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Vol. 129 - Número 1 - Octubre 2007 (en Castellano) |
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Armonía religiosa: necesidad del siglo XXI (Conferencia del Centenario de la Sección Finlandesa, Helsinki, 15 de julio del 2007)
Samdhong Rimpoche
(El Venerable Profesor Samdhong Rinpoche, primer ministro del gobierno tibetano en el exilio, fue Director del Instituto Central de Altos Estudios Tibetanos, en Sarnath, Varanasi, y es miembro vitalicio de la Sociedad Teosófica.
Celebramos hoy el Centenario de la Sección Finlandesa de la Sociedad Teosófica; también es un día importante para la Sociedad Teosófica como institución madre que ha existido por más de un siglo y un cuarto, manteniendo una membresía bastante estable. La Sociedad ha recorrido un largo camino desde que se creó en 1875. Las ideas Teosóficas han sido ampliamente aceptadas llegando a rincones remotos de la tierra a causa de su universalidad. Al alentar el estudio de las tradiciones religiosas, la Sociedad ha dado gran impulso a la humanidad en la búsqueda de la Verdad y la percepción de la unidad de todos los seres ya que todo está interrelacionado. Cada tradición religiosa importante ha tratado de mostrar el camino a la Verdad suprema, respondiendo a la pregunta sobre el propósito de la existencia del hombre, una pregunta que ha estimulado la mente de los seres humanos desde tiempos inmemoriales, y seguirá haciéndolo. La religión, en cierto sentido es ese vehículo, o medio, que facilita la realización de la Verdad suprema, la capacidad de ver las cosas en su verdadera naturaleza, sin distorsión alguna. En este sentido las religiones desempeñan un papel importante en el avance del crecimiento espiritual de la humanidad. Así como hay diferentes tipos de personas en esta tierra con diferentes necesidades y gustos, así también existen diferentes tradiciones religiosas para atenderlas. Las diferentes religiones se pueden ver simplemente como diversos caminos que conducen a un destino común. Pero por supuesto, la decisión de observar una fe en particular es de acuerdo a un criterio propio. Esto podría basarse en la idoneidad propia, disposición mental o intelecto, para comprender cualquier enseñanza religiosa en particular. Cuando lleguen a su meta, Cristianos, Hindúes, Budistas, etc., todos se darán cuenta de que, efectivamente, han estado buscando una misma realidad. A pesar de los logros maravillosos, el siglo pasado fue testigo de gran parte de la violencia de tipo religioso, opresión, malestar social y divisiones, produciendo inestabilidad, miedo, sufrimiento, ira, frustración y conducta violenta en nuestras vidas. El “odio religioso” y la intolerancia entre las religiones han invadido naciones, comunidades e individuos, impidiéndoles llevar una vida significativa. El problema de la hostilidad religiosa mundial se ha agravado tanto, que puede salirse de control en la primera mitad de este siglo. Siempre que la gente se ha enfrentado a dificultades y tribulaciones, ha tendido a buscar en la religión y la espiritualidad su consuelo. La religión es importante, ya que no sólo deseamos un mundo material próspero, sino que también necesitamos un mundo de armonía, moralidad, fraternidad y compasión. El papel de la espiritualidad es disipar conflictos internos (la fuente de todos los conflictos), para inculcar el amor, la empatía, la tolerancia, la paciencia y la humildad. Desafortunadamente, la amenaza más peligrosa para el mundo de hoy es la palabra “religión” en sí, la cual se está convirtiendo en el medio poderoso de división social y conflictos. El fenómeno de la intolerancia religiosa, el fundamentalismo y el fanatismo, han hecho que la sociedad sea casi inmune a toda medida correctiva, secular o religiosa. La misma medicina se está convirtiendo en un veneno. Por lo tanto, es imperativo debatir esta cuestión con toda seriedad en el contexto de lo que la armonía puede contribuir entre las religiones. Yo no conozco ningún canon o credo religioso que predique la violencia, recomiende el odio, e intente provocar la discordia entre las personas. Sin embargo, encontramos que muchos actos indeseables se han cometido en nombre de la religión, terminando en conversiones forzadas, en la eliminación de religiones rivales por afirmación dogmática, en reivindicaciones sobre la verdad de una religión con el fin de establecer su superioridad sobre otra, y en la desaprobación de las creencias y enseñanzas de otras religiones. Para entender por qué hay falta de armonía entre las religiones, en primer lugar hemos de comprender el verdadero significado de la religión. El Profesor Raimon Pannikar ha descrito cómo el significado de la “religión” abarca tres aspectos:
· Religión, o la dimensión humana relativa a lo supremo, dondequiera que podamos creer que lo supremo se encuentra; · La religiosidad, o la institución social (no necesariamente una organización) en la que la dimensión religiosa de la vida humana está encarnada, y · El fanatismo religioso, o el sistema más o menos cerrado de creencias primordiales que corresponden a una colectividad determinada.
