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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 132 - Número 9 -  Junio 2011 (en Castellano)

 
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La naturaleza del verdadero sendero

 

 

COLIN PRICE

 

El Sr. Colin Price es Conferencista Nacional y ex Presidente Nacional de la Sección Inglesa de la Sociedad Teosófica. Charla dada en la Convención internacional, Adyar, en Diciembre 2010.

 

   Una de las analogías usadas más frecuentemente para el progreso en la vida espiritual, es la de viajar en el sendero. Como en todos los viajes, el viajero debe decidir sobre el destino y el modo de viajar. Naturalmente que varía según la persona y el viaje. Mientras que el modo de viajar es a menudo un asunto de elección, el destino es de gran importancia y a menudo está predeterminado.

   El mensaje teosófico hace sonar un acorde común con personas de diferentes creencias religiosas y entornos culturales, por la sola razón de que hace de la verdad el objetivo esencial de la búsqueda espiritual. Esta búsqueda de la verdad define la naturaleza del verdadero sendero. La primacía de la verdad fue percibida tan notablemente por los primeros miembros de la Sociedad Teosófica que eligieron el lema “No hay Religión más elevada que la Verdad”.

   Es relativamente fácil asentir intelectualmente con esa afirmación, y da una bella base para el establecimiento de la fraternidad a través de una gran diversidad de buscadores espirituales de la iluminación, pero las consecuencias de la aceptación de tal lema comienzan con la necesidad de encontrar la dirección correcta para viajar, si se ha de alcanzar el objetivo. Ha sido una búsqueda universal a través de la historia. Las filosofías y muchas religiones, se han levantado en un intento de contestar la pregunta “¿Qué es la Verdad?” Se ha ofrecido una enorme diversidad de respuestas. De modo tal que el buscador bien puede quejarse que muchas son incompatibles con las observaciones de las leyes de la naturaleza y entre sí. Es difícil resistirse a la conclusión de que gran parte de las enseñanzas se basan en especulaciones, y son sólo suposiciones, particularmente cuando los descubrimientos de la ciencia moderna han mostrado a menudo que están equivocadas y son mutuamente incompatibles. No es sorprendente que actualmente haya ocurrido una crisis en creencias en muchas personas, a quienes les resulta imposible ver evidencia alguna de una verdad esencial subyacente.

   Es debido al crédito infinito de la Sra. Blavatsky, que ella se atrevió a proponer la verdad universal sin tener en cuenta las consecuencias, ni el antagonismo personal dirigido contra ella. Pasó muchos años viajando por los continentes del mundo. Experimentó de modo directo una amplia gama de culturas y creencias religiosas. Por un proceso de comparación y evaluación respecto a las leyes de la naturaleza se inspiró para proclamar la verdad que subyace en las formas externas. Entonces, ¿cuál es el mapa de ruta que el intrépido peregrino ha de seguir para alcanzar la iluminación y la dicha Nirvánica? En el Proemio de La Doctrina Secreta ella explica que hay tres proposiciones fundamentales. Su aceptación y comprensión son los primeros pasos en el Sendero, y ellos ayudan a definir tanto su naturaleza como su dirección. Alejan al viajero de los numerosos riesgos y peligros que pueden atraparlo y causarle que pierda su sentido de dirección y se confunda. En La Voz del Silencio leemos: “¡Ah! Que tan pocos hombres se aprovechen del don, del inapreciable beneficio de aprender la verdad, de lograr la verdadera percepción de las cosas existentes.”

   La primera Proposición fundamental se refiere al controvertido tema de la naturaleza de la deidad. A fin de definir la meta, necesitamos definir el destino, que para la mayoría de las personas significa definir el cielo o Nirvâna. Si es ese estado de iluminación que implica la presencia de un dios antropomórfico, entonces esta idea es un impedimento tal para el viajero que escasamente puede entrar al Sendero. La Teosofía ofrece un mejor comienzo con el concepto de una primera causa incognoscible más allá del campo y alcance del pensamiento, y existiendo en todo momento y lugar, y de un modo profundamente místico, es realmente el tiempo y el espacio mismos. Esta profunda enseñanza esotérica es tan difícil de comprender para la mayoría de las personas que es una gran dificultad para quienes desean entrar al verdadero Sendero.

