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El Teósofo - Órgano Oficial de la Presidenta Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 127 - Número 12 - Septiembre 2006 (en Castellano)

 
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  Viviendo la Sabiduría con el Evangelio de María Magdalena –  parte II

 

Alan Senior

(El Sr. Alan Senior ha disertado extensamente sobre Arte, Música, Teosofía y es el Editor de Círculos, la  revista de la Sociedad Teosófica en Escocia.)

 

El Evangelio de María Magdalena nos recomienda ´ir hacia él´ para descubrir quiénes somos eternamente, ´porque quienes lo buscan, lo encuentran… Camina hacia adelante´. En otras palabras, debemos seguir tratando, o como Christmas Humphreys solía decir, ´Sigue caminando´, siempre de regreso al Sendero del que constantemente nos extraviamos. Entonces, no estando ya limitados a aquello que nos confina y aprisiona, podemos continuar viajando en un estado de consciencia elevado, y de más amor en la eterna búsqueda. En palabras de nuestro anterior Presidente, Sri Ram, este es un ´conocimiento que también es amor´, al emerger la inteligencia clara, libre de toda carga y apego. Pero, como se dice en ´Los Siete Portales´ de La Voz del Silencio:

 

Antes que puedas tú acercarte a la primera puerta, tienes que aprender a separar tu cuerpo de tu mente, a disipar la sombra, y a vivir en lo eterno. Para ello has de vivir y alentar en todo, como en ti alienta cuanto ves; has de sentirte residiendo en todas las cosas, y a todas las cosas en el Yo.


De modo que la paz de María es un proceso de transformación y no podemos buscarlo ´allí afuera´. Olviden los gurús, los médiums y los salvadores, la Presencia se encuentra en el corazón de nosotros mismos: ´Porque es dentro de ti donde reside el Hijo del hombre´. No importa por cuánto tiempo busquemos a alguien o algo externo para que nos alivie, para que resuelva nuestros problemas, o para que piense por nosotros, cualquier maestro auténtico nos llevará siempre de regreso hacia nosotros mismos, donde encontraremos la Realidad, la Vida, el Amor, la Paz que no depende de circunstancias y condiciones materiales. ´Camina hacia delante y anuncia el evangelio del Reino´ (ver también Marcos 16:15) pidiéndonos transmitir las buenas noticias, difundir ese conocimiento y esa enseñanza que conduce a la transformación. Vivir la sabiduría no sólo nos libera de todo condicionamiento, sino que también nos permite ser más cariñosos, funcionar desde el centro del corazón. Pero se debe vivir, no se debe seguir simplemente como algún código legal, que sólo sirve para tenernos prisioneros. Cristo vino a hacer lo que la ley no pudo hacer, y Pablo basó sus enseñanzas en formar el ´Cristo en ti´. De modo que ´cumplir la ley´ seguiría naturalmente. Pero, como La Voz del Silencio enfatiza:

 

Antes que puedas tú poner los pies en el umbral del Sendero; antes de cruzar la primera Puerta, tienes… sacrificar lo personal al YO impersonal, haciendo ese sacrificio irrevocable.


Cuando nos damos cuenta que el mundo real yace en nuestro interior, ello nos conduce a la claridad y a una nueva cualidad de consciencia.

 

´Alabemos su grandeza´, dice María, ´…porque nos urge a ser completamente humanos´ (en griego, anthropos). Le está pidiendo a los discípulos y a nosotros, centrarnos en la grandeza de Dios, en la bondad de la Fuente, no en el pequeño yo. En vez de ser egocéntricos, deberíamos recordar incesantemente quiénes somos verdaderamente, el individuo ´interno´ o ´esencial´, el verdadero Yo, ese anthropos vivo en nuestro interior. Por medio de iniciaciones, María se había vuelto la reveladora de los misterios, sugerido sólo vagamente en los Evangelios Canónicos. Pero aquí la vemos como la poseedora de las enseñanzas secretas, no disponible para sus compañeros, habiendo avanzado mucho más en ese sendero que nos hace ´totalmente humanos´.

