|
Vol. 129 - Número 4 - Enero 2008 (en Castellano) |
|
|
|
Página
7 |
|
DIA DE LA FUNDACIÓN
A.P. Sha
El Sr. A.P. Sha es el Presidente del Tribunal Supremo de la Corte de Madras. Este artículo está basado en la Alocución del Día de la Fundación dada el 17 de noviembre de 2007 en Adyar.
Me siento feliz de estar con todos ustedes en ocasión de la celebración del 132 aniversario de la fundación de la Sociedad Teosófica. Este también es un año significativo para la Sociedad ya que señala el centenario del aniversario del fallecimiento de su Presidente Fundador, el Coronel Henry Steel Olcott. Mientras inauguraba la recién fundada organización bajo su dirección, el 17 de noviembre de 1875, el Coronel Olcott dijo:
Si entiendo el espíritu de esta Sociedad es que se consagra al estudio de la verdad intrépida y concientemente… Somos… simples investigadores de propósito honesto y mente imparcial, que estudiamos todas las cosas, probamos todas las cosas y nos aferramos a aquello que es bueno… Buscamos, indagamos, no rechazamos nada sin una causa ni tampoco aceptamos algo sin una prueba: somos estudiantes, no maestros.
El Coronel Olcott llamó a la Sociedad Teosófica una “sociedad de investigación no comprometida” y sucesivos Presidentes enfatizaron una y otra vez el ideal de libertad de pensamiento manteniendo la característica distintiva de la Sociedad – el derecho de todo miembro a seguir sus propias investigaciones, llegar a sus propios puntos de vista, disfrutar de la total libertad de pensamiento sobre cualquier tema que sea de su interés personal en la búsqueda de la verdad. El Coronel Olcott llevó una vida extraordinaria y dedicó las tres últimas décadas de su vida a ayudar con gran compasión a la humanidad. La Señora Radha Burnier describió al Coronel Olcott como una persona que se hallaba muy por encima de los demás. Dejó su huella en muchos campos, porque donde vivió y trabajó, manifestó las cualidades de su corazón y su mente, que lo hicieron digno de ser llamado un “ser superior”, término utilizado por Confucio. Nosotros, en la India, debemos gratitud a este hombre por la compasión que demostró hacia los indigentes y desprotegidos, y por el cambio que produjo en sus vidas. Uno de los objetivos más importantes de la Sociedad Teosófica es promover la hermandad universal y la armonía entre las varias tradiciones religiosas de este mundo. En su último mensaje, firmado el 2 de febrero de 1907, el Coronel Olcott reiteró que “No existe Religión más Elevada que la Verdad” y que en la hermandad de las religiones yace la paz y el progreso de la humanidad. Hay muchas definiciones de religión y la gran mayoría se ha esforzado en evitar dar una definición demasiado corta, o dar una muy general y poco significativa. Lucrecio, el poeta y filósofo del primer siglo antes de Cristo dijo:
“La religión no consiste en dirigirse incesantemente hacia la piedra velada, ni en acercarse a todos los altares, ni en postrarse en el suelo, ni en levantar las manos ante los santuarios divinos, ni en inundar los templos con la sangre de las bestias, ni en acumular voto tras voto; sino en contemplar todo con el alma en paz.”
Swami Vivekananda dijo:
“La religión es realización, no charla, ni doctrina, ni teorías, por bellas que puedan ser; es ser y llegar a ser, no escuchar ni corresponder, es la totalidad del alma cambiando en lo que ella cree, o sea en la religión.”
Cada una de las grandes tradiciones religiosas ha tratado de mostrar el sendero hacia la Verdad suprema respondiendo a la pregunta sobre el propósito de la existencia del hombre. La religión, en cierto sentido, es el vehículo o medio que facilita la realización de la Verdad última –la habilidad de ver la naturaleza verdadera de las cosas, sin distorsión alguna. Por lo tanto, la religión debería proporcionar paz y tranquilidad en vez de miedo o terror.
En su libro “Cuando la Religión se convierte en Mal” Charles Kimball dice:
“La religión es la fuerza más poderosa y penetrante en la tierra. A través de la historia, las ideas y los compromisos religiosos han inspirado a los individuos y comunidades de fe a trascender los intereses mezquinos en búsqueda de valores y verdades más elevados. La historia nos muestra que los actos de amor noble, de auto sacrificio y servicio a otros están frecuentemente basados en profundas cosmovisiones religiosas. Al mismo tiempo, la historia muestra claramente que la religión ha estado frecuentemente ligada directamente a los peores ejemplos de comportamiento humano. Es algo trillado, pero sin embargo tristemente real, decir que se han librado muchas guerras, se les ha dado muerte a muchas personas, y mucho del mal perpetrado ha sido en nombre de la religión, más que por alguna otra fuerza institucional en la historia del hombre.”
