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Vol. 129 - Número 6 - Marzo 2008 (en Castellano) |
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Teosofía y la Sabiduría Oriental
S. Siddhartha
(La Sra. Sundari Siddhartha, MA, PhD, trabaja en la Oficina Editorial de Adyar. Este artículo está basado en una charla dada en la Rama Adyar el 13 Oct. 2004)
La Teosofía es una escuela de pensamiento, un retoño reciente de la filosofía perenne, buscada por el hombre desde que vino a la existencia. Esta filosofía es multifacética y variada, y continúa dividida en clases, ramas, secciones y sub-secciones, formando una masa infinita de pensamientos, opiniones, principios y teorías, muy similar al árbol banyano en Adyar. Un ermitaño en los Himalayas explicó estas revelaciones usando al sol como analogía: “¡Contempla al sol! Brilla indiscriminadamente todos los días de la semana. Su luz no está marcada como ‘Lunes’ o ‘Martes’. Se le han puesto nombres a los días de la semana por conveniencia. De igual modo lo hace el ‘Sol de la sabiduría revelada’ que brilla en todos los periodos de la historia y de la prehistoria sin llamarse a sí mismo por este nombre o aquél. Sin embargo, por conveniencia hablamos de Hinduismo aquí, o Islamismo allí, ahora de Judaísmo, luego de Cristianismo, etc. Las así llamadas variedades de experiencias religiosas son los dedos de Dios señalando esa unidad subyacente en la diversidad. Lo nuevo, la diversidad, sólo está en la forma. Esta forma, este nuevo aspecto, esta nueva encarnación de la Filosofía Perenne que surgió en el Occidente y fue denominada ‘Teosofía’, fue influida por la Sabiduría Oriental en sumo grado. Fue una amalgama de pensamiento oriental y occidental, que primero tuvo lugar en el proceso de pensamiento de HPB. Más tarde, con la ayuda de Olcott, o dicho a la inversa: Olcott con la guía de HPB, le dieron una forma concreta para que la gente estudiara, aceptara y continuara. Cito de su Hojas de un Viejo Diario (Historia de la S. T.), Primera Serie:
Ese espiritualismo por el que fue enviada a Norteamérica a profesar, y finalmente a reemplazar al mediumnismo crudo, era espiritualismo oriental, o Brahma Vidyâ. No estando el occidente preparado para aceptarlo, su primer trabajo asignado fue defender el fenómeno real de ese enemigo prejuicioso y militante de la creencia espiritual –la ciencia física, materialista y escolástica, con sus seguidores y líderes. Lo único necesario para la época era examinar el escepticismo materialista y fortalecer la base espiritual del anhelo religioso. Por lo tanto, estando la batalla unida, tomó su lugar junto a los espiritistas americanos, y en ese momento hizo causa común con ellos.
El Oriente diferente del Occidente
Este es un punto significativo porque las opiniones del Este y del Oeste sobre fenómenos y milagros extraordinarios eran muy diferentes. En el Oriente tales sucesos eran despreciados como desgracias, la acción de espíritus malignos; y los testigos oculares escasamente soñaron en hacerlos tema de investigación científica: por el contrario, lo consideraron prueba de que los muertos no están felizmente separados de los intereses terrenales, y por lo tanto están obstaculizados en su evolución normal hacia la condición de espíritu puro. Por otro lado, el Occidente consideró la vida futura como una extensión de esta vida, en tiempo –y en espacio también, si uno considera sus concepciones físicas del cielo y del infierno. Tales fenómenos eran para la gente de Asia sólo evidencia de la posesión de poder físico de tipo inferior por parte de quienes lo mostraban. Realmente, muchos indios sintieron que era una lástima que HPB mostrara fenómenos, porque probaba que ella no había alcanzado un nivel elevado de yoga. Por supuesto todos sabemos que HPB, aún cuando realizaba sus proezas, nos advirtió a todos que éstas eran una parte menor y muy insignificante de la Teosofía. Y, aún más, con sus milagros ella convenció a algunos que eran influenciados de este modo, a hacer un buen trabajo a favor de este gran movimiento de la Teosofía; y algunos de los más incansables entre ellos, llegaron al