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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 131 - Número 8 - Mayo 2010 (en Castellano)

 
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El Bodhisattva en La Voz del Silencio

 

 

MARY  ANDERSON

 

La Sa. Mary Anderson ha sido Vice-Presidenta internacional de la Sociedad Teosófica, y ha disertado extensamente en varios idiomas

 

   ¿Quién o qué es un Bodhisattva? Se han dado diferentes significados del término ‘Bodhisattva’, con pequeñas diferencias.

   En los libros de C. W. Leadbeater, el Bodhisattva es considerado como quien tiene un cargo en la Jerarquía, el Gobierno Interno del Mundo, y es el futuro Buddha. De modo que en este momento, el Bodhisattva es el Señor Maitreya.

   En el Buddhismo Theravâda o Hinayâna, el budismo del sur de por ejemplo, Sri Lanka, Myanmar (Birmania) y Cambodia (predominantemente), el ideal es el Arhat, y el Bodhisattva es el Buddha aspirante, y puede ser que se refieran al Sr. Sâkyamuni, Siddhârta Gautama, el Buddha histórico, como se describe en sus vidas anteriores, antes de la vida en que se volvió el Señor Buddha.

   En el budismo del norte de por ejemplo, Tibet, Corea, Japón y (originalmente) China (Buddhismo Mahâyâna), y de igual modo en La Voz del Silencio de H. P. Blavatsky, el ideal es el Bodhisattva, quien se ganó la dicha del Nirvâna pero que se rehúsa a entrar al Nirvâna. Se lo conoce como Nirmânakâya.

   ¿A qué se debe este rechazo? Por solidaridad a todos los seres vivos, porque el Bodhisattva es en tal grado uno con toda la vida que, por necesidad interna, no puede entrar al Nirvâna hasta que toda la vida, la última hoja de hierba, también esté lista para entrar al Nirvâna. Así se afirma “Alcanzar la felicidad del Nirvâna, pero no aceptarlo, es el paso final y supremo” (La Voz del Silencio (LVS, v.145).

    En cierta etapa, el futuro Bodhisattva se dice que toma el voto de Bodhisattva, cuya redacción es la siguiente: “Seré un guardián para quienes no tienen protección, un guía para el viajero, un barco, un aljibe, una surgente, un puente para el buscador de la otra orilla.” Uno puede tomar este voto en cualquier momento, mucho antes que uno esté listo para ser un Bodhisattva. Muchos lo hacen.

   Un ejemplo de un Bodhisattva del Buddhismo Tibetano es Avalokitesvara, quien, “observando este mundo sufriente… se colmó de tal profunda compasión que… su cabeza se rompió en innumerables cabezas y de su cuerpo surgieron miles de brazos y manos serviciales, como un aura de resplandecientes rayos…” (Fundamentos del Misticismo Tibetano, Lama Govinda, p.232). Y Kwan Yin es una muy amada Bodhisattva femenina, que tiene muchos atributos de la Virgen María.

   Podría hacernos acordar de la doctrina cristiana de la gracia, a veces interpretada como el perdón de los pecados por medio del sufrimiento de Cristo en la cruz. Pero, ¿qué ocurre respecto al Karma? ¿No tenemos que pagar por nuestros ‘pecados’? En el Buddhismo Esotérico y en la Teosofía se hace claro que no podemos escapar a los resultados kármicos de nuestras acciones, nuestros pensamientos y nuestras emociones. Ciertamente en La Voz del Silencio, a esto se le da una interpretación demasiado humana, cuando se dice que resulta en sufrimiento para el Bodhisattva debido a su incapacidad de eliminar el karma de otro: “Ese Sendero Secreto (es decir, el sendero del Bodhisattva) conduce al Arhan a un sufrimiento mental indecible; dolor por los muertos vivientes, y una compasión inevitable por los hombres de sufrimiento kármico, el fruto de Karma, que los Sabios no se atreven a apaciguar” (LVS, v.184). Hablar del Bodhisattva de este modo me parece que proviene de una actitud demasiado humana, y me hace acordar a lo que llaman ‘artificio poético’ en la literatura inglesa, cuando las emociones humanas se atribuyen a la naturaleza.  Pero en este caso ¡las emociones y debilidades humanas se atribuyen a quienes han pasado más allá de la humanidad!

