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Vol. 143 - Número 06 - Marzo 2022 (en Castellano) |
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La Fraternidad Teosófica en el Mundo de Hoy
Tim Boyd
EL tema de este Congreso Nacional Ruso es profundo, tanto complejo, como bastante simple. Nos estamos reuniendo para considerar la importancia de la fraternidad teosófica y cómo construirla en el mundo de hoy. Deberíamos comenzar con la idea de que al unirnos a la Sociedad Teosófica (ST) a menudo venimos con ciertas expectativas. Ya sea la ST o nuestras otras relaciones, llegamos a ella con una necesidad dentro de nosotros. Es importante que reconozcamos algo básico: que ser miembro de la ST no nos cambia, nos cambiamos a nosotros mismos. Sin embargo, la influencia de la ST no puede subestimarse. En esencia, lo que hacemos es elegir un entorno en el que tratamos de crecer. Elegimos un entorno y luego respondemos a su influencia.
Hay algunas personas para quienes su elección de entorno es un campo de batalla. Sienten que la guerra y la lucha es su necesidad. Para otros, el entorno que eligen es una cueva, donde pueden estar en silencio e introspectivos. Al elegir asociarnos a la ST, sus miembros y su largo linaje de sabios, elegimos ponernos en presencia de una Sabiduría Eterna. Si somos abiertos y conscientes, inevitablemente tendrá alguna influencia sobre nosotros. Hay una expresión que dice que podemos llevar un caballo al agua, pero no podemos obligarlo a beber. Podemos estar en presencia de la sabiduría, pero no ser afectados si no somos conscientes. Hay innumerables ejemplos de personas que murieron junto a un río, sin saber que el agua estaba tan cerca. Así que la sabiduría en sí misma no es suficiente. La sabiduría siempre está presente en todas partes, pero ¿somos receptivos?
Una parte de la idea para la formación de la ST fue crear un entorno en el que pudieran manifestarse ciertas cualidades, una atmósfera en la cual las personas pudieran desarrollar algunos de los aspectos más profundos de su ser para el beneficio de la humanidad, en la que los individuos maduros espiritualmente pudieran participar en el trabajo y en la cual las personas pudieran madurar en su vida interior. Tan hondamente como podamos consideremos que nosotros mismos, como humanidad, estamos muy subdesarrollados, en realidad somos una humanidad infantil. Hay una expresión que da ejemplo de esto: “Ningún árbol es tan necio que sus ramas peleen entre sí”. Pero como seres humanos, vivimos y actuamos continuamente desde la convicción que de alguna manera estamos separados unos de otros. Por mucho que hablemos de ello, no captamos completamente la idea de unicidad, unidad y fraternidad.
Uno de los aspectos importantes de una espiritualidad madura es la conciencia de que en cada momento estamos eligiendo y somos responsables de esas elecciones. En el Bhagavadgitâ, uno de los discursos del Señor Krishna trata sobre la acción y la inacción. Incluso si creemos que no estamos actuando, no actuar es acción. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer influye en el entorno mayor. Esa conciencia es el punto de partida. Nuestras acciones producen resultados, pero nuestras acciones son producidas primero por nuestra motivación, nuestras intenciones.
En la parte inicial de La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky (HPB), ella habla de tres proposiciones fundamentales. La tercera de ellas describe nuestra “peregrinación obligada” de encarnación y acción, resultados y motivación. Ella señala que en este proceso de maduración, hay pasos en el camino y que, mientras no seamos conscientes, todas nuestras acciones están determinadas por lo que ella describe como "impulso natural". Somos empujados y movidos por el entorno que nos rodea. Al igual que las hojas que sopla el viento, nos encontramos moviéndonos de acuerdo con las fuerzas que están fuera de nosotros. Ella señala que, en cierto momento de nuestro desenvolvimiento, algo cambia.
