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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 142 - Número 12 -  Septiembre 2021  (en Castellano)

 
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Tres pensamientos

TIM BOYD

Recientemente, en el transcurso de una semana, tuve la oportunidad de estar en contacto con tres inspiradoras corrientes de pensamiento: dos derivadas de conversaciones y una de un artículo escrito. Cada una dentro de su propia esfera particular, pero, al menos para mí, pareciera haber un hilo conductor relacionado a vivir una vida espiritual.

(1) La primera fue una conversación que tuvo lugar entre tres personas: dos Rinpoches Tibetanos Budistas y una figura política y filósofo del ámbito social y político de la India. La conversación se suponía que cubría el tema de “Ética, Meditación y Sabiduría en un Mundo Turbulento”. De hecho, la conversación se detuvo en la ética. Ética (sila), meditación (dhyâna) y sabiduría (prajñâ) son las tres perfecciones finales (pâramitâs) como se enumeran en el Budismo y en La Voz del Silencio de H. P. Blavatsky (HPB).

El reino de la ética se expresa a menudo en términos de moralidades específicas –cosas que haces y cosas que no haces. Generalmente, lo que no deberías hacer recibe mayor atención, al igual que los Diez Mandamientos del Antiguo Testamento - “Tú no deberás….". Así es con la pañcha-sila o los Cinco Preceptos: no matar, no robar, no mentir, no tomar sustancias tóxicas y no hacer mal uso de las funciones sexuales. En su sentido más superficial, se trata de prohibiciones de conducta relacionadas con acciones externas. Como toda enseñanza valedera, la intención y los efectos de atención a estos preceptos éticos no están disociados de nuestra vida externa.

 

El enfoque de esta perspectiva ética es no hacer daño (ahimsa) ni a nosotros mismos ni a otros, absteniéndonos de matar, robar, mentir o intoxicarnos en sus diversas formas. Observamos nuestras tendencias a robar elogios o al reconocimiento de los demás, las diversas falsedades que nos decimos a nosotros mismos para sostener nuestras identidades escogidas, etc. y elegimos abstenernos. Solo cuando comenzamos a ver los efectos insidiosos de nuestros hábitos mentales inconscientes podemos cambiar. La práctica direccionada al cultivo de la ética, establece a la mente en un curso apropiado, la mente es protegida. Nagarjuna, el gran monje budista y filósofo, afirmó: “Sin la disciplina de proteger la mente, ¿de qué valor son todas las otras disciplinas?"

 

Para que cualquier estructura se soporte requiere una base adecuada. Sin el cimiento de una base ética, la práctica espiritual no se sostiene y tarde o temprano muestra su debilidad. Una intención arraigada en la ética protege la mente. ¿De qué? De sí misma. Esta fue una conversación durante el curso de la semana.

 

(2) Otra corriente de pensamiento que encontré estaba relacionada con la forma en que miramos la naturaleza del ser humano y el universo. Generalmente nuestro pensamiento se mueve de la materia más densa, a los grados más finos de materia, al reino del Espíritu. Un punto de vista teosófico proporciona un par de siete formas de verlo. A menudo pensamos en términos físico, etérico, astral, mental, espiritual (búdico), átmico y sus términos derivados.

 

Lucy Oliver es una pensadora contemporánea profundamente arraigada en la tradición de la Sabiduría Eterna. En un artículo ella trató de replantear la discusión. La forma en que ella lo enmarca es en términos de superficie, flujo, ritmo y campo. Los términos son bastante diferentes y de alguna manera extraños. Pero en cierto punto tiene un gran valor, porque nos obliga a verlo de una manera diferente.

 

Las superficies son todo lo que contactamos con nuestros sentidos, las cosas físicas que sentimos en el mundo. En la tradición espiritual hindú los sentidos se denominan los jñânendriyas u órganos de conocimiento. Estas son nuestras ventanas al mundo, las áreas que pensamos como la realidad más básica: la habitación que compartimos, el cuerpo que habitamos, las cosas que olemos y vemos, todas las cosas que nos informan nuestros sentidos.

 

Uno de los comentarios de HPB fue: “La primera necesidad para obtener el autoconocimiento es volverse profundamente consciente de la ignorancia; sentir con cada fibra del corazón que uno es incesantemente autoengañado". Ella no solo se refería a la ignorancia del mundo que nos rodea, en el ámbito político o social. Tenemos que estar convencidos de nuestra propia ignorancia: que lo que vemos como "real" en el mundo es totalmente incorrecto y parcial. Comienza con el reconocimiento de que nuestros sentidos solo nos dan información parcial.

 

Un abejorro en este cuarto verá un rango del espectro de luz mucho más allá de lo que somos capaces de ver. Un perro podrá sentir los olores de las personas que pasaron por la habitación hace días. Nuestros sentidos son extremadamente limitados y sus informaciones nos engañan continuamente. Así formamos, nos aferramos y exigimos que otros acepten ideas muy sólidas fundadas sobre datos inadecuados de nuestros sentidos.