 

Los cuatro Evangelios, incluso el de Juan, se interesan en la vida diaria, en y por medio de las enseñanzas. ´No hay nada malo en eso´, pueden decir, ´es bastante difícil vivir siempre correctamente´. Pero el Evangelio de María llega más profundamente, examinando la naturaleza de la creencia y de la Realidad ganada por medio de procesos visionarios, que ella llama ´el tesoro´ que se encuentra más allá del dualismo de la realidad material y espiritual, la verdadera gnosis.


¿Cómo funciona esta gnosis? María recuerda haberle preguntado al Maestro: ´¿Existe un medio de conocer la visión real a diferencia de la que sólo parece ser real? ¿Tenemos que simplemente creer en la Resurrección? ¿Es un sueño o una Realidad?´ Tales preguntas todavía se hacen en la actualidad, influyendo en las bases mismas del Cristianismo esotérico. Examinando aún más profundamente, María quiere saber, cuando se encontró al Cristo resucitado, cómo ocurrió. ¿Fue una experiencia psíquica o espiritual? Entonces ella pregunta: ´Señor, cuando alguien te encuentra en un Momento de Visión, te ven por medio del alma, o del espíritu?´ Ella se da cuenta que alguien diría que es una alucinación, otros que es una experiencia verdaderamente mística. La respuesta del Maestro parece no ser muy útil; él dice: ´No es ni por medio del alma ni del espíritu, sino por medio la mente superior (entre las dos) que es la que tiene la visión.´


Desafortunadamente faltan las cuatro páginas siguientes, justo (es de esperarse) cuando va a dar más explicaciones. Entonces la pregunta que me hago a mí mismo, sabiendo que este es un Evangelio Gnóstico y similar en sus enseñanzas al de las Escuelas de los Misterios es: ¿Se nos iba a decir el verdadero significado simbólico de la Resurrección? Ciertamente, ¿es todo el drama de Jesús, los discípulos y María una representación alegórica y teatral de elevada enseñanza espiritual, como la dada en la isla de Fila en Egipto, y basada en el viaje del alma, su nacimiento en la materia, su muerte y su resurrección? En el esoterismo la idea de la resurrección significa ´nuevo nacimiento´ (a menos que un hombre nazca nuevamente no puede ver el Reino de Dios, Juan 3:3). Quienes yacen en tumbas están aprisionados dentro de los límites del cuerpo y la mente, hasta que la piedra de la materia/lo físico se haya eliminado y la consciencia del iniciado esté libre (resucitada) de la ilusión de la separatividad. En los Misterios siempre hay menos exposición de hechos o conceptos intelectuales y una realización, una experiencia de la naturaleza divina e inmortal del Yo.


Mientras tanto, a María se le dice que la aparición del Cristo resucitado no es de un orden puramente psíquico ni espiritual, sino algo entre los dos. Entonces, tal vez deberíamos dirigirnos una vez más a las enseñanzas teosóficas donde vemos que es la Mente Superior la que siente, intuye e interpreta el verdadero significado de estas cosas. Luego llegamos a la misma conclusión, que la Mente Superior es la intermediaria entre el reino de la Psique (alma) y el reino de Pneuma (espíritu).

 

Ahora tenemos que levantar el texto, después de la ausencia de las cuatro páginas y ´el viaje hacia la luz´ de María describe el viaje del alma y los desafíos a superar, llevándola por lo que llaman los ´cuatro climas´, que deberíamos interpretar como ´poderes´ o ´energías´. Estos pasajes son similares al Libro Tibetano de los Muertos, que describe las deidades pacíficas e iracundas que enfrenta el alma después de dejar el cuerpo físico, aunque creo que la enseñanza aquí no es sobre el estado post-mortem sino sobre la superación de los obstáculos en la vida. El ascenso espiritual del alma dependía de la obtención de gnosis; luego, tal vez en la próxima vida, el individuo puede recibir los misterios. Dos de los obstáculos de la gnosis se personifican aquí como el Deseo y la Ignorancia, antes de continuar viajando hacia esa etapa final del Ser, o el Reino, al que María también se refiere como el Reposo del Silencio. Ella ya ha pasado por la primera etapa, la estéril, la materialista que pesa fuertemente sobre nosotros hasta que finalmente se vuelve insignificante. Luego viene el Deseo, de posesiones (que nunca está satisfecho sino que siempre quiere más) y que siempre nos aleja de la vida espiritual. Pero el alma de María ha trascendido la naturaleza del deseo; iluminada por la Mente Superior, ahora está libre de toda ilusión, desapegada de cosas y funcionando con una consciencia completamente relacionada con el ahora.