   Volviendo al Bodhisattva: Como señala el Lama Govinda: “Quien se esfuerza por su propia salvación, o meramente lo hace para liberarse del sufrimiento del modo más rápido posible, sin consideración por sus semejantes, se ha privado a sí mismo de los medios más esenciales para la realización de su meta.” (Fundamentos del Misticismo Tibetano, Lama Govinda, p. 279).

   ¿Cuál podría ser nuestra actitud por el Bodhisattva? Al final de A los Pies del Maestro, las cualidades para el Sendero de la Santidad son Voluntad, Sabiduría y Amor. En consecuencia, podríamos decir que son posibles los siguientes enfoques o actitudes hacia el Bodhisattva:

  1. La Actitud de Voluntad: el enfoque trascendental y ético, esforzándose por imitar el ideal y guiar la vida.
  2. La Actitud de la Sabiduría: El enfoque de Inteligencia, esforzándose por comprender y seguir el ideal.
  3. La Actitud del Amor: El enfoque Devocional: adoración de ese gran Ser.

   En La Voz del Silencio no se menciona ‘el Bodhisattva’ sino ‘el Ser Liberado’. Podemos decir que hay diferentes designaciones para quien ha alcanzado la meta de la evolución humana: Nuevamente en relación a la Voluntad y la acción, uno habla del Ser Liberado que ha conquistado y es omnipotente; en relación con la Sabiduría, uno habla del Ser Iluminado que es omnisciente; y en relación con el Amor, uno habla de quien ha alcanzado la Unidad, que sabe que él es uno con todo, que en este sentido es omnipresente.

   ‘Habiendo conquistado’ se refiere por supuesto a la conquista del yo, el aspecto de la voluntad y la acción consecuente, la culminación del Karma Yoga y Râja Yoga. Que es iluminado significa que es perfecto en Sabiduría, ese conocimiento por el que todo es conocido, y sería la culminación del sendero del Jñâna Yoga. Habiendo alcanzado la unidad, siendo perfecto en amor, sería la culminación del sendero del Bhakti Yoga. Los diferentes yogas a su vez culminan y se juntan en Râja Yoga.

   Pero pienso que esto no significa que hay diferentes tipos de seres iluminados, sino que todos los seres verdaderamente iluminados comparten los mismos atributos, y están en el mismo estado de iluminación, de iluminación y de unidad con todo.

   Estos atributos comunes de Liberación, Iluminación y Unidad están bellamente expresados en La Voz del Silencio, del modo siguiente:

   La Liberación (Voluntad) se expresa del modo siguiente: “¿No has vencido al Rey de los Mâras en Tsi, el pórtico de la asamblea, la Verdad segunda?”(LVS, v.95), la segunda verdad es la causa del sufrimiento: y “¿No has exterminado el pecado en la tercera puerta, y adquirido la Verdad Tercera?” (LVS, v.96) la tercera verdad es eliminar la causa del sufrimiento.

   La Iluminación(Sabiduría) se expresa del modo siguiente: “¿No has entrado en el Tau, el ‘Sendero’ que conduce al conocimiento, la Verdad cuarta?” (LVS v.97), la cuarta Verdad es el Noble Óctuple Sendero, y luego: “Y ahora reposa bajo el árbol Bodhi, que es la perfección de todo conocimiento, porque sábelo, tú eres Maestro de Samâdhi, el estado de visión perfecta”, (LVS, v.98) es la Sabiduría.

   La Unidad (Amor) se expresa del modo siguiente: “¡Mira! Tú has llegado a ser la Luz, te has convertido en el Sonido, tú eres tu Maestro y tu Dios. Tú eres Tú mismo, el objeto de tus investigaciones, la incesante VOZ que resuena a través de las eternidades, libre de cambio, exenta de pecado, los siete sonidos en uno solo, la VOZ DEL SILENCIO, Om Tat Sat” (LVS, v.99-100).

