Sólo nos da lo que podemos sobrellevar.
Qué piensan santos, sabios y videntes sobre el sufrimiento y la felicidad. San Kabir dice: “En el dolor todos recuerdan a Dios, pero en la felicidad nadie se acuerda de Él. Si pudiéramos recordar a Dios en la felicidad, ¿entonces por qué habría sufrimiento?” La Madre (Pondicherry) dice: “Una sonrisa produce en las dificultades lo mismo que el sol en las nubes, las dispersa.” “La felicidad que das, te hace más feliz que la felicidad que recibes.” “Siempre que en tu vida aparezcan las dificultades, tómalas como una bendición, y eso se volverán.” Cuando se le preguntó a Ramana Maharshi cómo podemos evitar la miseria, contestó: “¿Tiene forma la miseria? La miseria es sólo un pensamiento no deseado. La mente no es lo suficientemente fuerte para resistirlo. Los pensamientos gobiernan la vida. Estar libres de pensamientos, es nuestra verdadera naturaleza, felicidad absoluta.” J. Krishnamurti dice: “El dolor es auto-creado, el dolor es creado por el pensamiento, el dolor es el resultado del tiempo. Cuando ves la raíz del dolor, que es esa pequeña cosa llamada ‘yo’, desde el fondo de tu corazón, tienes la clave que terminará con el dolor.” Zaratustra dice: “La fuente de la felicidad está dentro del hombre. El más feliz es quien más promueve la felicidad.” “Dolores y sufrimientos, pruebas y tribulaciones, nos disciplinan y nos llevan a la fuente de la iluminación espiritual.” El Señor Buddha expuso las cuatro Noble Verdades, que es la esencia de sus enseñanzas. Él dice: El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento. El dolor, el lamento, la pena, la aflicción y la angustia son sufrimiento, apartarse de lo agradable es sufrimiento, no obtener lo que deseamos es sufrimiento. En la vida de las personas, la miseria es mayor que la felicidad, esta es la primera Noble Verdad. Toda la miseria surge del hambre y la sed de vida, esta es la segunda Noble Verdad. Cada hombre, sin la ayuda de un sacerdote o una escritura, puede, por sus propios esfuerzos ponerle fin a los ‘deseos’ que causan miseria, esta es la tercera Noble Verdad. La Cuarta Noble Verdad es el Camino, el Noble Óctuple Sendero que conduce a la eliminación de la miseria.
Enseñanzas Teosóficas La Teosofía explica el problema del sufrimiento, qué es, su origen y fin, y el remedio: Tú no estás solo en el sufrimiento. La humanidad como un todo sufre. Durante toda la vida nos enfrentamos con el sufrimiento. No existe criatura alguna sin su parte de sufrimiento. Todos tienen que ir por este sendero de dolor antes de alcanzar las gloriosas alturas de la evolución. Existe una Ley Divina y el sufrimiento es el resultado inevitable de toda violación de la Ley Divina. Toda criatura que sufre, tiene esta vivencia porque ha violado la Ley, ya sea en esta o en una vida previa. Entonces todo nuestro sufrimiento es la consecuencia de nuestras malas acciones, palabras o pensamientos, en el presente o en el pasado. A menos que nos demos cuenta que la causa del sufrimiento está en el interior, no terminará. Las enseñanzas teosóficas nos llevan al concepto de la Ley de Evolución o Reencarnación, y a la Ley de Karma. Estas dos grandes Leyes nos ayudarán a comprender las causas y la utilidad del sufrimiento. La Voz del Silencio dice:
La escalera por la que el candidato asciende está formada por peldaños de sufrimiento y dolor; éstos sólo se pueden silenciar por medio de la voz de la virtud.