   HPB da otra clave cuando responde la pregunta: “¿A quien le rezas cuando así lo haces?” Ella responde: “A nuestro Padre en los cielos, en su significado esotérico. Un Ocultista o Teósofo dirige su oración a su Padre en secreto, no a un Dios extra-cósmico y por lo tanto limitado; y ese Padre está en el hombre mismo, en nuestro sentido, el hombre interno es el único Dios que podemos reconocer.” ¿Y cómo puede esto ser de otro modo? Esta es la razón de por qué el recto pensar sobre el concepto de Dios es tan importante, porque determina el pensamiento correcto sobre el Sendero. ¿Cómo pueden entrar a un sendero si tienen una noción completamente falsa de lo que es, o cómo luce, o dónde o hacia quién conduce?

   En su libro titulado La Búsqueda Interior, Christmas Humphreys explica que el Sendero es un Camino hacia el interior, que sólo puede ser transitado por quienes practican la meditación y se embarcan en el largo proceso de la búsqueda del ‘Yo’ o del alma. Suena muy paradójico sugerir que uno debe encontrarse a sí mismo, pero las enseñanzas teosóficas explican esto respecto al yo, en realidad sobre nuestros dos yoes.

   La Sra. Blavatsky explica que la pista yace en la doble consciencia de nuestra mente, y también en la naturaleza dual del principio mental. “Existe una consciencia espiritual, la mente mânasica iluminada por la luz de Buddhi, que subjetivamente percibe abstracciones, y una consciencia sensible, la luz mânasica inferior, inseparable de nuestro cerebro y sentidos físicos… No es el mundo en el que crecen las flores transitorias y evanescentes de las vidas personales el verdadero mundo permanente: sino ese en el que encontramos la raíz de la consciencia, la raíz que está más allá de la ilusión y mora en la eternidad.”

   Existe tal verdad profunda y esencial encerrada aquí que el buscador la reconoce como tal. Ella escribe en su primer libro, Isis sin Velo:

 

Desde la antigüedad más remota, la humanidad como un todo siempre estuvo convencida de la existencia de una entidad espiritual personal interior, el hombre físico personal.

 

También en La Voz del Silencio:

 

Porque la mente es como un espejo, cúbrese de polvo mientras refleja. Necesita la suave brisa de la Sabiduría del Alma para que arrebate el polvo de nuestras ilusiones.

 

y nuevamente, “Tu cuerpo no es el Yo, tu Yo existe por sí mismo independientemente del cuerpo”.

   La segunda Proposición fundamental también es relevante para una comprensión de la naturaleza del Sendero con su enseñanza de los ciclos. Provee la base para la enseñanza extremadamente importante de la reencarnación. Necesitamos ser conscientes de que el Sendero es largo, y se extiende por muchas encarnaciones humanas, tanto hacia delante en el futuro, como dirigiéndose hacia atrás, al pasado. Es esencial que el peregrino acepte que esta es la naturaleza del verdadero Sendero.

   La tercera Proposición fundamental es igual de relevante porque se refiere a nuestra identidad esencial, a alcanzar el fin del Sendero. Necesitamos ser conscientes de que nuestra fraternidad no es una opción que podemos elegir cuando ingresamos a la Sociedad Teosófica. Se nos dice en esta Proposición que surge de nuestra identidad fundamental con toda otra alma, y con la Gran-Alma universal. El fracaso en darnos cuenta de esto es un enorme impedimento en el viaje, porque esta enseñanza también ayuda a definir la naturaleza del Sendero y su meta.

   En un sentido muy real y significativo, el verdadero Sendero es un viaje de descubrimiento del Yo. Un viaje de la consciencia común de todos los días hacia la percepción de su contraparte esotérica más elevada. Este viaje está obstaculizado, si no impedido, por el rechazo de muchas personas para reconocer sus YOES más elevados. Ellos ofenden la posible interferencia  de la consciencia en el modo en que viven sus vidas. Ellos no quieren cambiar su modo de vivir, particularmente donde participa un alto grado de egoísmo. Hace mucho que la VOLUNTAD se ha sometido a las exigencias de la personalidad, y evitará reafirmar su autoridad si de algún modo es posible.

