|
Vol. 132 - Número 6 - Marzo 2011 (en Castellano) |
|
|
|
Página
6 |
|
El Sendero Espiritual y el Misterio del Fénix
LINDA OLIVEIRA
La Sra. Linda Oliveira es Vice-Presidenta internacional de la Sociedad Teosófica. Charla dada en la Convención internacional, Adyar, diciembre 2010.
El 13 de Octubre de 2010 se resolvió una conmovedora tragedia, después que el mundo observara durante más de dos meses las vidas de treinta y tres hombres atrapados bajo tierra. Para muchos que vieron el incidente mostrado en los medios de comunicación, ésta fue una historia de sufrimiento humano, solidaridad, y finalmente de éxito. La actividad en ese día en particular, se centró en un artefacto relativamente angosto que se conoció como la “Cápsula Fénix 2”. Al parecer, contra las probabilidades, se unió el equipo y la pericia, y la cápsula hizo su trabajo exitosamente. En el transcurso de un día los mineros emergieron, uno a uno, liberándose de las sujeciones del artefacto, surgiendo al resplandor de la luz chilena, y emergiendo muy posiblemente, a una vida que de algún modo cambió para siempre. Esta tragedia particular se volvió parte de la narrativa global de nuestra época, y sin embargo tiene correspondencias profundas en relación con el peregrinaje humano.
El Fénix Para no decir menos, la elección del nombre de la cápsula fue interesante. La palabra ‘fénix’ se tomó del ave fénix, que se encuentra en las mitologías de varias culturas. ‘Fénix’ significa ‘de colores brillantes’. Un ave de plumaje magnífico, que tenía un modo peculiar de reproducirse, descrito por Geoffrey Barborka del modo siguiente:
El ave armaba un nido juntando ramitas de árboles de especias, sobre el que se sentaba, y concluía así su ciclo de existencia. Cuando el fénix moría, el nido ardía en llamas, consumiendo de este modo el cuerpo del ave. Luego, de las cenizas un nuevo fénix surgía a la vida, y cuando se hacía fuerte, volaba a Heliópolis (la ‘ciudad del sol’ en griego) con los restos del nido, dejándolos caer sobre el altar del sol…
Voltaire, el escritor francés, describió este pájaro como del tamaño de un águila, pero con afables y tiernos ojos. Algunos creían que vivía quinientos años. Otros, tal como Tácito, sugirieron que vivía mil cuatrocientos sesenta y un años; otros, más de veinticinco mil años. La existencia y ciclo de vida de esta legendaria ave pueden por lo tanto estar sujetos a diferentes interpretaciones simbólicas igualmente válidas. En un nivel, se interpretó como la personalidad humana que concluye después de una vida. De sus cenizas una nueva personalidad finalmente emerge, al reiniciarse los skandha-s, por así decirlo, y una nueva personalidad nace en una encarnación siguiente. La Sra. Blavatsky realmente consideraba al fénix como un símbolo genérico de varios tipos de ciclos. HPB describió el Garuda como el fénix indio. Rey de la raza emplumada (aves), al Garuda se lo describe como mitad hombre y mitad ave, el vâhana o vehículo en el que se dice que Vishnu cabalga. Garuda fue alabado por los dioses como el ser más elevado, y tenía un brillo resplandeciente. En una interpretación de la trimurti hindú, Brahmâ, Vishnu y Siva se los reconoce como voluntad, sabiduría y actividad. Relacionándolo con la existencia humana, si tomamos a Vishnu como la sabiduría, entonces el Garuda se vuelve el vehículo de la Sabiduría. En este sentido el Garuda se puede considerar como un individuo en quien se ha despertado el principio búdico, por medio del cual la Sabiduría Divina puede expresarse. Por lo tanto, la simbología del fénix puede también ser aplicada a los cambios profundos que experimenta un individuo en el Sendero Espiritual. Existe un fénix interior en todos nosotros esperando pacientemente nacer no sólo una vez, sino varias veces.
