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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 129 - Número 2 - Noviembre
2007 (en Castellano)

 
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 El eterno interrogante según el Coronel Olcott

 

 Betty Bland

 

 

Col.Henry S. Olcott hacia el año 1863

mientras servía en el ejército de los EEUU

 

Las definiciones de Teosofía, aunque numerosas, giran en torno a unas pocas cuestiones centrales. ¿Cuáles son los principios claves de este sistema de ideas sin dogma? Si no existe dogma, ¿entonces como puede ser definida? Aún siendo sin dogma, ¿depende este sistema de los escritos de un autor particular o grupo de autores? Y si así lo hace, ¿cómo puede ser no-dogmática?

Estas son las clases de preguntas que los teósofos se hacen a sí mismos, y que tienen que sortear al responder las preguntas de otros buscadores. Aún en nuestra no-dogmática Teosofía ha habido importantes diferencias entre los autores que deberían ser estudiadas. La pregunta en esencia es, “¿qué es Teosofía?

Aunque la pregunta es perenne, un nuevo ciclo de exploración ha surgido en los años recientes, a medida que los vientos del tiempo nos van alejando de nuestros orígenes históricos. Si la Sociedad Teosófica tiene que permanecer fiel a su misión, y al mismo tiempo ser comunicada claramente al idioma moderno y a las circunstancias actuales, ¿que deberíamos enseñar? ¿Cómo podemos encarar nuestros estudios de tal manera que permanezcan fieles a nuestros fundamentos y aún así continuar nuestra misión de exploración con mente abierta?

La Teosofía ha sido definida de diversas maneras como la “filosofía perenne”, “la sabiduría oculta”, o “sabiduría antigua”, implicando que se refiere a una verdad subyacente que no está limitada a una religión, cultura o época particular. Prefiero el término “sabiduría eterna”, porque expresa la idea de que existe una sabiduría que abarca todos los tiempos. Considerando esta idea de una sabiduría que es trascendente sin tener en cuenta la época o la circunstancia, exploremos cómo podríamos definir las enseñanzas  de la Teosofía.

La idea de dogma se asocia generalmente con una creencia tradicional y se refiere a una enseñanza específica o conjunto estructurado de creencias de las cuales uno no puede apartarse sin el riesgo de ser calificado como hereje. El diccionario define dogma como una opinión establecida, especialmente una proposición o principio sancionado por autoridad reconocida. Esta es precisamente la actitud que es la antítesis de la Teosofía. Aunque Madame Blavatsky trajo el cuerpo de enseñanzas orientales a Occidente, ella firmemente advirtió a las personas en contra de una creencia ciega. Dijo:

 

Más aún, la razón de ser de la Sociedad Teosófica fue, desde sus comienzos, pronunciarse en fuerte oposición y encabezar una guerra abierta en contra del dogma o cualquier creencia basada en la fe ciega. (CW, X, p.160

 

El Coronel Olcott, cuyo centenario estamos celebrando este año, se refirió especialmente a esta cuestión en su artículo “Teosofía Aplicada” (Panfleto de Adyar nº 143, originalmente publicado en The Theosophist, Junio 1889). Aunque él continuó con una discusión de los Tres Objetivos, su mayor énfasis fue en que la Teosofía es el resultado de mentes que indagan. Dijo que:

 

Es un error imaginar que lo que es conocido como Teosofía en el presente se ha aprendido de los escritos de los antiguos; es un brote independiente en la mente moderna que aparece en muchos espontáneamente, porque ellos no pueden distinguir de dónde viene la semilla. La Teosofía, como el hombre mismo, tiene muchas fuentes diferentes. Toda ciencia, toda filosofía, toda religión, son sus progenitores; aparece cuando la simiente de un espíritu inquisitivo cae en un terreno personal suficientemente desprejuiciado y altruista  como para darle alimento.

 

Continuó hablando del proceso de la Teosofía que es crucial para la organización de la Sociedad:

 

Lo que la Sociedad ha hecho hasta ahora - su mayor mérito para algunos, y su peor defecto para otros - , es hacer que la gente piense. Nadie puede pertenecer por mucho tiempo a la Sociedad Teosófica sin antes comenzar a preguntarse a sí mismo. Comienza a inquirir: “¿Cómo yo sé eso? ¿Por qué creo esto? ¿Qué razones tengo para estar tan seguro de que yo estoy en lo correcto, y que mi vecino está equivocado? ¿Cuál es mi justificación para declarar que esta acción, o aquella práctica, es buena, y su opuesta es mala?” El mismo aire de la Teosofía está cargado con el espíritu del inquirir. No es el espíritu “escéptico”, ni “agnóstico”. Es un deseo verdadero de saber y aprender la verdad, tanto como le sea posible conocerla a una criatura como el hombre, que está tan limitado por sus capacidades y tan influido por sus prejuicios. Es eso lo que ha elevado a la Sociedad Teosófica por encima del nivel de cualquier otro movimiento u organización de hombres, y lo cual, mientras sus Miembros se abstengan de dogmatizar, debe mantenerla por completo en un plano más elevado.

