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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 132 - Número 10 -  Julio 2011 (en Castellano)

 
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La reticencia de T. Subba Row

 

 

SEYMOUR D. BALLARD

Reimpreso de The Theosophist, Julio 1956.

 

Él vivió su vida oculta, solo.

 (H. S. Olcott)

 

 

   A principios de junio de 1890, el Cnel H. S. Olcott, en respuesta al pedido del Swami T. Subba Row, quien en ese momento estaba muy enfermo, fue desde la Sede Internacional de la Sociedad, a la ciudad de Madras a verlo. En esa ocasión y en otras dos, el Cnel. ejerció sus poderes curativos al punto que pareció que Subba Row se recuperaría. Sin embargo, tuvo una recaída y el 24 de junio, el destacado joven abogado, cuyo conocimiento oculto la Sra. Blavatsky consideró como igual al de ella, murió a los treinta y cuatro años de edad.

   Las pocas fotos existentes de él, lo muestran como un hombre joven robusto, usando turbante. Sus rasgos son agradables y sus ojos tienen una mirada firme y penetrante. Nació el 6 de julio de 1856, en el Distrito Godavari en la Costa Coromandel. Era un Brahman. Durante su niñez no mostró ninguna capacidad mental grande. Pero desde el momento que ingresó a la Universidad Presidency Madras en 1872, era visible que era un estudiante excepcional destinado a un futuro brillante. Fue el primero de su clase cuando hizo su Licenciatura en Letras en 1876, y el cuarto cuando obtuvo su título en Derecho, dos o tres años más tarde. Y en cierta ocasión, debido a que le interesó la geología, aprobó un examen sobre el tema de servicio civil, sólo después de una semana de estudio. En 1880, comenzó a practicar la abogacía en Madras; y por los relatos de quienes lo conocieron, Subba Row pareció estar destinado a una carrera destacada en la práctica de su profesión legal. Todavía no exhibía interés alguno por asuntos ocultos.

   El ocultismo llegó a él de pronto como resultado de conocer al Cnel. y a la Sra. Blavatsky. Fue el año 1882, y él tenía entonces veintiséis años. Su carrera en la Sociedad iba a ser corta, pero mientras duró fue importante. El Cnel. Olcott le atribuye a él ser el principal responsable de que los Fundadores eligieran Madras como el lugar para establecer la Sede Internacional de la Sociedad. El Cnel. escribió que el contacto con HPB fue el hecho que produjo el flujo de un inmenso almacén de conocimiento oculto acumulado en otras vidas, en la mente de Subba Row. Él recordó su vida anterior y se vio a sí mismo como un chela de uno de los Mahatmas. Hay muchas referencias a él en sus cartas; y el Cnel. también escribió de su asociación y contactos con los Adeptos. Teniendo unos veinticinco años, el ocupado joven abogado contribuyó con artículos, profundos y originales a The Theosophist. Su erudición y autoridad fue tal que la Sra. Blavatsky buscó su colaboración, como lo sabemos, en la preparación de La Doctrina Secreta, y quería su nombre con el de ella en la portada.

   Como muestra reveladora del impacto que él tuvo en la Sociedad, sólo tenemos que recordar que su único galardón literario, lleva su nombre, la Medalla T. Subba Row. Lo que puede estar en el olvido, es que se estableció mientra Subba Row todavía vivía, en 1883, cuando tenía veintisiete años.

   Tal vez la marca más alta de su vida teosófica apareció cuando tenía treinta años y dio las conferencias de la Convención, consideradas entonces, como ahora, como un clásico teosófico: La filosofía del Bhagavadgitâ.  Quienes las escucharon, recuerdan su impresionante comprensión del tema, y que cada conferencia fue dada con la ayuda de apenas unas pocas notas sobre un pequeño trozo de papel. Sin embargo, en ellas presentó un punto de vista que llevó a su alejamiento de la Sociedad. Esta ruptura, el Cnel. lamenta señalar, no afectó los estrechos lazos existentes entre los Co-Fundadores y T. Subba Row.

