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Vol. 129 - Número 1 - Octubre 2007 (en Castellano) |
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Comprender, Compartir, Amar
Terezinha Kind
(T. F. Kind es Presidenta de la Federación Teosófica Interamericana. Charla del Simposio del Congreso Europeo en Helsinki, Finlandia, el 18 de julio de 2007)
Se puede describir el significado de “comprensión” como un proceso mental. Pero también significa un estado de cooperación o de relaciones mutuas tolerantes entre las personas. La comprensión no es sólo un proceso de la mente. Involucra esferas más altas de nuestra constitución en relación con la percepción o la intuición. Por ejemplo, al tratar de comprender un significado más profundo de la vida, la razón por sí sola no es suficiente. La observación y la contemplación de la naturaleza en completa serenidad y silencio de la mente, puede dar lugar a otro proceso de comprensión. Del mismo modo, cada uno tiene que ver con sus ojos espirituales para poder percibir su propia imperfección y la bondad de todos los seres. Hay una paz que sobrepasa la comprensión de la mente. Sólo aquellos que viven en lo eterno pueden experimentarlo. Pero, ¿qué significa vivir en lo eterno? La base de la comprensión es la tolerancia, la compasión y la empatía. Esto implica tolerancia y ayuda mutua en la búsqueda de la verdad, respetando a todos los que difieren de nosotros. Muchos colores diferentes son necesarios para formar un hermoso arco iris. COMPARTIR significa usar, participar, disfrutar, recibir, etc., CONJUNTAMENTE; unirse con otros en algún pensamiento, sentimiento o especialmente en alguna acción. Desde el principio, a la llegada a este mundo físico, la Vida nos enseña la lección de compartir, y sólo los seres humanos somos capaces de aprender. Un perro hambriento no dejará parte de su comida a su hermano ausente. Todos dependemos de otros para sobrevivir. Tal vez esa es la razón por la cual, de todos los mamíferos, el ser humano recién nacido es el más dependiente. ¿Cuánto tiempo tomará hasta que nos demos cuenta que debemos dar tanto como recibimos? Todos participamos en la búsqueda de la verdad. La Teosofía nos une, no importa en qué país nacimos o qué idioma hablamos. Es un hecho que en un nivel más profundo, hay una especie de comunicación para lo cual no son necesarias las palabras y no existen palabras para explicarlo. Antes que uno pueda experimentarlo, la boca, la mente y las emociones deben ser silenciadas. La generosidad y la compasión son la base para compartir. Podría ser fácil compartir un gran objetivo como la búsqueda de la verdad, pero no es tan fácil compartir una pequeña habitación con otra persona. Algunas personas puede que digan: “Me encanta la humanidad, pero yo no soporto a mi vecino”. La comprensión de amar y compartir no es excluyente. Por lo tanto, si por nuestra parte existe la más leve sombra de una tendencia a excluir de la totalidad a alguien o a algo, es un indicio de que no hemos entendido lo que realmente significa compartir. “Amar” es descrito como una sensación o expresión de amor. También se dice que el verdadero amor es universal, que abarca a todos los seres. De hecho, el amor no puede ser definido. El amor es pensamientos amorosos, acciones amorosas y bondad amorosa. La base del Amor es el olvido de si mismo, y un espíritu de auto-sacrificio. Si se puede comparar el amor de una madre por su niño pequeño, puede ser un buen ejemplo de verdadero amor. Al amar, incondicionalmente, ¿qué puede esperar recibir una madre de una criatura totalmente dependiente como un bebé? El amor no tiene límite o frontera, es sin barreras y sin reservas. Uno no puede decidir ser amoroso. Pero el cultivo constante de pensamientos amorosos, sin duda, dará lugar a hablar con amor y a acciones amorosas. Ahora, más que nunca, el mundo necesita amor. El énfasis en la competencia ha secado poco a poco muchos corazones. Jesús dijo: “Ama a los demás como yo os he amado." Sin embargo, después de más de 2.000 años, mirando lo que está ocurriendo ahora en todo el mundo, uno podría concluir que no se ha progresado mucho. Pero no podemos perder la esperanza y sentirnos desanimados. Por el contrario, todos necesitamos asumir la responsabilidad y hacer algo a través de actos amorosos, viviendo felices, sirviendo con entusiasmo. Es sólo entregándonos a trabajar por la humanidad que comprenderemos los principios más profundos de la Teosofía. Se nos dijo que hay esperanza para el hombre sólo en el hombre. El momento es AHORA. Por lo menos, INTENTÉMOSLO.
“Que nadie niegue lo que para otro hombre es verdad, porque él puede ver una verdad que otros no ven, pero que ninguno trate de imponer su propia visión sobre los demás, no sea que al obligarlos los ciegue a ver lo que no está en su campo de visión. No hay más que un sol, y todas las energías en nuestra tierra no son sino cierta forma de fuerza solar, así como un sol alimenta la tierra entera, así el único Yo brilla en cada corazón. Necesitamos más altruismo para la redención del mundo, tan noble como es. Podemos aprender el desinterés, el sacrificio, la auto-entrega, pero no estamos establecidos en el Uno, hasta que podamos decir: “No hay otros, es mi Yo en todo”. Cuando todos los hombres digan esto, el mundo tendrá su Edad de Oro.”
Annie Besant
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