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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 131 - Número 10 - Julio 2010 (en Castellano)

 
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Recordando a HPB

 

 

PEDRO OLIVEIRA

 

El Sr. Pedro Oliveira está a cargo de la Oficina de la Editorial en Adyar, y ha sido Secretario internacional.

 

   ¿Cómo ve el mundo una persona que está libre de auto-interés? Si no estamos libres de auto-interés podemos tender a especular sobre este tema, pero la especulación no nos puede llevar muy lejos. Una respuesta posible a estas preguntas fue dada por Sântideva, un maestro budista de la Universidad de Calanda en el siglo ocho d.C. Él escribió: “Sea quien sea que desee recibir protección rápidamente, para sí y para otros seres, debería practicar ese secreto sagrado: cambiar su ser por el de otros.”

   En su vida y en su trabajo Madame Blavatsky practicó ese sagrado secreto. Existen numerosas muestras de su generosidad, compasión y carencia de yoidad. Por ejemplo, cuando ella vio una pobre mujer llorando, con sus dos pequeños hijos, en el muelle de Le Havre en Francia, justo antes de abordar el barco que debería llevarlos a los Estados Unidos. Al acercarse se dio cuenta que la mujer había sido estafada por un supuesto agente para inmigrantes en Hamburgo, que le vendió pasajes falsos. Sin dudarlo HPB fue hasta la boletería y cambió su boleto de primera clase por tres, en tercera clase. 

   Años más tarde en India, después de conocer a los Coulombs en Egipto y salvarlos de morir de inanición, aunque ella sabía que eran un problema, le pidió ayuda a su Maestro que la guiara en el modo de tratarlos. Él no sólo le ordenó mantenerlos en la casa, sino también citó lo siguiente de un libro antiguo de disciplina espiritual:

 

Si encontraras una hambrienta serpiente, deslizándose en tu casa, buscando comida, y si por miedo te mordiera, y en vez de ofrecerle leche la echaras a sufrir y morir de hambre, te alejarías del Sendero de la Compasión. Así actúa el débil de corazón y el egoísta. (Blavatsky, Collected Writings –Recopilación de Escritos, vol. XII, p. 587)

 

   A principios de 1885, ella enfermó seriamente. Vino el médico y, después de examinarla, le dijo a las personas de Adyar que no sobreviviría. Sin embargo, uno de esos hechos inusuales que rodearon a HPB ocurrió en el edificio de la Sede Internacional. C. W. Leadbeater y la enfermera de HPB estaban sentados en el área que actualmente es el lugar de la Secretaría de la Presidenta, sin saber qué hacer en esa situación. CWL informó que escuchó pasos en el techo y de pronto el Maestro M. apareció en la puerta, caminando derecho hacia la habitación de HPB. Aparentemente él permaneció allí durante unos pocos minutos antes de abandonar la habitación y desapareció del techo. Más tarde HPB explicó que durante esta visita el maestro le dio la oportunidad de dejar su cuerpo viejo y enfermo, o continuar un poco más, y terminar La Doctrina Secreta. Una vez más ella cambió su yo por el de otros.

Sus Maestros no la consideraban perfecta pero la veían como un individuo único. El siguiente pasaje de Las Cartas de los Maestros ejemplifica su actitud hacia ella:

 

A él asociamos una mujer de las más excepcionales y admirables condiciones. Con éstas se combinaban ciertos defectos personales, pero, tal como era, no había ninguna otra persona viviente con más aptitudes para este trabajo. (Carta 45, CM-44))

 

Después de casi un siglo de infructuosa búsqueda, nuestros jefes utilizaron la única oportunidad que tuvieron de enviar un cuerpo europeo a suelo europeo, para servir de lazo de unión entre esa tierra y la nuestra. (Carta 22, CM-26)

 

   Ella era un ocultista pukka, muy diferente a los ‘gurús’ de auto-ayuda actuales, que venden ampliamente la noción que el esfuerzo serio y los valores éticos firmes, no son realmente relevantes para la búsqueda del auto-conocimiento y del descubrimiento de los secretos de la naturaleza. Esto es lo que ella escribió:

 

