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Vol. 129 - Número 2 - Noviembre 2007 (en Castellano) |
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Damodar K. Mavalankar
Mary Anderson
Con referencia a la carrera de Damodar K. Mavalankar, consideraremos sus primeros años y su familia, su descubrimiento de la Teosofía y su trabajo para la Sociedad Teosófica, cómo él encontró a su Guru, y cómo se fue al Tibet y cuanto se le extrañó en Adyar. Respecto a su actitud y a su consejo en diversos temas, nos referiremos a su devoción a Madame H. P. Blavatsky, su defensa de la Teosofía, su ayuda en el trabajo de la Sociedad, y su actitud hacia las diferentes religiones y hacia la religión en general.
Considero que es deber de todo hombre hacer lo que pueda para hacer al mundo mejor y más feliz. Esto puede provenir de sentir amor por la humanidad. ... Debo primero empezar a trabajar por mi país. Y esto no lo puedo hacer permaneciendo en mi casta. . . la observancia de la distinción de casta le lleva a uno a odiar hasta a su propio vecino, porque puede suceder que él sea de otra casta. No puedo tolerar esta injusticia. . . Respeto a un hombre por sus cualidades y no por su nacimiento. (Ibíd., p.142) Apenas se hizo miembro, Damodar comenzó a trabajar por la Sociedad. Fue Secretario Asistente y luego Co-Secretario antes de ser Secretario. El Coronel Olcott escribió que Damodar “trabajaba día y noche sin descanso” (Ibíd., p.20). También fue Gerente Comercial del ‘The Theosophist’, contribuyendo con muchos artículos de su autoría. Se comprometió en una voluminosa correspondencia, a menudo brindando buenos consejos. Su prolongada correspondencia con William Quan Judge en Nueva York mostró su gran paciencia, ya que Judge se desahogaba de su angustia por no tener contacto directo con Seres superiores o Maestros. Su carta a un miembro Norteamericano que parecía querer contactar a los Maestros contiene un sabio consejo: En cierto sentido se puede decir que los verdaderos Mahatmas están en casi todos lados, aunque puede que no tomen conocimiento de todo. Pero al mismo tiempo no pueden ayudar dando su atención hacia donde la atracción magnética los atraiga; por lo tanto el que los Mahatmas nos tomen en cuenta, depende de nosotros mismos. ... Si queremos elevarnos más, debemos producir las condiciones necesarias . . . desidentificarnos constantemente de los deseos inferiores, etc. que nos encadenan a nuestra personalidad inferior, y . . . transferir nuestra conciencia al Divino Ātmā, y sus vehículos (los principios 6to y 7mo), por el cultivo incesante en nuestro interior de las más elevadas aspiraciones . . . un sentimiento de filantropía inegoísta es una condición esencial. (Ibíd., pp.451-2) Volveremos a algunos de sus consejos y respuestas a las preguntas de los corresponsales. Su relación con sus compañeros trabajadores en Adyar no siempre fue armoniosa, aunque su propia actitud era amistosa y conciliatoria. Defendió al Presidente Cor. Olcott, contra “insinuaciones viles” dirigidas contra él. Una vez se disculpó humildemente ante el Sr. A. P. Sinnet por haberlo ofendido sin darse cuenta. El Dr. Franz Hartmann y otros mostraron una enemistad incomprensible hacia él. Inevitablemente estuvo en desacuerdo con los Coulomb, quienes estafaron y traicionaron a Mme. Blavatsky y a la Sociedad. Esta última finalmente repudió a los Coulomb, pero no antes de que ellos hicieran mucho daño. Damodar resumió el asunto de los Coulomb de una manera genial en una carta a Mme. Blavatsky. Damodar sentía un irresistible deseo de encontrar al Gran Ser que él sabía era su Guru y que lo había curado cuando él era un niño enfermo, quien se le había aparecido en visiones, y con quien también mantuvo correspondencia. De hecho visitó a su Guru por primera vez en el Tibet en 1883, desapareciendo mientras estaba con el Cor. Olcott en Jammu en Kashmir. El Cor. Olcott escribió: “En menos de tres días regresó; era un hombre distinto, “robusto en apariencia, fuerte y nervioso, osado y con modales enérgicos; apenas pudimos reconocer que era la misma persona”.