Él dice que los tres aspectos deberían ser diferenciados pero que no son separables. Con el fin de comprenderlo, él usaría la palabra principalmente para indicar “una organizada re-vinculación con lo sagrado”, pero sin olvidar que la religión es transcendental en cualquiera de sus expresiones. Estoy bastante de acuerdo en que esta definición de la religión es en general aceptable para la mayoría de las tradiciones religiosas tal como existen hoy, aunque puede que no sea una definición precisa de Dharma como los budistas la entienden. En cualquier caso, una religión debe ser un instrumento para espiritualizar la naturaleza de un individuo haciendo de él una unidad ilimitada e integral. Leonard Swidler fortalece aún más este punto de vista:
En el corazón de cada cultura existe lo que tradicionalmente se llama una religión, es decir: Una explicación del sentido primordial de la vida, y de cómo vivir en consecuencia. Normalmente todas las religiones contienen las cuatro “C”: Credo, Código, Culto, y la estructura Comunitaria y se basan en la noción de lo Trascendente.
El Credo se refiere a los aspectos cognitivos de una religión, es todo lo que ocurre dentro de la `explicación´ del significado supremo de la vida.
El Código de conducta o ética incluye todas las normas y costumbres de la acción que de alguna manera surgen de uno u otro aspecto del Credo.
El Culto incluye todas las actividades rituales que relacionan al seguidor con un aspecto u otro de lo Trascendente ya sea directa o indirectamente. La oración es un ejemplo de lo primero y cierto comportamiento formal hacia los representantes de lo Transcendente, como por ejemplo los sacerdotes, lo es de lo segundo.
La estructura comunitaria se refiere a las relaciones entre los seguidores, la que puede variar ampliamente desde una relación muy igualitaria, como entre los cuáqueros, a través de una estructura `republicana´, como la tienen los Presbiterianos, hasta una monárquica, como ocurre con algunos Judíos Hasidic respecto a su rabino.
Lo Trascendente, como lo indica la raíz de la palabra, significa “lo que va más allá” de lo cotidiano, lo ordinario, de la experiencia superficial de la realidad. Puede referirse a lo espiritual, Dios, un Dios personal, un Dios impersonal, el vacío, etc.
Es bastante claro que no puede haber falta de armonía en la religiosidad o en un credo o código verdadero. Pero sí aparece en un culto o en la comunidad. En otras palabras, la desarmonía y los conflictos crecen en la mente de las personas que son inconscientes de lo esencial en un credo o código, y en su lugar se dejan llevar por sentimientos intensos de la comunidad y por el apego. Tales personas, guiadas por intereses creados y personales, crean conflictos entre ellos y utilizan el nombre de la religión para obtener fuerza política, o para otros motivos ocultos. Un fenómeno común que es la causa de la mayoría de los conflictos religiosos de hoy es que los llamados fundamentalistas están creando una falsa sensación de inseguridad en las tradiciones religiosas con el fin de explotar sentimientos religiosos de creyentes inocentes. Estos fundamentalistas no logran entender los elementos básicos de su religión en particular. Al tomar ventaja injusta de la sensibilidad religiosa de su comunidad, adoptan determinadas políticas que los convierten en personas de carácter fanático. Es sólo por un mal uso del nombre de la religión que se ha perpetuado la falta de armonía. Otro problema es la tendencia básica de pensar en una religión como superior a las demás. Muchas veces, por ignorancia y arrogancia absoluta, el conflicto se alimenta cuando los creyentes de diferentes religiones entran en contacto unos con otros, cada uno pensando que sólo ellos tienen la verdad completa, que hay algo que falta o es erróneo en todos los demás, mientras que su grupo representa la verdadera `Realidad´ sobre la tierra. Tales conceptos deberían ser erradicados de nuestras mentes. Esto sólo será posible cuando uno practique su propia religión sincera y realmente y tenga la determinación de proteger la doctrina en su forma más pura. Por ejemplo, algunos seguidores del Budismo parecen haber abandonado las enseñanzas del Buda debido a las respuestas instantáneas de la mente a estímulos físicos y verbales. Sin embargo, ellos dicen