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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 129 - Número 9 - Junio 2008 (en Castellano)

 
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La Mesa Redonda

 

Mary Anderson

 

(La Srta. Mary Anderson es Secretaria internacional de la S.T. y a menudo da conferencias en varios idiomas.)

 

 

   La Mesa Redonda fue la mesa alrededor de la cual se dice que los Caballeros del Rey Arturo se sentaban.

   En la Europa Medieval, un caballero era un guerrero, un soldado, un kshattriya.  El verdadero Caballero tenía un código de conducta: sostener la justicia, defender al débil, derrotar a los opresores, combatir lo injusto, y lo perverso.  Pero esto puede tener un significado más profundo, que podría recordarnos el caso de Arjuna en el Bhagavadgitâ.  Arjuna también tuvo que luchar a fin de derrotar un opresor y para restaurar la justicia. Pero un significado más profundo del deber de Arjuna era luchar no sólo con los enemigos que estaban equivocados, sino superar sus propia debilidades, sus enemigos internos.  Del mismo modo, la Jihâd en el Islamismo, no significa realmente luchar contra los de otra fe, sino contra las propias debilidades, nuestro propio egoísmo y crueldad.  Existe un ejemplo de esto en el relato de uno de los caballeros del Rey Arturo.  Se dice que Sir Galahad peleó una vez contra dos caballeros terribles, uno rojo y otro negro, y que esto significa que peleó contra la crueldad (el caballero rojo) y el odio (el caballero negro), siendo éstas tal vez tendencias en él mismo.

   A fin de aprender a luchar y a probar su temple, los caballeros participaban en peleas simuladas o justas, también en los así llamados torneos, tratando de derribar al otro de su caballo. Estas eran algunas de las obligaciones de los caballeros del Rey Arturo.  Otra obligación o dharma del caballero era buscar el Santo Grial, tal vez simbolizando la divinidad.  Volveremos a este tema.

   La mesa a la que los caballeros del Rey Arturo se sentaban era redonda porque a todos los Caballeros se los consideraba iguales; ninguno era más importante que los demás.  Normalmente, la persona más importante se sienta a la cabeza de la mesa y la menos importante, al final. Pero una Mesa Redonda no tiene ningún asiento a su alrededor que sea superior o inferior a los demás, de modo que todos los caballeros se sentaban a la misma distancia del centro de la mesa, lo que significa que ninguno era más importante que el otro.  Como somos ahora, y como nos conocemos a nosotros mismos, y unos a otros, sabemos que no somos todos iguales, igual de buenos, justos, amables y sabios, porque todavía tenemos mucho que aprender de la vida.  Pero en lo profundo de nuestro ser somos igualmente buenos, justos, amables y sabios, aunque no podemos expresarlo en nuestros pensamientos y en nuestras vidas.  Todavía estamos en una búsqueda, tal vez buscando el Santo Grial, nuestra verdadera y divina naturaleza. Algunas personas pueden ser más sabias o más bondadosas que otras, pero ninguno es, en última instancia, más importante que otro.  Todos compartimos la misma humanidad.

   Un Mesa Redonda es circular.  Si un círculo se reduce en tamaño, concluye en un punto, que es símbolo de unidad.  O si el punto o el círculo se extienden, resulta en un círculo mayor o una esfera, donde todos los puntos en la superficie están a la misma distancia del centro, el Uno.  Si el círculo se extiende infinitamente, puede abarcar el infinito, todo lo que existe.  De modo que todo, una esfera infinita, refleja la unidad: un solo punto.  Así, la Mesa Redonda también es un símbolo de la unidad, la igualdad, la fraternidad y lo fraterno, que debería existir en la Sociedad Teosófica.

   El Rey Arturo realmente vivió en el siglo quinto d.C.  Se sabe poco sobre él.  Era rey de sólo una parte de lo que se conoce actualmente como Inglaterra o a veces Gran Bretaña.  Pero unió a su gente contra los invasores: los Sajones, los Galeses, los Irlandeses.  Su reinado, por lo menos a veces, vivió una época de paz y prosperidad.  Pero, aunque se sabe poco históricamente sobre él, aparecieron muchas leyendas sobre él y sus caballeros.  En ocasiones estas leyendas eran contradictorias.

