Viviendo
la Sabiduría con el Evangelio de María Magdalena –
parte II
Alan Senior
(El Sr. Alan Senior ha
disertado extensamente sobre Arte, Música, Teosofía y
es el Editor de Círculos, la revista de la
Sociedad Teosófica en Escocia.)
El
Evangelio de María Magdalena nos recomienda ´ir hacia él´ para
descubrir quiénes somos eternamente, ´porque quienes lo buscan,
lo encuentran… Camina hacia adelante´. En otras palabras,
debemos seguir tratando, o como Christmas Humphreys solía decir,
´Sigue caminando´, siempre de regreso al Sendero del que
constantemente nos extraviamos. Entonces, no estando ya
limitados a aquello que nos confina y aprisiona, podemos
continuar viajando en un estado de consciencia elevado, y de más
amor en la eterna búsqueda. En palabras de nuestro anterior
Presidente, Sri Ram, este es un ´conocimiento que también es
amor´, al emerger la inteligencia clara, libre de toda carga y
apego. Pero, como se dice en ´Los Siete Portales´ de La Voz
del Silencio:
Antes que puedas tú
acercarte a la primera puerta, tienes que aprender a separar tu
cuerpo de tu mente, a disipar la sombra, y a vivir en lo eterno.
Para ello has de vivir y alentar en todo, como en ti alienta
cuanto ves; has de sentirte residiendo en todas las cosas, y a
todas las cosas en el Yo.
De
modo que la paz de María es un proceso de transformación y no
podemos buscarlo ´allí afuera´. Olviden los gurús, los médiums y
los salvadores, la Presencia se encuentra en el corazón de
nosotros mismos: ´Porque es dentro de ti donde reside el Hijo
del hombre´. No importa por cuánto tiempo busquemos a alguien o
algo externo para que nos alivie, para que resuelva nuestros
problemas, o para que piense por nosotros, cualquier maestro
auténtico nos llevará siempre de regreso hacia nosotros
mismos, donde encontraremos la Realidad, la Vida, el Amor, la
Paz que no depende de circunstancias y condiciones materiales.
´Camina hacia delante y anuncia el evangelio del Reino´ (ver
también Marcos 16:15) pidiéndonos transmitir las buenas
noticias, difundir ese conocimiento y esa enseñanza que conduce
a la transformación. Vivir la sabiduría no sólo nos
libera de todo condicionamiento, sino que también nos permite
ser más cariñosos, funcionar desde el centro del corazón. Pero
se debe vivir, no se debe seguir simplemente como algún
código legal, que sólo sirve para tenernos prisioneros. Cristo
vino a hacer lo que la ley no pudo hacer, y Pablo basó
sus enseñanzas en formar el ´Cristo en ti´. De modo que
´cumplir la ley´ seguiría naturalmente. Pero, como La Voz del
Silencio enfatiza:
Antes que puedas tú
poner los pies en el umbral del Sendero; antes de cruzar la
primera Puerta, tienes… sacrificar lo personal al YO impersonal,
haciendo ese sacrificio irrevocable.
Cuando nos damos cuenta
que el mundo real yace en nuestro interior, ello nos conduce a
la claridad y a una nueva cualidad de consciencia.
´Alabemos su grandeza´, dice María, ´…porque nos urge a ser
completamente humanos´ (en griego, anthropos). Le está
pidiendo a los discípulos y a nosotros, centrarnos en la
grandeza de Dios, en la bondad de la Fuente, no en el pequeño
yo. En vez de ser egocéntricos, deberíamos recordar
incesantemente quiénes somos verdaderamente, el individuo
´interno´ o ´esencial´, el verdadero Yo, ese anthropos
vivo en nuestro interior. Por medio de iniciaciones, María se
había vuelto la reveladora de los misterios, sugerido sólo
vagamente en los Evangelios Canónicos. Pero aquí la vemos como
la poseedora de las enseñanzas secretas, no disponible para sus
compañeros, habiendo avanzado mucho más en ese sendero que nos
hace ´totalmente humanos´.