El Sendero Espiritual Considerando nuestro otro tema importante, el Sendero Espiritual, podemos hacer dos preguntas significativas. Primero, ¿qué sugiere un sendero en sentido general? En el mundo externo es un camino hacia un destino, que tiene una meta para el viaje, que da dirección y sentido de propósito. También, se requiere cierto esfuerzo y consciencia para permanecer en el sendero y alcanzar su destino. Segundo, ¿qué es el Sendero Espiritual? Esto nos orienta en la dirección opuesta, que es interna. Con su geografía propia, sólo se percibe cuando nuestros sentidos internos están despiertos. Su terreno a menudo puede parecer oscuro. A veces escuchamos a la gente afirmar ¡que está en este Sendero! Pero en realidad, puede que esté en uno de los muchos caminos de acceso que conducen a él. A los Pies del Maestro provee un mapa, un conjunto claro de cualidades, para ayudar a orientar al aspirante en la dirección del Sendero. Estas incluyen discernimiento, que es una traducción de la palabra sánscrita viveka; carencia de deseos, que deriva de vairâgya; buena conducta (expresado como seis puntos, conocidos en alguna otra parte como shatsampatti o seis joyas de la mente); y amor, que es la traducción usada para mumukshutva. Las cualidades son preliminares y esta etapa puede durar varias vidas. Sin embargo algunas cosas pueden impedirle, incluso a un individuo (aparentemente) serio, entrar al Sendero.
¿Qué nos impide entrar al Sendero? Primero, la preparación normalmente toma un número de vidas. Las cualidades mencionadas de forma breve precedentemente sólo se pueden incorporar por medio de un elevado nivel de atención y unidireccionalidad. Consideremos sólo un ejemplo. La carencia de deseos se mencionó como una cualidad, que es la traducción de vairâgya. Es útil observar cómo trabaja la naturaleza del deseo. Podemos querer algo mucho, que tarde o temprano nos llega. Esto va seguido por un periodo de satisfacción muy breve, tal vez momentáneo. Le sigue un sentimiento de vacío u opacidad, porque el encanto y la exaltación han desaparecido. Se vuelve viejo. Luego, aparece un nuevo deseo de algún tipo, y así sucesivamente. La Sra. Blavatsky escribió:
Cuando el deseo es por lo puramente abstracto, cuando ha perdido todo rasgo o matiz del ‘yo’, entonces se vuelve puro.
El primer paso hacia esta pureza es eliminar el deseo por las cosas de la materia, ya que éstas sólo pueden ser disfrutadas por la personalidad separada.
El segundo es dejar de desear para uno mismo incluso abstracciones tales como poder, conocimiento, amor, felicidad, o fama, porque después de todo, son sólo egoísmo.
Qué difícil es el desafío de ‘matar’ el deseo de las cosas materiales, porque permanecen en nuestra consciencia ¡gran parte del tiempo en nuestra vida diaria! Podemos tratar de vencer estos deseos en el mundo físico de varias formas. Y si las personas pensaran menos en desear una abstracción tal como el poder, y mucho más sobre su responsabilidad en su propia esfera de la vida, entonces, el mundo humano y sus numerosas instituciones ¡serían notablemente diferentes! Un segundo factor que nos impide entrar al Sendero es una devoción a medias. El Sendero Espiritual puede ser un ideal no realizado, simplemente porque la intensidad y seriedad de propósito por parte nuestra, están faltando. A diario y reiteradamente, otras cosas se vuelven sumamente prioritarias, y hacemos meramente intentos esporádicos para compensar nuestras numerosas actividades con algún tipo de práctica espiritual intermitente. Uno de los Maestros Espirituales detrás de la formación de la Sociedad Teosófica escribió: “El egoísmo y la carencia de auto-sacrificio son los mayores impedimentos en el sendero del adeptado.” El Adepto los ha superado, y se ha elevado, como el ave fénix, a la libertad de esferas divinas, sobre las que sabemos muy poco.