 

   ¿Cómo comenzó la vida del Rey Arturo?  Su padre fue Utha Pendragon, un rey bueno y justo, querido por su gente, porque conocieron la paz y la prosperidad durante su reinado.  Tuvo un consejero: Merlín, un mago y sabio misterioso.  La reina murió joven y muchos años después el rey se casó nuevamente.  Su esposa, Igraine, le dio un hijo que luego se convertiría en el Rey Arturo.  Merlín profetizó que el Rey Utha Pendragon moriría pronto y que su pequeño hijo, la esperanza del reino, estaría en peligro.  Poderosos príncipes y reyes tratarían de matarlo y arrebatarle el reino.  Merlín ofreció llevar al bebé, Arturo, a algún lugar donde estuviera a salvo hasta que pudiera cuidarse a sí mismo. El Rey estuvo de acuerdo y Merlín llevó al pequeño Arturo, con padres adoptivos a un lugar secreto.  Podemos recordar la historia de Harry Potter, que un hombre sabio también se lo llevó, después que sus padres fueron asesinados. Se lo llevó a sus tíos por seguridad.  Los padres adoptivos de Harry Potter, eran crueles con él, sin embargo, los de Arturo eran nobles y buenos, según algunas tradiciones, su hermanastro estaba celoso de él.

   Lo que Merlín había profetizado, sucedió.  El Rey Utha Pendragon murió y sobrevino un caos: nobles rivales lucharon para ganar el poder, villas enteras fueron destruidas y mucha gente murió.  Después de dieciocho años de confusión, el Arzobispo de Canterbury, cabeza de la Iglesia en Inglaterra, le solicitó a Merlín elegir un rey con el que la gente pudiera vivir en paz.  Merlín contestó que pronto el país tendría un rey que sería más grande que Utha Pendragon.  Más aún, este rey era el hijo de Utha Pendragon. Todos pensaban que el niño había muerto.  El Arzobispo preguntó cómo reconocería la gente al niño que sería el rey legítimo. Frente a la catedral, Merlín colocó un bloque de mármol, en el que había una espada clavada, con la inscripción: “Quien pueda sacar la espada de esta piedra será el rey adecuado para Gran Bretaña.”

   Todos los nobles del reino fueron convocados para asistir a un torneo en Londres.  Muchos caballeros y nobles llegaron y montaron sus tiendas de campaña, algunas eran espléndidas, otras más modestas.  Entre ellas estaba un cierto Ector de Bonmaison, o Sir Egbert, que tenía dos hijos.  El mayor era hijo propio, Kay, quien ya era un caballero, y su hijo menor, adoptado, era Arturo, que era el escudero de Kay.

   Tres días antes de Navidad, se llevó a cabo el torneo, en el que los caballeros pelearon unos contra otros en justas, para probar quién era el más valiente, fuerte, y habilidoso.  Sir Kay también participó, y pudo derribar a varios caballeros de sus caballos, pero la hoja de su espada se partió del mango, y le pidió a su escudero, Arturo, que le trajera otra espada.  Arturo no pudo encontrar una espada en la tienda, pero vio la espada en la piedra frente a la catedral y fácilmente la sacó sin darse cuenta de lo que había hecho, y que esto significaba que él era el rey legítimo. Le trajo la espada a su hermano.  Sin embargo, su padre reconoció la espada.  Kay mintió y dijo que él la había sacado de la piedra.  Pero el padre de Kay sospechó de él y le pidió que la pusiera nuevamente en la piedra y la sacara.  Kay pensó que lo podría hacer muy fácilmente, pero fue imposible. Arturo solicitó que le permitieran probar.  Su padre preguntó qué derecho tenía para hacerlo y él contestó que él había sacado la espada de la piedra primero.  Fácilmente la colocó y la sacó nuevamente.

   Sorprendido Arturo, vio a su padrastro arrodillarse ante él y decir que él debía ser el hijo de Utha Pendragon, y que era el rey legítimo.  Arturo lloró y dijo que había perdido a su padre, porque Sir Egbert no era su padre verdadero. Se dice que exclamó: “Preferiría tenerlo como padre que ser un rey”.  Merlín apareció luego y confirmó que Arturo era el hijo de Utha Pendragon y el rey legítimo.

   El Arzobispo citó a todos los caballeros a la catedral la mañana de Navidad y les dijo que quien pudiera sacar la espada de la piedra sería coronado rey.  Muchos llegaron y lo intentaron, incluyendo a doce reyes.  Todos fallaron.  Luego, en presencia de todos, Arturo fácilmente sacó la espada de la piedra y fue reconocido como Honorable Rey.  La mayoría de los nobles le rindieron homenaje, pero algunos se negaron, incluyendo a sus dos hermanastros, hijos de Utha Pendragon por parte de su primera esposa, y partieron iracundos.  La coronación de Arturo se llevo a cabo en Easter.  Su primera tarea fue derrotar a los nobles que se habían sublevado contra él y que ahora amenazaban el reino.

  Arturo era un rey legítimo en su valentía y su dedicación, pero también en su modestia y misericordia.  Pero tenía debilidades humanas, tales como celos y la tendencia a escuchar consejos de gente equivocada, que se aprovecharon de sus debilidades y lo hicieron luchar contra sus mejores amigos. Esto, en parte, fue lo que condujo al fin de la Mesa Redonda.

