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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 129 - Número 9 - Junio 2008 (en Castellano)

 
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El Espíritu de la Sabiduría en tu corazón

 

Paul Zwollo

 

(El Sr. Paul Zwollo fue un miembro incondicional de la Sección Holandesa, tuvo varios cargos en Holanda y en Adyar.)

 

  

La Voz del Silencio diferencia entre ‘la Doctrina del Ojo’ y  ‘la Doctrina del Corazón’; la Doctrina o Dharma del Corazón es la encarnación de la Sabiduría Divina, lo Permanente y Eterno.  Un poco más adelante, se le pregunta al discípulo: “¿Cuál elegirás, oh tú de corazón intrépido?” Es evidente que el Maestro sugiere que el discípulo debe elegir la Doctrina del Corazón, el Sendero de la Liberación.

   La expresión “tú de corazón intrépido” implica que la decisión de hollar el sendero espiritual la toma el corazón.  No es un acto sólo del intelecto;  podría ser la intención de ambos, la cabeza y el corazón.  “La Escala de Oro” de la señora Blavatsky hace referencia a un “valeroso ánimo para soportar las injusticias personales”.  Tal valor se basa en la comprensión interna, en el discernimiento espiritual o viveka; en una disposición a sacrificar comodidades y satisfacciones personales por el bienestar de otros.  Este tipo de coraje es inherente al corazón.

   Cuando el discípulo pregunta qué debería hacer para alcanzar la Sabiduría y ganar la Perfección, la respuesta se da en La Voz del Silencio:

 

Se de corazón puro antes de comenzar el viaje.  Aprende a discernir lo real de lo falso, lo perecedero de lo eterno.  Aprende sobre todo a separar el aprendizaje de la Cabeza, de la Sabiduría del Alma.

 

   Aquí encontramos de modo breve las instrucciones necesarias para quienes son verdaderos y honestos buscadores de la Verdad y están dispuestos a abandonar toda aspiración mundana a fin de hollar el sendero espiritual.  A veces la gente tiende a preguntar demasiados detalles sobre cómo vivir y actuar para hollar el Sendero exitosamente, preguntas tales como qué comer, cómo respirar, cómo sentarse para meditar, y qué leer. Pero estas cosas se le dejan al aspirante mismo.  J. Krishnamurti nunca se refirió a estos puntos, porque nosotros mismos tenemos que descubrir las condiciones más prácticas y apropiadas.

   Como todos somos únicos, todos los Senderos que se huellen serán diferentes.  Existen tantos Senderos como personas en el mundo.  Pero las Reglas que deben observarse serán diferentes sólo en algunos detalles;  las reglas básicas serán las mismas. Se nos da gran libertad para que hagamos nuestras propias decisiones.  Pero una vez que se toma la decisión, necesitamos según el Maestro, “coraje, entereza, e inteligencia” a fin de alcanzar la meta.

   Leemos en Las Cartas de los Maestros: “El hombre es el único agente libre en la Naturaleza.” Esta es tal vez la razón por la que la libertad ha sido siempre de máxima importancia en la Sociedad Teosófica.  No debería ejercerse ninguna presión hacia miembro alguno.  Si llevamos un tipo de vida correcto, podemos seguir el deseo de nuestro corazón.

   En Saanen, Suiza, durante una serie de charlas dadas por Krishnamurti, él dijo: “El fuego de la Sabiduría quema toda la ignorancia.” La Sabiduría, la Sabiduría Divina, o Theo-Sophia, es como un Fuego, que destruye toda concepción falsa e idiosincrasia personal.  Limpia la mente de toda mezquindad y hace lugar para ideas que realmente importan.

   Es la ignorancia o avidyâ lo que yace en la base de las cinco aflicciones y miserias de la vida (klesha-s), mencionadas en los Yoga Sutras de Patañjali; el estudiante de Yoga debe eliminarlas una a una.

   “El corazón representa la Triada Superior, el hígado y el bazo representan el Cuaternario… El hombre psico-intelectual está completamente en la cabeza con sus siete puertas.  El hombre espiritual está en el corazón”, dice HPB en el tercer volumen de La Doctrina Secreta.  Y ella continúa:

 

Debido al extraordinario crecimiento del intelecto humano y al desarrollo en nuestra época del quinto principio, Manas, en el hombre,  su rápido progreso paralizó las percepciones espirituales.  Es a expensas de la sabiduría que generalmente el intelecto vive, y la humanidad no está lo suficientemente preparada en su condición actual para comprender el desagradable drama de la desobediencia humana a las leyes de la Naturaleza, y la consiguiente Caída como resultado.

