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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 143 - Número 06 -  Marzo 2022  (en Castellano)
 

 
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“Atraído al Vórtice de la Probación”: el Caso de Edmund W. Fern

 

             Pedro Oliveira

 

El Sr. Pedro Oliveira es un anterior Coordinador de Educación de la ST en Australia. Sirvió en Adyar a principios de la década de 1990 como Secretario internacional, y luego como Director de la Oficina Editorial.

 

Pocos hombres conocen sus capacidades inherentes – solo la prueba de la severa etapa como chela las desarrolla.1

Usted se ríe de las probaciones -¿La palabra le parece ridícula cuando se aplica a usted? Olvida que todo aquel que se acerca a nuestros recintos, incluso con el pensamiento, es atraído al vórtice de la probación.2

 

 

T. Subba Rao, en Escritos Esotéricos, presenta una interesante visión del desarrollo oculto y espiritual:

 

Esta filosofía reconoce dos senderos, ambos con el mismo fin, una inmortalidad glorificada. Uno es el sostenido sendero natural de progreso a través del esfuerzo moral y la práctica de las virtudes. Un crecimiento natural coherente y seguro del alma es el resultado, se alcanza y se mantiene una posición de firme equilibrio, que no puede ser derribada o sacudida por ningún ataque inesperado. Es el método normal seguido por la gran masa de la humanidad, y este es el rumbo recomendado por Sankaracharya a todos sus sanyasis y sucesores. El otro camino es el sendero escarpado del ocultismo, a través de una serie de iniciaciones. Solamente unas pocas naturalezas especialmente organizadas y particulares son aptas para este sendero.3

 

Su opinión atrae la atención a los dos senderos concebidos por la Filosofía Oculta: un continuo sendero natural de progreso y el sendero del ocultismo, que involucra pruebas y desafíos que quizás muchas personas no están preparadas a padecer. La esencia de tales pruebas es la exposición total de la naturaleza personal en nosotros – el yo – y la necesidad que la acompaña, de que el individuo sufra tales pruebas para mirar su propia naturaleza personal directamente a la cara. Este proceso es llamado “probación” por los Mahatmas.

 

En su existencia diaria, muchas personas tienden a dar por sentado su sentido del yo, tanto como una necesidad como también un elemento normal en sus vidas. Nuestro sentido de identificación con el yo es así completo y vivimos para atender sus caprichos y preocupaciones, sus gustos y disgustos, y sus muchos deseos. Es sólo cuando sucede una crisis seria – una pérdida, un argumento que se ha vuelto violento, un interés profundamente personal frustrado por fuerzas opuestas, un impulso irracional de venganza – que comprendemos, parcialmente, que el yo no era esa entidad acogedora, afable que alimentamos. De acuerdo a las enseñanzas de Buda, el yo es en realidad como el extraño que llega a un hogar en el medio de la noche y mata al dueño de casa.4

 

Tanto la señora Blavatsky como también los Mahatmas sugirieron que una cantidad de individuos en la temprana historia de la Sociedad Teosófica (ST) fueron atraídos al “vórtice de la probación”, y no muchos triunfaron. Como será evidente más adelante en este artículo, al poner aspirantes a chelas o discípulos en probación, los Mahatmas estaban tratando de comprobar si podían realmente ser empleados en su trabajo para avanzar la tarea de la ST. Uno de ellos definió este trabajo así:

 

La situación es esta: los hombres que entran en la Sociedad con el único objeto egoísta de alcanzar poderes, haciendo de la ciencia oculta su única o principal aspiración, mejor es que no ingresen – están predestinados al fracaso y a la decepción, tanto como aquellos que cometen el error de hacerles creer que la Sociedad es solamente eso. Y fracasan precisamente porque predican demasiado de “los Hermanos” y muy poco, si lo hacen, de la Fraternidad. ¿Cuántas veces tendremos que repetir que el que se une a la Sociedad con el sólo objeto de ponerse en contacto con nosotros y, si no de adquirir, al menos de asegurarse de la realidad de esos poderes y de nuestra existencia objetiva – está persiguiendo un espejismo? Lo digo otra vez entonces, sólo el que alberga en su corazón el amor a la humanidad, el que es capaz de captar por completo la idea de una Fraternidad práctica y regeneradora es el cualificado para la posesión de nuestros secretos. Sólo él, sólo ese hombre – no abusará nunca de sus poderes, y no habrá que temer que los emplee con fines egoístas. Un hombre que no coloque el bien de la humanidad por encima de su propio bien, no es digno de convertirse en nuestro chela, no es digno de alcanzar un conocimiento más elevado que el de su vecino.5