   El segundo fragmento de La Voz del Silencio se titula Los dos Senderos. Comienza solicitando instrucción: “Oh Maestro de Compasión, indica el camino a los demás hombres.” (LVS, v.101). “¿No revelarás tú, Maestro de tu propia clemencia, la Doctrina del Corazón? ¿Rehusarás guiar a tus siervos al Sendero de Liberación?” (LVS, v.102). La respuesta tiene tres partes: enseñanzas éticas, la enseñanza de los dos senderos, y paradojas. No consideraremos todo esto, pero nos referiremos a las enseñanzas éticas.

   El lado negativo de la ética, es decir, liberarse de los vicios, practicar ascetismo, y de allí en adelante disfrutar la propia salvación, no es suficiente: “No imagines que con quebrantar tus huesos y lacerar tus carnes te unes a tu ‘Yo silencioso’. No pienses que una vez vencidos los pecados de tu forma grosera… quedan cumplidos tus deberes para con la Naturaleza y el hombre.” (LVS, v.133). Debemos ayudar a otros, como el Señor Buddha lo hizo, que  “abandonó inmediatamente el dulce pero egoísta reposo de la selva tranquila… (y) pasó a ser Maestro de la humanidad” (LVS, v.134).

   Nos recuerda, si estamos familiarizados con ellas, la última de las pinturas de arrear en la tradición del Budismo Zen. En la primera de estas pinturas el arriero ha perdido a su buey. Lo busca por todas partes, y en la pintura siguiente encuentra primero las huellas de sus patas, luego atisba al buey, lo captura, lo monta y lo doma. Lo interpreto como que el buey representa nuestra mente, que puede quedar completamente fuera de control. Entonces debemos controlarlo y domarlo. Luego, en la pintura siguiente, el arriero se aleja montando a su buey, tocando la flauta. Existe armonía entre ellos. En la pintura siguiente, el arriero y el buey desaparecieron de la vista. Han entrado a la Unidad. Pero en algunas versiones, hay otra pintura en la que el arriero regresa y va al mercado, donde enseña a pescadores y prostitutas el camino hacia la iluminación y la unión.

   Esto corresponde al rol del Nirmânakâya, negándose a cruzar a la otra orilla: “El tomar para sí la humilde vestidura del Nirmanakâya, es renunciar a la eterna felicidad de uno mismo, para contribuir a la salvación del hombre. El obtener la bienaventuranza del Nirvâna y renunciar luego a ella, es el paso final, supremo, el más alto en el Sendero de la Renunciación.” (LVS, v.145). Este no es un sendero fácil. No es un sendero de liberación para uno mismo, sino un sendero de renunciación, un sendero de sufrimiento desde nuestro punto de vista, porque éste comparte el dolor de la humanidad. Conducirá a la dicha Paranirvânica, pero sólo después de “kalpa-s sin número”(LVS, v.187), es decir edades incalculables.

   El Tercer Fragmento de La Voz del Silencio se titula Los Siete Portales. No los consideraremos ahora, pero nuevamente reflexionaremos sobre la elección entre lo que se considera Liberación y Renunciación, aunque no son opuestas, pero se podrían ver como los dos lados de una moneda. Si uno está liberado, también está iluminado, y renunciando al yo, somos concientes de nuestra unidad con toda la vida y no podemos permanecer separados de ninguna criatura viviente.

   Respecto al Bodhisattva, existen muchas y muy bellas metáforas que describen el estado y el dharma del Bodhisattva con las siguientes ilustraciones: agua, luz, nieve y una piedra en una pared:

   Agua: “¿Pretenderás acaso poner un dique a las aguas nacidas en el Sumeru? ¿Torcerás la corriente en tu propio beneficio, o la harás retroceder a su fuente primitiva, a lo largo de las sumidades de los ciclos?” (LVS, v.286). “Si deseas tú que el raudal del penosamente ganado conocimiento, de la Sabiduría nacida del cielo, sea de agua dulces y corrientes, no has de permitir que se convierta en cenagosa charca.” (LVS, v.287). O ¿podríamos decir en un pantano? En otras palabras, debemos usar lo que hemos aprendido para beneficio de los demás. Debemos dejarlo fluir y no apegarnos a ello, no ocultarlo. “Sabe que la corriente del conocimiento sobrehumano y de la sabiduría Dévica que has adquirido, debe, desde ti mismo, canal de Âlaya (Âtmâ), ser vertida en otro cauce.” (LVS, v.289)… y no en el cauce de nuestro propio beneficio. “Sábelo, Narjol, tú del Sendero secreto (ese es el sendero del Bodhisattva) sus frescas y puras aguas tienen que servir para endulzar las olas amargas del Océano, aquel inmenso mar de dolores formado de lágrimas humanas” (LVS, v.290).

