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Vol. 129 - Número 7 - Abril 2008 (en Castellano) |
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Mayor que la suma de sus partes
Un teósofo
(Basado en una charla dada por un miembro de la Sección India en 1988.)
La Teosofía, como una visión de la realidad, es mayor que la suma de sus varias partes. ¿Qué significa esto? Supongan que tienen que ir a una reunión, van al auto, le dan al arranque, no ocurre nada. Esa pieza de tecnología está formada de cientos de piezas de metal, pistones, ruedas, cables, tuercas, etc. pero ustedes sentirán que es un montón de chatarra. Sin embargo, si le dan al arranque, la máquina comienza a funcionar, y salen hacia la reunión, entonces lo que tienen no es un montón de chatarra: es un sistema. ¿Por qué? Porque todas las partes no están sólo interconectadas, sino que ahora también están interactuando en una relación real, justificando así el propósito por el cual el automóvil se construyó. Para cualquiera que ha tenido este tipo de experiencia, es fácil ver la diferencia entre un “auto” y un “montón de chatarra”, o de comprender que un sistema es más que la suma de sus partes. Un sistema es un todo funcionando como tal, en virtud de la relación de sus partes. Además de la palabra “sistema”, las palabras claves para recordar son “totalidad” y “relación”, porque haremos uso de ellas reiteradamente, al igual que “interconexión” e “interacción”, porque ese es el tipo de mundo que se ha desarrollado en el siglo veinte. En el lenguaje común hablamos de sistema económico, sistema de estado, el legal, educacional, de seguridad social, y otros sistemas, como si todo fuera un “sistema”, y aún más, un sistema que a su vez es parte de un sistema íntegro aún mayor. ¿Han pensado de ustedes mismos como un sistema, más específicamente: de un sistema subordinado y de un sistema super-ordenado? Nuestro cuerpo físico es un sistema, es decir, funciona como un todo en virtud de todas las interconexiones e interacciones de sus infinitas partes. Pero además somos también un sistema super-ordenado, lo que significa que dentro de nuestro cuerpo existe un número de subsistemas, por ejemplo, el nervioso, el digestivo, el circulatorio, el respiratorio, y otros sistemas. Cada uno de estos tiene su propia autonomía relativa, funcionando bien en cualquier situación normal. Todos nos dan libertad para pensar sobre muchas cosas y satisfacernos con varias actividades, además de respirar, digerir, etc. Cada uno de nosotros, como sistema que dirige, está con el control de todos estos sistemas subordinados utilizándolos para nuestros propósitos. Sin embargo, desde otra perspectiva mayor, ustedes y yo, somos también sólo sistemas subordinados. Somos miembros de una comunidad super-ordenada llamada “estado”. El estado es parte de un sistema nacional estatal (como India); nuestra especie humana está subordinada a un ecosistema planetario; el planeta mismo es parte de nuestro Sistema Solar; el Sistema Solar está subordinado a nuestra galaxia; y nuestra galaxia –la Vía Láctea- es sólo un sistema subordinado infinitesimal dentro de lo que podría llamarse una meta-galaxia, o Sistema Universal. He dicho todo esto a fin de que pensemos respecto al universo como un sistema super-ordenado magnificente y poderoso, un universo que está elegantemente organizado, que es creativo, evolutivo, e inconcluso. Tomemos tres fósforos y coloquémoslos en una mesa, uno al lado del otro. Esto nos permite sumarlos, como lo haríamos en aritmética. Luego tomemos estos tres fósforos, y coloquémoslos de modo que sus puntas se toquen entre sí. Esto nos da una figura geométrica, un triángulo (un triángulo equilátero, porque los fósforos tienen la misma longitud). Cuando observamos estas dos disposiciones, la primera es un ejemplo de simple suma, y el resultado es un montón (y permanecerá así, ya sea que agreguemos o saquemos un