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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 132 - Número 8 -  Mayo 2011 (en Castellano)

 
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La luz que ilumina a cada hombre

 

 

S. SUNDARAM

 

El Sr. S. Sundaram es Secretario General de la Sección India de la Sociedad Teosófica. Charla dada en la Convención internacional, Adyar, 2010.

 

 

Hasta que encendamos nuestras propias y pequeñas lámparas,

el mundo de luces en el cielo es en vano,

y a menos que hagamos nuestras propias preparaciones,

la gran riqueza de las preparaciones del mundo

permanece esperando como un laúd a ser tocado.[1]

 

   La mayoría de nosotros ha escuchado o ha leído el relato que cuenta que en una oscura noche un hombre ciego caminaba por la calle con una lámpara de barro en su mano. Algunos caminantes le preguntaron: “Hermano, tú no puedes ver, entonces ¿por qué llevas una lámpara en tu mano?” Y la respuesta fue: “Para que los que pueden verme no choquen conmigo, llevo la lámpara para darle luz a los demás, para mostrarles el camino a los otros”.

   La pequeña lámpara de barro que hace visibles las cosas en una noche oscura, es un símbolo sagrado de cómo debería ser nuestra vida. Su característica inspiradora es que el pabilo y el aceite se queman a fin de iluminar el sendero. Se aniquilan a sí mismos en el proceso de darles luz a los demás. La instrucción básica y la lección que uno obtiene de este esfuerzo consciente pero espontáneo de la lámpara es mantenernos alejados de motivos egoístas por el bienestar de los demás, a fin de minimizar el dolor, el pesar y el sufrimiento de los demás. En palabras de HPB: “No para sí mismo, sino para el mundo en que vive”.[2]  A fin de vivir tal tipo de vida debemos pensar, actuar y dar pasos positivamente en la dirección correcta.

   Algunos de nosotros puede que no sepamos qué purifica nuestro pensamiento y consciencia, pero por lo menos sabemos los factores que nos impiden nutrir y promocionar nuestras ideas y acciones buenas o nobles, y las fuerzas que a veces nos obligan a adoptar medios equivocados. Seguramente tenemos una visión clara de lo que sucede a nuestro alrededor pero nuestra ambición, estrecha visión y perspectiva limitada, se adueñan de lo mejor de nosotros y tenemos desorden, descontento, desarmonía y a veces incluso casos de violencia como resultado. A menos que superemos nuestras tendencias de adquirir más y más para nuestro estrecho beneficio personal, las consecuencias serán lo que estamos presenciando en el país y en cualquier otro lugar del mundo actualmente. No es fácil liberarnos de “ideas falsas que atesoramos”. Sin embargo, si estamos seriamente interesados y atentos a estas ilusiones, podemos por lo menos alcanzar la etapa de “despegue”. En la historia humana hubo ejemplos donde la revolución interior de la psiquis individual ayudó a salir de la situación y estimuló a trabajar por una causa mayor. La vida y el trabajo de la Dra. Annie Besant nos dan la lección de que todo ciudadano respetuoso de la ley debe aceptar la obligación moral de controlarse de todos esos pensamientos y acciones que crearían impedimentos en el sendero de la unidad, la integración y la fraternidad. Ella nos inspira a trabajar por el bienestar de toda la humanidad.

   La tradición y cultura india nos han enseñado que la educación es lo que nos libera; la educación es aquello que intensifica nuestra percepción y despierta nuestra consciencia. Además, la educación que no ayuda en el desarrollo del ser humano es auto-frustrante.

   El Señor Buddha mostró el Óctuple Sendero del auto-desarrollo. HPB luchó dos batallas, “una contra el materialismo científico y otra contra el dogmatismo religioso”. J. Krishnamurti explicó lo que significa una mente veraz, educada y religiosa. Estos videntes, estos visionarios, demostraron que el hombre debe liberarse de la ambición, del deseo y el miedo, etc., y sólo entonces será capaz de salir  de sus miserias. Los poetas santos de India señalaron que “es más fácil luchar contra la naturaleza no-humana, las selvas, las inundaciones y bestias salvajes, pero es difícil luchar contra las pasiones en nuestro corazón, las ilusiones que albergamos… Es sólo nuestra ignorancia y los velos de la ilusión, lo que nos impide observar nuestra propia alma donde mora el Señor”. De modo que es sólo el cambio interior lo que puede producir el cambio en el mundo externo; el cambio interno puede producir cambio en la visión misma de la vida.