espiritualismo oriental a partir del occidental, por medio del puente del fenómeno psíquico, y continuaron hacia una comprensión mejor de las teorías orientales de la ciencia espiritual. La Teosofía, podríamos decir, se transformó en una puerta para la sabiduría oriental. Existía en el Occidente una opinión de general aceptación respecto a que la filosofía pertenecía a una torre de marfil con la que los hombres prácticos del mundo no tenían nada que ver, mientras que en el Oriente la filosofía era el modo de vida mismo. Otro punto de diferencia era el enfoque de ambos de la Filosofía. El Occidente prefiere saber el método por el que se alcanza una conclusión dada. El Oriente quiere la respuesta primero. Más aún, el occidental promedio lee todo críticamente. Esta es una actitud excelente, pero conduce al caos cuando se lee lo que está escrito simbólica o esotéricamente. Hasta cierto punto los occidentales aprecian mucho el simbolismo. Por ejemplo, tomen la famosa línea de Shelley: “Como un poeta escondido en la luz del pensamiento.” La luz no puede esconder a un poeta. Pero pocos se quejarán diciendo que Shelley se equivoca al decir “la luz no esconde, sólo revela”. Ellos comprenden, pero la mayoría no va más allá de poesía romántica, mientras que el pensamiento oriental está abierto a cosas muy sutiles. Esto también explica por qué la Biblia es mejor comprendida y por ende más reverenciada en el Oriente. Es verdad que la actitud crítica del Occidente no siempre es correcta. Pero esto no significa que en el Este todo lo escrito se acepte como el evangelio de la verdad. Es sólo que el lector suspende su facultad investigadora por el momento y le da así a su mente subconsciente una oportunidad para vibrar en armonía con la mente subconsciente del escritor. La crítica no es ilegal, sólo está pospuesta. Como lo mejor de la Sabiduría Oriental está escrito esotéricamente, su significado se puede revelar sólo si se enfoca como si fuera un amigo, en vez de un libro. Este enfoque diferente del Este ha sido imbuido de Teosofía. Otro punto que la Teosofía ha enfatizado es la idea de la muerte como una parte integral o fase de la vida. Como nuestro tiempo en la tierra es limitado y el número de cosas que uno puede hacer es limitado también, el oriental promedio prefiere concentrarse en las respuestas relevantes, siempre que sean correctas o al menos posibles de ser encontradas correctas por la comprensión personal. En la filosofía oriental, la carga de la prueba está del lado del que niega la verdad de una afirmación dada. El tamaño de la prueba requerida para su aceptación es un balance de probabilidad a su favor. Ejemplos de dos de tales hipótesis grandes pero no probadas son Karma y Reencarnación. Se dice que incluso el Buddha se rehusó a contestar cuando se le preguntó respecto a la existencia de Dios. Su respuesta fue: “Como nuestro período de vida es limitado, sólo se darán o se buscarán primero aquellas respuestas que son esenciales, relevantes, o aplicables inmediatamente.” Por lo tanto tenemos que concentrarnos en el objetivo fundamental, es decir en la Iluminación espiritual. Las otras dudas serán aclaradas a su debido tiempo. El pensamiento occidental está orientado científicamente, pero en filosofía no podemos esperar que la posteridad continúe nuestras investigaciones donde nosotros las abandonamos. El trabajo de un científico puede ser seguido por su sucesor. Esto se debe a que las invenciones científicas son objetivas y físicas. Pero la esencia de la filosofía para un individuo incluye, por necesidad, el porqué y para qué de su propia existencia. Esto ha llevado algunas veces a una acusación injusta contra la Sabiduría Oriental, es decir, que es un estudio desprovisto de progreso. En filosofía, como en religión, el progreso lo logra cada uno en sí mismo y generalmente por medio del sufrimiento. La filosofía no se puede disfrutar a expensas del esfuerzo mental de otro. ¡Tal vez sea por eso que la gente tiene aversión por ella! Pero la Teosofía ha moderado la religión occidental, la ciencia y la filosofía cerebral, uniéndolas con la sabiduría espiritual del Este.