fósforo del montón). Por otra parte, la segunda distribución es mucho más compleja. Es un triángulo cuyos ángulos interiores son iguales a dos ángulos rectos, que comprenden 180º (cada ángulo en un triángulo equilátero tiene 60º). Estos ángulos y grados sólo son posibles debido a la relación específica de los tres fósforos. En vez de ser un “montón” ahora constituyen un “sistema”. Como sistema, tienen propiedades que emergen más allá de las propiedades de los tres fósforos mismos cuando estaban apilados en un montón. Como lo demuestra la Teoría de Sistemas, estamos tratando aquí con un aspecto creativo poderoso del universo organizado. Cada sistema en ese universo, ya sea que comencemos con un átomo, una molécula o lo que sea, exhibe ciertas propiedades que son apropiadas a su nivel de organización. Cuando nos movemos de un sistema simple a uno complejo, emergen nuevas propiedades. Analicemos un ejemplo simple, y creo, iluminador. Tomen dos elementos, hidrógeno y oxígeno; cada uno tiene propiedades bien definidas en el estado atómico o gaseoso. El hidrógeno es muy inflamable y el oxígeno es un sustento de la combustión. Cuando se fusionan, forman H2O, una molécula de agua. En este nivel de organización (o sistema) más avanzado y complejo, la molécula de agua posee propiedades que no se encuentran en ninguno de sus padres atómicos. Este es un concepto básico en la Teoría de Sistemas Generales, el principio de propiedades emergentes. A medida que ascendemos en la escala de organización de la partícula subatómica, al átomo, a la molécula, a la célula, a formas multicelulares que se hallan en plantas y animales, a especies humanas y sus creaciones, particularmente familias, comunidades, naciones, o estructuras internacionales, encontramos que en cada nuevo nivel de organización, existe un sistema más complejo tanto en estructura como en comportamiento. Somos partes integrales de un proceso muy elegante y abierto de evolución creativa. Estamos en un universo que aparece infinitamente diverso, y sin embargo, los “muchos” son sólo aspectos del “uno”, como un roble gigante o un banyano, con sus cientos de ramas y sub-ramas y miles de hojas, y sin embargo todo emana de una semilla, y el todo está sustentado por la energía y la fuerza de vida de su único sistema de raíces. Y ahora una pregunta fundamental desafía nuestro proceso de pensamiento: ¿Cómo podemos llegar a un mejor entendimiento de este universo del cual cada uno de nosotros es un componente inseparable, y donde nos gustaría sentirnos un componente integrado? Volviendo a los ejemplos de H2O y del roble, podemos analizar el agua según sus componentes químicos y sus varias propiedades. ¿Sería esto comparable con el “enfoque de sumar” respecto a los tres fósforos, cuando los agregamos separadamente y llegamos a un simple total aritmético? O podemos mirar al agua sistemáticamente, considerando el resultado de la fusión de sus componentes y a su vez su interacción dentro de un medio físico mayor. Aquí estamos acercándonos a nuestro tema desde el punto de vista habitual de las “relaciones” entre los constituyentes de un sistema dado. Y esto es comparable a nuestro segundo enfoque, o el “constitutivo” de los tres fósforos cuando creamos una figura geométrica (el triángulo). Respecto al ejemplo del roble, el enfoque “aditivo” yo diría, cuenten el número específico de ramas, hojas etc., midan la longitud, la anchura y el peso del árbol, es decir, analicen el roble desde la perspectiva de sus partes, y luego intenten sintetizar o sumar esas partes como para llegar a un “todo” completo. Alternativamente, el enfoque constitutivo comienza con la totalidad o unidad del árbol considerado como un sistema, y luego procede a examinar y comprender la naturaleza de las relaciones de sus partes y la relación del árbol con su medioambiente. Aquí, entonces, tenemos dos tipos de enfoque: el modo de pensar aditivo y el