Durante treinta y cinco años o más, desde 1851 que vi a mi Maestro en su cuerpo y personalmente por primera vez, nunca Lo he negado, ni siquiera en pensamiento. Nunca un reproche o un murmullo contra Él ha salido de mis labios, ni siquiera entró a mi mente por un instante, bajo las pruebas más difíciles. Desde el principio supe qué podía esperar, porque se me dijo, y nunca cesé de repetírselo a otros: apenas alguien pone los pies en el Sendero que conduce al Ashram de los benditos Maestros, los últimos y únicos custodios de la Sabiduría y la Verdad prístina, su Karma, en vez de tener que ser distribuido a lo largo de sus vidas, cae sobre él como un bloque y lo aplasta con todo su peso. Quien cree en lo que profesa y en su Maestro, lo soportará y saldrá victorioso de la prueba, quien duda, el cobarde que teme recibir su justo merecido y trata de evitar que se haga justicia, FALLA. No escapará. (BCW- Recopilación de Escritos, vol. VII, p. 247)

 

   Incluso antes que muriera el 8 de mayo de 1891, muchos estudiantes ya habían hecho de su enseñanza una ideología, atribuyéndole una autoridad que nunca había buscado ni para ella, ni para sus escritos. Por lo tanto, la afirmación que hizo, y doy a continuación, adquiere mayor significación como un verdadero testamento con el que ella concluyó que la Teosofía nunca puede ser sometida a ninguna autoridad, a ninguna escuela de pensamiento, a ningún autor, sino que es por cierto una enseñanza dinámica, una sabiduría que cambia la vida:

 

En la Teosofía, la ortodoxia no es posible ni es deseable. Es la diversidad de opiniones, dentro de ciertos límites lo que mantiene a la Sociedad Teosófica como un cuerpo vivo y saludable, a pesar de sus muchas otras características desagradables. Si no fuera así, por la existencia de una gran cantidad de incertidumbre en la mente de los estudiantes de Teosofía, tal divergencia saludable sería imposible, y la Sociedad degeneraría en una secta, en la que un credo estrecho y estereotipado ocuparía el lugar del espíritu dinámico y vivo de la Verdad, y de un Conocimiento en constante crecimiento. (1888)

 

   Los dos últimos párrafos mencionados, y los siguientes, han sido tomados de los mensajes que ella envió a la Convención Americana de la S. T. durante los cuatro últimos años de su vida. Éstos muestran su creciente interés en que la Teosofía debería ser vista en su esencia como una Sabiduría viva, y también que los miembros deberían ser conscientes del trabajo esencial de la S. T. y de los peligros que tal trabajo enfrentaba tanto del mundo externo, como en lo interno, de los propios miembros de la Sociedad.

 

No todos los hombres pueden ser Ocultistas, pero todos pueden ser Teósofos. Muchos que nunca escucharon acerca de la Sociedad son teósofos sin que ellos mismos lo sepan; porque la esencia de la Teosofía es la armonización perfecta de lo divino con lo humano en el hombre, el ajuste de sus cualidades y aspiraciones divinas y su influyo sobre las pasiones terrenales o animales en él. La bondad, la ausencia de todo mal sentimiento o egoísmo, caridad, buena voluntad hacia todos los seres, y perfecta justicia hacia otros, como a nuestro yo, son sus características principales. Quien enseña Teosofía, predica el evangelio de la buena voluntad, y lo inverso también es verdad, quien predica el evangelio de la buena voluntad, enseña Teosofía. (1888)

 

   Existieron numerosas fuerzas hostiles trabajando contra la S. T. a fines del siglo diecinueve: la prensa, algunos grupos espiritistas, misioneros cristianos, y algunos intelectuales que sospechaban que los Fundadores tenían una agenda privada (y política). Habitualmente, parte de la oposición también venía de ciertos miembros de la S. T., que se turnaban en criticar, a veces de modo agresivo, tanto al Col. Olcott como a HPB. Sus nombres son ahora parte de la historia teosófica: el Sr. y la Sra. Coulomb, Babajee, Mohini Chaterji, Arthur Gebhard, A. O. Hume, entre otros. La afirmación de HPB que doy a continuación contiene importantes consejos para los miembros de la Sociedad actual:

 