En la literatura temprana de la Sociedad Teosófica, se hace referencia al mal que ha surgido de la imaginación y de las ilusiones del hombre, que reciben el nombre de religión:
La causa principal de casi dos tercios de los males que afligen a la humanidad… es la religión, bajo cualquier forma y en cualquier nación. Es la casta sacerdotal, el clero y las iglesias; es en esas ilusiones que el hombre considera sagradas, donde debe buscar el origen de esta cantidad de males que es la gran maldición de la humanidad y que amenaza con sojuzgarla. La ignorancia creó a los Dioses y la astucia se aprovechó de la oportunidad. Es la impostura de los sacerdotes lo que hizo a estos Dioses tan terribles para el hombre; es la religión la que hace de él un ser egoísta intolerante, un fanático que odia a toda la humanidad, menos a su propia secta, sin que ello lo convierta en alguien mejor ni más moral. Es la creencia en Dios y en dioses lo que convierte a dos terceras partes de la humanidad en esclavos de aquellos que los engañan bajo el falso pretexto de salvarlos… ¿No está el hombre siempre dispuesto a cometer cualquier clase de maldad si se le dice que su Dios o sus Dioses se lo piden?. Durante dos mil años, la India ha padecido el peso de las castas, mientras que sólo los brahmines vivían en la opulencia; y actualmente, los seguidores de Cristo y los de Mahoma se degüellan mutuamente en nombre y gloria de sus respectivos mitos. Recuerden que la suma de la miseria humana nunca disminuirá hasta que una mayor porción de la humanidad destruya en nombre de la Verdad, la moralidad y la caridad universal, los altares de sus falsos dioses (Cartas de los Mahatmas – Carta Nº10).
No existen preceptos religiosos o credos que prediquen la violencia, recomienden el odio o procuren la desarmonía entre la gente. No conozco ninguna escritura que predique la violencia; todas ellas predican el amor y la compasión. Todo estudiante de religión concuerda casi unánimemente en que todas las religiones tienen una base en común, y que la evidencia que emerge tanto del pasado lejano como de la actualidad, muestra claramente los vínculos que unen a todas las religiones, sus doctrinas, sus fundadores y simbolismos. La Dra. Annie Besant dijo que “Todas las religiones tienen una misma base y que esa base es la Sabiduría Divina y no la ignorancia humana; es el conocimiento brindado por los Sabios que son los guardianes espirituales de la humanidad”. También agrega:
Tomen el Clásico de la Pureza de China, que según dicen, vino de la lejana Atlántida y consulten si la China moderna puede producir una gema de pensamiento espiritual y filosófico que pueda comparársele. Tomen las enseñanzas de la India, los gloriosos Upanishads y digan ¿cuál escritor moderno puede escribir tan sublimemente, con esa profundidad de pensamiento filosófico acerca del Ser Supremo y Universal? Tomen los Gathas del Zoroastrismo, despedazados y fragmentados como están; ¿pueden leerlos sin que encuentren un conocimiento que algún autor moderno pueda igualar? Vean el Libro Egipcio de los Muertos, lean sus expresiones sublimes, su profunda filosofía, sus anhelos místicos y digan en cuáles de sus escritos modernos ustedes pueden encontrar pensamientos como esos. ¿Pueden los más elevados pensamientos de moralidad en la literatura actual ser equiparados con las enseñanzas éticas de Buda, y puede el mundo encontrar en ellas la misma inspiración para llevar una vida noble, que sus palabras ejercieron por más de dos mil años?
La evidencia es abrumadora, toda religión busca en su Fundador sus más elevadas enseñanzas. ¿Puede un arzobispo rivalizar con las enseñanzas de Cristo?. ¿Puede el Musulmán Moulvi competir con las palabras del Profeta? ¿Puede el Zoroastriano Mobed expresarse con los mismos términos que aparecen en su propia y antigua literatura? ¿Dónde está el moderno Brâhmana que puede hablar como Sri Krishna y Râmachandra hablaron, o brindarnos la noble moralidad que encontramos en la literatura antigua?.
La prueba fehaciente es que la Sabiduría Divina subyace en todas las religiones.