(Ibíd., p.9) Desarrolló ciertas facultades psíquicas, pudiendo trasladarse fuera de su cuerpo. Se convirtió en intermediario de los Maestros, capaz de transmitir sus cartas, como hizo Madame Blavatsky. Su Maestro le dió buenos consejos en muchas ocasiones, por ejemplo: ¡No se sienta tan desanimado! ... No tiene necesidad de ello... No se acuse a sí mismo y no atribuya a sus imaginarios crímenes los profusos insultos. ¡Insultos! Le digo, joven..., el silbido de una serpiente tiene mayor efecto sobre el eterno y nevado Himavat, que los insultos de los murmuradores, la risa de los escépticos, o cualquier calumnia sobre mi. Sea constante en sus deberes, permanezca firme y sincero en sus obligaciones, y ningún mortal hombre o mujer le hará daño. (Ibíd., pp.485-6) En otra ocasión le alentaron con muy sensatas palabras: El progreso espiritual más elevado debe ser acompañado por un desarrollo intelectual en líneas paralelas. Usted tiene ahora la mejor de las oportunidades para hacer eso donde está trabajando. Por su devoción y trabajo inegoísta, usted está recibiendo ayuda, aunque en silencio. (Ibíd., p.528) Debido a su incansable duro trabajo y a los muchos problemas que tuvo con otros trabajadores en Adyar, la salud de Damodar se había deteriorado y, luego de su primera visita al Tibet en 1883, finalmente dejó Adyar permanentemente por el Tibet el 23 de Febrero de 1885, viajando via Calcuta, Benares, y otros lugares. Dejó un pequeño diario de bolsillo de su viaje. De acuerdo con el Coronel Olcott, este diario era ... ...el último rastro escrito de este joven devoto Brāhmin, de elevada intelectualidad y entusiasta, cuya conducta desde que se unió a HPB y a mí en Bombay ha sido de inquebrantable energía y firme entusiasmo por la causa de la humanidad. Un corazón tan noble no ha latido en pecho humano, y su partida fue el golpe más duro que recibimos.... Casi había quebrantado su salud por el incesante trabajo oficial .... Sin embargo, con coraje indomable, emprendió el duro viaje a través de los Himalayas, indiferente al frio cortante, a los bancos de nieve, a la falta de refugio y comida, intentando alcanzar a su Guru. (Ibíd., pp. 15-16) Se le extrañó mucho en Adyar. El Cor. Olcott en su discurso presidencial en la Convención de 1887, se refirió a “nuestro siempre amado Damodar, que trabajó noche y día sin cesar como nuestro Secretario” (p.20). Una nota anónima apareció en el The Theosophist de enero de 1888: Al Presidente se le está haciendo muy difícil encontrar una persona idónea para llenar el cargo vacante de Secretario de Actas y Asistente de Tesorería. Además de solicitarlo personalmente a varios teósofos bien conocidos, ha publicado un anuncio en los diarios de Madras y enviado copias a los Secretarios de Secciones para cubrir los cargos. Las obligaciones de la función requieren a un hombre de cualidades especiales. Debería estar versado en contabilidad; tener un buen conocimiento del inglés, y de uno o más idiomas vernáculares del Sur de la India, si fuera posible; tener un reconocido buen carácter y estar interesado en apoyar a la Teosofía. Un segundo Damodar es lo que realmente se necesita; ¿puede alguien encontrar un trabajador así? Si no, que lo más pronto posible encontremos al mejor hombre. (Ibíd., p.20) Después de su partida, hubo un rumor de que había muerto en el camino. Pero este no fue el caso, y se hizo el siguiente anuncio: Tenemos noticias reales del 7 de junio de que ha arribado sano y salvo a su destino, está vivo, y bajo la protección de los amigos que él estaba buscando. La fecha de su regreso, sin embargo, es aún incierta, y probablemente pasará mucho tiempo antes que vuelva. (Ibíd., p.17) Y ciertamente, él nunca regresó. Se recibieron cartas suyas, pero ninguna fue preservada. El tuvo que pasar muchas pruebas con el objeto de agotar el karma de “chismes cuestionables” con los cuales había tenido que ver en el pasado, probablemente en vidas anteriores. Madame Blavatsky escribió: “El pobre muchacho no está pasando por buenos momentos, desde que está en probación y esto es terrible (Ibíd., p.534).” Esa probación, esas pruebas difíciles tienen el objetivo de sacar a la luz las flaquezas del aspirante a chela, a fin de que puedan ser enfrentadas y superadas. Su trabajo por la Teosofía ha sido resumido así: La importancia de Damodar para el Movimiento Teosófico descansa no sólamente en su trabajo duro de una calidad constante, o en su defensa inteligente de la combatida Sociedad, sino principalmente en el hecho de que él fijo un modelo de conducta teosófica. De los setenta y pico teósofos que se presentaron para el discipulado, Damodar fue virtualmente el único que tuvo éxito completo. (Ibíd., p.21) Damodar reconoció y apreció mucho las cualidades de Helena Pretrovna Blavatsky, quién reintrodujo la Teosofía en nuestra época. De su devoción por Mme. Blavatsky, Olcott escribió: Ningún hijo fue más obediente a su