   Todo el asunto de la diferencia de opinión entre Subba Row y HPB se puede estudiar y con provecho, en la colección póstuma de sus escritos en el libro titulado Escritos Esotéricos.

   Leemos las palabras del maestro KH en Las Cartas de los Mahatmas (p.376-429):

 

Subba Row le ayudará a comprender esto…

 

Usted está equivocada en desconfiar de los escritos de Subba Row. Él no escribe por voluntad propia, con seguridad, pero nunca hará una afirmación falsa.[1]

 

   A la luz de estas referencias y otras similares, notamos con tristeza que la temprana muerte de Subba Row fue la visible reducción de lo que podría haber sido una carrera prodigiosa en el crecimiento de la Sociedad.

   Todos los recuerdos concuerdan en señalar que él tenía una personalidad atractiva. Y su palabra, cuando se lo persuadía para hablar, era como sus escritos, profunda y muy solicitada. Subba Row hablaba sobre temas ocultos sólo a unos pocos, los Fundadores, el Sr. y la Sra. Cooper-Oakley, C. W. Leadbeater y unos pocos más. El tenis le gustaba muchísimo, e iba al Club Cosmopolitan a jugar unos pocos sets casi todos los días una vez que la Corte de Justicia cerraba. Después de jugar al tenis, se nos dice, que iba a la casa de un amigo y hablaba de temas ocultos a sus amigos, incluyendo al Sr. y la Sra. Cooper-Oakley. Los domingos y los feriados visitaba a C. W. Leadbeater y a otros, en la Sede Internacional de la Sociedad.

   Otros miembros se acercaban a Subba Row, sintiendo que había en él conocimiento y sabiduría, pero no obtenían respuesta. Sir S. Subramania Aiyer (Vicepresidente de la Sociedad Teosófica, 1907-1911), contribuyendo con un aprecio agradable e informativo de Subba Row, en una edición posterior de La filosofía del Bhagavadgitâ, observa que a su pedido de ayuda e información no obtuvo demasiado, ni en los seis años que lo conoció jamás habló sobre los Mahatmas. En el anuncio obituario de Subba Row, el Cnel Olcott registra que la madre de Subba Row a menudo le preguntaba sobre temas espirituales, pero que él no los trataba con ella.

   De modo que respecto a Swami T. Subba Row había una reticencia notable que confundía a sus contemporáneos, y también a nosotros. ¿Cuál podría haber sido la causa de su reticencia, que al parecer fue llevada a un extremo? ‘Extremo’ no parece una palabra demasiado fuerte, cuando consideramos su falta de interés en ayudar a la Sra. Blavatsky con La Doctrina Secreta. Ella le escribió al Cnel. Olcott el 24 de febrero de 1888, que había oído de Tookaram Tatya, un amigo de Subba Row, que él ayudaría ‘¡siempre que yo sacara de esa obra, toda referencia a los Maestros’![2]

   El materialismo de la época trajo a la existencia a la Sociedad Teosófica, cuya misión incluía hacer conocer al occidente ciertos contenidos de la doctrina oculta. Iba a ser una época de difusión. Entonces el discernimiento se tenía que practicar como siempre, pero ¿al grado que T. Subba Row lo presentaba? La fuente real de su reticencia, considero, era una renuencia general por parte de los hombres del Este, que él compartía, de poner a disposición demasiado fácilmente algo tan profundo como su comprensión de la antigua sabiduría, a los hombres materialistas del occidente. Oriente estaba bien familiarizado con la falta de respeto que los occidentales podían mostrar hacia las cosas sagradas.

   El grado de riesgo que se tenía que tomar al lanzar la Sociedad, fue intuido y evaluado por los Fundadores, y sugeriría, que no fue percibido por él. Podemos lamentar esta reticencia de Subba Row, porque su asociación con la Sociedad Teosófica y su contribución a ella, breve y notable, parece que podría haber prometido mucho más.

 

Referencias:

[1] Ver también Las Cartas de los Mahatmas, p. 457,458.

[2] La Doctrina Secreta, Adyar, edn., I.29.

 

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