constitutivo. Todavía debemos ver cuál es el enfoque correcto. En los últimos años, estudios del cerebro humano han demostrado que sus dos hemisferios conectados por el cuerpo calloso, se relacionan con diferentes formas de pensamiento. El hemisferio izquierdo nos provee de formas cognitivas secuenciales: de “a” a “b” a “c” a “d”; es lógico y analítico. Es decir, es por excelencia el enfoque que se conoce como pensamiento “proposicional”. Según lo que hemos estado considerando, el hemisferio izquierdo está programado para tratar formas “aditivas” de los procesos del pensamiento. Por el contrario, el hemisferio derecho, trata con lo que se llama formas “aposicionales” de los procesos del pensamiento, es decir, donde las cosas o los conceptos están ubicados en yuxtaposición o proximidad cierta, incluso como ocurre cuando hacemos el ejercicio de colocar los tres fósforos como para formar un triángulo. En otras palabras, el hemisferio derecho funciona principalmente en términos de formas de pensamiento “constitutivo”. Necesitamos ambos hemisferios, y ambas formas de conocimiento. El hemisferio izquierdo nos provee el medio para captar procesos lógicos, secuenciales y analíticos; el hemisferio derecho nos da la habilidad de ver “relaciones” y de dedicarnos a crear apariencias como realidades. Pero tradicionalmente el pensamiento occidental y la educación formal han enfatizado el hemisferio izquierdo y su modo de pensar, ignorando bastante la creatividad que se encuentra en el hemisferio derecho. El enfoque tradicional enfatiza el análisis y las “partes”; el enfoque aposicional ignorado en alto grado, enfatiza las “unidades” y las “relaciones”, que ayuda a explicar a su vez, por ejemplo, por qué artistas y poetas generalmente han sido menospreciados o ignorados en el sistema occidental de valores, que tradicionalmente coloca su énfasis en objetivar y cuantificar las “partes” físicas de la sociedad, y considera esto como un enfoque práctico hacia una buena vida en un mundo separatista. Este enfoque tradicional ha envuelto no sólo al occidente, sino que también ha ensombrecido el oriente. India está profundamente empeñada en imitar al occidente, debido a su manía por los así llamados modernización y progreso. Pero este enfoque tradicional debe cambiar, porque actualmente nos encontramos en una sociedad más compleja, interconectada e inter-actuante, de la historia. Todo parece estar relacionado con todo lo demás. Y por ello la necesidad crítica de ver más allá de los árboles a fin de obtener una imagen del bosque, para comprender la dinámica de las relaciones e interacciones mutuas. Lo que mantiene a la Naturaleza en un equilibrio total es una pregunta crítica cada vez más grande que no tiene respuesta, dadas las ramificaciones de la lluvia ácida, o el efecto “invernadero”, a medida que aumenta el dióxido de carbono en nuestra atmósfera planetaria. ¿Qué debemos hacer para mantener en orden y equilibrio nuestro sistema económico, dado el lamentable déficit, por ejemplo, de la situación de desempleo? Ahora debemos aprender -con seguridad estamos obligados a aprender- que ciertamente “el todo es mayor que la suma de sus partes”. A menudo hablamos de totalidad. La palabra `todo´ deriva del griego holos, refiriéndose a una comprensión de la realidad en términos de todos integrados, cuyas propiedades no pueden reducirse a las de las unidades más pequeñas que la componen. Al respecto pueden recordar el principio de propiedades emergentes, ilustrado con la formación de la molécula de H2O. Este principio provee una nueva visión de la realidad, que ha revolucionado nuestro pensamiento en el siglo veinte. Fritjof Capra expresa:
Se basa en la comprensión de la interrelación e interdependencia de todos los fenómenos, físicos, biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Trasciende límites comunes disciplinarios y conceptuales, y se buscará en organismos nuevos.
