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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 129 - Número 2 - Noviembre
2007 (en Castellano)

 
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EL FUTURO DE LOS MEDIOSParte II

Conferencia Besant, Adyar, 27 de diciembre 2006

N.S. JAGANNATHAN

 

 

    Ya es hora de cambiar de los aspectos estructurales generales de los medios de comunicación de nuestra época al contenido informático e intelectual que ellos difunden. En la jerga actual, vamos a cambiar del hardware del negocio de la comunicación a su software. Con el paso de los años ha habido un cambio gradual en la percepción de los proveedores de productos de los medios de comunicación respecto a lo que sus consumidores desean.

 

    Cualquier especulación acerca del futuro de los medios debe comenzar por su condición actual y su pasado inmediato. Sin ir muy lejos en el pasado y limitándonos a lo que ha ocurrido desde la Independencia, es obvio que han habido cambios importantes en la percepción de lo que una noticia significa. Siempre hubo periódicos serios y otros frívolos, pero recientemente incluso algunos periódicos serios han sucumbido a trivialidades y al sensacionalismo. Los lectores de las dos clases de noticias eran bien definidos. El The New York Times proclama en el tope de su mástil que está interesado en “Todas las noticias aptas para ser impresas”. Pero la percepción misma de lo que es apto para imprimir ha cambiado incluso en los periódicos serios.

 

    Por otro lado, el Daily Mirror de Londres, que antes era el tabloide más popular de su tiempo con una circulación varias veces más numerosa que la de periódicos serios como el Times de Londres, hacía gala de tener más “desnudos que noticias”.

 

    Los lectores de más edad se quejan de que esta distinción particular entre periódicos serios y frívolos casi ha desaparecido. Están desconcertados por el contenido y la relevancia de los periódicos de hoy en día. Acostumbrados a un tono de gran seriedad lindante con el aburrimiento en los periódicos con los que han crecido y a los cuales se han hecho adictos, ellos sienten que incluso estos periódicos se han vuelto cada vez más triviales en sus preocupaciones y frívolos en su forma de presentación. Además de las extravagancias ilustrativas con mujeres casi-desnudas que se han vuelto una característica común de incluso los periódicos serios, lo que se conoce como periodismo de estilos de vida es ahora la principal preocupación de nuestra prensa escrita. Incluso un análisis superficial de nuestros periódicos mostraría la creciente preponderancia de la moda y la vida de sociedad y lo que se llama periodismo de celebridades. Lo que antes era motivo de burla y llamado “trivialidades de tercera página”, chismes e insinuaciones acerca de lo acontecido en la alta sociedad y los pecadillos de las estrellas de cine ya no son el monopolio de los tabloides.

    Por supuesto hay excepciones a esta generalización. Sigue habiendo periódicos que toman en serio su rol de cuarto poder del estado. Sería odioso dar ejemplos. El grado de trivialidad varía de periódico a periódico dependiendo de sus antecedentes y de la actitud de los dueños actuales. Antes los periódicos tenían sus raíces en los sistemas de valores de los años previos a la Independencia y tenían cierta reticencia en cuanto a la moral privada y pública. Muchos de sus dueños eran personas importantes en la vida pública del país con estrechas relaciones con los líderes políticos del momento. Algunos de ellos estaban directa o indirectamente involucrados en la lucha por la Independencia. En segundo lugar, eran figuras ajenas a las oficinas de los periódicos, dejando a los editores a cargo de la parte profesional del periódico. Además, los editores de entonces tenían una posición independiente y pública con sus propias líneas de comunicación con la élite ejecutiva de la época. Tenían también formidables credenciales intelectuales que los dueños respetaban, ya que ellos no siempre estaban tan bien dotados.