   El Sr. N. Sri Ram, en su artículo sobre “El Sendero del Ocultimo” llama nuestra atención al hecho de que el Sendero yace dentro de nosotros…es algo que otro no puede transitarlo por nosotros. Para citar sus palabras: “Tenemos la guía dentro nuestro pero primero debemos ponernos en contacto con esa guía”. En otras palabras, debemos tratar de encontrar dentro de nosotros mismos la guía, la verdad y “todos deben usar su inteligencia, juicio y desarrollar auto-confianza”.[3]

   A menos que encontremos las causas de nuestro desorden interno, sólo reunir información en el nombre del conocimiento y la educación no nos llevará a ninguna parte. Lo que se necesita no es meramente brillo extraordinario o conocimiento científico y técnico, sino “sabiduría moral”. La vida de los Grandes muestra que percibieron la Verdad a la luz de la “pureza moral”. Para salvar al mundo de desastres de todo tipo, lo que se necesita es una mente inteligente, educada y religiosa en el sentido más profundo de los términos. Luego, lo que sea que se le de al mundo, será Verdadero, Bueno y Bello.

   Después de recibir su Certificado de finalización de escolaridad obligatoria, Acharya Vinoba Bhave le dijo a su madre que ese certificado no le ayudaría en modo alguno en el tipo de conocimiento que él quería tener. Al decir esto, destruyó su Certificado porque le atraía la esencia del conocimiento. Un modo fijo y rutinario de aprender no era suficiente para satisfacer su sed de conocimiento. Luego, se acercó a algunas personas pero no pudo obtener una respuesta satisfactoria. Finalmente, cuando conoció al Sr. Telang del Colegio Central Hindú en Varanasi, este último le dijo: “el tipo de educación y conocimiento al que aspiras no lo puedes obtener dentro de las cuatro paredes de una institución educacional. Tendrás que obtener ese conocimiento por ti mismo. Tendrás que estudiarlo, comprenderlo y percibirlo por ti mismo”. Vinoba entendió sus palabras, y lo que siguió es historia. Así fue como percibió y siguió el llamado de su “voz interna”. Él sabía muy bien el tipo de conocimiento que quería adquirir. Sabía que estaba siguiendo el sendero que conduce hacia la verdad y esta es la razón por la que él, incluso a una edad muy temprana, pudo reunir coraje para romper con lo que no consideró que fuera el camino correcto. Y puede no estar fuera de lugar mencionar aquí que una vez durante su discurso un eminente admirador de Gandhi intencionalmente le hizo una pregunta. Aunque el interpelante tenía la misma opinión, es decir, era de la opinión de Vinoba, quería que la audiencia escuchara la explicación directamente de Vinoba. La pregunta era: “En satyâgraha (logro por medio de la Verdad) existe âgraha (deseo) y la Verdad, parece paradójico. A lo que Vinoba contestó que no hay ninguna paradoja en ello, porque en satyâgraha la insistencia debería estar en la Verdad y no en las exigencias o consideraciones personales.

   La concepción de Vinoba de satyâgraha no es “una resistencia no-violenta”, sino de “ayuda no violenta” en el recto pensar. Él consideraba que el objetivo básico de satyâgraha debería ser ayudar al oponente a darse cuenta de su error y que se corrija a sí mismo… nunca debemos olvidar que el objetivo esencial es de ayuda en el recto pensar, y no debe ser eliminado en modo alguno.[4] Si existe una insistencia genuina sobre la verdad, el resto seguirá naturalmente. Luz en el Sendero, al tratar “Busca el Camino”, dice: “En cada uno de estos puntos, es necesario asegurarse que se elige el camino en sí mismo. El camino y la verdad van primero, luego sigue la vida”.[5]

   El esfuerzo de tales pensadores ha sido que la Verdad debería crecer y florecer entre las relaciones de los hombres, y que no se puede separar de la vida. Su dedicación, determinación y devoción fue hacia un objetivo definido, y también hacia un propósito no centrado en nuestro yo, pero una meta, una causa que abarca no toda la sociedad sino toda la humanidad, todos los seres humanos.

   Luz en el Sendero, A los pies del Maestro, Ocultismo Práctico, Ningún otro Sendero a seguir, y muchos otros libros y artículos escritos por los eruditos de la Teosofía, pueden ser pequeños en tamaño, pero son como el profundo océano: cuanto más profundo uno va, más perlas se obtienen. Para un estudiante serio, para quien desea hollar el sendero, los libros y los artículos muestran la dirección en la que uno debe avanzar. Lo esencial es la dirección en la que queremos movernos. Los libros y los artículos nos estimulan a tener percepción correcta y equilibrio saludable. Nos muestran el sendero a fin de fortalecernos desde el interior, de guiarnos para ir más allá del yo. Entonces, en vez de identificarnos con lo que uno tiene, ayudan a comprender lo que uno es. Lo que se requiere es auto-purificación, servicio a los seres vivos, y un amor no excluyente. Son un faro que muestra la dirección de destino. Ilumina no sólo un paso más adelante, sino al sendero en su totalidad hacia Eso.