Ley de Reencarnación El hombre es un dios inconsciente de su divinidad, sólo puede volverse consciente de ella, después de finalizar todas las etapas de la Evolución. A las almas no se las crea virtuosas o depravadas, no se puede ofrendar tal insulto al padre de todas las criaturas. Las almas son lo que ellas mismas han creado en un largo pasado de existencias sucesivas. Las almas virtuosas son las que han progresado en el sendero de la evolución; almas que, durante miles de vidas pasadas, han aprendido las lecciones de la experiencia; que después de siglos de lucha, han superado su naturaleza inferior y lentamente han desarrollado las virtudes que ahora poseen. Los seres depravados, crueles y débiles a la vez, son almas jóvenes que todavía no han adquirido ninguna idea clara del bien o del mal, y cuya consciencia, el resultado de innumerables experiencias en el pasado, todavía no se ha desarrollado. Estas almas jóvenes todavía tienen mucho por aprender en la dura escuela de la vida, la escuela del sufrimiento. Si el sufrimiento es la consecuencia del mal, el mal es el resultado de la ignorancia. El alma ignorante es llevada por sus impulsos, deseos y pasiones, hace el mal no una sino muchas veces, hasta que por el sufrimiento y la comprensión, el dolor aparece después de cometer malas acciones; comienza a comprender de sus experiencias y a evitar el mal. Después de edades de continuas experiencias, el alma se desarrolla, y según su desarrollo, la evolución se vuelve rápida. Toda alma es un rayo divino, una emanación del Dios manifestado, o la Gran Alma Universal. Toda alma es por lo tanto, potencialmente un dios en sí misma, aunque es sólo un dios inconsciente de su divinidad. Para volverse consciente, es obligatorio pasar por todas las experiencias sub-humanas y super-humanas, se ve forzada a descender a lo más bajo de la materia, a fin de ascender luego a la Divinidad, un progreso descendente o involución, luego un progreso ascendente o evolución, durante el cual innumerables edades pasarán. Annie Besant dice:
¿Cómo podrías aprender lo que es justo, si no supieras lo que es injusto? ¿Cómo podrías elegir el bien, si no conocieras el mal? ¿Cómo reconocerías la luz, si no existiera la oscuridad? La evolución de la fuerza sólo se puede producir por la lucha y el combate, el esfuerzo y el entrenamiento. Es el aguijón del sufrimiento y la decepción, lo que nos impele hacia delante, manifestando la fuerza de nuestra vida interna, que de lo contrario permanecería latente.
Existen almas de todas las edades, de todos los grados de desenvolvimiento. En cada peldaño de la escalera, existen almas en diferentes etapas de evolución. Tenemos que cumplir deberes, deberes hacia nuestros hermanos menores, hacia nuestros iguales, y hacia nuestros superiores. Veamos lo que La Voz del Silencio dice respecto a nuestro deber hacia quienes están detrás y con nosotros en la escalera de la evolución.
Haz que tu alma preste oído a todo grito de dolor, de igual modo que descubre su corazón el loto para absorber los rayos del sol matutino. No permitas que el sol ardiente seque una sola lágrima de dolor antes que tú la hayas enjugado en el ojo del que sufre. Pero deja que las ardientes lágrimas humanas caigan una por una en tu corazón, y que en él permanezcan sin enjugarlas, hasta que se haya desvanecido el dolor que las causara.
Dios le ha dado el libre albedrío al hombre, Él ha querido que el hombre alcance el conocimiento, la auto-consciencia y finalmente la divinidad, por su propia experiencia, que el hombre conozca el mal y el sufrimiento y pase por tantas dolorosas pruebas como son necesarias para el desarrollo de la consciencia. Él ha querido que el hombre sea un agente libre, que elevándose a sí mismo, se pueda identificar con todo su dolor y debilidad del pasado, que pueda simpatizar con el de sus semejantes, y que la divina flor de la compasión pueda florecer dentro de él, preparándolo para el sublime rol de salvador del mundo.