estar profundamente comprometidos con su fe. Todos sabemos que la esencia de las enseñanzas de Buda es la compasión, la bondad, la tolerancia, etc. Pero para estos así llamados Budistas, la mayor causa de ira e intolerancia podría ser cualquier tipo de crítica o una demostración de falta de respeto hacia su religión. Si alguien habla mal del Budismo, se ponen tan furiosos como para vengarse por todos los medios de violencia posibles, ignorando la enseñanza de Buda con respecto a la no violencia. No se dan cuenta de que con esa actitud pueden dañar su propia fe. En su ignorancia, pueden considerar que están protegiendo al Budismo al oponerse a quienes critican su fe. Pero, de hecho, los críticos nunca pueden dañar las doctrinas de Buda. Los budistas pueden dañarla al usar la ira y el odio en respuesta a las críticas. Este principio es universal, como los sentimientos flagrantes irreligiosos están muy extendidos y aparecen fácilmente en las mentes de algunos de los seguidores de todas las grandes tradiciones religiosas. Tal contradicción es el mayor desastre interno ecológico de nuestro tiempo. Las enseñanzas Religiosas son para calmar, purificar, y desacondicionar la mente. Si se convierten en la principal fuente de agitación y violencia, ¿dónde vamos a buscar un remedio? ¿Cómo puede una religión reducir la `segregación´ racial? De hecho, la expresión “intolerancia religiosa” es contradictoria. Lamentablemente, tal despreciable incapacidad para practicar la indulgencia está ampliamente generalizada en nuestra sociedad. Las consecuencias de la tensión religiosa, si no se les presta atención, serán muy peligrosas para toda la civilización humana. Para evitar un mayor deterioro de esta situación y volver a la normalidad, la paz y la armonía en las relaciones entre los diversos practicantes de la religión, la Sociedad Teosófica, como una entidad que respeta y fomenta el estudio de diferentes religiones, tiene una ventaja única y potencial, así como la responsabilidad de ir a la vanguardia con iniciativas que tienen este fin. Las siguientes son algunas humildes reflexiones sobre futuras acciones que podrían tomarse para invertir las tendencias actuales: 1. Es muy importante entender que cada ser humano es único. Cada uno difiere de los otros en capacidad, gustos y aversiones, temperamento, etc. Por lo tanto, cualquier doctrina religiosa no será adecuada para todas las personas, así como un tipo de alimento o medicamento no es adecuado para todos los individuos. Por lo tanto, deberíamos comprender que todas las nobles tradiciones son importantes y sagradas para sus seguidores. Esto no quiere decir que cualquier religión en particular es necesariamente superior o inferior a otra. Deberíamos comprender este simple hecho. También es útil recordar que las creencias religiosas están determinadas por el lugar donde uno nació. Si nació en la Ciudad del Vaticano, uno casi inevitablemente será un católico romano. Si es criado en el Oriente Medio, uno sería probablemente un musulmán, si fuera en India, un hindú, y así sucesivamente.
2. Dado que la diversidad religiosa es inevitable y necesaria debido a la diversidad humana, para lograr la armonía entre las religiones, en lugar de buscar sus similitudes, deberíamos respetar las diferencias. La tendencia a buscar similitudes muchas veces conduce a la imposición de nuestras propias interpretaciones religiosas sobre otras religiones, en el proceso de tratar de hacerlas similares, incluyendo así diferentes tradiciones en una, algo que no se adapta a ningún principio básico de las diversas tradiciones.
3. El concepto de `tolerancia religiosa´ debe ser sustituido por el respeto efectivo de todas las religiones. La palabra `tolerancia´ implica en sí misma la no aceptación de las otras religiones. Tolerar significa, en general, que algo no es bueno o aceptable, pero uno simplemente tiene que vivir con ello, tolerándolo. Sin embargo, según las palabras de Mahatma Gandhi, Sarva Dharma Samabhâva, significan tener la misma actitud hacia todas las religiones: uno debe aceptar y respetar a todas las tradiciones religiosas, sin discriminación. Sólo esa actitud puede asimilar el concepto de pluralismo. La mera tolerancia de otros credos religiosos no requiere que uno acepte otras religiones como verdaderas.