 

Esta advertencia de HPB fue escrita hace muchos años, en una época en la que casi nadie había oído nada sobre contaminación del medioambiente.  El concepto de ‘desarrollo sustentable’ todavía no se conocía.  Pero los primeros indicios de los desastres que habrían de ocurrir en el siglo veinte ya eran conocidos para las personas que estaban realmente alertas en el siglo anterior.

   Al leer Las Cartas de los Mahatmas, tenemos la impresión que en la década que empezó en 1880, los Mahatmas estaban seriamente preocupados sobre ciertos avances.  ¿Previeron Ellos las catástrofes y las Grandes Guerras del siglo veinte?  Los Mahatmas hicieron sonar una nota de advertencia y le recordaron al Sr. Sinnett lo que había sucedido con el continente de la Atlántida mucho tiempo atrás, el continente sobre el que vivió la Cuarta Raza Raíz.  Aparentemente las voces de HPB y de los Maestros, eran como “la voz de alguien que llora en la selva”.

   ¡Quizás tocamos un punto importante cuando decimos “el fuego espiritual está en el corazón”!  Debido a este hecho plausible, todo ser humano puede evolucionar, desarrollarse, y llegar a la Auto-realización. Siendo en esencia Chispas Divinas, podemos por medio de esfuerzos auto-determinados transformarnos en una llama real,  “en una lengua de fuego viva”. Es la Naturaleza de Buddha que todos tenemos potencialmente, que se está realizando.  Por lo tanto el axioma oculto es: “Conviértete en lo que eres.”

   Al concluir una de sus charlas Krishnamurti usó la frase: “Cuando la casa está en llamas, tienes que actuar.” Él usó esta frase como una metáfora para atraer nuestra atención hacia los muchos problemas del mundo y la necesidad de actuar. Hizo un llamado a nuestra responsabilidad.  La Sra. Blavatsky dice que el sentimiento de responsabilidad, es el comienzo de la Sabiduría; una prueba de que el principio egoísta (ahamkâra) en el hombre, el que debido a nuestra ignorancia separa nuestro ‘yo’ del Yo Uno Universal, está comenzando a debilitarse.  La responsabilidad es el comienzo de la pérdida del sentido de separatividad, la cizaña gigante, que debe ser destruida, raíces y hojas. Dediquémonos de corazón a ello.  Permite que “el espíritu del fuego en tu corazón” se transforme en una gran llama, quemando toda ignorancia.

   En general, exotéricamente hablando, la leyenda de San Jorge y el dragón ha atraído a la gente.  El dragón es el símbolo del mal y de las pasiones humanas que deben ser conquistadas por las buenas influencias de nuestra naturaleza superior.  San Jorge es sereno, intrépido, resuelto. Es determinado, firme, seguro.  Derrota al dragón, símbolo del ‘cuerpo lunar’, como lo llamó la Sra. Blavatsky en La Voz del Silencio.  El dragón simboliza esos bajos instintos en el hombre, que en el curso de la evolución humana deben ser conquistados por el Yo Superior, del que San Jorge es el símbolo.

   Pero uno puede mirar las cosas desde una perspectiva diferente.  En vez de considerar al dragón como símbolo del mal, podemos mirarlo como símbolo de Sabiduría, igual que el Thoth-Hermes egipcio.  Los Hierofantes egipcios eran llamados ‘Hijos del Dragón’.  De modo que según la leyenda, San Jorge mata al dragón; el significado esotérico podría ser que él está dominando y asimilando la Sabiduría cuyo símbolo es el dragón.  Para lograr esta elevada hazaña de auto-sacrificio, necesitamos “el espíritu del fuego en nuestro corazón”.  Este significado esotérico de la leyenda de San Jorge matando al dragón podría ser la razón de por qué por muchos siglos esta leyenda ha fascinado e inspirado a generaciones de artistas.

 

 

                                 

En Egipto, la estrella del Dragón (en ese entonces la Estrella Polar del Norte), fue el origen de la conexión de casi todos los dioses con el Dragón.  Bel y el Dragón, Apolo y Pitón, Osiris y Tifón, Sigur y Fafnir, y finalmente San Jorge y el Dragón, son lo mismo… “Yo soy la Serpiente, soy un druida”, dijo el druida de las regiones Celto-británicas…  Como la serpiente se desprende de su vieja piel, sólo para reaparecer en una nueva, así sucede con el Ego inmortal que se desprende de una personalidad, sólo para asumir otra.

H. P. Blavatsky

 

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