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Vol. 131 - Número 9 - Junio 2010 (en Castellano) |
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Auto-transformación
BEVERLEY CHAMPION
La Sra. Beverley Champion es un miembro de la Rama Adelaide y fue Secretaria General de la Sección Australiana de la ST.
Como miembros de la Sociedad Teosófica, con su objetivo de promover la Fraternidad, somos conscientes que cualquier energía dirigida a lograr este elevado ideal sólo puede realizarse por un esfuerzo individual en el viaje personal de la Auto-Transformación, que es el proceso por el cual ganamos nuestro propio progreso espiritual. En La Doctrina Secreta (vol.I) H. P. Blavatsky, en su comentario a la Stanza seis, dice:
Nacido en las inconmensurables profundidades del Espacio, de los Elementos homogéneos llamados Alma del Mundo, cada núcleo de materia cósmica, lanzada de pronto a ser, comienza la vida bajo las circunstancias más hostiles. Por una serie de edades incontables, tiene que conquistar por sí mismo, un lugar en lo infinito.
Nuestra tercera Proposición Fundamental afirma el peregrinaje obligatorio, a través del Ciclo de Necesidad, haciendo nuestro peregrinaje dependiente del esfuerzo auto-inducido y auto-concebido, sin privilegios o dones especiales, excepto aquéllos ganados por el valor y mérito personal. Leemos en Las Cartas de los Maestros que incluso un Adepto “se hace, no nace”. Ese título se debe ganar. Entonces, ¿qué es lo que cada uno debe desarrollar por sí mismo? Desarrollar algo implica que ya lo poseemos como facultad latente pero necesitamos liberarlo. Por supuesto que preferimos que alguien nos diga cómo hacerlo realmente, pero ciertamente esto no es posible. Otra persona sólo puede girar sobre la periferia, hablando del tema, mientras que la realización del potencial individual es un esfuerzo personal. Los escritos teosóficos nos dicen que los seres vivos están en un estado de constante movimiento (metafísico), y que ese ‘auto-impulso’ constituye la esencia misma de la vida. El movimiento constante, perpetuo, es una Ley Oculta de desarrollo progresivo. Geoffrey Barborka sugiere en El Plan Divino que esta enseñanza de identidad esencial es la Ley de Evolución, pero el significado original de la palabra ‘evolución’, desafortunadamente se perdió, y se volvió demasiado asociado al aspecto forma de los seres, al aspecto del vehículo que la Mónada Espiritual debe poseer con el propósito de manifestarse en la esfera terrenal. Continúa diciendo que el uso de la palabra ‘evolución’ ya no expresa el desenvolvimiento de potencialidades de la yoidad inherente de un ser. Explica que el término ‘evolución’ proviene de la palabra latina ‘volvere’ que significa girar o desenrollar; en otras palabras, desenvolver como una flor despliega las potencialidades envueltas dentro del capullo. Es el Gran Misterio, y es la energía eterna, increada, que impele a toda entidad a expresarse por medio del Auto-desenvolvimiento. Barborka cita La Doctrina Secreta: que la nota clave específica para comprender este Auto-desenvolvimiento, está contenida en la palabra sánscrita svabhâva, compuesta de sva, que significa Yo, y bhâva que es el ser, un estado del ser. Da el significado del diccionario como “estado propio del ser, disposición innata, espontaneidad inherente, naturaleza inherente, impulso innato”. También sugiere que todo esto expresa la idea de que es una necesidad inherente para expresarse con su propia característica, es decir su identidad esencial, una potencia que impele a la entidad a buscar esta Auto-transformación. “Esta ley pertenece a todos los reinos de la Naturaleza, por lo tanto la flor de la rosa muestra las características de una rosa y no de una violeta. De modo similar cada bellota posee la posibilidad de transformarse en un roble.” Tomamos como un hecho este gran misterio, que pequeñas semillas tengan tal potencial dentro de su envoltura; la semilla obedece a un impulso interno de Auto-transformación. Esto es por supuesto una Ley kármica. Toda causa produce un efecto y todo efecto genera a su vez otra causa, y así una y otra vez. Respecto a los humanos, este proceso es la parte del aprendizaje de la Auto-transformación, y también es el sendero hacia la comprensión final que somos responsables de nuestros pensamientos, palabras y acciones. Somos el único nivel de manifestación en este mundo que tiene la libertad de elegir su propio sendero, de usar la Auto-consciencia. Esto es lo que nos define como humanos y requiere ser considerado al explorar el viaje de la Auto-transformación. Es en el nivel de Manas o la Mente que tenemos la capacidad del pensamiento auto-reflexivo, la habilidad de examinar totalmente el aspecto dual de la Mente y comprender plenamente las funciones del giro hacia fuera, la mente inferior de deseos, y el giro hacia el interior, de la Mente Superior que aspira a Buddhi, el asiento de todo amor, sabiduría y creatividad. Esto no significa desmerecer la así llamada mente inferior, tan necesaria para funcionar en el mundo físico, pero permanecer siempre en ese nivel inferior es apartarnos de la transformación real de nuestra consciencia, separarnos de nuestro verdadero potencial. Esta es una magnífica visión para la humanidad, la visión de lo que podemos llegar a ser, ¡pero necesita una comprensión de lo que ya somos! Esta maravillosa visión sólo se puede lograr por el esfuerzo individual. Citando las sabias palabras de Jonathan Livingston Seagull, “Podemos elevarnos a nosotros mismos, podemos ser libres, ¡podemos aprender a volar!” Todo este esfuerzo para transformar nuestra propia consciencia no es, por supuesto, para nosotros mismos, sino que es altruistamente en beneficio de toda la oleada de vida. El desafío es comprender que, por nuestra propia humanidad, podemos producir la transformación, no sólo nuestra, sino que si un número suficiente de nosotros lo intenta, también podemos cambiar el mundo. En la Carta 120 de Las Cartas de los Maestros, leemos:
El único objetivo hacia el que hay que esforzarse es el mejoramiento de la condición del hombre mediante la difusión de la Verdad adaptada a los varios estados de su desarrollo, así como al de la nación en que vive. La Verdad no tiene etiqueta y no sufre por el nombre bajo el cual es promulgada, si el objetivo indicado es alcanzado.