Esto, por supuesto, yace en el corazón del pensamiento de sistemas, que enfatiza principios básicos de organización, y ejemplos de los que, como ya hemos visto, se encuentran desde la organización de átomos y células hasta la estructura y comportamiento de sistemas solares, o mejor dicho de galaxias. Esta visión científica nos lleva a la esencia de la tesis del “Holismo”, un concepto que debería ser correctamente aplicado a una comprensión de nuestra Filosofía Perenne, particularmente, la Teosofía, conocida en el oriente como Brahmavidyâ y en el occidente como Teosofía, la Sabiduría Divina. ¿Cuáles son las proposiciones fundamentales que están en el corazón de la Teosofía? HPB las establece en el Proemio de La Doctrina Secreta: a) Existe “Un Principio Omnipresente, Eterno, Sin Límites e Inmutable sobre el cual toda especulación es imposible, porque trasciende el poder de la concepción humana, y sólo podría ser empequeñecido por cualquier expresión… Está fuera del alcance del pensamiento”. Esta “Una Realidad Absoluta… es la Raíz sin Raíz de todo cuanto fue, es o ha de ser”. (En otras palabras, existe una fuente única-holística para todo el universo, tanto para el manifestado como para el inmanifestado. Esto es así, según el Gitâ: “Lo manifestado es parte de mi”. Sri Ramakrishna dice “Dios es con forma, sin forma, todo lo trascendente”, es decir, la totalidad.) b) La Eternidad del Universo in toto como plano sin límites; periódicamente “escenario de Universos innumerables, manifestándose y desapareciendo… Esta es la absoluta universalidad de la ley de periodicidad, que la ciencia física ha observado. Una alternancia tal como Día y Noche, Vida y Muerte, Sueño y Vigilia, es un hecho tan común, que en ella vemos una de las leyes absolutamente fundamentales del Universo”. c) Existe una identidad fundamental de todas las Almas en el Alma Suprema Universal, siendo esta última un aspecto de la Raíz Desconocida. Y para todas las almas existe la peregrinación obligatoria a través del Ciclo de Encarnación (necesidad) conforme a la Ley Cíclica y Kármica En estas tres proposiciones fundamentales de la Teosofía, encontramos consagrado el concepto de lo UNO, el Todo, una totalidad cuya miríada de componentes están interconectados, es decir están continuamente progresando y evolucionando. ¿Cuál es entonces su importancia hoy? Estas proposiciones afirman inequívocamente que toda la vida es Una, y por lo tanto toda la humanidad constituye una sola familia, y por ello el primer Objetivo de la S. T. reafirma la Fraternidad Universal. Esto fue revolucionario cuando fue promulgado, cuando existía la esclavitud en gran parte del mundo, cuando dos tercios de la gente en este planeta estaba subyugada al imperialismo occidental y a las leyes colonialistas. Y sin embargo esta Unidad forma ahora el corazón de la Carta Constitutiva de la ONU: “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas reafirmamos la fe en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas”. Debemos llegar lejos para lograr estos sublimes ideales, pero no hay ningún otro sendero hacia el cual ir, que el establecido por la S.T. hace más de un siglo. Esta percepción de la humanidad una y de un mundo, tiene su base espiritual en Una Realidad Absoluta, que a su vez le solicita a todos los miembros a ayudar en la transformación hacia una consciencia global, a pesar de las armas nucleares y de los rencores nacionales. Porque tan pronto como reconozcamos que somos un componente inseparable de un Ecosistema planetario vasto, que no estamos separados de él, sino que somos parte integral de este mundo manifestado como un todo, se deduce que permanecemos en él, o caemos con él, porque esto en sí mismo es una manifestación del no-dualismo, o advaita. Este no-dualismo, como se expresa en nuestro primer Objetivo de Fraternidad, necesita una nueva relación de interdependencia con todos los seres humanos de este planeta. Además, la advaita nos dice que lo Uno se expresa en los muchos, y de ahí la pluralidad de culturas, religiones, lenguas, etc., enriquecedoramente diversas. No queremos homogeneizar, pero sin embargo deberíamos asegurarnos que nuestros recursos globales beneficien a las sociedades a nivel regional, nacional e incluso local. Dado que nuestro planeta es bello pero limitado, como lo muestran las fotos de los astronautas, no podemos esperar continuar explotando y consumiendo nuestros recursos globales al ritmo actual. Debemos movernos hacia un nuevo estilo de vida, físicamente