Los cuatro Evangelios,
incluso el de Juan, se interesan en la vida diaria, en y por
medio de las enseñanzas. ´No hay nada malo en eso´, pueden
decir, ´es bastante difícil vivir siempre correctamente´. Pero
el Evangelio de María llega más profundamente, examinando la
naturaleza de la creencia y de la Realidad ganada por medio de
procesos visionarios, que ella llama ´el tesoro´ que se
encuentra más allá del dualismo de la realidad material y
espiritual, la verdadera gnosis.
¿Cómo
funciona esta gnosis? María recuerda haberle preguntado al
Maestro: ´¿Existe un medio de conocer la visión real a
diferencia de la que sólo parece ser real? ¿Tenemos que
simplemente creer en la Resurrección? ¿Es un sueño o una
Realidad?´ Tales preguntas todavía se hacen en la actualidad,
influyendo en las bases mismas del Cristianismo esotérico.
Examinando aún más profundamente, María quiere saber, cuando se
encontró al Cristo resucitado, cómo ocurrió. ¿Fue una
experiencia psíquica o espiritual? Entonces ella pregunta:
´Señor, cuando alguien te encuentra en un Momento de Visión, te
ven por medio del alma, o del espíritu?´ Ella se da cuenta que
alguien diría que es una alucinación, otros que es una
experiencia verdaderamente mística. La respuesta del Maestro
parece no ser muy útil; él dice: ´No es ni por medio del alma ni
del espíritu, sino por medio la mente superior (entre las dos)
que es la que tiene la visión.´
Desafortunadamente
faltan las cuatro páginas siguientes, justo (es de esperarse)
cuando va a dar más explicaciones. Entonces la pregunta que me
hago a mí mismo, sabiendo que este es un Evangelio Gnóstico y
similar en sus enseñanzas al de las Escuelas de los Misterios
es: ¿Se nos iba a decir el verdadero significado simbólico de la
Resurrección? Ciertamente, ¿es todo el drama de Jesús, los
discípulos y María una representación alegórica y teatral de
elevada enseñanza espiritual, como la dada en la isla de Fila en
Egipto, y basada en el viaje del alma, su nacimiento en la
materia, su muerte y su resurrección? En el esoterismo la idea
de la resurrección significa ´nuevo nacimiento´ (a menos que un
hombre nazca nuevamente no puede ver el Reino de Dios, Juan
3:3). Quienes yacen en tumbas están aprisionados dentro de los
límites del cuerpo y la mente, hasta que la piedra de la
materia/lo físico se haya eliminado y la consciencia del
iniciado esté libre (resucitada) de la ilusión de la
separatividad. En los Misterios siempre hay menos exposición de
hechos o conceptos intelectuales y una realización, una
experiencia de la naturaleza divina e inmortal del Yo.
Mientras tanto, a María se le dice que la aparición del Cristo
resucitado no es de un orden puramente psíquico ni espiritual,
sino algo entre los dos. Entonces, tal vez deberíamos
dirigirnos una vez más a las enseñanzas teosóficas donde vemos
que es la Mente Superior la que siente, intuye e
interpreta el verdadero significado de estas cosas. Luego
llegamos a la misma conclusión, que la Mente Superior es la
intermediaria entre el reino de la Psique (alma) y el reino de
Pneuma (espíritu).