Lo que podemos hacer para prevenir tal cosa (el naufragio del fundamento moral y ético de la Sociedad) es que cada miembro de la Sociedad haga de la Teosofía un factor vital en sus vidas, hacerlo real, fundir sus principios firmemente en sus vidas, es decir, hacerla parte de sí y tratar a la Sociedad Teosófica como si fueran ellos mismos. Después de esto está la necesidad de Solidaridad entre los miembros de la Sociedad, la adquisición de tal sentimiento de identidad con cada uno y todos nuestros Hermanos, de modo que el ataque a uno sea el ataque a todos. Luego, consolidado y fundido en este espíritu de Fraternidad y Amor, no necesitaremos, a diferencia de Arquímedes, ni un punto de apoyo, ni una palanca, pero moveremos el mundo. (1889)

 

   En la afirmación siguiente, HPB trata un modelo muy familiar en el trabajo teosófico que tal vez estuvo allí desde el comienzo mismo de la historia de la Sociedad: una actitud narcisista hacia la Sociedad y sus miembros. Es demasiado fácil enamorarnos de nuestras propias opiniones, identificarnos tanto con nuestras propias percepciones e ideas personales que finalmente se vuelve imposible para nosotros ser parte de un grupo de trabajadores en el que compartimos un interés y una actividad, en una causa común:

 

Son muchos los miembros enérgicos de la Sociedad Teosófica que desean trabajar y trabajar mucho. Pero el precio de su ayuda es que todo el trabajo se debe hacer a su modo, y no al modo de nadie más. Y si esto no se lleva a cabo, se apartan con apatía o dejan la Sociedad completamente, declarando a viva voz que ellos son los únicos y verdaderos teósofos. O, si permanecen, se esfuerzan en exaltar su propio método de trabajo a expensas de todos los demás trabajadores honestos. Esto es un hecho, pero no es Teosofía. (1889)

 

   Como ya lo mencioné, muchos estudiantes tienden a ver la Teosofía como una enseñanza ‘centrada en un autor’, en vez de una Sabiduría dinámica y transformadora. De algún modo misterioso, la Teosofía, incluso en su dimensión de una exposición doctrinal de un proceso imponente desarrollándose en el ser humano y en el universo, actúa como un espejo en el que el estudiante puede verse a sí mismo. Si la actitud hacia la enseñanza es errónea, es decir, un intento de usarla como un andamiaje para el auto-enaltecimiento, se aproxima el desastre:

 

La Teosofía es esencialmente no sectaria, y trabajar por ella forma la entrada a la vida Interna. Pero nadie puede entrar allí excepto el hombre mismo en el espíritu más elevado y verdadero de la Fraternidad, y cualquier otro intento de entrar, será en vano o yacerá condenado en el umbral. (1889)

 

   En uno de sus últimos mensajes en las Convenciones de la S. T. en Norteamérica, HPB alertó a los miembros respecto a los peligros a los que está expuesta la Sociedad cuando los miembros le permiten a las fuerzas de la división, la sospecha y la mala voluntad echar raíces en sus mentes y en sus corazones:

 

No se perderá ninguna oportunidad de sembrar el desacuerdo, de tomar ventaja de actitudes erróneas y falsas, de instalar la duda, de aumentar las dificultades, de respirar sospechas, de modo que por cualquier medio y todo el que sea posible, la unidad de la Sociedad pueda romperse, las filas de nuestros miembros debilitarse, y ser llevados a la confusión. Nunca fue más necesario para los miembros de la S. T. considerar de corazón la antigua parábola del manojo de varillas que lo es actualmente; divididos, inevitablemente se romperán uno a uno; unidos, no hay fuerza en la tierra capaz de destruir nuestra Fraternidad. (1891)

 

   El 15 de abril de 1891, apenas unas pocas semanas antes que muriera, ella incluyó en su último mensaje a la Convención de Norteamérica, su pedido a los miembros de la Sociedad Teosófica, que es simple y a su vez, directo y particularmente emotivo:

 

Todo deseo y pensamiento que pueda expresar se puede resumir en esta sola oración, el deseo de mi corazón siempre presente, “¡Sean teósofos, trabajen por la Teosofía!”

  

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