 

    Ahora la situación es notablemente diferente. El cambio más significativo y simple es el poder cada vez mayor del brazo empresarial en el negocio de los periódicos y la consiguiente devaluación de la posición del editor. Existe mucha evidencia anecdótica en esta transformación. Hay un creciente control de la discreción del editor en asuntos editoriales, no sólo por el propietario sino también por el brazo empresarial del periódico. Es verdad que siempre hubo cierta ambigüedad en esta área gris de relaciones mutuas de una organización periodística, entre la parte profesional y la empresarial. Pero según la opinión del público el editor siempre ha sido el rostro público del periódico. La mayor parte de los lectores conocen el nombre del editor pero pocos saben o no les importa el nombre del dueño. En los últimos años, sin embargo, esta imagen pública en particular se ha debilitado. Lo interesante es que esta inversión de poderes no es algo que ocurrió de modo imperceptible – por lo menos en algunos periódicos forma parte de la filosofía empresarial, y los dueños lo ostentan públicamente.

 

    Una de las razones por la transformación en el contenido y en el estilo de presentación en nuestros periódicos, que las generaciones de más edad echan de menos, es el cambio dramático en décadas recientes del perfil demográfico del país y consecuentemente del cambio en la relación con los lectores de los periódicos. De acuerdo con el censo del 2001, el 53,82% de la población de la India está por debajo de los 25 años, y alrededor del 30% del porcentaje mencionado está entre los 10 y los 25 años. Son los instruidos entre ellos los que constituyen, en la jerga actual, el consumidor objetivo de los medios de hoy. Ningún periódico que quiera sobrevivir puede permitirse ignorar las necesidades, los gustos, deseos y aspiraciones de estos lectores potenciales.

 

    También es necesario tener en cuenta el increíble incremento en extensión y variedad del conocimiento disponible para este público joven y ansioso que vive en lo que McLuhan llamó la ‘Aldea Global’. Hasta hace cincuenta años, las cosas que un hombre razonablemente bien informado e intelectualmente curioso tenía que dominar tenían una proporción manejable. De modo totalmente opuesto, la generación más vieja de hoy se siente espantosamente analfabeta al enfrentarse con nuevas áreas del conocimiento tales como la electrónica, las ciencias computacionales, la biotecnología y todo el nuevo abracadabra de anacronismos de información arcana. Cualquier periódico consciente de esta característica sobresaliente de sus lectores debe cambiar su menú de noticias. Tiene que dirigirse a lectores que compran un producto particular que cubre especialmente adelantos científicos y tecnológicos, asuntos económicos, industria, comercio, inversiones bursátiles, y especialmente deportes y actividades de tiempo libre. Francamente, la provisión de información analítica en estas áreas era totalmente insustancial en los periódicos de los años cincuenta y antes.

 

    En otras palabras, en la actualidad los periódicos tienen que ponerse a tono con la realidad del mundo que ha sufrido profundos cambios en cuanto a circunstancias externas, creencias, nociones de moral privada y pública, actitudes frente a lo correcto y lo incorrecto, lo sagrado y lo profano, y principalmente a lo que concierne al acceso a nuevas ideas y experiencias. Esto ha destruido antiguos tabúes en cuanto a normas inviolables. No se puede esperar que los periódicos estén exentos de estas costumbres cambiantes de la sociedad en la que vivimos. La globalización está impulsando un ansia comercial por experiencias excitantes de sensaciones antes prohibidas en miembros de sociedades que estaban acostumbradas a un código más austero de pensamiento y sentimiento. Aunque los medios han puesto, al alcance de todos, un mundo de conocimientos nuevo y emocionante, también han facilitado la exposición irrestricta a lo trivial y lo placentero. No es un secreto que el internet está contaminando el aire con pornografía de todo tipo. La ley Gresham de las dificultades que incentivan lo bueno está inexorablemente operando en el nuevo mundo sin fronteras de la transmisión instantánea del conocimiento y la experiencia. En una competencia desigual con su medio rival, el medio impreso está intentando suministrar su propio estilo de gratificación de los sentidos.