   Después de la muerte de Arturo, se dijo que él sólo dormía y que algún día se levantaría para ayudar a su gente.  Existen leyendas similares sobre otros grandes soberanos, por ejemplo, el Emperador alemán Barbarossa. Esto puede referirse a alguna encarnación futura de grandes gobernantes.  Puede recordarnos de Avatâras tales como Sri Krshna que dijo que, siempre que prevaleciera lo incorrecto, encarnaría para ayudar al mundo.

   Se profetizó que, cuando el Santo Grial se encontrara, sería el fin de la Mesa Redonda: “Cuando se encuentre el Santo Grial, el fin de la Mesa Redonda estará cerca, pero su fama no se olvidará hasta el fin del mundo.”

   Se mencionó que otra de las obligaciones de los Caballeros de la Mesa Redonda era buscar el Santo Grial.  Se dice que el Santo Grial era un cáliz o vaso que se supone contuvo la sangre de Cristo cuando fue crucificado, y que tenía poder curativo espiritual. En un sentido más profundo, el Grial puede significar el recipiente que contiene lo Divino, la Vida Una, o el recipiente de Dios.

   Sólo tres caballeros fueron elegidos para buscar el Santo Grial. Eran caballeros que se habían probado a sí mismos, llevando a cabo las primeras obligaciones del caballero: defender al débil y luchar contra la injusticia y la crueldad.  Sólo ellos eran adecuados para buscar el Santo Grial.  Los tres caballeros comprometidos eran Sir Galahad, cuya obligación era encontrar el Santo Grial, y quien al encontrarlo, pasó a una vida más elevada; Sir Percival (también conocido en alemán como Parsifal), destinado a convertirse en el Rey Grial, el Guardián del Grial; y Sir Bors, quien iba a regresar al mundo a fin de difundir el mensaje del Santo Grial.

   Estos tres, sin buscar fama u honor personal, partieron, a veces juntos, a veces separados, a buscar el Santo Grial, sin saber si su búsqueda terminaría algún día, si encontrarían alguna vez el Grial, o dónde buscarlo.  Aunque a menudo se apartaron del sendero debido a sus debilidades, porque era difícil resistirse a ciertas tentaciones, finalmente tuvieron éxito.  Su actitud es clara por las citas siguientes:

 

Ellos no sabían si habían sido elegidos para hallar el Grial y no les preocupaba…  Les era suficiente saber que se les había asignado esa tarea.  No se preocupaban de cómo terminaría su búsqueda (El Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, traducido del alemán, p. 312).

 

(Sir Galahad dirigiéndose al Rey Arturo:) Mi Señor, vuestra corte es maravillosa, pero no puedo permanecer en ella.  Un caballo espera afuera por mí. No se dónde me llevará y no quiero saberlo.  Me espera una tarea y debo llevarla a cabo. No debo pensar en mis propios deseos. (idem., 289)

 

Él (Sir Galahad) ayudó a quienes estaban oprimidos y eran perseguidos, y siguió su camino antes que ellos pudieran agradecérselo. (idem. p. 300)

 

   El relato de Percival es muy interesante y tal vez pueda ser tratado en un artículo aparte (ver el artículo de “El Parsifal de Wagner” en esta publicación).  Cuando mataron a su padre, su madre, la Reina Herzeloide, cansada de tanta sangre, se dirigió a un lugar solitario en el bosque para criar a su hijo, que aún era un bebé, ignorando el mundo exterior, y especialmente toda la lucha y a los caballeros.  Pero Percival tenía sangre kshattriya en sus venas y finalmente encontró su camino hacia la corte del Rey Arturo y, habiendo probado su valor, fue nombrado caballero.  Sin embargo, aún era ignorante de muchas cosas y cometió muchos errores, perdiendo la primera oportunidad que se le dio para cumplir su dharma y ganarse el derecho de convertirse en el Guardián del Santo Grial, una oportunidad que se dio mucho más tarde, después de numerosas aventuras.

   Se pueden aprender muchas lecciones de los cuentos del Rey Arturo y sus caballeros.  Ninguno de nosotros es perfecto.  El Rey Arturo cometió errores, Percival cometió errores y perdió oportunidades.  Todos cometemos errores y perdemos oportunidades.  Pero es por estos errores que aprendemos.  También vemos de la saga de la mesa Redonda, cómo épocas de sufrimiento a veces se alternan con épocas de relativa paz y prosperidad.

   Las obligaciones de un caballero también tienen lecciones para nosotros: luchar contra la injusticia y la falta de compasión, también en nuestro propio corazón, y defender a quienes son más débiles y están oprimidos.  Sólo cuando aprendemos esas lecciones y vivimos para beneficiar a todos y a todo, podemos continuar la búsqueda del Santo Grial y encontrarlo, en nuestro propio corazón.

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