¿Qué es el Sendero Espiritual? ¿Cuál es la naturaleza del Sendero Espiritual? En ciertos textos teosóficos modernos leemos de un periodo de probación, seguido de un número de etapas en el Sendero expresadas como Iniciaciones, nuevos comienzos. El Sendero podría parecer externo a nosotros. Por ejemplo, un lugar se puede volver poderosamente simbólico de nuestro peregrinaje espiritual. Sin embargo, en realidad creamos este Sendero dentro de nuestra consciencia, y finalmente nos fundimos con él. La creación del Sendero se convierte en nuestro fénix interior. Más aún, mientras que el Sendero yace en nuestro interior, paradójicamente su naturaleza misma consiste de movimientos progresivos hacia afuera. ¿Por qué? Porque nos volvemos cada vez más sensibles a la vida y la consciencia se expande. A diferencia de un camino físico, el Sendero Espiritual no es lineal. Es multidimensional, pertenece a nuestros varios vehículos. El hermano Sri Ram escribió:
Un aspecto de lo que significa el Sendero es reconquistar la unidad fundamental de nuestro ser, que no se ve ahora debido a las contradicciones en (nuestra) mente y emociones.
Un poco, vivimos como las computadoras, en diminutos bytes. Muchas unidades pequeñas de memoria pueden alternar con pensamientos de anticipación. Podemos pensar sobre las cosas que hemos hecho, personas que hemos visto, o en cosas futuras como lugares que nos gustaría ir, o a quienes nos gustaría ver. Estas son cosas pequeñas. Pero tal vez no percibimos nuestra pequeñez. Según sus propias características, la mente es muy activa y pequeña. Casi no sabe cómo permanecer serena. Es un individuo relativamente raro, quien puede entrar a una consciencia más amplia y sintética, y realmente mantenerla durante gran parte del día. Si no tenemos un verdadero sentido de unidad fundamental, es porque nuestras divisiones internas eclipsan y oscurecen nuestra naturaleza más profunda. Existe una interesante descripción de niveles biológicos de organización, hecha por el Prof. Charles Birch, ex Profesor Challis de Biología en la Universidad de Sydney, que tiene ciertas similitudes en relación con el Sendero Espiritual. Él escribió:
A medida que ascendemos en niveles de organización, quarks, electrones, átomos, moléculas, células, tejidos y órganos, las propiedades de cada todo mayor se dan no sólo por las unidades de las que está compuesta, sino también por las nuevas relaciones entre estas unidades. No es simplemente que el todo es más que la suma de sus partes. Las partes mismas son redefinidas y recreadas en el proceso de evolución de un nivel a otro.
De modo similar, el tema de un ser humano que ha entrado al Sendero Espiritual, no es simplemente el caso de que la totalidad del individuo sea mayor que los numerosos aspectos más pequeños de su consciencia. Por el contrario, estos aspectos son realmente redefinidos y recreados a medida que la evolución avanza. Más aún, una nueva relación de verdadera armonía se desarrolla entre ellos.
El misterio del Fénix El principio regenerativo en la Naturaleza es bien claro. En la naturaleza humana, este principio se describe mitológicamente por medio del fénix, que también tiene sus contrapartes en otras tradiciones. Pero ¿cuál es este misterio del fénix? Tiene varias facetas. Nosotros sólo conocemos realmente nuestra envoltura externa. En qué nos convertiremos en el transcurso de grandes periodos de tiempo, es parte del misterio de nuestros despertares reiterados en esferas progresivamente más elevadas de consciencia, belleza y libertad. El misterio del fénix también es el modo silencioso en el que la personalidad diaria auto-centrada finalmente cambia y se regenera como el ave fénix, en algo nuevo y bello, permitiéndole que emerja lo más elevado y noble existente en el interior. Pero tal vez la mayor faceta del misterio del fénix es esta: no sabemos cuándo ocurrirán los sucesos de esta alquimia interior. Porque la Naturaleza no es totalmente predecible.