   El famoso ingeniero eléctrico y científico, Nicolás Tesla, escribe: “Cuando era un niño me daban caramelos, o torta, y yo deliberadamente lo regalaba, aunque me gustaban mucho. De este modo desarrollé el poder de la voluntad de forma que finalmente mi voluntad y mis acciones eran iguales.” Se nos aconseja en La Voz del Silencio: “Busca, oh Principiante, fundir tu Mente y tu Alma.”

   El sendero hacia la iluminación es un juramento de renunciación al egoísmo, y la adopción de una vida dominada por el altruismo. Para muchos, éste será un viaje en el que se librarán muchas batallas dado que el Yo Superior se esfuerza por tomar control una y otra vez. Se nos dice:

 

La doctrina de los dos Senderos en uno… La Ley que, rehuyendo el estudio, enseña la Sabiduría, revela una historia de angustias. ¡Alas! ¡Triste cosa es que todos los hombres posean Âlaya, que sean uno con la gran Alma, y que, poseyéndola, Âlaya les aproveche tan poco!

 

   La doctrina del Ojo, leemos, es el Sendero que conduce a la felicidad egoísta. Es agradable al ojo, luce deseable y buena. Es tentadora, pero no es el Sendero hacia la iluminación o Nirvâna, y su fin es la muerte.

   Se le da mucha atención al otro Sendero: el dharma del corazón. Sólo pueden hollarlo quienes están ansiosos de adoptar la vida del altruismo, la vida de la devoción generosa al servicio de los demás. Es la encarnación del Ego reencarnante.

   Es este Sendero, el verdadero Sendero, pero para progresar exitosamente en él, se requiere el poder de la voluntad, la actitud correcta de la mente, gran determinación y una poderosa motivación. ¿De qué otro lugar pueden venir estas cualidades si no es del Yo Superior? Al leer nuestros diarios, vemos poca evidencia de que la humanidad en general esté interesada en este Sendero o en las cualidades de vida que esto representa.

   Sin embargo, el teósofo es quien busca la verdad respecto a la vida. Quiere saber todo respecto a la vida. ¿Cuál es su propósito? ¿Tiene un significado más profundo que el significado obvio superficial? A la humanidad se le ha impedido investigar las verdaderas respuestas a estas preguntas, debido a las numerosas pistas falsas producidas a través de la historia, por la religión y la filosofía. La ausencia de respuestas que tengan el halo de la verdad sobre ellas, puede darse en parte por la carencia de interés en el verdadero Sendero.

   Se dan algunos ejemplos de ideas falsas:

 

 No creas que viviendo en selvas sombrías, en orgulloso retiro y apartamiento de los hombres, no creas tú que alimentándote sólo de hierbas y raíces, y mitigando la sed con la nieve de la gran Cordillera; no creas tú, devoto, que todo esto puede conducirte a la meta de la liberación final.

 

No imagines que con quebrantar tus huesos y lacerar tus carnes te unes a tu Yo superior. No pienses que una vez vencidos los pecados de tu forma grosera, oh víctima de tus Sombras (cuerpo físico), quedan cumplidos tus deberes para con la Naturaleza y el hombre.

 

Los bienaventurados han desdeñado obrar de tal suerte. El León de la Ley, el Señor de Misericordia (el Buddha) al descubrir la verdadera causa de la miseria humana, abandonó inmediatamente el dulce pero egoísta reposo de la selva tranquila. De Âranyaka (su retiro en la selva), pasó a ser Maestro de la humanidad. Después de haber entrado en el Nirvâna, predicó en el monte y el llano, y pronunció discursos en las ciudades, a los Devas, a los hombres y a los dioses.

 

   El Sendero interno del auto-descubrimiento de nuestro Yo Superior espiritual reencarnante, es un Sendero que otorga sus secretos sólo a los muy pocos que lo buscan con total dedicación y sinceridad. Sólo a esos se les permite completar exitosamente el inmenso viaje que conduce a la liberación final y al Nirvâna. 

 

 

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