El Dr. T.S. Ramasamy, en Su Dios, Mi Dios – Viaje del palpitante corazón, ha intentado encontrar la esencia de cada religión teniendo en cuenta ciertos principios. De acuerdo a su punto de vista, los principios más importantes en el contexto del mundo moderno son:
1. Cada escritura tiene dos aspectos: uno temporal y perecedero, perteneciente a las ideas de la gente en el período y en el país en el que fue producido; el otro eterno e imperecedero, aplicable a todas las épocas y países. Ninguna doctrina de una religión es clara, excepto en el contexto de la época. En las enseñanzas religiosas se debería recordar lo que es contextual, y lo que es universal.
2. … la diversidad que existe entre las diferentes religiones es enormemente enriquecedora.
3. Estemos muy seguros de esta premisa: no existe una única tradición que monopolice la verdad y, ninguna religión es una isla.
4. Identificar las características en común entre las religiones no es lo mismo que decir que todas las religiones son iguales. Claramente esto no es así.
5. No debemos olvidar que concentrarnos en la esencia subyacente de las grandes tradiciones no debería significa borrar las diferencias entre ellas, o crear una filosofía homogénea. Hay significativas diferencias entre las grandes creencias de la humanidad acerca de la precisa naturaleza de Dios, la relación entre el hombre y Dios, la naturaleza del alma y lo que nos ocurre después de la muerte. Esas diferencias en doctrina, rituales e historias le dan a cada tradición su propia y única identidad y son de gran importancia para los creyentes de esas religiones.
El Dr. Ramasany concluye que la esencia de toda religión es la compasión. Cita a Basavesvafra, un santo Saiva: “La compasión es la esencia de toda religión; díganme: ¿existe alguna religión sin compasión? El Venerable Samdhong Rinpoche, al disertar recientemente para la Sociedad Teosófica de Helsinki, Finlandia, señaló que nuestro problema básico es la tendencia a pensar que la religión que uno profesa es superior a la de otros. Muchas veces, por ignorancia y total arrogancia, el conflicto es alimentado cuando creyentes de diferentes religiones se ponen en contacto, cada uno pensando que únicamente él es portador de toda la Verdad, que algo está faltando o está mal en todos los demás y que su grupo representa la verdadera “realidad” en este mundo. Sugirió algunas medidas que podrían adoptarse para revertir las tendencias actuales, concluyendo que "sobre todo, debería existir solidaridad entre los practicantes genuinos de una religión con el fin de salvaguardar su fe y convicción”. Existe además, un área muy importante en la cual la religión puede tener un rol fundamental, la de salvar a la humanidad de la crisis ambiental que el mundo enfrenta hoy. En nombre del desarrollo y del progreso hemos destruido los bosques, erosionado la capa superior de la tierra, cambiado la composición de la atmósfera, agotado la capa protectora de ozono, manipulado el clima, envenenado el aire y las aguas, y hemos hecho que la gente más pobre sea la que sufra más de este entorno deteriorado. El mundo está enfrentado hoy graves desafíos, tal como el calentamiento global. La religión puede tener un importante papel combatiendo estos problemas. En abril de 1988 tuvo lugar una importantísima reunión en Oxford. Los líderes de las religiones del planeta se reunieron con científicos y funcionarios de varias naciones para tratar de manejar el rápido desmejoramiento de la crisis ambiental en el mundo. Representantes de casi cien naciones estuvieron presentes en el Congreso Global de Líderes Parlamentarios y Religiosos. Después, en enero de 1990, en el Congreso de Moscú, una petición firmada por un número de distinguidos científicos fue presentada a los líderes religiosos del mundo. A continuación encontrarán extractos de esta exhortación:
La Tierra es el lugar de nacimiento de nuestras especies y, por lo que sabemos, nuestro único hogar. Cuando nuestros números eran pequeños y nuestra tecnología poco desarrollada, no teníamos poder para influir en el medioambiente de nuestro mundo. Pero hoy día, de repente, sin que prácticamente nadie se de cuenta, nuestros números se han vuelto enormes y nuestra tecnología ha logrado vastos, y hasta preocupantes poderes. Intencional o inadvertidamente, tenemos ahora la capacidad de lograr cambios devastadores en el medioambiente global, un entorno al cual nosotros y todos los demás seres con quienes compartimos la Tierra estamos meticulosa y exquisitamente adaptados.
