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Vol. 131 - Número 8 - Mayo 2010 (en Castellano) |
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La base teosófica del Servicio
M. KANNAN
El Sr. M. Kannan vive en Adyar y trabaja en la TPH.
En el Bhagavadgitâ, el Señor Krshna dice “Habiendo impregnado todo este universo con un fragmento de mí mismo, permanezco.”[1] En otra parte del mismo canto dice: “El yo, armonizado por el yoga, ve el Yo que mora en todos los seres, todos los seres en el Yo, en todas partes ve lo mismo.”[2] El Isâvâsya Upanishad afirma que el Yo es absoluto, el yo es su manifestación, y el Yo continúa en su estado absoluto incluso después de manifestarse a sí mismo en el yo. Estas verdades están relacionadas con la idea de la Fraternidad Universal que está implícita en el primer Objetivo de la Sociedad Teosófica. La ciencia, de vez en cuando, ha explicado muchas de las leyes de la naturaleza. Sin embargo, un gran número de éstas todavía permanecen sin haber sido investigadas ni comprendidas. Es asunto de los teósofos mantenerse al corriente respecto a los científicos que encuentran evidencia que corrobora las aún inexplicadas leyes de la naturaleza. Patañjali en sus Yoga-sutra-s se refiere a ciertos poderes psíquicos llamados siddhi-s, y a los métodos para adquirirlos. También habla de adquirir estos poderes por la intuición. Cuando una persona alcanza ese estado, puede percibir la verdad directamente sin la ayuda de ningún instrumento. Estas ideas se incorporan en el tercer Objetivo de la Sociedad Teosófica. El término ‘Teosofía’ tiene su raíz en el griego, y significa Sabiduría Divina, significando la Sabiduría poseída por los seres Divinos, y se remonta al siglo tres a.C.[3] El término ‘teosófico’ ganó preponderancia a partir del nombre de la Sociedad Teosófica, desde la fundación de la ST en 1875. El significado general que se buscó de esta palabra se puede ver si miramos a los tres Objetivos de la ST:[4]
Es necesario que no sólo dupliquemos el trabajo de otros sino que permanezcamos en una posición de pensamiento de avanzada, y que seamos pro-activos en nuestro enfoque. Esto es un desafío constante y debe ser la cualidad de nuestro trabajo, ya lo llamemos servicio, deber o sacrificio. Los tres términos ‘Servicio’, ‘Sacrificio’ y ‘Deber’ transmiten el mismo significado. Se superponen en sus implicancias y principios subyacentes. El servicio incluye sacrificio o el abandono de lo que ya poseemos, y no de lo que vamos a obtener. Un ejemplo: Un grupo de voluntarios se acercó a un terrateniente pidiéndole una donación de fondos para la construcción de un edificio escolar. El acaudalado individuo dijo: “Por favor, vengan el 14 de diciembre y donaré una suma de 100.000 rupias.” Los voluntarios pensaron que era un día auspicioso para él para hacer caridad, y le preguntaron por curiosidad del porqué del 14 de diciembre. El hombre respondió: “Compré un billete de lotería que me dará 500.000 rupias, y el resultado se conocerá el 4 de diciembre, y yo tendré el dinero a la semana siguiente de conocer los resultados. De modo que podré hacer la donación el 14 de diciembre.” En el Râmâyâna hay una escena en la que el Rey Dasaratha anuncia la coronación del Príncipe Râma. Kaikeyi cambia la situación por consejo de su mucama Mantara. Bharata va a ser coronado como el sucesor al trono y Râma va a pasar catorce años en el bosque y regresará a su hogar al concluir este lapso. En este punto Râma alegremente acepta la orden y parte hacia el bosque seguido de Lakshmana y de Sitâ. Al regresar a Ayodhyâ, Bharata no acepta la corona que está a punto de ser colocada sobre su cabeza, y va a buscar a Râma con la intención de traerlo de regreso a Ayodhyâ para que se haga cargo del reino. Aquí vemos que Bharata está sacrificando el reino que ya es suyo, y Râma renuncia a un derecho futuro del reino. Las escrituras indias hablan de varios servicios, como formando parte de la rutina diaria del hombre. De éstos, servicio hacia los reinos animal y vegetal, o ‘Bhuta Yajña’, y servicio a la humanidad, o ‘Manushya Yajña’, son los más importantes. El deber debe ser considerado como una