Ahora
tenemos que levantar el texto, después de la ausencia de las
cuatro páginas y ´el viaje hacia la luz´ de María describe el
viaje del alma y los desafíos a superar, llevándola por lo
que llaman los ´cuatro climas´, que deberíamos interpretar como
´poderes´ o ´energías´. Estos pasajes son similares al Libro
Tibetano de los Muertos, que describe las deidades pacíficas
e iracundas que enfrenta el alma después de dejar el cuerpo
físico, aunque creo que la enseñanza aquí no es sobre el estado
post-mortem sino sobre la superación de los obstáculos en la
vida. El ascenso espiritual del alma dependía de la obtención de
gnosis; luego, tal vez en la próxima vida, el individuo puede
recibir los misterios. Dos de los obstáculos de la gnosis se
personifican aquí como el Deseo y la Ignorancia, antes de
continuar viajando hacia esa etapa final del Ser, o el Reino, al
que María también se refiere como el Reposo del Silencio. Ella
ya ha pasado por la primera etapa, la estéril, la materialista
que pesa fuertemente sobre nosotros hasta que finalmente se
vuelve insignificante. Luego viene el Deseo, de posesiones (que
nunca está satisfecho sino que siempre quiere más) y que siempre
nos aleja de la vida espiritual. Pero el alma de María ha
trascendido la naturaleza del deseo; iluminada por la Mente
Superior, ahora está libre de toda ilusión, desapegada de
cosas y funcionando con una consciencia completamente
relacionada con el ahora.
Este
´ahora´ no es conocido por quienes están interesados en preparar
el futuro o recordar el pasado (´los buenos viejos tiempos´).
Planificar qué hacer, anticiparse, o transformarse en,
nunca pueden ser el ahora.
´El
ahora entra en nosotros con un sentido de algo más grande
que pasar el tiempo´, dice Nicoli:
El
ahora contiene todo el tiempo, toda la vida… El ahora
es espiritual. Es un estado del espíritu, cuando está sobre la
corriente de asociaciones del tiempo. Los valores espirituales
no tienen nada que hacer con el tiempo… Uno conoce, ve, siente
en uno mismo, apartado de todas las cosas externas; y por sobre
todo uno es… Toda percepción interna, toda revelación, toda
iluminación, todo amor, todo lo que es genuino, todo lo que es
real, yace en el ahora… Nuestro verdadero futuro es
nuestro propio crecimiento en el ahora, no en el mañana del
tiempo perecedero.
Luego
María habla de entrar al tercer ´clima´, o examen, la Ignorancia
voluntaria. Esto es cuando preferimos no saber, cuando la
mente cerrada está en movimiento. Es un bloqueo deliberado de
percepción que vemos todos los días en la gente feliz de seguir
lo que la iglesia o los políticos les dicen, cómo pensar y qué
hacer. Esto no es meramente ´no saber´ sino un rechazo a buscar
en el interior, es preferir la vagancia mental de tener nuestras
opiniones hechas para nosotros. ¨Ciertamente careces de
discernimiento y estás esclavizado¨, dice el Evangelio. Pero el
discernimiento nos permite resistir a ´tomar una salida facil´,
de modo que no evitamos más las responsabilidades que vienen al
obtener conocimiento elevado.
Sólo
dirigiéndonos al interior, “hacia la luz”, podemos superar la
dominación por respuestas condicionadas, por el medio, o por las
circunstancias adversas en las que a veces nos encontramos a
nosotros mismos. ´Pero yo mismo he reconocido que todas las
cosas compuestas se descompondrán en la tierra y en los cielos´,
dice el Maestro. El vacío, la impermanencia, la desilusión, se
ven por lo que realmente son, y nadie puede conocerse a sí
mismo, a menos que se dirija hacia el interior, partiendo desde
la percepción sensorial, cuando todo lo que pertenece a la
ilusión del tiempo perecedero nos abandone y entremos en el
ahora. La vida consiste en este nivel elevado de
consciencia y lo que lo despertará. Son sólo nuestros
sentidos los que convierten todo en tiempo pasajero, muerte y
destrucción. Esta ilusión nos hace fijar nuestros ojos en mañana
que nunca llega, porque siempre es mañana. Nada
importa excepto el sentimiento del ahora, y en presencia
de este significado mayor, todo lo que no tiene importancia que
llena nuestra mente ordinaria, todo lo que es trivial y absurdo,
pierde valor.