 

Y el Coronel Olcott continuó hablando sobre el poder generado en el mundo de los pensamientos por todos los miembros de la Sociedad uniéndose en este esfuerzo mutuo  por discernir la verdad y de ese modo afectar sus pensamientos filosóficos y actitud ante la vida.  Este poder interno de la Sociedad actúa en los reinos sutiles de la mente y del espíritu e impregna la atmósfera mental del mundo, creando influencias benéficas cuya fuente permanece siendo un misterio. Él continúa, enfatizando la importancia de las contribuciones de los individuos a ese cuerpo de conocimiento e influencia que conocemos como Teosofía:

 

Si esto, sin embargo, fuera todo lo que hubiere en la Sociedad Teosófica, nunca se hubiera convertido en la conocida, por muchos muy apreciada, y, en ciertos círculos, duramente insultada, institución que ella es. El hecho es que aquellos que se unen a la Sociedad traen a ella su propio conocimiento y actividad, y la reputación de la Sociedad ha sido edificada por los esfuerzos individuales de sus miembros. Quitemos Isis sin Velos; La Doctrina Secreta; Luz en el Sendero; Buddhismo Esotérico; Teosofía, Religión, y la Ciencia Oculta, y media docena más de otras obras, junto con las revistas Teosóficas, todos ellos claramente producto del esfuerzo personal, y ¿qué quedaría del renombre o notoriedad de la Sociedad? Ya que la Sociedad Teosófica se compone de sus miembros, y es lo que estos hacen de ella, decir todo eso no tiene ánimo de menospreciar la Sociedad, como tampoco se empañaría la belleza o la utilidad de una isla de coral en los Mares del Sur, por decir que debe su existencia al trabajo individual de las pequeñas vidas que se erigen desde el fondo del océano. Ciertamente el coral consiste en una masa de células coralinas, pero también es algo más que eso, es una Isla de coral, con una individualidad propia.

 

 

Las afirmaciones precedentes de Olcott hacen que nos demos cuenta de muchas cosas. Primero, que aunque tenemos nuestro material fundacional que determina el tono y la dirección de nuestras investigaciones, debería haber una continúa apertura para recibir y crear nuevos escritos que añaden a las bases y actitudes Teosóficas. La Teosofía no puede detenerse en los primeros pocos escritores.

Además, la Teosofía es más un proceso y una actitud que un conjunto específico de enseñanzas. Es una entidad orgánica que depende de las buenas intenciones y del conjunto de habilidades de cada uno de sus miembros. Como cada miembro trae su talento para agregarlo al todo, es imperativo que cada miembro tenga una participación que produzca un dinamismo en colaboración con el mundo que nos rodea, y atraiga a las mentes más elevadas. La Teosofía nunca tuvo el propósito de ser un ejercicio intelectual vacío.

Considerando el proceso y las actitudes que son específicamente Teosóficas, me gustaría relacionarlas con lo que Olcott llamó los dos objetivos pasivos de la Sociedad. El designó de esa manera a nuestros Objetivos de estudios comparativos y el de explorar la Naturaleza y nuestros poderes latentes. Cada uno de estos gira en torno a recoger una acumulación interior de conocimiento. Pero ese conocimiento debe estar basado en nuestra propia experiencia y razón, totalmente desprovisto de fe ciega. Mientras mantenemos una conexión con el cuerpo reunido de conocimientos de instructores que respetamos como que tienen experiencia directa, siempre estamos llamados a pensar por nosotros mismos. Tenemos que aprender a diferenciar entre aquellas cosas que sabemos con seguridad (que pueden ser muy pocas) y aquellas que encajan lógicamente dentro del esquema de cosas pero que pueden requerir nuevas interpretaciones. Deberíamos sostener estas últimas con una mente abierta a otras posibilidades.

La combinación de estos Objetivos, el estudio de la religión, la filosofía y la ciencia; y la exploración de las leyes de la Naturaleza y los poderes latentes del ser humano, naturalmente se traduce en una búsqueda por comprender el significado de la vida.  Ellos incorporan todas las áreas del inquirir humano en nuestro mundo y los esfuerzos de la humanidad para comprenderlo y relacionarse con él. Por lo tanto, la Teosofía implica una exploración y un interés intenso por el significado, el propósito y los procesos de la vida, llevados a cabo con una actitud de apertura mental y razonamiento.