más simple, pero enfatizando nuevas cualidades. Nuestro lema es “No hay religión más elevada que la Verdad”. Deducimos de esto que no existe ninguna religión en particular que sea superior a las demás, en su encarnación de la Verdad Divina. Por lo tanto nuestro segundo Objetivo solicita un estudio comparativo de religiones y filosofías, y también enfatiza la necesidad de estudiar la relación entre los enfoques religiosos y científicos de la Verdad Una. Lo que los fundadores de la Sociedad previeron hace más de un siglo atrás, progresivamente está ocurriendo en nuestra época, particularmente, se está reconociendo que la religión y la ciencia son formas complementarias de comprender la Sabiduría Divina una. Para confirmarlo, pueden leer El Tao de la Física y El Punto Crucial de Frijof Capra, y afirmaciones similares de físicos modernos como Werner Heisenberg, David Bohm, Gary Zukow, y George Gamow. En sus obras estos autores observan en detalle los paralelos entre los últimos descubrimientos en la física occidental y otras ciencias, y el misticismo oriental y la Vedânta. El tercer Objetivo de la Sociedad se refiere a la exploración de la naturaleza multidimensional del hombre. No existe un área de mayor valor e importancia, debido a los problemas que enfrenta la humanidad en la actualidad. Como todos sabemos, en el pasado hombres y mujeres eran animados por sistemas religiosos y otros, que les brindaban una visión de la realidad que sostenía que la vida tenía un propósito aquí y en el más allá, y que la vida persistía después de la muerte del cuerpo físico. Esta visión deteriorada de la realidad, y la erosión de las religiones tradicionales y de los valores morales, ha resultado en lo que se llama un vacío existencial. El secularismo moderno y la sociedad de consumo han fallado en llenar este vacío, resultando en un aumento sin precedentes en el alcoholismo, abuso de drogas, divorcios, familias deshechas, crímenes y violencia, incluyendo secuestros, vandalismo, y suicidios. En el occidente, son muchos los suicidios de adolescentes, un comentario final sobre la vida aparentemente sin propósito. Existe la necesidad de una visión de la vida con significado para la sociedad humana como un todo y para sus miembros como hombres y mujeres individuales. Eso es lo que la Filosofía Perenne, en su manifestación moderna como Teosofía, puede ofrecer. Ésta afirma que en el mundo fenomenal ha tenido lugar, durante vastos periodos de tiempo geológico, la evolución de las formas a partir de organismos unicelulares al magnífico mosaico de miles de especies, de las cuales la más compleja y mentalmente avanzada es la nuestra. Pero la Teosofía va mucho más allá que la ciencia occidental, porque testifica una segunda línea de evolución, la evolución de la consciencia cósmica. Como Sri Aurobindo lo escribió en Savitri:
Un millón de lotos se balancean en un tallo, mundo tras mundo, y un mundo colorido y clamoroso asciende hacia alguna epifanía vista o no.
Desde la perspectiva de la Filosofía Perenne, la evolución es entonces percibida como creatividad divina, la evolución de la forma y la consciencia; ambas ocurren, o mejor dicho están sucediendo en la historia planetaria. Esta es la teleología universal u objetivo, el desenvolvimiento y realización del potencial divino en todos los elementos del mundo manifestado. Este mundo enteramente manifestado es Divino, pero la divinidad tiene que ser expandida, y el hombre puede dedicarse conscientemente a esto. Por ello, para nosotros los humanos el sendero es de auto-renovación. Pero el lapso de una vida es insuficiente para cumplir este intrincado proceso de renovación, así como nuestra educación no puede completarse en sólo un grado o una clase escolar. Por ello, la Sabiduría Antigua enseña que la consciencia divina, encarnada en cada uno de nosotros, pasa por numerosas encarnaciones a fin de adquirir las experiencias y lecciones requeridas en nuestra educación espiritual, hasta que podemos graduarnos como seres perfectos y plenos. Este proceso nunca es fortuito, afortunado o desafortunado, sino que está regulado y protegido por la perfecta justicia cósmica. “Lo que siembres, cosecharás” con toda experiencia, ya sea placentera o dolorosa ayudando en lo inexorable, y acelerando la renovación de nuestro potencial espiritual. Cada uno de nosotros es llamado a desempeñar un rol magnífico en este drama cósmico, un drama que es abierto y eterno. Podemos percibir esto como un elemento en un sistema universal. Dada