Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 143 - Número 09 -  Junio 2022  (en Castellano)
 

 
Anterior
Página 11
Siguiente

 

“No te conviertas en Nada” – Una Parábola

Kamala Nellen

La Sra. Kamala Nellen, anteriormente bailarina profesional, pasó siete años viviendo en un ashram y estudiando con un Maestro espiritual de la India y después de su muerte, otros once años con su sucesor. En la actualidad es entrenadora de espectáculos y profesora de yoga.

 

He seguido el mismo sendero espiritual durante más de 46 años y he recibido gran comprensión a través de la dedicación a mis Maestros y al camino que me mostraron.

Desde que comencé a escribir este artículo y compartir estas enseñanzas, tal y como mi Gurú me las contó, ha habido una experiencia de aprendizaje cada vez más profunda. Cuánto más me abría para examinar la intención con la que comencé, más me ha sido revelado, a medida que me impulsaba desde un recuerdo superficial, a un entendimiento mucho más profundo y finalmente, a una asimilación de la verdad universal de aquello.

Mi Gurú nunca malgastó sus palabras; en ellas estaba inherente la voluntad, de que embebiésemos los conceptos que el compartió con nosotros, a través de la contemplación o la experiencia directa y los hiciéramos nuestros. Todo lo que dijo se ha desarrollado, a través de un estudio continuo, junto con algún acontecimiento en mi viaje espiritual que me catapulta a una comprensión más profunda. El Maestro siempre mantuvo la intención de que sus estudiantes se volviesen talentosos y dichosos, al navegar nuestras vidas y por ello le estoy eternamente agradecida.

Es así como comenzó el proceso de escribir este artículo. Recientemente, alguien me comentó que estaban escuchando una conferencia pública, de un profesor espiritual sobre el tema de la no violencia (ahimsa). Durante la conferencia, el orador criticó al profesor del oyente. El oyente se escandalizó al escuchar hablar de esa manera sobre su profesor por alguien que no lo conocía. A ella le pareció contraintuitivo en el contexto de la no violencia. Es angustioso conocer este tipo de historias, especialmente cuando se intenta hacer lo mejor para abrazar la no violencia. Su experiencia me recuerda a una parábola de mi Gurú, referente a una asamblea, décadas antes para ilustrar una profunda enseñanza espiritual. Así que la compartí con ella:

 

“No te conviertas en nada”

Una vez un Maestro dijo a sus discípulos: “No se conviertan en nada”. Poco después, él se marchó en un viaje y le pidió a un discípulo que lo acompañara y asistiese durante el trayecto. Después de un largo día caminando, se encontraron por casualidad con una cabaña en el bosque. No había nadie adentro, así que, dado que estaban cansados, y que, además, era tarde, decidieron descansar allí durante la noche. Varias horas después de que se retirasen, fueron abruptamente despertados por soldados que golpearon la puerta y entraron bruscamente en la cabaña. Los soldados habían llegado a acondicionar el lugar para la llegada del rey.

De hecho, era la casa de campo privada del rey y estaban bastante alarmados al haber encontrado a dos mendigos durmiendo en las camas. Uno de los soldados le gritó al maestro “¡Esta casa de campo pertenece al rey!”, ¿Quién eres tú y por qué estás aquí? El maestro permaneció mudo e inexpresivo. Después de unos pocos minutos, asumiendo que, de hecho, estaba medio sordo y, por lo tanto, era inofensivo, los soldados lo sacaron y lo dejaron en el jardín.

Al volver a entrar en la cabaña, los soldados se dirigieron al discípulo: “¿¡Quién eres tú y por qué estás aquí!? “Yo soy el discípulo de un gran maestro.” Después, el procedió a contar la historia del porqué estaban allí. Los soldados le golpearon con contundencia y lo echaron de la casa. Magullado y roto y con mucho dolor, el discípulo se quejó a su maestro: “Oh Maestro, apenas me puedo mover, ¿cómo es que usted está ileso?” El maestro entonces le recordó al discípulo: “Te dije que no te convirtieras en nada”.