El primer Objetivo de la Sociedad, que Olcott llamó el objetivo activo, hace un lazo integrador con el intento entero. Todo lo que se piensa o se expone al respecto debe estar en armonía con  y resultar en una expresión de fraternidad entre los hombres y mujeres. Más allá de cualquier visión superficial de la unidad, la idea debe penetrar al mismo centro de nuestro ser y desalojar cualquier prejuicio mantenido previamente o un sentido de superioridad sobre los demás. En esto descansa el máximo factor característico de la Teosofía.

Uno puede ser capaz de tener grandiosos pensamientos sobre cuán altruista uno es, pero guardarse contra la tendencia natural de querer ser un poco más avanzado, mejor, más inteligente, o más importante que aquellos que nos rodean, es esta una tarea mucho más difícil.

Tanto el Coronell Olcott como Madame Blavatsky y sus instructores fueron inflexibles en cuanto que el altruismo es el cimiento de la Teosofía; que la Sociedad no fue fundada para entretener al intelecto o promover el glamour de habilidades psíquicas. Más bien es guiar a la humanidad entre el par peligroso, de una actitud materialista por un lado y una actitud supersticiosa y crédula por el otro. Así la humanidad reconocería la realidad de su propia potencialidad y se liberaría de la esclavitud de una creencia ciega, mientras está en contacto con ese centro interno que la inspira y nos une a todos.

Este camino del medio, de un inquirir con mente abierta, totalmente inmerso en una actitud compasiva, conducirá a la Teosofía a convertirse en la piedra angular de las nuevas religiones mundiales. No estoy declarando orgullosamente que la Sociedad Teosófica será completamente reconocida en su rol como una nueva interpretación del sendero de desenvolvimiento espiritual. La Teosofía no es una religión pero debería estimular a cada miembro a buscar la vida interna a través de cualquier práctica espiritual que provea inspiración. Las evidencias abundan, de que la Teosofía ha provisto la levadura para una comprensión y conexiones internas más amplias. Este rol es aún más crítico en nuestro nuevo entorno de terrorismo global, basado en un fanatismo ciego y ciertamente ningún sentido de altruismo por nuestro vecino.

El Coronel Olcott personificó estas ideas en los treinta y dos años que dedicó a la Teosofía. Cuando llevó a cabo curaciones, fue para ayudar a liberar a la comunidad budista de las garras de los sacerdotes cristianos que estaban usando supersticiones respecto a las curaciones para ganar conversos, y fue inspirado por una profunda compasión por los incapacitados y las personas enfermas con que se encontraba. Apenas llegado con antecedentes de protestante yanqui, exhibió una apertura mental y un intelecto penetrante para el análisis y la síntesis, como evidenció en su Catecismo Budista, la primera expresión unificada de los principios del Budismo.

 

La Teosofía restauró la dignidad a los budistas y el respeto por sus enseñanzas y practicas. También valorizó al hinduismo, el cristianismo, el judaísmo, el islamismo y muchos otros credos. A través del enfoque Teosófico, que proporciona una apreciación profunda del principio unitivo y aspectos inspiradores de todas las religiones, podemos comenzar a colocar la piedra angular de la fraternidad más allá de todo límite y trabajar hacia el supremamente importante edificio de la paz mundial.

 

A todos lados donde viajó y enseñó, el Coronel estuvo motivado por un sentido de hermandad hacia todas las personas y un profundo interés por sus necesidades e ideas. El Coronel encarnó el método o actitud Teosófico de un intelecto atento e indagación con una mente abierta en el verdadero significado y naturaleza de la vida. La totalidad de su enfoque surgió de una humildad genuina y compasión por todos. ¿Qué mejor enseñanza podría haber? Esto no es un dogma, sino una actitud, una manera de vivir. Podríamos decir que “un teósofo es” (o debería ser) como lo fue el Cor. Olcott.

 

 

Si el poder real de la Teosofía en el mundo se ejercita en el reino del pensamiento; y si la dirección en la que ese poder se emplea es una consecuencia natural del crecimiento de ciertas ideas en las mentes de aquellos que llevan a cabo los objetivos de la Sociedad, es evidente que los males enormes de nuestro mundo moderno deben ser atacados con armas inmateriales y en los planos intelectual y moral. ¿Cómo puede esto llevarse a cabo? Simplemente a través de la percepción, la comprensión y el reconocimiento de la realidad. Entonces el verdadero trabajo se realizará tranquilamente, casi silenciosamente, y aparentemente en forma espontánea.

 

H. S. Olcott

 

 

 


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