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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 129 - Número 4 - Enero 2008 (en Castellano)

 
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El trabajo de las Ramas

                                                     

 Damodar K. Mavalankar

  

(Extraído de Suplementos a El Teósofo de Enero 1884 y Marzo 1884, escrito como Secretario Adjunto de Registro de Datos de la S.T.)

  

   A pesar de las quejas reiteradas de la Sociedad Teosófica matriz, aún parece persistir en las mentes de los miembros individuales y de algunas Ramas, una tendencia a considerar todo el movimiento como una escuela donde se pueden aprender Yoga Vidyâ y Ocultismo, de modo más rápido y fácil que hasta ahora.  Esto surge debido a la ignorancia de las leyes en las Enseñanzas Ocultas, y de aquellas que rigen el desarrollo psicológico. Desde su inicio, la Sociedad Teosófica ha tratado de demostrar el hecho de que las Leyes de la naturaleza son inmutables; y ningún ser vivo, por elevado y poderoso que sea, puede jamás alterarlas para que le vengan bien, a gusto de los estudiantes. Por lo tanto, el intento que se hace ahora no es el de llevar a cabo la tarea vana e inútil de encontrar un atajo hacia Brahma-vidyâ, ya que esto es una imposibilidad, sino revivir una vez más su conocimiento, y por lo tanto estimular al aspirante sincero a adaptar su vida y sus pensamientos a ese modelo que lo mejorará y lo conducirá gradualmente hacia  conductas que dirijan su camino hacia la Sabiduría Divina.

   Se verá entonces que la Sociedad Teosófica no promete Maestros, ni Gurús, que tomen a cada miembro, después de su afiliación, bajo su cuidado especial.  Al Sr. Sinnett se le advirtió claramente al respecto cuando pidió la ayuda de algún adepto como  guía de la S. T. Ecléctica de Simla, como se verá en referencia a su Mundo Oculto.  No existe ninguna duda que hay miembros individuales que han sido lo suficientemente afortunados como para ser aceptados como chela-s, pero su aceptación se debió no al hecho de ser Miembros, sino por estar viviendo la vida, y haber pasado voluntariamente por el entrenamiento y las pruebas, impuestos a los aspirantes al conocimiento oculto de toda edad y nacionalidad. En su caso, la Sociedad Teosófica fue sólo el medio de darles la seguridad de sus creencias intuitivas, y de este modo instarlos a seguir los dictados de su consciencia interna.  A cambio de este modo comparativamente fácil de obtener esa seguridad, tuvieron que ayudar a construir la Sociedad Teosófica y ponerla sobre bases seguras.

   Lo explicado debería dejar claro que, lo que la Sociedad espera de todas sus Ramas y miembros individuales, es cooperación y ayuda en su gran tarea de unir el Este y el Occidente, el Norte y el Sur, en una Hermandad Científica armada contra el conflicto y su consecuente fracaso, por el principio de Tolerancia, y Simpatía Intelectual mutua.  Es una idea impensable que cualquier hombre, con una inteligencia común, no pueda contribuir con su aporte para la concreción de este noble proyecto.  Si cada hombre por lo menos cumpliera con su obligación de investigar, estudiar, asimilar, y unirse a sus semejantes, motivados por las mismas nobles aspiraciones de darle a la humanidad los beneficios de su trabajo, no estará  lejos el día en que los Maestros de Ocultismo encontrarán las condiciones necesarias para vivir en el mundo, una vez más, tan abierta y libremente como lo hicieron sus predecesores de hace tiempo, mucho tiempo atrás, y darles a tales personas preparadas los frutos de Su conocimiento.

   Hasta que llegue ese bienaventurado día, se presenta ante nosotros un compromiso: debemos apresurar su llegada. Y esto no se puede lograr meramente haciéndose miembro de la Sociedad Teosófica, y sin preparación, entrenamiento, o cualidades, esperando que los Adeptos pongan al alcance nuestro armas ilimitadas de Poder, porque el Conocimiento es Poder, dado que en manos del ignorante y del perverso están cargadas de peligros para sus poseedores y para la humanidad como un todo. Ya se ha dado lo suficiente para que cualquiera, dotado de una inteligencia ordinaria, de equidad, y del deseo de conocimiento, comprenda la certeza de la verdad de esta Ciencia y de los Poderes que confiere a sus devotos.

   Una vez que todo esto está comprendido claramente, la única pregunta para su solución es: ¿cuál es el mejor modo de promover la Causa?, y así, con un esfuerzo altruista hacia nuestros semejantes y su regeneración, prepararnos para la vida superior, propia de un verdadero colaborador de aquellos que se han dedicado al mejoramiento de la moral y de la condición espiritual de la humanidad.  Existen varios modos de lograr este resultado, pero como lo bueno para alguien puede ser malo para otro, la Sociedad Teosófica Madre siempre intentó dejar la actividad práctica de sus Ramas a sus miembros, quienes son, o deberían ser, los mejores jueces de las circunstancias bajo las cuales deben trabajar, y del material que puede ser utilizado.