 

    Ya es hora de que consideremos los aspectos más positivos de los medios. Tradicionalmente los mejores periódicos del mundo siempre han desempeñado sus tareas como perro guardián de los intereses públicos. Gobiernos, grandes empresas y corporaciones multinacionales, ocultan vergonzosos secretos y ha sido el deber de los medios públicos divulgarlos para que la gente juzgue por sí misma. Este deber de la Prensa ha sido expresado en forma memorable por Delane, el editor del Times de Londres a principios del siglo diecinueve. Cuando el gobierno de aquel tiempo se quejó severamente de los periódicos “perturbadores” que se deleitaban en propalar escándalos con escaso respeto por los “intereses nacionales”, Delane expresó con términos retumbantes: “No forma parte de las obligaciones de la Prensa compartir las cargas del arte de gobernar. Su primer y último deber es obtener la información más precisa y publicarla inmediatamente para hacerla propiedad del público”. Y completó la idea afirmando: “La Prensa vive revelando.“

 

    Este es el Brahma Sutra que el periodismo actual de la India ha tomado con entusiasmo. Las generaciones de mayor edad que se sienten desconcertadas porque andan escarbando para sacar a relucir aspectos de la vida privada, deberían tener presente  que hay muchas cosas en la vida pública que tendrían que ser divulgadas. Esto forma parte de las mejores tradiciones del periodismo mismo de la India. James Augustus Hickey, el bullicioso editor del semanario inglés Bengal Gazette, fundado en 1880, y considerado universalmente el primer periódico moderno de la India, fue una constante espina clavada para el Gobernador de la época, general gobernador Warren Hastings, por exponer implacablemente la corrupción del gobierno de entonces. Él fue derrotado en esta desigual batalla contra de la autoridad, lo apresaron, y finalmente murió en la pobreza, pero desde entonces se ha convertido en un ícono del periodismo temerario.  Este rol de oposición de la Prensa se reconoce en todas las democracias del mundo, inclusive en India, un país que tiene el inestimable crédito de haberlo incluido en la constitución. A diferencia de la Constitución de EE.UU, la Libertad de Prensa no se menciona específicamente en la Constitución de India, pero la Suprema Corte de la India ha sostenido reiteradamente que el derecho fundamental a la Libertad de Expresión incluido en la Constitución de India abarca la noción de Libertad de Prensa, que es una ley establecida en el país. Fortalecido por este apoyo judicial, la prensa India lo ha ejercido enérgicamente, muy a pesar de los que se sienten molestos con ello.

 

    Con el pasar de los años, este concepto de libertad de Prensa se ha invertido.

    Actualmente la clave es que se ha convertido en un derecho social en vez de individual, y el concepto del “derecho de la gente a saber” ha dado origen al periodismo de divulgación de la corrupción. Esto está muy en boga actualmente a través de operaciones encubiertas que utilizan cámaras ocultas para captar hechos de corrupción de diferente índole en el acto. Esto se ha vuelto incluso más común con la llegada de los medios audio-visuales. La ética de esta clase de periodismo osado siempre será un tema de gran controversia ya que involucra el conflicto de intereses entre el derecho individual a la privacidad y el derecho de la sociedad a conocer los tejemanejes de sus gobernantes. Cuando los congresistas reciben dinero por desempeñar sus deberes o cuando las autoridades hacen negociados secretos, entonces ¿no tiene el público derecho a saberlo? Quizás la ética de estas revelaciones dependerá de circunstancias particulares.

 

    El concepto de libertad de Prensa, particularmente respecto al derecho público de ser informado de lo que sus gobernantes están haciendo, se ha puesto a prueba recientemente en ocasión de la invasión americana a Irak y sus secuelas. Los medios de comunicación americanos quedaron atrapados entre las conflictivas demandas de ‘patriotismo’ y periodismo independiente. En general se han desempeñado con un compromiso ejemplar acerca del derecho del público a conocer la verdad, tanto antes como después de la invasión. Han expuesto las mentiras de la administración en lo que respecta al acopio de armas de destrucción masiva por Saddam, y las espantosas crueldades infligidas en campos de prisioneros tales como Abu Ghraib y Guantánamo. Durante todo el oscuro negocio de la participación americana en Irak, el comportamiento de los medios de comunicación americanos ha estado dentro de las mejores prácticas del periodismo independiente.