padre, ni hijo adoptivo más totalmente inegoísta en su amor hacia su madre adoptiva, que él hacia HPB: su más ligera insinuación era ley para él; su más caprichoso deseo una orden imperativa, que obedecería aún si tuviera que sacrificar su vida misma. (Ibíd., p.4) Tenía una fe total en ella. Así le escribió a un corresponsal: Estoy sumamente apenado de ver que usted duda de “Upasika” . . . Podemos tener dudas de “Upasika” ahora, y, cuando ella no esté más, entonces, quizás, podamos arrepentirnos de nuestra ingratitud, y de haber perdido la única oportunidad que nos fuera concedida a nosotros, hindúes descarriados del MUNDO OCULTO . . . Tomemos esta ocasión por los pelos y no perdamos esta oportunidad de oro. (Ibíd., p.301) Tenía un gran respeto por la total honestidad e inegoísmo de HPB, como queda evidenciado en la siguiente nota de una carta a un periódico: Recuerdo a algunos anglo-indios preguntándose cómo Madame Blavatsky pudo haber permitido la publicación de “Hints on Esoteric Theosophy (Instrucciones para la Teosofía Esotérica) Nº 1, dónde se expone sus puntos débiles. Mí única respuesta es que ella nos es hipócrita, y libremente reconoce sus faltas. ... Ella nunca afirmó ser infalible, y en su vida práctica se ejemplifica el hecho que ella reconoce completamente la importancia del adagio “errar es humano”. (Ibíd., pp. 464-5) Damodar también defendió a la Teosofía y a los teósofos. Por ejemplo, en respuesta a una carta, probablemente de un teólogo, quién preguntó la razón por la cual un Adepto en tiempos de hambruna no hace llover arroz, Damodar responde: “Le pregunto por qué Dios, a quién él considera misericordioso, envia una hambruna” (Ibíd., p. 422). También defendió a la ST cuando fue atacada: Es porque la Sociedad Teosófica no se apoya en personalidades sino en la idea, la fuerza principal provista por aquellos grandes filósofos humanitarios, que todos nuestros compañeros están libres de un peligro, el de ... la ambición personal, que tan a menudo arruina lo que de otra manera pudiera haber sido una buena obra de muchos religiosos y reformadores sociales. (Ibíd., p. 445) Damodar rectificó varios errores y declaraciones inexactas en las notas periodísticas, en una ocasión dando una buena lección a los reporteros: A pesar de los hechos . . . fácilmente accesibles a cualquier entrevistador serio, se publicó una nota perjudicial a los intereses de nuestra Sociedad, conteniendo tantas declaraciones falsas como líneas ocupaba. Y cuando contesté, ¡mi respuesta no fue tomada en cuenta! ¿Considera tan poco fiable cualquier información que provenga de personas íntimamente asociadas con el movimiento que critica? O ¿pensó que una declaración de hechos concerniente a nuestra Sociedad sería difícil de aceptar por los lectores? Solamente muestra, entonces, como dije en mi carta, que los periódicos parecen seguir a la opinión pública, siendo desafortunadamente demasiado impotentes para liderarla.(Ibíd., pp. 463-4) Además de defender a la Sociedad, las cartas de Damodar a investigadores individuales y a miembros, a menudo contenían, como ya se mencionó, lecciones útiles e información sobre temas teosóficos. Escribiendo sobre Dios y el universo, afirma: Soy Panteísta y no un Teísta o un Deísta. Creo que el Universo entero es Dios. Usted debe entender bien, sin embargo que la palabra “Dios” no me comunica el significado que los Occidentales le han dado. Cuando digo Dios, comprendo que es la Naturaleza o el Universo y nada más ... Para mi mente no existe ninguna posibilidad de que exista una Deidad extra-cósmica. ... Hasta donde entiendo, no puede haber más que una Existencia Infinita y no dos. Llámelo Materia o Espíritu, como usted quiera, pero es uno y el mismo. ... ¿Puede dibujar en algún punto una línea entre los dos? (Ibíd., pp. 65-6) Sus palabras sobre lo que es “el Conocimiento Verdadero” son de valor atemporal: La verdadera percepción es verdadero conocimiento. La percepción es la capacidad del alma; es la vista de la inteligencia más elevada cuya visión nunca se equivoca. Y puede ser mejor ejercitada en completa serenidad de mente. ... En pocas palabras, como la alegoría Hindú lo considera, “Es en la muerte de la noche que Krishna nace”. En ocultismo, Krishna representa el Principio Crístico; el Ātmā de los vedantinos, o el séptimo principio. ... En la muerte de la noche, es decir, cuando hay completo descanso físico y mental, ... perfecta quietud y paz mental. (Ibíd., pp. 515-6) Respecto al Yoga, Damodar hace las