Este ´ahora´ no es conocido por quienes están interesados en preparar el futuro o recordar el pasado (´los buenos viejos tiempos´). Planificar qué hacer, anticiparse, o transformarse en, nunca pueden ser el ahora.

´El ahora entra en nosotros con un sentido de algo más grande que pasar el tiempo´, dice Nicoli:

 

El ahora contiene todo el tiempo, toda la vida… El ahora es espiritual. Es un estado del espíritu, cuando está sobre la corriente de asociaciones del tiempo. Los valores espirituales no tienen nada que hacer con el tiempo… Uno conoce, ve, siente en uno mismo, apartado de todas las cosas externas; y por sobre todo uno es… Toda percepción interna, toda revelación, toda iluminación, todo amor, todo lo que es genuino, todo lo que es real, yace en el ahora… Nuestro verdadero futuro es nuestro propio crecimiento en el ahora, no en el mañana del tiempo perecedero.


Luego María habla de entrar al tercer ´clima´, o examen, la Ignorancia voluntaria. Esto es cuando preferimos no saber, cuando la mente cerrada está en movimiento. Es un bloqueo deliberado de percepción que vemos todos los días en la gente feliz de seguir lo que la iglesia o los políticos les dicen, cómo pensar y qué hacer. Esto no es meramente ´no saber´ sino un rechazo a buscar en el interior, es preferir la vagancia mental de tener nuestras opiniones hechas para nosotros. ¨Ciertamente careces de discernimiento y estás esclavizado¨, dice el Evangelio. Pero el discernimiento nos permite resistir a ´tomar una salida facil´, de modo que no evitamos más las responsabilidades que vienen al obtener conocimiento elevado.


 

Sólo dirigiéndonos al interior, “hacia la luz”, podemos superar la dominación por respuestas condicionadas, por el medio, o por las circunstancias adversas en las que a veces nos encontramos a nosotros mismos. ´Pero yo mismo he reconocido que todas las cosas compuestas se descompondrán en la tierra y en los cielos´, dice el Maestro. El vacío, la impermanencia, la desilusión, se ven por lo que realmente son, y nadie puede conocerse a sí mismo, a menos que se dirija hacia el interior, partiendo desde la percepción sensorial, cuando todo lo que pertenece a la ilusión del tiempo perecedero nos abandone y entremos en el ahora. La vida consiste en este nivel elevado de consciencia y lo que lo despertará. Son sólo nuestros sentidos los que convierten todo en tiempo pasajero, muerte y destrucción. Esta ilusión nos hace fijar nuestros ojos en mañana que nunca llega, porque siempre es mañana. Nada importa excepto el sentimiento del ahora, y en presencia de este significado mayor, todo lo que no tiene importancia que llena nuestra mente ordinaria, todo lo que es trivial y absurdo, pierde valor.


Este reconocimiento y la libertad que nos proporciona, conducirá a la liberación y al amor generoso, pero en la próxima etapa de María, o cuarto ´clima´, que tiene siete manifestaciones de posesividad, las cosas llegan al clímax. Incluye celos letales, esclavitud del cuerpo, sabiduría intoxicada (es decir, orgullo), y sabiduría engañosa y profana, llamada ´locura´ en la traducción de Leloup. ¿Cómo podemos arreglárnoslas con estos desafíos? Los tres primeros, la oscuridad de la materialidad, el deseo y la ignorancia, María o el alma, los ha superado. Pero ahora está la barrera de la enajenación, celos letales o pasionales, el deseo de posesión exclusiva de lo que hemos ganado. Si hemos encontrado una realidad mayor, ¿estamos dispuestos a compartirla, o la guardamos celosamente como una posesión personal? Si es así, hemos perdido y destruido todas las relaciones auténticas, porque la confianza mutua ya no está presente. Tal exclusividad es lo opuesto a la fraternidad, lleva a la indiferencia, a la inconsistencia, y a la consecuente falta de armonía, bastante alejadas del discernimiento y la espiritualidad. La gnosis y el egoísmo son incompatibles, la pureza y la avaricia no se mezclan.