   La Psicología es un amplio campo al que se pueden dedicar muchos trabajadores, beneficiándose. Los gustos de los individuos pueden diferir, pero con seguridad hay dos o tres en cada Rama interesados en el mismo tema. Si una Rama se divide en varios grupos para investigar diferentes temas de Ciencia, y comunica sus resultados en reuniones generales, resultará muy beneficioso.  Diferentes miembros pueden tomar varios artículos de El Teósofo y otras publicaciones similares, y la Sociedad se beneficiará con todo esfuerzo individual. Los temas de difícil manejo que surjan de tales estudios se pueden enviar a la Sede Internacional, en forma de artículo, o del modo que se considere mejor, según las circunstancias.  Todo pedido legítimo de ayuda, fue y será siempre otorgado por lo Fundadores a sus colaboradores en esta causa de la humanidad.  Otros asuntos de Reforma podrían asumirlo otros Grupos sin infringir, por supuesto, ningún derecho religioso o social de la gente.  Para quienes son capaces de un impulso altruista, para trabajar por la regeneración moral y espiritual de la humanidad, hay mucho por hacer.  Y son los hombres de esta talla, los pilares de tan magno movimiento, quienes necesariamente deben depender de su cooperación y entusiasmo para su éxito.

   Este es el delineamiento sobre el que se espera que las Ramas se organicen y trabajen.

 

***

 

   Se acepta que la Sociedad Teosófica se comprometió a hacer el bien a la humanidad, con un éxito sin precedentes, y si no fuera por sus esfuerzos, la gente continuaría como hasta ahora; no habría prestado ninguna atención a los escritos de los antiguos sabios, y habría permanecido en total ignorancia de las verdades gloriosas contenidas en tales escritos. No porque no se habrían descubierto al investigar adecuadamente, sino porque el honesto espíritu de investigación que ha surgido ahora, no podría haberse hecho de valer. Es por lo tanto un deber que tenemos con la Sociedad Teosófica, estimularla y apoyarla por todo medio posible, si tenemos el menor sentido de gratitud dentro nuestro.  Más aún, está en boca de todos que gradualmente, cada vez más hechos importantes de la Filosofía Esotérica, se dan a conocer por medio de la Sociedad Teosófica.

   ¿Han reflexionado los críticos sobre las causas que originaron este hecho?  Se debe a que los líderes y promotores de la Asociación, consideran que su trabajo no se lanza a un terreno árido, sino que su trabajo es apreciado cada vez más, como lo prueba el importante incremento en sus filas; ellos se sienten por lo tanto incentivados a continuar con su difícil tarea, cada vez más gozosos.  Pero si alguna vez se prueba que el trabajo no produce interés alguno, y que aquellos por quienes se hacen esfuerzos prefieren permanecer obstinadamente ciegos a toda consideración elevada, los líderes teosóficos se verán obligados a abandonar el trabajo muy a pesar suyo.

   ¿No es acaso el hecho de que el aspecto moral, - o el apoyo activo dado por la gente a la Sociedad al participar de sus actividades como incentivo para un trabajo renovado -sea estímulo suficiente para que los hombres de pensamiento correcto, no se alejen movimiento?  Una vez más, al ser la Sociedad Teosófica una Fraternidad Universal, incluye a toda la humanidad: como tal puede muy bien ser reconocida como un organismo de gran alcance. Todas sus acciones son su karma. Y así como los diferentes órganos obtienen alimento del trabajo unido de todo el cuerpo; también cada miembro de este magno organismo obtiene parte de su sustento del almacén de karma acumulado de la Sociedad Teosófica como un todo. Y, ¿quién discutirá el hecho de que esta Asociación ha adquirido una inmensa cantidad de buen karma debido a su trabajo benéfico de aumentar la felicidad humana promoviendo el conocimiento y uniendo diferentes personas en un lazo de Fraternidad Intelectual?

   Más aún: es un principio bien reconocido que la Unión es Fuerza; por lo tanto si alguna Asociación puede darse el lujo de grandes oportunidades para hacer el bien, ésta es la Sociedad Teosófica.  El egoísmo ha sellado los ojos de los críticos al hecho de que ellos forman sólo una parte del Todo Integral, y fallan en percibir que el bien de sus semejantes, es su propio bien. La nube del beneficio personal oscurece su horizonte mental y su vista no puede penetrarlo y dar un vistazo a los futuros resultados de su actitud. Ellos no ven un beneficio superior dentro del estrecho rango de su visión, y por lo tanto concluyen que tal beneficio no existe. No pueden comprender que de todas las Asociaciones existentes actualmente en el mundo, la Sociedad Teosófica es la única que se puede usar en mejor provecho para promocionar la felicidad humana, haciendo que la gente percate del fundamento común de todas las Religiones.  Y que los Iluminados la han adoptado como un canal de comunicación entre ellos y el mundo externo.

   Como tal, forma el centro de luz, y quien ingresa en su esfera desde la oscuridad externa, entra al radio de visión de Los Benditos.  Avanzar más, depende de su bondad y trabajo activos.  Al ingresar, ha obtenido su recompensa de dar expresión a su simpatía y por lo tanto tener la oportunidad de un apoyo moral, y esa recompensa lo coloca en una posición prominente desde la que puede ser fácilmente percibido, a diferencia de quienes prefieren permanecer en la oscuridad externa.

 

 

 

Es el motivo, y sólo el motivo, lo que hace que cualquier ejercicio de poder se vuelva Magia negra, maligna, o, Magia blanca o benéfica.  Es imposible emplear fuerzas espirituales si existe el más leve tinte de egoísmo en el que actúa… A los poderes y fuerzas de naturaleza animal los puede usar igualmente el egoísta y vengativo, como el altruista y misericordioso; los poderes y fuerzas del espíritu se prestan sólo al perfectamente puro de corazón – y esto es MAGIA DIVINA.

 

H. P. Blavatsky, Ocultismo Práctico.

 

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