Este
reconocimiento y la libertad que nos proporciona, conducirá a la
liberación y al amor generoso, pero en la próxima etapa de
María, o cuarto ´clima´, que tiene siete manifestaciones de
posesividad, las cosas llegan al clímax. Incluye celos letales,
esclavitud del cuerpo, sabiduría intoxicada (es decir, orgullo),
y sabiduría engañosa y profana, llamada ´locura´ en la
traducción de Leloup. ¿Cómo podemos arreglárnoslas con estos
desafíos? Los tres primeros, la oscuridad de la materialidad, el
deseo y la ignorancia, María o el alma, los ha superado. Pero
ahora está la barrera de la enajenación, celos letales o
pasionales, el deseo de posesión exclusiva de lo que
hemos ganado. Si hemos encontrado una realidad mayor, ¿estamos
dispuestos a compartirla, o la guardamos celosamente como una
posesión personal? Si es así, hemos perdido y destruido todas
las relaciones auténticas, porque la confianza mutua ya no está
presente. Tal exclusividad es lo opuesto a la fraternidad, lleva
a la indiferencia, a la inconsistencia, y a la consecuente falta
de armonía, bastante alejadas del discernimiento y la
espiritualidad. La gnosis y el egoísmo son incompatibles, la
pureza y la avaricia no se mezclan.
En el Evangelio, los
´climas´ sexto y séptimo se relacionan con ´las falsas
sabidurías´, una de ellas es ´intoxicación´, la otra ´fraude´,
sabidurías que ganan respeto en el mundo actual y las usan para
producir ciertos resultados muchos de los políticos actuales.
Tal ´sabiduría´ a menudo suena convincente y por lo tanto la
cita el ´partido fiel´, lo que Leloup llama ´una brillante
fachada de palabras´, para esconder fraudulencia y vacío ético.
Usualmente podemos ´ver a través´ de estas palabras vacías en
entrevistas televisivas cuando los políticos, con su ingenio
común para convencer, y evitando respuestas directas, hablan
pero no actúan, o si lo hacen, a menudo prueba ser ´sabiduría
infestada de fraude y locura´, conduciendo a la guerra, a la
destrucción, y al terrorismo global.
Pero
la verdadera sabiduría es inseparable de la acción correcta,
que viene con integridad, la ´doctrina del corazón´, o una
sabiduría aliada a una visión holística y amor a la humanidad,
lo que Pablo a los Corintios llamó sabiduría que no es de esta
época, con todos sus gobernantes que desaparecerán, excepto la
sabiduría secreta y oculta de Dios, no comprendida por las
masas, que meramente siguen sus líderes. (La afirmación de
Pablo, además, es una entre tantas que parece confirmar lo que
HPB dijo, que él era un iniciado en las Escuelas de las
Misterios). María es vehemente en su condena a los que actúan
mal en esta así llamada sabiduría mundanal, grotesca, que es
fatal para la salud y la armonía del mundo. Ella llama a esta
gente ´vagabundos´ y ´criminales´, cuyas acciones nos muestran
menos que humanos, nos separan del Aliento de Vida; nuevamente
como Pablo lo expresó, ´bebés en Cristo´, hombres no
espirituales, materialistas y regidos por el miedo, los celos y
la lucha.
El auto-cuestionamiento
de María ahora ha terminado. ´Aquél que me oprimía ha sido
eliminado; aquél que me limitaba se ha desvanecido; mis deseos
han perdido intensidad, y estoy libre de mi ignorancia.´ Tengan
en cuenta que dice que su deseos (o ambición) han ´perdido
intensidad´, no que ´han desaparecido´. Pero los aspectos
emocionales inferiores del amor se han reemplazado por el
amor-sabiduría de un orden totalmente diferente, o como ella
dice, ´de un diseño superior. De aquí en adelante, viajo hacia
el Reposo, donde el tiempo descansa en la Eternidad del tiempo.
Ahora me dirijo hacia el Silencio.´ Ella ve el mundo con una
Realidad mayor, el viaje del alma ha avanzado a una dimensión
más elevada donde el tiempo común ya no domina más, y está más
allá de la necesidad de logros, pensamientos, y emociones: ´El
tiempo descansa en la eternidad del tiempo.´ Aquí no existe el
paso del tiempo, ni la doctrina de la vida eterna, sino la
apertura del tiempo-espacio físico hacia nuevas y vastas
dimensiones. Y ¿qué hay respecto al Silencio al que ella se
dirige? La Palabra (Logos) proviene del Silencio y regresa al
Silencio. Pero lo Absoluto permanece incomprensible,
inaccesible. No podemos conocer la Esencia, siempre permanece
elusiva, sin embargo estamos muy cerca de ella en silencio y
reposo.