la naturaleza de la evolución de las formas y de la consciencia también, podemos apreciar que somos partes de un sistema que no es cerrado o estático, sino abierto y dinámico, y siempre creativo, en el que todos los elementos están interconectados e interactuando. Por ello, el Principio de Reencarnación juega un rol indispensable haciendo posible la renovación de este proceso universal de evolución de la consciencia divina en cada uno y en todos. Mientras los sistemas dinámicos se mueven de un nivel de organización y comportamiento a nuevos niveles, dentro de ese proceso deben ser capaces de mantener un equilibrio viable, total, entre sus diferentes partes y componentes. De modo que, a la vez, dentro de nuestro propio proceso individual de auto-renovación, como sub-sistemas, también vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser, manteniendo nuestras acciones en un equilibrio viable y total. Así podemos ver también lo indispensable que es el Karma, el principio de acción y reacción, a fin de que el sistema divino pueda ser mantenido y pueda funcionar con justicia y armonía cósmica. Esta es una visión global incluyente y relevante para una nueva época de ecología y humanidad global, a la que estamos entrando. Dentro de esta visión, ¿cuál puede ser el sistema de valores apropiado por el cual modelar nuestras vidas y determinar nuestras acciones? Una vez que al mundo se lo percibe como holístico, comprendemos que inevitablemente debemos adoptar un número de valores y ética holísticos. Debemos solicitar dos códigos de ética complementarios que se necesitan para la transformación social e individual: una Ética Ecológica y una Ética de Auto-Realización. Podríamos pensar que existen en dos ejes: el primero, que implica un eje horizontal, y el segundo uno vertical. La Ética Ecológica enfatiza: (1) la comunidad total de la Naturaleza, y (2) la unidad de la raza humana. Tal ética es esencial para preservar la biosfera y mejorar el desarrollo evolutivo de todas las especies y sociedades en el mundo material. No es sin un significado notable que actualmente se ha desarrollado un interés mundial respecto a los “derechos de los animales”, no sólo en relación con la preservación de especies en vías de extinción, sino con una insistencia nueva en que los derechos no deben restringirse a los humanos basándonos en que somos criaturas racionales, sino que los derechos pueden abarcar todas las especies, precisamente porque todas son seres que sienten y poseen tanto consciencia como sentimientos. Esta Ética Ecológica incluye la forma inmanente de la evolución sobre la tierra. Espacial y simbólicamente existe en el eje horizontal. Como la segunda Ética ocupa la dimensión vertical, las dos Éticas forman una cruz simbólica. La Ética de la Auto-Realización afirma que el final adecuado de toda experiencia individual es un crecimiento mayor en conciencia individual y el desarrollo evolutivo de las especies humanas, y por ello la función realmente apropiada de las instituciones sociales es crear medios que estimulen este desarrollo. Al igual que con la Ética Ecológica, esta Ética también está apoyada por la comprensión científica moderna, especialmente la psicoterapia y la nueva psicología humanística emergente. Esta Ética se encuentra en el corazón de casi todas las filosofías religiosas. Estas dos éticas, una enfatizando la comunidad total del hombre en la
Naturaleza y la unidad de la raza humana, y la otra colocándole el más elevado valor al desarrollo de nuestro propio yo, no son conflictivas sino complementarias, como los dos lados de una misma moneda. Juntos, dejan espacio para la cooperación y la competencia sana, por amor a los demás y por nuestra propia individualidad. Cada uno es un correctivo contra los excesos o mal aplicaciones del otro. No vivimos en un montón, una confusión grande y desordenada, un universo caótico sin significado. Vivimos en un sistema, un cosmos bellamente organizado regulado por leyes físicas que guían todos los esfuerzos científicos, sustentados por Una fuente eterna de poder y amor. La visión universal teosófica indica en su primera proposición fundamental: “El Universo y todo lo que en él existe son un todo interrelacionado e interdependiente”. Y esta es la razón por la que podemos afirmar que la Teosofía, la encarnación moderna de la Filosofía Perenne, es una expresión de ese todo universal, y por lo tanto es mucho más que la suma de sus partes.
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