Con la madurez nos volvemos activos por lo que ella describe como un esfuerzo “autoinducido y autodiseñado”. Nuestro movimiento y nuestra actividad en el mundo se vuelven guiados por fuerzas internas más que externas. Es solo en un punto como este que algo como una fraternidad teosófica puede comenzar a tener algún significado para nosotros. Ninguno de nosotros está involucrado con la ST por accidente o casualidad. Algo como la Sabiduría Eterna no atraería a nadie que no fuera receptivo a lo que esta Sabiduría puede dar. Aunque muy a menudo venimos por lo que podemos obtener, con el tiempo descubrimos que la única forma en que realmente podemos recibir es cuando aprendemos a dar, cuando aprendemos a influir en el entorno que hemos elegido.
Muchos de nosotros nos sentimos atraídos por la sabiduría, pero la confundimos con el conocimiento. No hay duda de que la tradición de la Sabiduría Eterna es rica en términos del conocimiento con el cual podemos familiarizarnos. La búsqueda del conocimiento es algo que puede ocupar toda una vida. Es inagotable, interminable. También es extremadamente valioso y necesario en este camino, pero la Sabiduría Eterna es algo muy diferente del conocimiento antiguo, sin importar cuál sea ese conocimiento.
Cuando elegimos tener algún nivel de relación con la ST y su trabajo, ¿qué es lo que estamos eligiendo? Ya sea que nos demos cuenta de ello tarde o temprano, lo que elegimos es hacer un intento de hermandad, unidad, unicidad. La fundación de la ST fue vista por sus Fundadores internos, los Maestros de Sabiduría, como un experimento necesario para el mejoramiento del mundo, con la esperanza de que atraería a personas que tenían la capacidad de llegar a algún entendimiento de la unidad. Ha sido un experimento muy difícil. En el camino hemos encontrado formas de frustrar las intenciones de esos Fundadores. Tan importante como puede ser nuestro desarrollo individual, el objetivo real de la ST es crear un instrumento útil para aquellos Grandes Seres que están detrás de este movimiento.
En términos de la importancia de la Fraternidad Teosófica y de lo que podemos hacer para lograrla en el ambiente actual, puedo ofrecer solo un par de ideas. Nuestro trabajo dentro de la ST en muchos sentidos no es tan diferente del trabajo que hacemos en lo que llamamos “vida ordinaria”. Si estamos despiertos, tenemos la capacidad de observar y corregir comportamientos. Entonces, en primer lugar, en nuestro trabajo teosófico tenemos que estar dispuestos a cometer errores. Los errores son muy importantes.
H. P. Blavatsky, por encima de todos los demás, cometió numerosos errores que fueron señalados por los Mahatmas, por el Coronel Olcott y por ella misma, pero sus errores los cometió al servicio de la Sabiduría Eterna, al servicio de los demás. Una de las palabras que aparece una y otra vez en los consejos de los Mahatmas es que lo más importante es que “INTENTEMOS”. Las únicas personas que no cometen errores son aquellas que no lo intentan. Sin embargo, cometen el mayor error: no intentar.
Cada momento que vivimos estamos involucrados en un experimento: el de desplegar una vida más profunda, en su mayoría oculta. Con cada experimento hay ciertos riesgos involucrados. Si queremos aventura sin riesgo, vamos a Disneylandia. Podemos experimentar con la expresión del principio fundamental de la unidad.
Una de las formas en que HPB describió lo que es la Teosofía fue que es altruismo ante todo. Entonces, en este esfuerzo por traer sabiduría al mundo y abordar el sufrimiento universal de todos los seres humanos, debemos estar dispuestos a ir más allá de nuestros límites normales y saber que podemos fallar muchas veces, pero estamos respaldados por una Fraternidad dentro de la que vivimos y nos movemos. A menudo fracasamos en nuestro intento de una Fraternidad teosófica al no ser tan generosos con los errores de los demás como nos gustaría que otros lo fueran con los nuestros: la regla de oro.