Estamos ahora amenazados por las auto-infligidas y vertiginosas alteraciones que afectan al medioambiente y acerca de cuyas consecuencias biológicas y ecológicas a largo plazo aún somos penosamente ignorantes: destrucción de la capa de ozono, calentamiento global sin precedentes en los últimos 150.000 años, la desaparición de un acre de bosques por segundo, la destrucción de especies por el fuego y, la posibilidad de una guerra nuclear global que pondría en riesgo de vida a casi toda la población en la tierra. Probablemente haya otros peligros de esta naturaleza pero por nuestra ignorancia, no estamos concientes de ellos. Individual y acumulativamente, representan una trampa puesta para la especie humana, una trampa que estamos poniéndonos nosotros mismos. Por nobles y elevadas (o ingenuas y de poca visión) que estas justificaciones hayan sido para las actividades que ocasionaron estos peligros, tanto separadamente como juntas, ahora ponen en peligro nuestra especie y muchas otras. Estamos cerca de cometer, muchos dirían que ya estamos cometiendo, lo que en lenguaje religioso a veces se denomina Crímenes contra la Creación.
Problemas de esta magnitud y las soluciones que demanden una amplia perspectiva, deben ser reconocidos desde el comienzo como teniendo una dimensión tanto religiosa como científica. Nosotros los científicos, conscientes de nuestra responsabilidad común –muchos de nosotros comprometidos desde hace tiempo en combatir la crisis ambiental- apelamos urgentemente a la comunidad religiosa mundial a comprometerse, en palabra y acción, y con toda la valentía que se requiera, a preservar el medioambiente en la Tierra.
La crisis del medioambiente requiere cambios radicales no sólo en políticas públicas sino también en el comportamiento individual. Los registros históricos son claros respecto a la enseñanza religiosa, el ejemplo, y el liderazgo pueden influenciar la conducta personal y el compromiso.
La respuesta de los líderes religiosos firmada por cientos de líderes espirituales de 83 países fue abrumadoramente positiva:
Estamos movilizados por el espíritu del Pedido e incentivados por su sustancia.. Compartimos su sentido de urgencia. Esta invitación para colaborar marca un momento único y la oportunidad de relacionar la ciencia y la religión.
Muchos en la comunidad religiosa han seguido con alarma creciente los informes de las amenazas al bienestar del medioambiente de nuestro planeta tales como las presentadas en el Pedido. La comunidad científica le ha hecho a la humanidad un gran servicio al dar a luz evidencia de estos peligros. Alentamos una continua y escrupulosa investigación, y debemos ser totalmente conscientes de sus resultados en todas nuestras deliberaciones y declaraciones respecto a la condición humana.
Creemos que la crisis del medioambiente es intrínsecamente religiosa. Todas las tradiciones y enseñanzas de Fe nos enseñan a venerar y proteger la naturaleza. A pesar de ello la creación sagrada es violada y está en peligro de extinción como resultado del comportamiento humano desde hace ya mucho tiempo. Una respuesta religiosa es esencial para revertir estos viejos patrones de negligencia y explotación.
Es por estas razones que damos la bienvenida al Pedido de los Científicos y estamos deseosos de explorar tan pronto como sea posible, formas de colaboración y acción concretas y específicas. La Tierra misma nos convoca a nuevos niveles de compromiso conjunto.
La crisis actual del medioambiente mundial aún no es un desastre, pero como en otras crisis, tiene el potencial de manifestar poderes previamente no usados e incluso no imaginados de cooperación y compromiso. La ciencia y la religión pueden diferir respecto a cómo fue hecha la Tierra, pero están de acuerdo en que su protección amerita nuestra profunda atención y cuidadoso amor.
El mal no tiene existencia per se; no es más que la ausencia del bien y existe sólo para aquel que se transforma en su víctima. Procede de dos causas y, como el bien, no es una causa independiente en la Naturaleza. La Naturaleza carece de bondad o de maldad; ella sigue solamente leyes inmutables, tanto cuando prodiga vida y alegría como cuando envía sufrimiento y muerte y destruye lo que ha creado. La Naturaleza tiene un antídoto para cada veneno y sus leyes, una recompensa para cada sufrimiento. La mariposa devorada por un pájaro se convierte en ese pájaro, y el pájaro muerto por un animal se transforma en una estructura superior. Es la ley ciega de la necesidad y de la adaptación eterna de las cosas, y por eso no puede llamarse Mal en la Naturaleza. El verdadero mal procede de la inteligencia humana y su origen descansa enteramente en el hombre racional que se separa a sí mismo de la Naturaleza.
Un Maestro de la Sabiduría
|
|
|
Página
7 |