 

En sus notas a la edición cronológica de Las Cartas de los Mahatmas, Virginia Hanson, una respetada estudiante de toda la vida de las Cartas tuvo esto que decir acerca del señor Fern:

 

Edmund W. Fern sirvió como secretario de A. O. Hume y probablemente vivía en su casa. Era algo así como un psíquico y los Mahatmas consideraban que podría tener algún valor potencial para la transmisión de mensajes. Se unió a la Sociedad Teosófica y fue elegido secretario de la Sociedad Teosófica Ecléctica de Simla. El Mahatma M. se interesó en él y lo aceptó como un chela en probación.6

 

Consideremos cómo fue el proceso de probación para el Sr. Fern de acuerdo a los Mahatmas:

 

A un chela en probación se le permite pensar y hacer lo que le plazca. Se le previene y se le avisa de antemano: “usted será tentado y engañado por las apariencias; dos caminos se abrirán ante usted, ambos conducen a la meta que trata de alcanzar; el uno es fácil y le conducirá más rápidamente al cumplimiento de las órdenes que pueda recibir; el otro – más arduo, más largo – es un camino lleno de piedras y espinas que le hará tropezar más de una vez en su marcha, y al final del cual, después de todo, puede que quizás encuentre el fracaso y la incapacidad de cumplir las órdenes que se le han dado para algún pequeño trabajo en particular. Pero, mientras el segundo camino será el causante de las dificultades que usted habrá soportado en él, y que se le tendrán en cuenta en su haber, el primero, el camino más fácil, no puede ofrecerle más que una satisfacción momentánea y un cumplimiento fácil de la tarea”. El chela se halla en perfecta libertad, y con frecuencia completamente justificado desde el punto de vista de las apariencias – para sospechar que su Gurú es “un impostor”, como la elegante palabra expresa. Más que eso: cuanto más grande, cuanto más sincera sea su indignación – ya expresada en palabras o bien hirviendo en su corazón -  tanto más capacitado está él y mejor cualificado para convertirse en un adepto. Es libre y no se le ha de tener en cuenta la utilización de las palabras y expresiones más ofensivas que se refieran a las acciones y a las órdenes de su Gurú, siempre que salga victorioso de la terrible experiencia; siempre que resista todas y cada una de las tentaciones, que rechace toda fascinación y demuestre que nada, ni siquiera la promesa de lo que él considera más querido que la vida, el más preciado deseo – su futuro adeptado – es capaz de desviarlo del camino de la verdad y de la honradez, o de obligarlo a convertirse en un impostor. (Carta #74, ML-30,p.222)

 

Consideremos las palabras mencionadas arriba en relación a lo que sucedió en la probación del Sr. Fern en la cita de abajo (un dugpa es una persona que sigue el sendero de la izquierda, buscando poder e influencia para dominar a los demás):

 

Fern fue puesto a prueba, y se ha visto que es un Dugpa perfecto en su naturaleza moral. Ya veremos, ya veremos; pero a pesar de sus espléndidas capacidades, quedan pocas esperanzas. Si yo le hubiera insinuado que engañase a su propio padre y a su madre, él hubiera añadido además a los padres y a las madres de ellos. Vil, vil naturaleza – además irresponsable. ¡Oh, vosotros, los occidentales que os vanagloriáis tanto de vuestra moralidad! Que los radiantes Chohans les guarden a ustedes y a todos los suyos del cercano peligro que se avecina, es el sincero deseo de su amigo. (Carta #89, ML-46,p.278)

 

Los Mahatmas, de acuerdo a sus propias palabras, usan el proceso de probación para exponer la burda naturaleza personal de los candidatos al chelado:

 

Fern está en manos de dos hábiles –“moradores del umbral”, como los llamaría Bulwer – dos dugpas  empleados por nosotros para hacer nuestro trabajo de basureros y provocar los vicios latentes – si es que hay alguno – de los candidatos; y Fern se ha mostrado, en general, mucho mejor y más moral de lo que se supuso. Fern no ha hecho más que lo que se le ordenó que hiciera; y se mantiene en silencio porque ése es su primer deber. (Carta#75, ML-53,p.232).