La Ley de Karma La Ley de Karma y la Ley de Reencarnación o Evolución son mutuamente complementarias. Lo que un hombre siembre, eso cosechará. Es la Ley de Causa y Efecto. Todo efecto viene de alguna causa, toda causa da nacimiento a un efecto. Todo sufrimiento es una deuda que pagamos a los hombres o a la Ley divina misma. El Karma pone en nuestro sendero en esta vida, los seres a los que les hemos causado sufrimiento en el pasado, como obstáculos conscientes o inconscientes de nuestra felicidad, instrumentos de nuestra desgracia. Estas son las deudas que pagamos directamente a los hombres. Si no hemos respetado la Ley, sin hacer nada malo en especial a un individuo, entonces debemos pagar nuestra deuda a la Ley. El Karma nos castiga con circunstancias y sufrimiento. Pero la buena Ley no castiga, se contenta con corregir y restablecer el equilibrio perturbado, dando una lección justa y útil al tonto y al desconsiderado. El Karma no es recompensa o castigo. El Karma es un maestro. El Karma es la acción de la ley de justicia. Corrige el equilibrio. El Karma no es ajeno, no está fuera de nosotros. El Karma no es un tirano, ni una espada colgando sobre nosotros. Si ponemos un dedo en el fuego y nos lo quemamos, ¿diríamos que es un castigo? Muchas de nuestras acciones son de la misma naturaleza. Hacemos mal por ignorancia y luego el dolor es la consecuencia. En la balanza del karma, los motivos y las intenciones pesan mucho más que las acciones. Las acciones tienen impacto en el plano físico, pero los motivos y las intenciones afectan los mundos invisibles. Por ejemplo, si un hombre construye un hospital con la esperanza de recibir honor o fama, sus acciones, que produjeron buenos resultados en el mundo material, le darán alguna ventaja en otra vida, pero por el contrario, sus motivos egoístas le causarán un sufrimiento moral. Las causas kármicas tejen nuestro destino, haciendo de nosotros lo que somos, y colocándonos en un país o medio favorable a su manifestación, y preparan los grandes eventos, ya sean tristes o alegres, de nuestra existencia. Por lo tanto, no deberíamos sorprendernos si la felicidad es tanto rara como efímera, y si la desgracia llama a menudo a la puerta. Tampoco debería sorprendernos notar cuánto pesan nuestros pensamientos e intenciones en la balanza de karma. Cuando poseemos conocimiento, somos más o menos maestros de nuestro destino; el ignorante, sin embargo, es esclavo de sus pasiones y deseos, y consecuentemente también de su destino. Si conocemos y comprendemos la ley, podemos crear karma favorable para nosotros mismos por medio de acciones y pensamientos puros y caritativos. El Maestro KH dice: “Tienes la realización de tu propio futuro en tus propias manos, y cada día estas tejiendo su trama.” Aunque no podemos evitar que nos llegue el karma producido en el pasado, porque tenemos que pagar todas nuestras deudas, es posible neutralizar los efectos del karma actual. No podemos cambiar cierto karma, pero el modo en que lo enfrentamos es importante. La naturaleza del efecto y de la causa puede que no siempre sea similar; se nos dice que la crueldad a menudo causa locura, inutilidad, falta de inteligencia, una vida de humillación. La Ley de Karma controla no sólo los destinos individuales, sino a todo el mundo. Cada nación tiene su propio karma, que cada individuo comparte. Las guerras, catástrofes, epidemias, etc. son efectos kármicos. La Teosofía le da más importancia al control del pensamiento que al de la conducta. Si nuestros pensamientos son puros y nobles, los motivos e intenciones justos y desinteresados, la conducta necesariamente será buena. Para alcanzar la gloriosa meta que se puede lograr sólo a costa de la auto-renuncia y el dolor, ¿no debemos acostumbrarnos a la idea del sufrimiento y soportar valientemente las pruebas que nos llegan? Deberíamos considerar el sufrimiento como una ayuda y un amigo, y darle la bienvenida como tal, sin sentirnos abatidos o temerosos, o poseídos de cualquier sentimiento de rebeldía. Por lo tanto, quienes sufren de pobreza, producido por una vida pasada de egoísmo, pueden comprender que estos sufrimientos no sólo son el pago de una deuda, sino también un medio de desarrollo. Las luchas materiales desarrollan energía, fortaleza y paciencia, cualidades que una vida de lujo nunca puede enseñar. Quienes han perdido a sus seres queridos, sabrán que los vínculos forjados por el afecto nunca desaparecen. Quienes están en cama por enfermedad y dolor, deberían saber que lo que han sembrado en otra vida, lo están cosechando ahora en el cuerpo físico. También saben que soportando la situación actual sin quejarse, están creando buen karma para sí mismo. Quienes son traicionados o engañados deberían saber que han pagado una gran deuda. En vez de maldecir al malhechor y odiarlo, deberían sentir lástima y simpatía por él. Quienes no tienen éxito en la vida, deberían aprender a no desanimarse, y a desarrollar las virtudes de gentileza, paciencia y modestia. Quienes están solos, sienten soledad, y están buscando amor, deberían aprender que en el pasado, muchos les ofrecieron amor y simpatía, y fueron tratados con desprecio e indiferencia. Entonces, ahora es vuestro turno de estar solos. Sobrelleven esto valientemente y ofrezcan vuestro amor y afecto a toda la humanidad. Así, sufriendo en la vida, aprendemos a progresar en la evolución. El sufrimiento es el gran maestro de los hombres.
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