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Vol. 130 - Número 1 - Octubre 2008 (en Castellano) |
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Guru Granth Sâhib
JOGINDER KAUR SEHMI
La Sra. Joginder Kaur Sehmi vive en Nairobi y se inspira en la Teosofía. Dio esta charla en la Serie de Libros Sagrados de la Humanidad en la Rama Nairobi.
Las Escrituras Sikh (comúnmente llamadas las Granth Sâhib) comprenden una enorme colección de himnos religiosos escritos en varias lenguas y dialectos indios. Los devotos y seguidores de Granth Sâhib la reverencian como el espíritu vivo de los diez Gurús, que eran diez en cuerpo pero uno en espíritu. Guru Nanak, el fundador del Sikhismo, nació en el Punjab. Fue un alma inspirada por Dios y un gran maestro. Desde su niñez tuvo una naturaleza contemplativa y solitaria y le gustaban los juegos religiosos. Adquirió una profunda comprensión de los diferentes sistemas de la filosofía india al permanecer en compañía de ascetas errantes. Su iluminación espiritual se produjo por largos periodos de meditación. La fama de Guru Nanak se difundió por todos los lugares a los que fue. Brâhmines, Yoguis, Musulmanes y Sufíes lo veneraron y aceptaron las grandes verdades enunciadas por él. Dos compañeros lo acompañaron en la mayoría de sus viajes, uno era un musulmán y el otro un hindú. Ellos cantaban los himnos de la devoción divina que Guru Nanak componía, y todos sus seguidores recitaban y cantaban estas composiciones e himnos. Todas estas composiciones y escritos sagrados se preservaron en papeles sueltos, cosidos posteriormente. Se encontraban en diferentes lugares entre devotos o familiares, esparcidos por toda India. Guru Arjan Dev, uno de los sucesores de Guru Nanak, mandó mensajes por todo el país, pidiéndole a quien tuviera escritos sagrados que los enviara o los llevara a Amritsar, y a quienes habían memorizado los himnos que viajaran a Amritsar. Se consiguió el papel de la mejor cualidad disponible en ese entonces para las preparaciones del Granth, y se eligió un copista que tenía muy buena letra para transcribir las escrituras en orden cronológico. Guru Arjan también incluyó los himnos sagrados y composiciones de santos hindúes y musulmanes sufíes que no eran sikhs, pero cuyas enseñanzas se ajustaban a la filosofía de los Gurús Sikh, cuyo objetivo era elevar a quienes eran explotados y a los oprimidos, y estimular la creencia en un Dios. Los temas de estos escritos que no pertenecían a los Sikhs, pero incluidos en el Granth expresan una visión del infinito, percepciones morales, y devoción a la energía universal creativa. La primera copia de este Libro Sagrado todavía se preserva en el Templo Dorado en Amritsar. Este volumen llamado el Âdi Granth se preparó en Râmsar en el año 1640 aC. Aquí entonces hay democracia en la religión, en su mejor expresión. Los Gurús nunca criticaron el modo de adoración de los musulmanes o de Râma y Krshna, aunque ellos mismos se opusieron a la creencia en la encarnación de Dios y de la adoración de ídolos. La fe Sikh es estrictamente monoteísta. No existe la mitología ni la angelología. No se adoran deidades o personas divinas, excepto Dios el supremo. Para Dios, el Ser Supremo, el nombre sagrado en el credo Sikh es Ek Omkâr. Omkâr es la sílaba sagrada Om, y significa la unidad e indivisibilidad del Supremo, y el numeral 1 (Ek) enfatiza esto. La fe Sikh básica está enraizada en el ser supremo uno e indivisible. Ek Omkâr es la primera frase del credo Sikh, conocida como Mool Mantra (Mantra Raíz). Es seguida por Satnâm: la realidad eterna, Kartâ Purukh: el espíritu cósmico, Creativo, Nirbhay: sin temor, Nirvair: sin hostilidad o rencor, Akâl Murat: naturaleza atemporal, Ajooni: nonato, Saibhang: auto-existente, Gur-Parsâd: realizado por la gracia divina. Para alcanzar la iluminación, se debe ganar la gracia por una devoción sincera y amorosa sin la cual todos los esfuerzos de la oración fallarán. Las enseñanzas de los Gurús están impregnadas de una visión no-dualista, cuyo logro es el objetivo más elevado de la vida religiosa. Para los Gurús el mundo es real, y la tierra es el escenario para la práctica de lo correcto. El materialista no es quien considera al mundo como real, sino quien se apega y se siente atraído por él. Con la iluminación o el despertar del alma, todos los valores del mundo se vuelven irreales. Cuando ocurre este despertar, la recepción de la gracia, el Cuenco del Loto invertido de la mente se dirige hacia Dios. Se libera del ciclo de la vida y de la muerte. La paz y dicha de este estado es el tema de los numerosos pasajes en el Granth. El Sikhismo rechazó la división de la humanidad en castas y los Gurús enfatizaron la igualdad de hombres y mujeres. Guru Nânak dijo: “¿Por qué ha de ser ella criticada, que da nacimiento a reyes y santos?”. Un Sikh debe dedicar su vida a Dios y permanecer alejado de los cinco vicios: lujuria, ira, avaricia, amor mundano y orgullo, y establecer un ejemplo de coraje. El necesitado y el solitario deben ser ayudados. El diez por ciento de nuestras ganancias debe darse a los templos, o para las oraciones o a los necesitados, como caridad. El modo de vida Sikh es simple y práctico. El primer paso es auto-análisis e introspección, seguido de purificación de cuerpo y mente. Se deben practicar las virtudes, especialmente humildad, caridad, amor, verdad y contento. El ego, el orgullo, la avaricia, el amor al dinero, son la causa raíz de toda forma de ira, celos y odio, que crean conflictos. El servicio a Dios y todo lo creado por él, elimina el ego. La rutina diaria de un Sikh es recitar el nombre de Dios, vida honesta, y compartir los alimentos. El Sikh debería amar a todos sin discriminar, y perdonar a todos los que molestan y odian.
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