 

El chelado probatorio ayuda a magnificar lo que estaba escondido dentro de la mente del candidato:

 

Su carta de contrición y arrepentimiento a M. – la cual éste le envía a usted para que la guarde – no es sincera. Si usted no lo vigila estrechamente barajará las cartas por usted, de tal manera que puede llevar a la Sociedad a la ruina, porque se ha jurado a sí mismo que la Sociedad se levantará o se hundirá con él. Si el próximo año fracasa otra vez – y a pesar de sus grandes dotes, ¿cómo puede semejante incurable pequeño jesuita y embustero evitar el fracaso?- hará todo lo posible para que la Sociedad caiga con él – al menos en lo que se refiere a la creencia en los “Hermanos”. Intente salvarle, si es posible, mi muy querido amigo; haga todo lo que pueda para que vuelva al camino de la verdad y de la generosidad. Es una verdadera lástima que esas dotes se ahoguen en un lodazal de inmoralidad tan fuertemente injertado en él por sus primitivos tutores. Mientras tanto, tenga cuidado de no dejarle ver nunca ninguna de mis cartas.(Carta #92, ML-54,pp. 288-289).

 

Aunque un proceso educativo, el chelado implica una prueba implacable y destinada a revelar la naturaleza interna y moral de los candidatos para ver si pueden tener éxito en integrar su consciencia sobre la base de la estabilidad y el altruismo:

 

Tome otro caso: el de Fern. Su desarrollo, que ocurrió ante usted, le proporciona un estudio útil y una indicación de métodos aún más serios, adoptados en casos individuales para poner a prueba al máximo las cualidades morales latentes en el hombre. Todo ser humano posee en su interior vastas potencialidades, y la obligación de los adeptos es rodear al aspirante a chela de circunstancias que lo capaciten para tomar el “sendero de la derecha” – si posee en sí la capacidad. No estamos en libertad de negar la oportunidad a un postulante como tampoco para guiarlo y dirigirlo hacia el apropiado camino a seguir. En el mejor de los casos, sólo podemos mostrarle – después de terminar con éxito su periodo de probación – que si hace esto, irá bien; que si hace aquello, irá mal.  Pero, hasta que haya pasado ese periodo, lo dejamos que libre sus propias batallas lo mejor que pueda; alguna que otra vez tenemos que proceder así con chelas más elevados e iniciados, tales como HPB – una vez que se les ha permitido trabajar en el mundo, cosa que todos nosotros más o menos, evitamos. Más que eso – y mejor que lo aprenda enseguida, si mis cartas anteriores sobre Fern no le han abierto suficientemente los ojos – nosotros permitimos que nuestros candidatos sean tentados de mil maneras diferentes para que aflore así toda su naturaleza interior y que ésta tenga la oportunidad de salir vencedora de una manera u otra. (Carta #92, ML-54,p.299)

 

El dominio del yo es la meta como también la batalla más difícil de emprender:

 

La corona de la victoria es sólo para aquel que demuestra ser merecedor de llevarla; para aquel que lucha contra Mara sin ayuda y vence al demonio de la codicia y a las pasiones terrenales; y no somos nosotros, sino él mismo el que se la coloca sobre la frente. No fue una frase sin sentido la del Tathagata: “Aquel que domina al yo es más grande que el que vence a miles de hombres en una batalla”; no existe otra lucha tan difícil. Si no fuera así, el adeptado no sería más que una adquisición barata… Lo que ahora puede parecer como mala fe, puede que al final demuestre ser la más sincera y la más benévola de las lealtades. Deje que el tiempo demuestre quién tuvo razón y quién fue desleal. El que es sincero y es aprobado hoy, puede que mañana, puesto a prueba bajo una nueva serie de circunstancias, aparezca como traidor, ingrato, cobarde y necio. El junco doblado más allá de su límite de flexibilidad se partirá en dos. ¿Lo acusaremos? No, porque si bien nosotros podemos compadecernos de él – y lo hacemos – no podemos seleccionarlo como parte de aquellos juncos que han sido probados y han demostrado que son fuertes, y por lo tanto, aptos para ser aceptados como material para el templo indestructible que tan cuidadosamente estamos construyendo. (Carta #92, ML-54, pp.299-300).

 

El proceso de probación mostrará lo que el candidato será capaz de hacer “bajo diferentes y toda clase de circunstancias”:

 

La opción de aceptarlo (Fern) o no, como un chela ordinario – queda para el Chohan. M. tiene que hacer, simplemente, que se lo someta a prueba, que sea tentado y examinado por todos y cada uno de los medios posibles, a fin de que su verdadera naturaleza se ponga de manifiesto. Esta es una regla para nosotros tan inexorable como desagradable para los ojos de Uds. occidentales, y yo no podría evitarla aunque quisiera. No es suficiente conocer cabalmente lo que el discípulo es capaz de hacer o dejar de hacer en un momento dado y bajo las circunstancias que abarcan el periodo de probación. Nosotros debemos saber lo que puede ser capaz de hacer ante toda clase de oportunidades. (Carta #74, ML-309, pp.227).