obligación impuesta sobre nosotros por nuestras acciones kármicas. Habiendo sido puestos en el nivel más elevado de la jerarquía evolutiva, tenemos un deber hacia nuestros hermanos menores, que fueron puestos por el Todopoderoso en nuestras manos, a nuestro cuidado. El hombre fue creado con lo que se llama intelecto, que está ausente en los reinos animal, y en los inferiores. Él es capaz de discernir entre lo recto y lo incorrecto. Puede usar su intelecto y superar los deseos. Pero en la mayoría de los casos no lo usa de modo lógico y completo. Su intelecto le dice que actúe de una manera, pero sus deseos le ordenan actuar de modo totalmente opuesto. Al final, la fuerza del deseo gana y falla en usar su intelecto adecuada y totalmente. Annie Besant dice que estamos aquí para ayudarnos los unos a los otros, para amarnos y enaltecernos mutuamente.[5] Podemos inferir que su consejo es ayudar a nivel físico, amar a nivel emocional y enaltecernos en el nivel espiritual. El Hno. C. Jinarâjadâsa dice que el servicio no sólo es el modo de ayudar a otro, sino que es especialmente una forma de ayudarnos a nosotros mismos. Cada estudiante teosófico jamás debe olvidar que el bienestar de sus semejantes, entre quienes su karma lo ha colocado, es más importante que su propia salvación personal. El peligro para su salvación surge de su egoísmo y auto-centrismo.[6] El Hno. N. Sri Ram dice que el espíritu en el que se hace el trabajo, es más importante que la técnica que usemos. La actitud mental que traemos al trabajo y nuestros motivos al desempeñarlos, son más importantes que el talento de cualquier clase. En el grado en que el trabajador se borre a sí mismo, la verdad que está en él, se manifestará.[7] El servicio incluye el deber sin apego. Cuando la ilusión de posesión o apego entra en juego, perturba nuestro juicio de lo que es correcto, y de lo que no lo es. Podemos comprender esto con ejemplos: Un hombre sale a caminar una tarde de invierno. Al salir de la casa su esposa nota que se lleva un chal abrigado para protegerse del frío. Al regresar de la caminata, el chal no lo lleva puesto. Su esposa inmediatamente le pregunta qué hizo con él. Él responde: “Cuando caminaba por la calle vi un hombre sentado en la vereda, temblando de frío. No tenía ropas, y también se lo veía afiebrado y tosiendo dolorosamente. Me sentí tan conmovido que me saqué el chal, lo doblé y lo puse en mi bolso. Aquí está”, y ¡le da el bolso a ella! Su apego al chal le impidió hacer lo correcto. En el Mahâbhârata, Arjuna, en varias ocasiones, depone sus armas y se rehúsa a luchar. La ilusión o mâyâ de sus apegos se interpone a su deber como soldado. En contraste encontramos que Karma continúa la lucha incluso después que aprendió de Krshna que Kunti es su madre y los Pândava-s son sus hermanos. John Algeo deduce una diferencia entre los grandes principios de la Teosofía y sus aplicaciones particulares. Él advierte del peligro de enfocarse exclusivamente en la mecánica de la Teosofía y nos aconseja mantener siempre en mente sus grandes principios. Continúa diciendo que hay otros aspectos de la Teosofía, en particular, interiorizarse de sus grandes principios por la meditación y exteriorizarlos en la práctica. Su énfasis no es sólo conocer o comprender, sino hacer y vivir.[8] Finalmente un consejo del Hno. G. S. Arundale: “No busques los frutos de tu servicio, ni te sientas desdichado cuando no llegan palabras de gratitud de quien has ayudado. Es al alma a quien sirves, no al cuerpo, y tú siempre puedes ver la gratitud del alma, aunque los labios permanezcan en silencio.”[9] Hagamos un esfuerzo sincero para traer el espíritu correcto al trabajo; si alguien no lo puede hacer, será mejor que deje a la Teosofía sola.
Referencias [1] BG, 10-42. [2] BG, 6-29. [3] Blavatsky, H. P., La Clave de la Teosofía, p.1. [4] The Theosophist, Feb. 1950, p.327. [5] Las Leyes de la Vida Superior, 2006, p.43. [6] The Theosophist, Feb. 1950, p.345. [7] Desde la Atalaya, Adyar, 1966, p.508-9 [8] Living Theosophy, Adyar Pamphlets, New Series Nº 1, 1998. [9] The Theosophist, Nov. 1912, p.200.
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