En el Evangelio, los ´climas´ sexto y séptimo se relacionan con ´las falsas sabidurías´, una de ellas es ´intoxicación´, la otra ´fraude´, sabidurías que ganan respeto en el mundo actual y las usan para producir ciertos resultados muchos de los políticos actuales. Tal ´sabiduría´ a menudo suena convincente y por lo tanto la cita el ´partido fiel´, lo que Leloup llama ´una brillante fachada de palabras´, para esconder fraudulencia y vacío ético. Usualmente podemos ´ver a través´ de estas palabras vacías en entrevistas televisivas cuando los políticos, con su ingenio común para convencer, y evitando respuestas directas, hablan pero no actúan, o si lo hacen, a menudo prueba ser ´sabiduría infestada de fraude y locura´, conduciendo a la guerra, a la destrucción, y al terrorismo global.


Pero la verdadera sabiduría es inseparable de la acción correcta, que viene con integridad, la ´doctrina del corazón´, o una sabiduría aliada a una visión holística y amor a la humanidad, lo que Pablo a los Corintios llamó sabiduría que no es de esta época, con todos sus gobernantes que desaparecerán, excepto la sabiduría secreta y oculta de Dios, no comprendida por las masas, que meramente siguen sus líderes. (La afirmación de Pablo, además, es una entre tantas que parece confirmar lo que HPB dijo, que él era un iniciado en las Escuelas de las Misterios). María es vehemente en su condena a los que actúan mal en esta así llamada sabiduría mundanal, grotesca, que es fatal para la salud y la armonía del mundo. Ella llama a esta gente ´vagabundos´ y ´criminales´, cuyas acciones nos muestran menos que humanos, nos separan del Aliento de Vida; nuevamente como Pablo lo expresó, ´bebés en Cristo´, hombres no espirituales, materialistas y regidos por el miedo, los celos y la lucha.

 

El auto-cuestionamiento de María ahora ha terminado. ´Aquél que me oprimía ha sido eliminado; aquél que me limitaba se ha desvanecido; mis deseos han perdido intensidad, y estoy libre de mi ignorancia.´ Tengan en cuenta que dice que su deseos (o ambición) han ´perdido intensidad´, no que ´han desaparecido´. Pero los aspectos emocionales inferiores del amor se han reemplazado por el amor-sabiduría de un orden totalmente diferente, o como ella dice, ´de un diseño superior. De aquí en adelante, viajo hacia el Reposo, donde el tiempo descansa en la Eternidad del tiempo. Ahora me dirijo hacia el Silencio.´ Ella ve el mundo con una Realidad mayor, el viaje del alma ha avanzado a una dimensión más elevada donde el tiempo común ya no domina más, y está más allá de la necesidad de logros, pensamientos, y emociones: ´El tiempo descansa en la eternidad del tiempo.´ Aquí no existe el paso del tiempo, ni la doctrina de la vida eterna, sino la apertura del tiempo-espacio físico hacia nuevas y vastas dimensiones. Y ¿qué hay respecto al Silencio al que ella se dirige? La Palabra (Logos) proviene del Silencio y regresa al Silencio. Pero lo Absoluto permanece incomprensible, inaccesible. No podemos conocer la Esencia, siempre permanece elusiva, sin embargo estamos muy cerca de ella en silencio y reposo.