 

Hay un concepto fundamental de que todo y todos están buscando la felicidad. Se podría decir que la felicidad resulta de la capacidad de fluir entre estas superficies. Siempre que cualquier área de sensación nos retiene, fijamos nuestra atención en ella, nos encontramos atrapados en un proceso repetitivo de lucha o de satisfacción sensorial. Este es un proceso psicológico que involucra no meramente los sentidos, sino nuestras reacciones emocionales y mentales. Cuando encontramos que nuestro movimiento es relativamente irrestricto, es decir que nuestro sentido de apego o de aversión a las superficies sensuales se reduce, experimentamos un estado de fluidez. Como agua en una corriente, fluimos alrededor de lo que podría parecer un obstáculo y nos sentimos felices.

 

El ritmo expresa la idea de que hay ciclos en los que participamos. Estos ciclos operan por debajo o más allá de nuestra conciencia y control y dan forma a nuestra experiencia del mundo. Todo, desde el ciclo de la respiración hasta los ritmos circadianos de vigilia y sueño, a la sucesión de las estaciones, ciclos de evolución, al gran ciclo de manifestación cósmica y absorción, caen dentro de la idea de ritmo.

 

Nuestro sentido de fluir es una experiencia mental y emocional individual de expansión y libertad dentro de los grandes patrones de ciclos, o ritmo. Fluir sucede dentro del mundo de las experiencias, pero poder elevarse más allá de las meras experiencias es la esencia de la vida espiritual. El silencio real nos señala la dirección a través de la cual la mente que experimenta cesa su actividad. En el proceso de volverse quieto, calmo y, en última instancia, silencioso, nos conectamos con niveles cada vez más profundos de estos ritmos que lo abarcan todo.

 

En las tradiciones de la Sabiduría Eterna del mundo hay ejemplos que se dan sobre la ampliación de la conciencia. En la interpretación poética de Sir Edwin Arnold del despertar de Buda, La Luz de Asia, al final, Arnold expresa la experiencia así: "La gota de rocío se desliza en el mar brillante”. Es un ejemplo tan hermoso de la extensión de la conciencia que ocurre cuando la superficie divisoria del yo se fusiona con el Todo.

 

Pensamos en el océano como un gran cuerpo de agua, pero dentro de él hay probables ríos o corrientes que fluyen a diferentes profundidades y direcciones. El océano no es solo una cosa, sino que es una que abarca toda vida con muchas corrientes diferentes que existen dentro de ella. En muchos sentidos, esto expresa la idea de campo. La vida espiritual que intentamos cultivar implica conectarnos con una u otra de esas corrientes que fluyen dentro del Todo. En ese sentido superficies, flujo, ritmo se unen fundamentalmente dentro del campo de la conciencia universal o Espíritu.        

 

(3) La tercera corriente de pensamiento, es resultado de una conversación con un pedagogo, que también es una destacada persona de negocios. En este tipo de conversaciones surgen diferentes clases de ideas. Esta persona usó un término para los beneficios de la educación -"el efecto multiplicador". Es un término de economía que ha sido aplicado a la educación. Básicamente, cuantifica el crecimiento proporcional del retorno resultante de la inversión de una cantidad determinada. La idea examinada fue la naturaleza y el grado de cambio positivo en la sociedad india que, fundamentalmente proporciona la inversión en la educación de un niño.

 

En estas tres conversaciones hallé mi interpretación coloreada por una percepción del propósito de la Sociedad Teosófica. Por tanto, para que la idea económica trabaje en este ámbito, tiene que ser traducida en algo que se ajuste a un camino espiritual. De nuevo, pasamos a algunas de las cosas que HPB y otros han dicho.

 

HPB hizo muchas declaraciones sobre la hermandad inherente de la humanidad, o la unidad de toda vida. Ella expresó esto de muchas formas diferentes: "Hay una ley oculta… que ningún hombre puede elevarse por encima de sus faltas individuales sin levantar, aunque sea un poco, todo el cuerpo del cual él es una parte integral”. Del mismo modo nadie puede pecar, ni sufrir los efectos del pecado, solo. En realidad, no existe tal cosa como "separatividad"… el enfoque más cercano a ese estado egoísta que las leyes de la vida permiten, está en la intención o el motivo. Consciente o inconscientemente, estamos ya sea purificando o contaminando la corriente que todos compartimos.

 

La mezcla de estas tres vías de pensamiento -la protección de la mente que es enfatizada en la ética, o sila, la percepción del yo como una corriente que funciona dentro de una conciencia oceánica y el hecho de que todo lo que agregamos a esa corriente, multiplica su efecto más allá de los límites de nuestra conciencia- es un importante camino que debemos considerar. Hay un hilo conectando estas ideas aparentemente aisladas, así como hay un hilo que conecta cualquier cosa con todo, cuando observamos más profundamente.

 

 

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