   Los Pacificadores han hecho énfasis en el Discernimiento. El hombre tiene la habilidad de distinguir y decidir lo recto y lo incorrecto, lo justo y lo injusto, lo adecuado y lo erróneo. Tiene la libertad de decidir y determinar las necesidades de la vida. Y esta libertad es la base del progreso del hombre en el campo de la moralidad, el sentido del deber, etc. Aunque es subjetivo e individualista en naturaleza, también es una característica social. Porque determinar lo recto, justo y adecuado, y determinar lo incorrecto, injusto y erróneo, se puede juzgar en el contexto de relaciones sociales que se reflejan en la interacción social del hombre. Pero, a pesar de tener la capacidad de discernir entre lo recto y lo incorrecto, encontramos que la mayoría de las personas son incapaces de practicarlo en la vida real, y les resulta difícil actuar en concordancia. Porque tener solamente el poder de discernir entre lo verdadero y lo falso, entre lo recto y lo incorrecto, no nos conduce a ningún lado. Viveka sola es coja y por lo tanto es necesario percibir comprensiblemente la fuerza de Vairâgya y Tyâga (equilibrio y sacrificio saludable) junto con la capacidad de discernir.

   Podríamos decir que es muy difícil vivir y sobrevivir con tales pensamientos ideales. No es posible practicarlos en asuntos de la vida diaria. Entonces surgen las preguntas ¿para qué vivimos? ¿A qué le tememos? ¿Estamos sólo interesados en nuestra seguridad o existencia física? ¿Podemos convertir los obstáculos en oportunidades? ¿Por qué no podemos cambiar la visión de otros hacia la vida por nuestra propia forma de pensar y vivir? Como Tagore lo expresó: “Una lámpara nunca puede iluminar otra lámpara a  menos que siga quemando su propia llama…”, la Verdad no sólo debe informar sino también inspirar.[6] En otras palabras, “si se desvanece la inspiración y sólo se acumula información, entonces pierde la verdad [7] su frescura y vitalidad. La vida es un proceso continuo de síntesis, y no de sumas”.[8]

   La Sociedad Teosófica pone gran énfasis en la búsqueda de la verdad, compromiso con la verdad, y en poner todo nuestro esfuerzo y energía para vivir la verdad. Este compromiso hacia la verdad despierta sensibilidad, un sentido de percepción, y un sentido de urgencia por la causa. Cuando existe un compromiso intenso y completo hacia la verdad, entonces el âgraha personal, las consideraciones personales, desaparecen automáticamente, pero la intensidad se canaliza de modo creativo, constructivo y positivo. En tal situación uno no espera que alguien se acerque y pida ayuda.

   A fin de cuestionarnos y examinarnos, no necesitamos compararnos con otros. El progreso, la profundidad interna, la evolución y transformación se deben ver, comprender y juzgar por nosotros mismos en nuestra propia forma de pensar y vivir. ¿Hasta qué punto nos hemos auto-disciplinado y tenemos control sobre nuestros pensamientos y acciones? ¿Se reflejan en nuestros asuntos y actividades diarias? ¿Cuánto podemos insistir en la verdad bajo situaciones adversas y desafiantes? ¿Cuál ha sido nuestra contribución para promover la causa del Movimiento Teosófico? ¿Hemos tratado de encender dentro de nosotros el sentido de compromiso, intensidad y urgencia que un movimiento constantemente exige? Cada miembro individual tendrá que pensar seriamente, y tendrá que tener un diálogo con su propia consciencia. Tendrá que escuchar y prestarle atención a su “voz interna”. El criterio de juicio de nuestra integridad es que uno es honesto con uno mismo. La honestidad no es por el bien de la actitud, sino para ser simplemente honesto. Luego, nuestras acciones también se manifiestan en armonía con ello. Mejorará la intensidad de su compromiso y dedicación, y también expandirá su área de actividades teosóficas. Como un miembro expresó en el Congreso Trienal de Singapur, una escalera mecánica siempre se está moviendo, depende del individuo reunir coraje para subirse a ella y llegar a un destino superior.

   Cuanto más grandes son estas cualidades inherentes, mayor será la respuesta positiva de los miembros, y mayor será nuestro avance en el sendero altruista, el Sendero de la Espiritualidad. De modo que debemos continuar usando nuestras capacidades activas de desarrollo más elevadas.