Hay un gran valor en no tomarnos a nosotros mismos tan en serio. La mayoría de nosotros tenemos ciertos aspectos de nuestra identidad que atesoramos, de los que nos enorgullecemos y protegemos, pero en el panorama general, ninguno de nosotros es tan importante. Piénsenlo de esta manera, hemos vivido en muchos cuerpos, en muchos lugares, durante innumerables períodos de tiempo. Incluso en este momento estamos participando, como células, en el organismo que llamamos humanidad, compuesto por otros siete mil millones de seres similares a nosotros. Como individuos, no somos tan importantes.
Nuestra influencia se eleva cuando llegamos al reconocimiento de que este yo individual, aparentemente separado que tanto valoramos, en realidad no existe como una entidad aislada e independiente. Es una expresión de algo más grande. Con esta realización existe la posibilidad de que la Sabiduría Eterna se dé a conocer a través de nosotros y de la ST.
Un maestro Taoísta hizo una pregunta y luego dio la respuesta. La pregunta era: "¿Por qué eres infeliz?" La respuesta fue: “Porque el 99,9 por ciento de todo lo que piensas y de todo lo que haces es para ti mismo, y no hay uno”. Tal vez la realización de los límites no sustanciales que colocamos a nuestro alrededor es algo lejano para nosotros, pero mientras tanto hay trabajo por hacer.
La unidad, la armonía, es la base de toda fortaleza. Ese es el campo en el que tenemos que trabajar. Estos son solo algunos pensamientos. No existe una fórmula para el comportamiento teosófico, como no existe una fórmula para la vida o el vivir, pero nuestro objetivo es encontrar ese camino hacia una comprensión más profunda de la sabiduría, la unidad y la hermandad.****
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P: Usted habló sobre experimentos y aceptación de errores, pero hay una cuestión sobre la cual hablamos varias veces durante nuestro congreso y me gustaría escuchar su opinión: ¿Cómo debemos tratar con aquellas personas cuyos experimentos y errores destruyen los esfuerzos de otros, nuestros esfuerzos personales o los esfuerzos de un grupo de personas?
R: En nuestro deseo de ser fraternales, muy a menudo estamos dispuestos a pasar por alto hechos que están frente a nosotros. Uno de los hechos sobre este trabajo es que todos nosotros estamos funcionando en diferentes niveles de desarrollo y comprensión. Para las mentes de muchas personas dentro de la ST, debido a que esta Sabiduría Eterna es tan vasta, piensan que es todo y cualquier cosa, lo cual es incorrecto. Existe la expresión: “La Teosofía es todo pero no todo es Teosofía”. A menudo, algún aspecto de la Tradición de la Sabiduría se vuelve atractivo para un individuo, y también se ve teñido por el temperamento y las limitaciones de ese individuo.
Después de obtener su iluminación, el Buda vivió otros cincuenta años y produjo una gran cantidad de enseñanzas. Al final de su vida, condensó sus enseñanzas en solo tres cosas: “No hagan daño, hagan el bien y purifiquen su mente”. En la historia de la ST, estos casos que continuamente se presentan de individuos que intencional o inconscientemente hacen daño a la ST, tenemos que aplicar esa idea, no hacer daño.
Donde se está haciendo el daño, a veces tenemos que interrumpir ese proceso por varios medios. En Rusia, como en todas partes, estoy seguro de que hay una serie de cosas que son problemáticas. Como Presidente internacional, pueden imaginar con lo que debo lidiar. Para algunos puede parecer sorprendente, o contrario a la intuición, que los mayores problemas que he encontrado dentro de la ST han sido con personas que tienen un gran conocimiento intelectual sobre las enseñanzas teosóficas, o aquellos que tienen una devoción por alguna idea personalizada sobre la Teosofía y el trabajo teosófico.