En la Carta 126 el Adepto nos dice:
Nuestro conocimiento y ciencia no pueden ser proseguidos, con métodos baconianos. No se nos permite, suceda lo que suceda, ofrecerlos como un remedio contra la sospecha o para curar de ella a las personas. Esas personas deben ganarlos por sí mismas, y aquel al que nuestras verdades no despierten un eco en su alma y en sí mismo, tiene pocas posibilidades de éxito en Ocultismo.
Sabemos que nuestras almas están constantemente pidiéndonos vivir en armonía, no sólo con otros humanos, sino también con nuestro medioambiente, pero nuestra personalidad, el vehículo del alma, tiene otras ideas, y como se nos dice, el alma es responsable de las travesuras de su personalidad, entonces no nos sorprendamos de escuchar el término ‘una pobre alma’. En el mundo material de la actualidad existe una gran verdad en la afirmación “El hombre es un buscador del máximo grado de comodidad, con el menor gasto necesario de energía”. Sí disfrutamos de nuestro confort, y muchos dirán, ¿por qué no?, pero no olvidemos que es en el nivel del vehículo material, donde nuestro trabajo de auto-transformación comienza realmente. Cualquier progreso hacia la Auto-Realización, sin embargo, depende de un motivo mucho más profundo y espiritual. A menudo escuchamos que nuestras almas son música, y que nuestros cuerpos son los instrumentos, y que la música existe sin el instrumento, pero que no se puede hacer oír sin un intermediario material. Annie Besant nos estimuló a esforzarnos por la perfección y dijo que podemos ser un violín de Paganini, o un mero instrumento barato y resquebrajado. Otras palabras alentadoras que nos ayudan en nuestro viaje de Auto-transformación se encuentran en El Hombre, la medida de todas las cosas:
El hombre es quien experimenta la totalidad. La Cosmogonía es el Hombre expresado a mayor escala en el firmamento. La verdad está en su corazón. No hablamos de tales hombres potenciales, como estamos ahora, aunque incluso nosotros, solos entre todos los seres, tenemos en nuestros corazones el poder de atrapar el cosmos en nuestros puños, de fundir nuevamente la masa de esplendor diseminado, en una perla reluciente dentro del corazón.
En nuestro viaje de Auto-transformación estamos constantemente transformando nuestra consciencia intentando abarcar la íntegra unidad de toda la Naturaleza. Consideren la marcada diferencia entre las estaciones de invierno y verano, y luego consideren que la primavera es la transición de una a la otra. La primavera es el despertar de la vida, una nueva consciencia. La primavera es la Naturaleza demostrando una respuesta a un pedido interno de transformación. HPB nos recordó que existe un poder detrás de la Sociedad Teosófica que nos dará la fuerza que necesitamos, que nos permitirá mover el mundo sólo si nos unimos y trabajamos como una mente, como un corazón. Como miembros, tenemos el desafío de la idea de que es mucho mejor tener una división amistosa que una unidad forzada. Tal vez el futuro desarrollo de la humanidad no sea tanto nuestro ‘objetivo’ sino ‘eso que es nuestro destino.’ Comprendemos que la evolución continuará a pesar de nuestro comportamiento humano en cualquier etapa, pero el verdadero progreso hacia un mundo armonioso sólo se puede ayudar por un esfuerzo individual. Podemos ayudar promocionando una comprensión mucho mejor de las Leyes Universales que gobiernan ese progreso hacia el desenvolvimiento de una consciencia cada vez mayor. La expresión Fraternidad Universal, no es una frase inútil. La Sociedad Teosófica fue un experimento para ayudar a promover la Fraternidad pero también para ayudar a cambiar la consciencia de la humanidad. HPB en Recopilación de Escritos (Collected Writings, vol.XIII) expresó:
Una Verdad eterna y un Espíritu de Amor único, infinito e inmutable, la Verdad y la Sabiduría en el Universo, como una Luz para todos, en la que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser… todos somos Hermanos. Entonces, amémonos, ayudémonos y defendámonos mutuamente contra cualquier espíritu de falsedad o decepción, sin distinción de raza, credo o color.
Esto se escribió en 1887, pero todavía está vigente como un faro para el camino por el que nos conducimos hoy. Puede haber sólo un sendero espiritual, pero cada persona que lo intenta, camina con su único e inherente movimiento para avanzar, y cada uno deja su única y propia huella.
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