   Luz: “Sabe que si quieres llegar a ser cooperador de Amitâbha, la ‘Luz sin fin’, debes a manera de los Bodhisattvas gemelos, difundir la luz adquirida sobre toda la extensión de los tres mundos.” (LVS, v.288). En otras palabras, no guardes nada para ti mismo. “¡Ah! Una vez que hayas venido a ser como la estrella fija en los más altos cielos, desde las profundidades del espacio, aquel astro celeste y refulgente ha de brillar para todos, menos para ti mismo: da luz a todos, pero no la tomes de nadie.” (LVS, v.291)

   Nieve: “¡Ah!  En cuanto llegues a ser como la pura nieve de los valles de las montañas, fría e insensible con relación al tacto, cálida y protectora para la semilla que duerme profundamente bajo su seno…, ésta es aquella nieve que ha de recibir la helada mordicante, las rachas del norte, protegiendo así de sus afilados y crueles dientes la tierra que guarda la esperada cosecha, la cosecha que alimentará al hambriento.” (LVS, v.292). No debemos confundirnos con la referencia a la nieve ‘fría e insensible’. Es sólo aparentemente insensible porque el amor al que se refiere es impersonal y por lo tanto también inmutable, e inagotable.

   La Pared: “Condenado por ti mismo a vivir durante los venideros Kalpa-s, inadvertido para el hombre y sin que te lo agradezcan; incrustado a guisa de piedra entre las otras innumerables piedras que forman el “Muro protector”, tal es tu porvenir si pasas por la séptima puerta. Construido por las manos de numerosos Maestros de Compasión, levantado con sus tormentos, cimentado con su sangre, protege a la humanidad desde que el hombre es hombre, escudándolo contra nuevas miserias y sufrimientos mucho mayores.” (LVS, v.293). Considero que esta metáfora de la pared protectora es particularmente relevante hoy. El estado del mundo como resultado del tonto atropello de la Naturaleza, el egoísmo y deshonestidad de políticos y otros, es lo suficientemente malo, pero es asombroso que no hayan habido más catástrofes, y que las cosas no estén aún peor de lo que están. Tal vez es gracias a la ‘pared protectora’. Pero esto se logra en total anonimato, como las pinturas de los grandes artistas antes que el arte se volviera comercial, y cuando los artistas ni siquiera firmaban sus trabajos. Este anonimato se expresa del modo siguiente: “Con todo, el hombre no lo ve, ni lo percibirá, ni querrá escuchar la palabra de la Sabiduría… porque no lo conoce.”(LVS, v.294).

   En nuestra etapa evolutiva, dependiendo cómo consideramos nuestro bienestar material, con miedo a los cambios que los desastres puedan traer, ¿podemos imaginar aceptar voluntariamente lo que nos parece ser sufrimiento? Pero podemos consolarnos con lo siguiente:

 

Empero, si la Doctrina del Corazón (es decir, el camino de la renunciación, el camino del Bodhisattva) es de un vuelo excesivamente elevado para ti; si has menester de auxilio para ti mismo y temes ofrecérselo a los demás, entonces, ¡oh tú! de corazón tímido, sábelo con tiempo, conténtate con la Doctrina del Ojo de la Ley. Espera, no obstante. Porque si el Sendero secreto es inaccesible para ti en este día, estará a tu alcance mañana. Recuerda que ningún esfuerzo, ni aún el más insignificante, así en buena como en mala dirección, puede desvanecerse del mundo de las causas…. No nacerán rosas del pimentero, ni la argentina estrella del perfumado jazmín se convertirá en una espina o un cardo. (LVS, v.147). Puedes tú crear en este día, las eventualidades para tu mañana. (LVS, v.148).

 

 

 

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