Me parece que el
Evangelio podría haber terminado aquí, cuando María para de
hablar. Pero el silencio es intolerable para los otros
discípulos, especialmente para Andrés y Pedro, que sólo escuchan
las palabras y nunca son capaces de percibir ese desconocido
reino de la visión. Ellos dudan de la autenticidad de las
palabras de una mujer, que refleja algo de las tensiones de la
Cristiandad de los primeros tiempos, ortodoxia versus revelación
visionaria y el rechazo de la autoridad de las mujeres como
maestras. Recuerden que Jesús ya no estaba con ellos en esta
parte de la historia. Ellos están solos con pena y miedo,
rechazando aceptar estas verdades extrañas y esotéricas que
venían de María Magdalena, quien había visto recientemente al
Señor en una visión; antes habían rechazado creer su relato de
la resurrección de Jesús. ´¿La eligió realmente a ella, y la
prefirió, en vez de a nosotros?´ pregunta el misógino Pedro. Era
impensable para muchos judíos en esos días, tener a una mujer
guiándolos (Pedro, después de todo, se dice que le agradecía a
Dios en sus oraciones matinales por no haberlo hecho inválido,
pobre o una mujer!).
María responde
llamándolo ´mi hermano´ en fraternidad y amor, pero llora porque
él rechazó creerle cuando ella abrió su corazón para transmitir
las verdades. Ella también está triste por la falta de
discernimiento y comprensión necesaria para alcanzar la
realización y la consciencia superior, que le abrirán las
puertas de la percepción y le permitirán ascender a la ´Escalera
de Jacob´, a niveles diferentes del Ser. Levítico viene ahora al
rescate, reprendiendo al temperamental Pedro por atacar a María.
´Si el Maestro la consideró digna, ¿quién eres tú para
rechazarla? … porque la amaba más que a nosotros´(ver también
Lucas, 10:38-42 y Juan 11:5). Ella tenía la capacidad y el amor
para comprender, dice, y procede a dar el último mensaje en su
Evangelio:
Por lo tanto déjanos arrepentirnos,
y volvernos totalmente
humanos
para que el Maestro
pueda echar raíces en nosotros.
Crezcamos como él nos lo
pedía,
y avancemos para
diseminar el evangelio,
sin tratar de establecer
ninguna regla
ni leyes, excepto las
que el atestiguó.
´Déjanos arrepentirnos´ exhorta a regresar a nuestro
verdadero centro; con metanoia en acción, podemos
avanzar a la Luz Viva. El pensamiento viejo con su consumismo,
explotación, ansias de poder, competencia voraz, y corrupción de
varios tipos, debe ser reemplazado por un pensamiento nuevo de
consciencia elevada, antes que podamos esperar volvernos
totalmente humanos. El Hombre Nuevo, o ´el hombre en relación
con su finalidad´, como Pablo lo expresó, es la meta. Pero lo
viejo no puede recibir lo nuevo (´poner vino nuevo en odres
viejos´ ilustra esta verdad en el Nuevo Testamento). Una vez que
la enseñanza del reino de los Cielos sea sembrada en la
humanidad, se falsifica si se mezcla con opiniones viejas, y con
formas viejas de pensamiento, porque su poder se destruye. Sin
embargo, somos ´dioses en formación´ cuando la enseñanza eche
raíces en nosotros y si ´vivimos la Sabiduría´en todas nuestras
acciones. Por lo tanto, sigamos el ejemplo de los discípulos al
final de este texto, avanzando y compartiendo este Evangelio.
Referencias
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H.P.Blavatsky, Traductora. La Voz del Silencio, Edit.
Teosófica Adyar.
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