Me parece que el Evangelio podría haber terminado aquí, cuando María para de hablar. Pero el silencio es intolerable para los otros discípulos, especialmente para Andrés y Pedro, que sólo escuchan las palabras y nunca son capaces de percibir ese desconocido reino de la visión. Ellos dudan de la autenticidad de las palabras de una mujer, que refleja algo de las tensiones de la Cristiandad de los primeros tiempos, ortodoxia versus revelación visionaria y el rechazo de la autoridad de las mujeres como maestras. Recuerden que Jesús ya no estaba con ellos en esta parte de la historia. Ellos están solos con pena y miedo, rechazando aceptar estas verdades extrañas y esotéricas que venían de María Magdalena, quien había visto recientemente al Señor en una visión; antes habían rechazado creer su relato de la resurrección de Jesús. ´¿La eligió realmente a ella, y la prefirió, en vez de a nosotros?´ pregunta el misógino Pedro. Era impensable para muchos judíos en esos días, tener a una mujer guiándolos (Pedro, después de todo, se dice que le agradecía a Dios en sus oraciones matinales por no haberlo hecho inválido, pobre o una mujer!).

 

María responde llamándolo ´mi hermano´ en fraternidad y amor, pero llora porque él rechazó creerle cuando ella abrió su corazón para transmitir las verdades. Ella también está triste por la falta de discernimiento y comprensión necesaria para alcanzar la realización y la consciencia superior, que le abrirán las puertas de la percepción y le permitirán ascender a la ´Escalera de Jacob´, a niveles diferentes del Ser. Levítico viene ahora al rescate, reprendiendo al temperamental Pedro por atacar a María. ´Si el Maestro la consideró digna, ¿quién eres tú para rechazarla? … porque la amaba más que a nosotros´(ver también Lucas, 10:38-42 y Juan 11:5). Ella tenía la capacidad y el amor para comprender, dice, y procede a dar el último mensaje en su Evangelio:


      Por lo tanto déjanos arrepentirnos,

y volvernos totalmente humanos

para que el Maestro pueda echar raíces en nosotros.

Crezcamos como él nos lo pedía,

y avancemos para diseminar el evangelio,

sin tratar de establecer ninguna regla

ni leyes, excepto las que el atestiguó.


´Déjanos arrepentirnos´ exhorta a regresar a nuestro verdadero centro; con metanoia en acción, podemos avanzar a la Luz Viva. El pensamiento viejo con su consumismo, explotación, ansias de poder, competencia voraz, y corrupción de varios tipos, debe ser reemplazado por un pensamiento nuevo de consciencia elevada, antes que podamos esperar volvernos totalmente humanos. El Hombre Nuevo, o ´el hombre en relación con su finalidad´, como Pablo lo expresó, es la meta. Pero lo viejo no puede recibir lo nuevo (´poner vino nuevo en odres viejos´ ilustra esta verdad en el Nuevo Testamento). Una vez que la enseñanza del reino de los Cielos sea sembrada en la humanidad, se falsifica si se mezcla con opiniones viejas, y con formas viejas de pensamiento, porque su poder se destruye. Sin embargo, somos ´dioses en formación´ cuando la enseñanza eche raíces en nosotros y si ´vivimos la Sabiduría´en todas nuestras acciones. Por lo tanto, sigamos el ejemplo de los discípulos al final de este texto, avanzando y compartiendo este Evangelio.


Referencias

H.P.Blavatsky, The Esoteric Character of the Gospels. The Theosophical Company, Los Angeles, California.

H.P.Blavatsky, Traductora. La Voz del Silencio, Edit. Teosófica Adyar.

Karen King, The Gospel of Mary of Magdala: Jesus and the First Woman Apostle. Santa Rosa, California, Imprenta Polebridge, 2003.

Jean-Yves Leloup, The Gospel of Mary Magdalene, tr. J. Rowe, Inner Traditions, Vermont, 2002.

Maurice Nicoll, Living Time, and the Integration of the Life, London: Stuart & Watkins, 1971.

P.D. Ouspensky, A New Model of the Universe, Vintage Books, NY, 1971.

Elaine Pagels, The Gnostic Gospels, Vintage Books, 1981.

Lynn Picknett, Mary Magdalene: Christianity´s Hidden Goddess, Robinson, London, 2003.

James Robinson, The Nag Hammadi Library, revised edn, Harper, 1990.

H.J.Spierenburg, Compilador, The New Testament Commentaries of H.P.Blavatsky, Point Loma, 1987.


 

 
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