La clave maestra Se sugiere que existe esencialmente una clave maestra para ingresar a nuestra naturaleza interior que está implícita en toda enseñanza espiritual, y que por lo tanto también es la clave del misterio del fénix. Esa clave es carencia de egoísmo. Uno de los Fundadores Internos de la Sociedad Teosófica, lo expresó de este modo:
… es sólo (la carencia de) egoísmo lo que abre todas las puestas y ventanas del Tabernáculo interno, y las deja abiertas.
La carencia de egoísmo, en su sentido más amplio, nos libera de nuestra consciencia diaria, y nos lleva al santuario interno de nuestro propio ser. En su sentido positivo, podemos pensarlo como ausencia del yo. Porque el Sendero espiritual de cada uno de nosotros, fundamentalmente, es centrarse en lo Eterno, en lo Divino, en eso que perdura y es Verdadero, y en traer su fragancia a cada aspecto de nuestras vidas.
Conclusión Volviendo a los treinta y tres mineros en Chile, existen similitudes y diferencias entre el simbolismo del ave fénix mitológico aplicado a los hombres que salieron a la superficie en la cápsula del Fénix 2, y el desarrollo espiritual del ser humano. Esto destaca el contraste entre la vida mundana y la espiritual:
El individuo que ha padecido varias transformaciones misteriosas se ha vuelto cada vez más libre de las limitaciones de la vida sensorial, entrando más y más a un mundo de libertad, pureza y belleza. En el Sendero Espiritual propiamente dicho, existe una serie de renovaciones como el ave fénix, expansiones de consciencia por medio de los cuales lo viejo en nosotros perece, y la frescura de nuestra naturaleza interior se hace sentir cada vez más. Descripto como un espíritu flamígero, el legendario fénix denota en un sentido este despertar de la dimensión espiritual del interior. Los defectos personales de naturaleza humana están destinados a ser purificados final e inexorablemente, por medio del fuego de la experiencia, permitiéndole a nuestro luminoso centro revelarse y hacerse conocido. Además, podemos recordar del relato mitológico dado anteriormente, que de las cenizas, un nuevo fénix volaría a Heliópolis, la ‘ciudad del sol’, y arrojaría los restos de su nido sobre el ‘altar del sol’. Nosotros también necesitamos viajar al ‘sol’ interior. Nuestra esencia espiritual se volverá más brillante y fuerte dentro de nuestra consciencia con el transcurrir del tiempo, como un sol cuya luz penetra cada aspecto de nuestra vida. Y la existencia de sabios a través de la historia nos inspira con la seguridad de que esta abrasadora estrella dentro de nuestra consciencia, finalmente sea conocida en todo su esplendor y gloria.
Referencias
Barborka, Geoffrey, El Plan Divino, Edit. Teosófica, Adyar, 1992. BBC World News, 13 de octubre 2010. Beechey, Katherine, Meditaciones Diarias, Edit. Teosófica, Adyar, 1984. Besant, A. (traduce.), El Bhagavad Gitâ, Edit. Teosófica, Adyar, 1985. Birch, Charles, Ciencia y Alma, Imprenta de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sydney, 2008. Blavatsky, H. P., Collected Writings (Notas Reunidas), Vol. VIII, Edit. Teosófica, Adyar 1958. Blavatsky, H. P., La Doctrina Secreta, Vol. I y II, Edit. Teosófica, Adyar, 2003. Blavatsky, H. P., La Voz del Silencio, Edit. Teosófica, Adyar, 1998. De Mello, Anthony, Un Minuto de Sabiduría, Gujarat Sahitya Prakash, Gujarat, 2008. Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Primera Serie, Edit. Teosófica, Adyar, 1988. McLean, Richard, Fábulas Zen para hoy, Avon Books, Nueva York, 1998. Sri Ram, N., Pensamientos para Aspirantes, Segunda Serie, Edit. Teosófica, Adyar, 1973.
|
|
|
Página
6 |