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Vol. 129 - Número 4 - Enero 2008 (en Castellano) |
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Comprendiendo, Compartiendo, Amando.
Pertti Spets
Pertti spets es Secretario General de la S.T. en Suecia. Charla dada en Helsinki, en Julio 2007
Cuando decimos que comprendemos al otro, ¿Qué queremos decir? Quizás queremos decir que comprendemos cómo piensa y lo que dice. ¿Pero cuán profundamente comprendemos? La mayoría de nuestros problemas humanos surgen a través de nuestra relación con los demás seres, cuando no los comprendemos. Podemos entender lo que otra persona está diciendo, pero no lo que ella quiere significar, cuáles son sus motivos, y por qué dice eso que está diciendo. Podemos comprender intelectualmente, pero realmente, ¿lo comprendemos? Cuando nos encontramos con gente que conocemos, a menudo tenemos una imagen hecha de ellos. Reaccionamos y comprendemos de acuerdo a experiencias anteriores y a la imagen que nos hemos formado. Acarreamos el pasado con nosotros y comprendemos a los otros a través de éste. Nuestras opiniones y experiencias influencian nuestras relaciones y nuestra comprensión. Pero cuando vivimos en el presente, y el pasado no es parte de nuestra visión, entonces podemos realmente comprendernos los unos a los otros. La mente debe estar atenta, sin prejuicios y expectativas, sin imágenes previas. La comprensión intelectual nos ha privado de una visión integral de la vida, y por lo tanto de una profunda compresión del otro. La comprensión real de otros significa la comprensión de toda la persona: no sólo de lo que está diciendo, sino también sus pensamientos, valores, motivaciones, deseos y carácter. Usualmente decimos que comprendemos cuando realmente no lo hacemos. La comprensión real demanda que nos amemos los unos a los otros. Cuando escuchamos con nuestro corazón, comprendemos mejor que cuando escuchamos con el intelecto. Los prejuicios y el miedo nos impiden ver con claridad. A menudo tenemos miedo de los hechos y de la realidad. Se necesita coraje para ver a una persona bajo una nueva luz, sin conceptos previos. Esperamos que nuestros amigos actúen de una manera determinada. No queremos que ellos cambien. No los reconocemos si cambian demasiado. Esto nos hace sentir inseguros. Pensamientos, conceptos previos e ideas obstruyen nuestra visión. Nos fiamos demasiado de nuestro propio entendimiento de lo que otra persona está diciendo. Esta es la base de nuestra educación y nuestra cultura. No se pone énfasis en otra forma de comprensión.
¿Qué es Compartir? ¿Es regalar cosas que ya no necesitamos, dar de nuestra abundancia? Kahlil Gibran dice en El Profeta:
“Das sólo un poco cuando das de tus posesiones. Es cuando das de ti mismo que verdaderamente das. Porque, ¿que son vuestras posesiones excepto cosas que mantienes y guardas por temor a necesitarlas mañana?”
No podemos dar y compartir nuestra comprensión, y no podemos comprender al otro si primero no nos comprendemos a nosotros mismos. Podemos dar a otros conocimiento, pero no sabiduría; el auto-conocimiento es algo que debemos aprender de nosotros mismos. Las revistas nos aconsejan cómo volvernos un amante mejor. ¿Es cuestión de amor o de algo más? Te amo en la medida en que puedas satisfacer mis necesidades y me puedas dar lo que quiero. Cuando me haya cansado de ti buscaré un nuevo amor. Es un pensamiento popular que los celos son una señal de amor. Si amáramos más a nuestra pareja, no demandaríamos un derecho exclusivo, y no sería difícil concederle libertad de pensamiento y acción. También usamos la palabra “amor” en otros sentidos cuando no es una cuestión de amor, sino de otra cosa. Esperamos que el otro satisfaga nuestros deseos, y cuando no lo hace, nos cansamos y le decimos a él o ella que ya no lo amamos más. También pensamos que es amor cuando dependemos el uno del otro. Tomos somos iguales. Todos estamos buscando amor. Queremos ser felices y evitar el sufrimiento. Pero si miro a la otra persona como “yo”, entonces es más fácil comprenderla y amarla. Cuando me veo a mí mismo en el otro, entonces puedo empezar a sentir amor y compasión. Una mente quieta y calmada puede hacernos más sensibles, ya que no estamos perturbados por pensamientos. Entonces podemos comprender, compartir y amar. En lo profundo de nuestro interior se encuentran las raíces del amor y la comprensión. No es tan fácil despertarlos. Necesitamos experimentar profundamente, para ser abiertos y sensibles, para poner a la otra persona primero. Esto no es fácil, ya que esperamos mucho de los demás. El amor es sabiduría, y la sabiduría es amor. Pero la verdadera sabiduría y compasión no son posibles a menos que comprendamos toda la situación de la persona, sus problemas, sufrimiento, etc. Podemos amar sólo cuando nos olvidamos de nosotros mismos y vamos más allá del yo. “La caridad no busca beneficiarse a sí misma ”, dijo el Apóstol Pablo. El amor y la compasión son un sentimiento activo, no pasivo. Amor y compasión significan asumir y llevar el sufrimiento de los demás, ayudándoles a sobrellevar sus penas. Usualmente buscamos lo que es ventajoso para nosotros, lo que pensamos que puede darnos felicidad. Como estamos buscando nuestro propio beneficio, no encontraremos amor. El estar aferrados al yo nos impide la experiencia del amor. El yo debe morir al pasado y vivir en el presente para que nuestros corazones rebosen de amor. Hay amor cuando no hay necesidad, cuando no buscamos satisfacción. Sólo la mente que está libre del pasado, de preconceptos, prejuicios y deseos, puede amar – y comprender y compartir la vida con otros. Sin amor y compasión no podemos cumplir totalmente nuestros deberes mas importantes - no podemos ser una persona completa.
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