 

Esta enseñanza se encuentra posiblemente en más de unas pocas tradiciones espirituales, especialmente en sus orígenes. Personalmente he experimentado la peor parte de la crítica dañina, cuando he defendido un maestro o sendero que suscribo, así como un sentimiento de dolor al leer historias en las noticias sobre otros, haciendo lo mismo en una escala mucho mayor, a través de vídeos, películas o leyendo cotilleos esparcidos libremente en los medios impresos. Parece ser que cuando te conviertes en algo y de alguna manera entras en el ojo de mira público, hemos agravado la situación al abrirnos a aquellos que no nos entienden; de hecho, cada vez que nos convertimos en alguien o algo, nos volvemos vulnerables a ser injustamente criticados por alguien.

Después de escuchar la historia de mi amiga y compartir la parábola con ella, mi comprensión inmediatamente se catalizó a un estado de consciencia incluso más profundo, sobre las consecuencias de comparar o criticar a alguien que se ha convertido en algo. Vi que me había vuelto fuertemente sensible al ser testigo de mí misma y de otros, de haber sido culpable, más veces de las que me gustaría admitir, de dañar a otros, así como a mí misma, cuando yo u otros criticamos a un maestro espiritual o un sendero, opinión o creencia expuesta por otro que considero inferior a la mía. La lección se volvió transparente como el cristal para mí. ¿Por qué? Porque mi corazón duele cuando veo o escucho en otros o en mí palabras denigrantes. Cuando comparo un sendero o creencia con el otro, reivindicando que una es mejor y la otra es peor, estoy hiriendo los corazones de los demás; tanto si son conscientes de ello o no, mi corazón lo sabe. Esto se opone a la enseñanza de ahimsa.

A la luz de mi profundo examen el reto es claro. Cuando nos encontramos por casualidad con alguien que se ha convertido en algo –un Maestro o profesor–¿podemos refrenarnos de ofender a esa persona, porque no estamos de acuerdo o seguimos un sendero diferente o no seguimos ningún sendero?

En el Kali Yuga1 no son solo unos pocos, sino cientos de miles que saltan prestos a malignizar verdades valiosas, maestros o senderos por los que otros o nosotros estamos caminando. Además, esto produce un daño profundo, no solo en los oyentes, sino en el orador. Por lo tanto, sería mucho más beneficioso medir nuestras palabras antes de pronunciarlas. Quizás, deba añadir, como Jesús dijo, no hablar sobre lo que sabemos ante quienes no comprenden y, entonces, puedan ser propensos a dañarnos.

Muchos de los que lanzamos tales calumnias con nuestras palabras o nuestras acciones, sólo hemos tenido una experiencia superficial con el Maestro o el sendero, y en muchos casos ni siquiera hemos puesto un pie en ese sendero o conocido al maestro. Es sencillo criticar injustamente lo que y a quién no entendemos o ni siquiera conocemos. Si se es sensible, el corazón siempre duele un poco cuando vemos que esto ocurre o cuando lo hacemos nosotros mismos.

El resultado para mí han sido golpes y moretones, mientras trataba de explicar o justificar las enseñanzas de mi camino o el valor de mi propio Maestro a otros que no entendían.

Esforzarse por ver la realidad compartida de todas las grandes tradiciones mientras que permanecemos sinceros a nuestro propio sendero, sin necesidad de justificarnos o de demostrar nuestra comprensión, es un cambio que se ha enraizado. En mi experiencia, todos estamos aquí para aprender y crecer en amor mutuo y compasión para toda la vida, no importa cual pueda ser nuestro viaje personal. Permanecer en silencio delante de la crítica es un listón alto y, creo que el signo de nuestros tiempos. Permitámonos simplemente caminar nuestro camino, permaneciendo honestos a nosotros mismos, mientras que continuamos creciendo en la Luz ²

 

Notas finales

 

1.    1-La última de las cuatro edades descritas en las escrituras de la India, en la que la rectitud tiene sólo una cuarta parte de su fuerza original y la injusticia se encuentra en todas partes.

 

 

 

No pienses que Dios solo está en tu corazón. Has de ser capaz de reconocerlo en cada jardín, cada bosque, en cada casa y en cada persona. Has de ser capaz de verlo en cada sendero, en cada filosofía y en cada grupo. Has de ser capaz de verlo en todos los actos, en todas las deudas, en todos los pensamientos y sentimientos y en todas las expresiones de ellos…. Si realmente lo amas, si realmente quieres encontrar su amor y ser bendecido por él, entonces velo en cada esquina del universo.

 

Shams Tabrizi

Anterior
Página 11
Siguiente