   Ahora surge la pregunta sobre ¿qué evita y no permite que la mayoría de nosotros encuentre estos momentos de transformación? ¿Qué dificulta y aparece en el camino del viaje de ascenso? ¿Cuáles son los factores y fuerzas que nos dominan, y nos impiden tener la actitud y perspectiva apropiadas para decidir la acción correcta en el momento exacto? Se debe a que ni estamos preparados para el cambio y abiertos a él, ni tenemos la intención de prepararnos. Debemos cultivar y labrar el terreno dentro nuestro para que se vuelva fértil, receptivo y vulnerable para recibir y alimentar las semillas de la transformación y revolución interior, que crecerá,  florecerá, y finalmente se convertirá en un ser que tiene unidad de visión, pensamiento y acción. Para recibir Ese momento, debemos estar listos, alertas y atentos. No para esperarlo, sino para estar listos para él. El momento revolucionario que encenderá esa chispa interior, dará vida y luz a la sociedad como un todo. Y luego, la percepción de la Verdad es seguro que comenzará, eso se expresa bellamente en la Invocación Universal:

 

Oh Vida Oculta, que vibras en cada átomo

Oh Luz Oculta, que brillas en cada criatura

Oh Amor Oculto, que todo lo abarcas en la unidad…

 

   Un hombre permanece condicionado sólo mientras está bajo la influencia de sus instintos e ideas más bajos y básicos, que pensamos es un indicio de la cualidad de nuestra mente. Sólo ese pensamiento o conocimiento es significativo, si afecta y cambia completamente nuestra conducta, nuestra vida y muestra psiquis, y también ayuda, suaviza o facilita nuestro viaje en el sendero. Una larga ausencia de pensamiento positivo hace que trabajemos contra nuestro propio yo, y también contra el bienestar de la sociedad. El sentimiento de comodidad, el deseo de seguridad y éxito, nos impide tener una mente abierta y un corazón puro para llevar una vida limpia. Afecta al individuo y a la sociedad de modo adverso. Entonces, para eliminar la oscuridad de nuestra mente tenemos que hacer un esfuerzo para encender la lámpara interior, intensamente y extensamente, y desarrollar nuestras fuerzas positivas verticalmente (dentro nuestro) y horizontalmente (a nuestro alrededor). Como se ha dicho, “La luz cuando se funde con el Amor produce la Vida”.

   ¿Por qué le impediríamos a los rayos de sabiduría iluminarnos, cerrándole las puertas? ¿Por qué se deben perder estos momentos? Lo único que se requiere es “movilizarnos”, y entonces cambiar y transformar los momentos de sufrimiento individual en compasión y dicha universales. Podemos llegar si somos serios al respecto.

   Estamos considerando este tema aquí, en una reunión de miembros de la Sociedad Teosófica. La fuerza y el éxito de tal organización dependen de “la intensidad de propósito”, la fortaleza interna de sus miembros y el modo en que se proyectan hacia un “mundo más amplio”. Las dos cosas de gran relevancia en esta noble aventura son: quiénes están involucrados en esta gran misión, y en qué están interesados. La intensidad en la participación de la persona que desempeña el rol es un factor significativo para el cambio deseado que percibe el individuo o un grupo de personas.

   Para el éxito de tales misiones, aunque la extensión de la organización en dirección horizontal es esencial, lo más vital es la movilidad vertical de sus miembros, en términos de asimilación y comprensión de la filosofía y trabajo de la organización. En otras palabras, cuanto más amplio es el horizonte mental de los miembros, más profunda será su intensidad de comprensión hacia la vida, su propósito y su significación. Cuanto más fuertes sean los miembros desde su interior, más fuerte será la organización, y mayor será su impacto.

   Permitamos que una organización como la nuestra sea como un yajña con su llama sagrada constantemente encendida, y permitamos que havih (la oblación) a ese yajña sea en pensamientos puros, intenciones y acciones puras ofrecidas con absoluta fe. Cuando existe Fe, profunda Fe interior, entonces no hay dilema alguno, no hay dudas en pensamiento y acción. La Fe nos abre el bello y refulgente horizonte que baña y limpia todo nuestro ser, y entonces lo que emerge, lo que surge de nuestro yo más íntimo, es el pensamiento correcto, la acción correcta, que hace la vida bella y significativa.

 

Referencias:

[1] Pensamientos de Rabindranath Tagore, Edición India, Macmillan & Co., Londres, 1933, p.6

[2] Blavatsky, H. P., Ocultismo Práctico, TPH, Adyar, Chennai, 1999, p. 44.

[3] Sri Ram, N., ´El Sendero del Ocultismo´, The Theosophist, TPH, Adyar, 1985.

[4] Vinoba, Ahimsak Shakti Ki Khoj, p. 16. Tomado de Vishwanath Tandon, Political Philosophy of Sarvodaya after Gandhi, Sarva Seva Sangh, Varanasi, 1965, p.193-4.

[5] Collins, Mabel, Luz en el Sendero, TPH, 2000, p.29.

[6] Pensamientos de Rabindranath Tagore, Edición India, Macmillan & Co., Londres, 1933.

[7] Pensamientos de Rabindranath Tagore, Edición India, Macmillan & Co., Londres, 1933.

[8] Pensamientos de Rabindranath Tagore, Edición India, Macmillan & Co., Londres, 1933.

 

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