 

El Mahatma alude a la probación del Sr. Fern como también a su carácter:

 

Fern está bajo esa probación, y ¡en buen lío me han metido entre esos dos! Como usted ya sabe por mi carta a Hume, Fern no me interesaba: no conocía nada de él, a no ser sus extraordinarias facultades, sus poderes de clarividencia y de clariaudiencia y su todavía más notable tenacidad de propósito, fuerte voluntad y otros etcéteras. Él, que durante años tuvo un temperamento libertino y disoluto – un Pericles de taberna con una dulce sonrisa para todas las Aspasias callejeras – se había reformado de repente por completo después de ingresar en la Sociedad Teosófica; y “M” lo tomó muy en serio bajo su cuidado. No es asunto mío decirle, ni siquiera a usted, cuánto hay de verdad en sus visiones y cuánto hay de alucinación o incluso, tal vez, - de ficción. (Carta #75, ML-53,p.231).

 

Uno de los puntos importantes respecto a la etapa probacionaria es reunir a las  personas “en la más estrecha relación posible para sacar a relucir sus mutuas virtudes y defectos”:

 

 

Puede que no le diga nada nuevo si le comunico que fue la actitud del señor Hume, cuando se formó la Ecléctica, lo que motivó que nuestros jefes reunieran a Fern y a Hume. Este último nos reprochó con vehemencia que nos negáramos a aceptarlos como chelas – a él y a aquel joven aspirante a la verdad, tan dulce, de buena presencia y tan espiritual – Fern. Diariamente nos dictaba leyes, y diariamente nos reprendía por ser incapaces de realizar nuestros propios intereses. Y no será una novedad para usted, aunque ello pueda disgustarle y chocarle, saber que los dos fueron puestos en estrecha relación para que se pusieran de manifiesto sus respectivas virtudes y defectos – para que cada uno brillara bajo su verdadera luz. Así son las leyes de la Probación Oriental. Fern era un psíquico de lo más extraordinario, muy inclinado por naturaleza hacia la espiritualidad, pero corrompido por maestros jesuitas y con sus Principios sexto y séptimo completamente dormidos y paralizados en su interior, sin ninguna idea del bien y del mal; resumiendo – un irresponsable en todo, excepto en las acciones directas y voluntarias del hombre animal. (Carta#101, ML-57,pp.343-344).

 

Durante la historia de la ST una cantidad de teósofos fueron puestos a prueba para confrontar su propia naturaleza personal y, a pesar de las muchas dificultades y luchas internas, fueron capaces de emerger de tales pruebas con una dedicación permanente e inquebrantable a la causa de la Teosofía. Se convirtieron en pilares del edificio teosófico. Quizás todo sincero trabajador en la Sociedad puede enfrentar pruebas similares, como muchos otros antes, ahora o en el futuro.

 

En su primera carta a C. W. Leadbeater, en 1884, el Maestro KH escribió, antes de aceptarlo como chela en una segunda carta:

 

Como para el “hombre verdadero” de Carlyle que no se deja seducir por la facilidad, “la dificultad, la abnegación, el martirio y la muerte son los atractivos que actúan” durante las horas de prueba al corazón del verdadero chela.7

 

Referencias

1.       Las Cartas de los Mahatmas a A.P.Sinnett, ed. cron. Vicente Hao Chin Jr, Theosophical Publishing House (TPH), Quezon City, Metro Manila, Filipinas, 1993, Carta #110,p.371 (Todas las cartas citadas en este artículo son de la misma fuente a menos que se cite de otra parte).

2.     Carta# 131,p.435

3.     Rao, T. Subba, Escritos Esotéricos, TPH, Adyar, Chennai, 2002, pp.112-113.

4.     Grimm,George, La Doctrina del Buda – La Religión de la Razón y Meditación. Motilal Barnarsidass, Nueva Delhi, 1982,p.144

5.     Carta #33,pp.100-101

6.     Carta #73,p.218

7.     Cartas de los Maestros de Sabiduría, Primera Serie, TPH, Adyar, Madrás, 1973,p.29

 

 

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