4. Cada practicante religioso genuino debería tener el coraje y la voluntad de hablar siempre que haya discordia o una amenaza a la armonía entre las distintas comunidades. En particular, cuando uno de nuestros propios correligionarios es hostil, debería ser reprendido efectivamente en lugar de culpar a la otra comunidad. Se debería desalentar la propaganda religiosa, la atención debería centrarse en ayudar a la gente a que beba de la verdadera esencia de su religión.
5. Debería existir una plataforma para líderes religiosos a fin de que interactúen tan a menudo como sea posible y desarrollen una relación personal, para erradicar malentendidos, cultivar una comprensión genuina, y dar buenos ejemplos a sus seguidores. Todas las grandes religiones tienen infinita sabiduría y belleza para compartir. Debería haber intercambios religiosos con el fin de crear oportunidades para estudiar otras religiones y apreciar sus nobles ideales. Además de tratar de ampliar la base de seguidores, las grandes religiones deberían tratar de construir un entorno en el que haya flexibilidad para aceptar sabiamente los nobles ideales de cualquier religión. Deberíamos mirar más allá de la conversión religiosa y erradicar la estrechez mental y la distancia en nuestras relaciones.
6. Deberían promoverse diálogos interreligiosos, oraciones inter-religiosas, y peregrinaciones grupales a diversos santuarios religiosos y lugares sagrados. Básicamente, la meta de todas las religiones es una: la purificación de la mente. Estos objetivos son comunes a todos: superar nuestro egoísmo, amar y servir a nuestros semejantes, y elevarnos al nivel de la consciencia universal. El núcleo de la religión es fomentar estos valores humanos y despertar nuestra luz interior. No sé qué tan práctico sería, pero podemos pensar en una como Religiones Unidas del Mundo, como modelo para unir a las religiones del mundo por el bienestar y el mejoramiento de todos, y para promover la armonía religiosa y la paz en el planeta.
7. Una mente compasiva es un factor clave en el logro de un respeto igualitario para todas las religiones. Sentir compasión por el sufrimiento de las personas o de los sectores más débiles de la sociedad es fácil. Pero sentir compasión por personas fuertes, sobre todo nuestros adversarios o grupos diferentes, no es tan fácil. El requisito básico para desarrollar la compasión es la comprensión de la igualdad entre todos los seres. Cada ser vivo es igual, sobre la base de su potencial, cada ser sensible tiene la semilla de la iluminación. En segundo lugar, a todos los seres sensibles les gusta igualmente la felicidad y no les gusta el sufrimiento. Por lo tanto, no es racional diferenciar entre seres sensibles o entre uno mismo y los demás. Cuando entendamos este concepto de igualdad, vamos a tener una mente compasiva que respetará a cada individuo y a su denominación religiosa.
8. Principalmente, debería haber solidaridad entre practicantes religiosos genuinos a fin de salvaguardar su fe y convicción. Deberían oponerse eficazmente a todo lo que sea mal uso o explotación en nombre de la religión por parte de los políticos a fin de `dividir y gobernar´, creando seguidores o grupos de votantes, y explotando los sentimientos religiosos de personas inocentes. Nos espera un periodo difícil, porque uno de los objetivos importantes de la Sociedad Teosófica es promover la fraternidad universal y la armonía entre las diferentes tradiciones religiosas. Pero tengo la esperanza de que finalmente prevalezca la paz en esta tierra. Se trata de aclarar los problemas temporales que bloquean el sendero, a fin de dar paso a una paz duradera.
Mantén tu propia fe, pero honra la fe de tus hermanos; la unidad religiosa no ha de encontrarse en una sola religión, sino en la comprensión de que todas las religiones son una, que todas las religiones tienen el mismo origen y conducen al mismo fin. . . . ¿No es el mundo más justo por los diferentes credos? ¿No conocemos más verdades, debido a que muchos han hablado de modo diferente? Si un hombre tiene una verdad para expresarla que otros desconocen, déjenlo que la diga. Escuchemos. . . . No existe el hereje. Son sólo los ojos que ven la verdad de una manera un poco diferente, para que podamos aprender y hacer más rica nuestra verdad, porque nuestro hermano nos ha dicho algo que antes no sabíamos. Annie Besant
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