 

    Volviendo a la situación en India, ya se han mencionado los aspectos positivos de intrépidas denuncias de corrupción en altos cargos,  del mal uso de la autoridad y de una mayor democratización de lo que es una noticia apta para ser impresa. Pero ¿cuáles son las características negativas del periodismo actual de India que preocupan más a la generación de mayor edad? ¿Cuáles son los cambios que empeoraron a la mayoría de los periódicos en los últimos años?  En un artículo reciente, el señor B. G. Verghese, uno de los editores más respetados de la época anterior, elaboró una alarmante lista de estos males. Calificando sus afirmaciones como un manojo de las peores características de los periódicos promedio, dijo que la mayoría de incluso los mejores periódicos son culpables de “acallar reportajes y análisis serios; trivializar noticias y eventos; producir sensacionalismo y cobertura lasciva; invadir la  privacidad; emitir juicios periodísticos, recurrir a rumores, chismes e insinuaciones sin verificación; desatender reportajes justos y equilibrados sin retractarse cuando están equivocados; negar derecho a réplica; escribir críticamente las noticias haciendo conjeturas en vez de considerar  hechos; hacer periodismo flojo marcado por una redacción superficial, una investigación inadecuada, y una manifiesta ignorancia de antecedentes y contexto; degradar editores, tomar posesión del mercado a cargo de gerentes experimentados, y producir periodismo mordaz y sintético.”

 

   ¡Uf! ¡Qué grave acusación de parte de alguien que era bien conocido por su sobriedad! Obviamente, este es el escenario de los peores casos y una provocación deliberada para que sus compañeros profesionales realicen una muy necesaria introspección.

 

   Como muchas otras cosas en la vida de India, su periodismo ha cambiado enormemente en los últimos quince o veinte años. El periodismo de hoy tiene diferentes perspectivas, intereses, valores, parámetros y  preocupaciones. Hay una diversificación mucho mayor en los reportajes y el análisis. Por un lado, al nivel institucional, se ha desarrollado una actitud mental a la cual nos referimos a veces como la “adaptación comercial de los periódicos”. Algunos de los ‘pecados’ enumerados por Verghese surgen por esta transformación. Es el resultado de una posición mental que considera los periódicos como un producto a ser comercializado, al igual que cualquier otro producto de consumo masivo, sin considerar sus atributos específicos. Esto ha socavado el “carácter público” y la condición única de los periódicos como vigilantes del interés público.

 

   Al nivel profesional, existe un creciente tedio, fatiga, e incluso cinismo en cuanto al rol normativo de la Prensa en asuntos públicos. El sistema político de India, al igual que los sistemas políticos de otros países, parece haber internalizado la inmoralidad  y  la corrupción en la vida pública. Parece que los cargos por delitos contemplados en el código penal del país no conllevan ningún castigo para la gente de posición alta y los poderosos, por lo menos en India. En sus declaraciones juradas personales obligatorias registradas al tiempo de postularse para las elecciones, 119 miembros del parlamento actual habían admitido que tenían algún juicio pendiente en su contra. Es como si se hubiera instalado un miasma de culpa no resuelta sobre nuestra vida política. Los políticos acusados, incluso ya con cargos de delitos graves contemplados en la ley penal, permanecen en un limbo de indefinición, en el que no son ni exonerados ni culpados. Ya no se los marginaliza de la vida pública. En efecto, incluso personas liberadas bajo fianza continúan siendo ministros con el fundamento especioso de que son inocentes hasta que la corte suprema del país les condene.

 

   En un sistema de parálisis sistémico como este, la tentación es fuerte para que la Prensa vaya reduciendo su rol hasta mantenerse como un simple observador y analista pragmático, y para que considere el ambiente amoral como una cosa normal, y que siga haciendo sus análisis políticos dentro de este marco. Esta es una tentación a la que hay que resistirse. Aunque la Prensa fuera a renunciar modestamente a una mayor excelencia moral intrínseca que la de las otras instituciones gubernamentales, no puede renunciar a su rol asignado por mandato como guardián de la conciencia de la comunidad. Este es un ideal que Annie Besant puso en práctica en su periodismo, tanto en su condición de colaboradora en Inglaterra como de Editora en India.

 

 

Ella (Annie Besant) inició un nuevo enfoque en el periodismo de India no sólo en el sentido de producir literatura vívida, sino también de utilizarla en la forma occidental para la propaganda, dándose cuenta que la reiteración de las ideas en diferentes formas y en aquel período fue el medio más potente de crear y consolidar la psicología de masas y propagar nuevos ideales.

C.P. Ramaswami Aiyar  

 

 

 

 


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