siguientes aclaraciones: El verdadero Yogui no estudia Ocultismo con el propósito de adquirir poderes. ... Los Siddhis, por más elevados que puedan ser, están aún dentro de los dominios de la ilusión. Todo estudiante, aún principiante, de ocultismo sabe que la adquisición de Brahmavidyā depende enteramente del desarrollo en la mente del aspirante de un sentimiento de amor universal. (Ibíd., pp. 370-1) Damodar también escribió sobre el funcionamiento de la Sociedad Teosófica y sus Ramas: La idea principal que nuestra Sociedad busca difundir tan amplia y extensamente como le sea posible es “La Fraternidad Universal”. Este ha sido el sueño de todos los buenos hombres desde tiempo inmemorial. .. nosotros hemos hecho que el sueño sea posible de realizar. ... Este es el deber principal de una Logia de nuestra Sociedad. ... Nuestras Logias... hacen bien en dedicar especial atención al estudio, tomando cada vez alguna rama especial del conocimiento, lo cual promoverá la unión del Este y del Oeste. Es decisión de ustedes y de su Logia elegir qué materia escogerán para ayudar a la Causa. (Ibíd., pp. 175-6) Da el siguiente consejo para un Presidente de Logia: Y ahora tengo que decir que será su deber como el Presidente de la Rama velar para que los Objetivos de la Sociedad se cumplan hasta donde sea posible, y que exista armonía y unión entre todos los Hermanos. (Ibíd., p.177) Damodar escribe sobre el karma de la Sociedad Teosófica: Todas sus acciones son su karma. ... ¿y quién pondrá en duda el hecho de que esa Asociación ha estado adquiriendo una inmensa cantidad de buen karma por su trabajo benéfico de incrementar la felicidad humana por medio de la promoción del conocimiento y por unir personas diferentes en un vínculo de una Hermandad Intelectual? (Ibíd., p.381) Tuvo mucho que decir respecto a los fracasos y la estrechez mental de los misioneros Cristianos y sus “conversiones nominales”. El dijo sobre los supuestos “conversos” del Cristianismo: El único signo de identificación de que son cristianos es que además de las varias marcas de casta que ya poseen, ellos se cuelgan del cuello una cruz, ¡y agregan el nombre de Jesús a su lista de Dioses y Diosas! Y así son la generalidad de los conversos, cuya enorme cantidad inflan los informes de los Misioneros. (Ibíd.., p.231) Refiriéndose a la doctrina del infierno que les espera a los que no son cristianos, Damodar comenta: Si no hay ninguna [salvación] para aquellos que no pudieron confiar en Cristo para Salvarse, ya que desconocían de su existencia, pregunto si esta no es una prueba adicional en favor de mi afirmación de que no sólo el Cristianismo se basa en una fe ciega, sino que de todas las religiones es la más cruel y despiadada. (Ibíd., pp. 244 Por otro lado, en honor a la verdad, Damodar respeta las enseñanzas de Jesús, las cuales, sin embargo, él señala también se encuentran en otras religiones. Sugirió que Dado que hubo muchas personas en tierras cristianas que no eran verdaderos cristianos, los misioneros debieron trabajar allí en vez de venir aquí, sin invitación, donde buenas personas de nuestras propias religiones pueden seguramente encargarse de ellas mismas y de los malos. (Ibíd., p.246) En una carta a un periódico, menciona la fe ciega exigida por el Cristianismo, en oposición al llamado a la razón hecho por el Budismo. Y respondiendo a una crítica del Yoga (y, en consecuencia, al Hinduismo), Damodar señala que el Yogi verdadero no estudia Ocultismo con el propósito de adquirir poderes....La conquista de Mukti es la identificación del Jivãtmã con Paramãtma, el espíritu universal, que se manifiesta él mismo en TODO, que nunca puede obtenerse salvo que uno se ponga a sí mismo en relación con la Naturaleza a través del cultivo de un sentimiento de Filantropía sin egoísmo. (Ibíd., pp. 370-1) Finalmente, respecto a la religión en general, Damodar hace la siguiente afirmación: Sostenemos que el más elevado ideal de amor se encuentra solamente en Brahmavidyā o en la Teosofía Esotérica; nuestro ideal de amor que es una perfecta unión con el Todo por medio de una completa renuncia del yo y por un apasionado y sin descanso esfuerzo por el bien de todos los seres sencientes, aún la creación animal. ( Ibíd., p.375) La dirección ejecutiva completa [de la Sociedad Teosófica] está en manos de los Fundadores, y nuestros Maestros nos dan consejo solamente en raros y excepcionales casos de gran emergencia. Damodar K. Mavalankar
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