La Sabiduría Oriental, una y muchas
Nos hemos referido a la Sabiduría Oriental como una unidad. Esto es sólo para distinguirla como un todo del conocimiento occidental relativamente más diferente. Pero realmente, el pensamiento oriental también tiene sus variedades multifacéticas: el Sufismo de Persia, el Zen y el Sintoísmo de Japón, el Confucionismo y el Taoísmo en China, el Lamaísmo en el Tíbet, la Vedânta en India y, por supuesto, el Buddhismo, que se difundió a lo ancho y a lo largo, y que adoptó la vestimenta del país al que entraba. La Vedânta parece haber sido aceptada como la representante más destacada de la Sabiduría Oriental con la que el Occidente se ha familiarizado. Por lo tanto la Teosofía ha absorbido los principios de la Vedânta y ha tejido sus hilos formando la tela de la Teosofía. Fundamentalmente la Vedânta está basada en una experiencia espiritual de contacto con el Yo Superior presente en cada uno de nosotros. Aunque el impacto del budismo fue grande y llevó al estudio de libros tales como La Luz de Asia y el Dhammapada, la Vedânta, una forma desarrollada del antiguo Dharma Vedico Sanâtana, fue y se transformó en la base principal de la Teosofía. Cuando dos personas o cosas se unen, el intercambio de pensamientos e ideas, raramente es unilateral. Por lo que, mientras los fundadores influyeron en el pensamiento filosófico moderno en un grado extraordinario, popularizando ciertas nobles ideas orientales, los orientales también fueron impactados e influidos por el enfoque y comprensión de los fundadores. ¿Por qué? El Este, especialmente India, aunque estaba orgullosa de su Sabiduría, estaba muy frustrada con las supersticiones pseudo-religiosas y ceremoniales que se habían infiltrado en el estilo de vida hindú, lenta e ininterrumpidamente, por miles de años, desde el tiempo de los Vedas. La ironía de la situación fue que esta misma Religión apoyó y sustentó nuestra civilización en las vicisitudes, pruebas y tribulaciones por más de dos mil años de invasiones y ocupación extranjera. ¿Qué ocurrió? J. Krishnamurti, en su folleto ‘Charlas del Templo’, dice:
En India, la religión es como un enorme árbol con sus raíces y ramas extendiéndose por todos lados, dando protección. Pero la religión sólo logra su propósito cuando se vuelve una realidad en nuestros pensamientos, en nuestras emociones y en nuestras acciones… En todo el mundo, pero especialmente en India, aunque la gente puede asistir a la Iglesia o a Pujâ todos los días, la adoración, la devoción que sienten en ese momento, no se aplica con inteligencia y sentido común a las cosas de la vida diaria. Pero cuando las naciones occidentales vinieron aquí, trajeron el conocimiento científico de la materia, la precisión, la observación exacta, junto con el orden en el plano físico.
La elite intelectual y rica de todo el país, pareció tener la respuesta a sus problemas y se volvieron teósofos. Consiguieron la torta y se la comieron. ¿Cómo? Pudieron descartar lo que pensaban que era superfluo y aún así continuar practicando el Sanâta-dharma. Su consciencia era clara y su razón estaba conforme. El óxido que se había formado sobre una parte de la Sabiduría Oriental, fue como levantado por la Teosofía. Hay otra contribución importante de la Teosofía al Oriente, la traducción al inglés de libros en sánscrito, pali, chino, japonés, persa, etc. El Occidente tenía el dinero, el poder, y la iniciativa. Incluso en ese momento, no podemos menospreciar el significado de su esfuerzo. El sánscrito ya no se podía comprender fácilmente, y sin embargo la mayor parte de los trabajos estaban en sánscrito. Por lo que las traducciones al inglés, aunque no son substitutos del original, también ayudaron a los orientales a comprender mejor su propia Sabiduría.
El perdón es tapas, el perdón es pureza; este mundo está sostenido por el perdón. Sanâtana Dharma
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