Este no es un problema de miembros ocasionales con ambiciones personales. A menudo, los problemas más profundos han sido con aquellos que se han familiarizado con las enseñanzas teosóficas, pero no se han familiarizado con ellos mismos. Estas no son cosas pequeñas de las que estamos hablando. No existe una fórmula sobre cómo abordarlo. La idea principal es: no hacer daño y, cuando sea posible, no permitir que se haga daño.
P: Como Presidente Internacional usted viaja mucho, da muchas charlas en muchos lugares, se comunica con muchos teósofos y muchas sociedades teosóficas locales, así que ¿en qué sociedad y en qué país, en su opinión, se realiza la idea de la Fraternidad de la mejor manera?
R: En cierto sentido, esta es una pregunta injusta. Es como una pregunta que le podemos hacer a nuestra madre o a nuestro padre: “¿Cuál es tu hijo favorito?” En el mundo de la ST, en todas partes se está haciendo un intento, en todos los países. En ciertos lugares algunos aspectos de la misma están más desarrollados, en otros lugares se desarrollan diferentes aspectos. En ningún lugar se realiza plenamente. Mi esperanza es que si me hacen la misma pregunta en los próximos años, podré decir, sin duda, que “es la ST en Rusia”.
P: Escuchamos y leímos la traducción de su charla reciente ante la Federación Interamericana, donde describió el proceso de creación de la Declaración de la Misión, que es muy interesante e importante. Y la pregunta es en realidad sobre la fórmula de la misma Misión, porque existe esta palabra “realización” que podría significar dos cosas: comprender, o hacer que algo suceda en la vida, en la realidad. Entonces, ¿cuál es en la Declaración?
R: La experiencia del surgimiento de esa Declaración de Misión fue uno de los puntos culminantes de mis años en la ST. Fue un ejemplo de unidad en acción. Hubo más de treinta personas involucradas en la etapa final del proceso, sentadas juntas alrededor de la mesa en Naarden, Países Bajos. La experiencia fue una en la que las preferencias personales desaparecieron, lo que permitió una interacción que dio lugar a algo bastante sublime.
La Declaración de Misión de la ST es muy compacta. En inglés son veinticuatro palabras. Puedo recordar muy bien el momento en el que se pronunció esa última palabra y el silencio que invadió la habitación, la calidad de la luz que brillaba y la sensación de expansión que se sintió universalmente. Fue extraordinario y dio un pequeño vistazo de las posibilidades de este trabajo teosófico.
En la Declaración de Misión, inicialmente no se incluyó la palabra “realización”. Fue “una comprensión cada vez más profunda de la Sabiduría Eterna, la autotransformación espiritual y la unidad de toda la vida”. La idea era que la "comprensión" en sí misma, podría percibirse como personal y estática; pero que la inclusión de la realización está relacionada con el camino en el que estamos. La comprensión conduce a la realización, la experiencia real de lo que se trata esta Sabiduría Eterna.
Tienes que ser consciente de que dentro de la Declaración de la Misión todo está conectado con todo lo demás. La realización no está sola como una cualidad o como una experiencia. Por lo tanto, es “una comprensión y materialización cada vez más profundas de… y luego son tres cosas: una realización de la Sabiduría Eterna, una realización de la autotransformación espiritual y una realización de la unidad de toda la vida. Esta Misión de la Sociedad Teosófica nos señala hacia una experiencia cada vez más profunda de estas tres dimensiones de la Sabiduría Eterna.
Aprecio especialmente esta pregunta porque surge de la intención de la Declaración de la Misión. La idea en producirla fue en primer lugar que nos engañamos a nosotros mismos si creemos que cualquier conjunto de palabras que juntamos puede captar la plenitud de esta exaltada Misión, pero tenemos que hacer algo con las palabras. Entonces, la intención era que se pudiera proporcionar algo en la forma más compacta posible, que pudiera expandirse infinitamente en nuestro propio pensamiento y meditación. Agradezco esta pregunta porque indica que este trabajo está surtiendo efecto.*****
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