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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 142 - Número 08 -  Mayo 2021  (en Castellano)

 
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Krishnamurti, educación y desaprender

TIM BOYD

 

 Este breve artículo es el producto de una perspectiva que incorpora una serie de corrientes a través de las cuales he experimentado el mensaje de Krishnamurti, como beneficiario de su vida y sus enseñanzas, como miembro, ahora Presidente de la Sociedad Teosófica y alguien que ha participado recientemente en la fundación de una institución educativa (la Academia Teosófica de Adyar) motivada por las enseñanzas de la Sabiduría Eterna. Todos estos encontraron una poderosa voz contemporánea en J. Krishnamurti (K). A menos que cuente sus muchos videos, grabaciones de audio y libros, nunca estuve en su presencia. Sin embargo, he tenido la sensación de estar con él a través de historias y conversaciones con muchas personas que trabajaron cerca de él, se sentaron con él y discutieron, compartieron ideas y recitaron con él sus amados mantras.

La importancia, para mí, de esta mezcla de perspectivas es que posiciona a K. en un desarrollo continuo. Desde la niñez hasta la culminación de su vida, hay un desarrollo dramático de su mensaje y su capacidad para compartirlo. Ser miembro de la Sociedad Teosófica enraíza a K. en un contexto que añade cierta riqueza a su mensaje. El primer librito de K, muy leído, fue escrito a la edad de catorce años –A  los Pies del Maestro (APM). Aunque muchos dirían que el libro fue el producto de un joven "altamente evolucionado", no hay duda de que es el producto de la juventud con todas sus ventajas y limitaciones.

El libro es un resumen de cosas que le dijo a K. alguien a quien consideraba como maestro. La enseñanza presentada en él no era nueva, había sido expuesta por Sankaracharya en un idioma diferente, más de mil años antes. Lo que Krishnamurti agregó al material fue la sencillez y la expresión no elaborada de una mente joven, que le dio claridad e inmediatez. Esencialmente, fue una repetición de pensamientos de los demás, pensamientos que resonaron profundamente en él, pero que no podría llamarse original. APM era un descripción de un camino que conduce "desde lo irreal a lo Real” que involucra cuatro "Calificaciones" de la mente y el comportamiento -discernimiento, desapego, buena conducta (también conocida como shatsampatti) y amor.

Fue en esta etapa inicial del proceso de desarrollo de K que muchos miembros de la Sociedad Teosófica (ST), otros en todo el mundo y yo, lo encontramos por primera vez. Y fue a partir de estos comienzos juveniles que se ha intentado seguir la cada vez más original y exigente naturaleza de su mensaje. Aunque más tarde en la vida su sentido de conexión con la línea de su pensamiento anterior disminuyó al punto de incluso perder los recuerdos de ese otro tiempo, el núcleo central alrededor del cual giró su vida de enseñanza fue siempre el movimiento de "lo Irreal a lo Real”.

Enseñar es comunicar de una manera en que cambian los efectos. K. se centró en nada menos que la liberación, una "libertad incondicional" que sólo es posible cuando uno se libera de las emociones y pensamientos oscurecidos -lo que los budistas describen como "emoción aflictiva". La libertad no se puede enseñar, ni tampoco la liberación. Pero el cultivo de la mente observadora que explora, pregunta y se siente cómoda con el silencio, es algo que se puede comunicar. El problema de desarrollar modelos educativos capaces de este tipo de enseñanza es que se requiere un acercamiento diferente a la enseñanza y el aprendizaje –uno que involucra tanto al profesor como al alumno en una dinámica común.

En el idioma de María Montessori “educamos el potencial humano”. La ST se fundó con tres objetivos principales, de los cuales el más importante fue, en el idioma de 1875, "hermandad", o “unidad” y “unidad de vida”. Uno de los  otros objetivos se relaciona con la investigación de "poderes" latentes en los seres humanos. Con frecuencia estos poderes se han interpretado como de naturaleza psíquica, una idea que, si bien es cierta en un cierto nivel, impide una comprensión más profunda. Lo que podría ser considerado como paranormal se vuelve completamente normal para cualquiera que alcance un cierto nivel de conocimiento.

Krishnamurti, aunque dotado de tales habilidades, con razón rechazó el deseo de poner cualquier foco en ellas, las veía como otra atadura y distracción personal de una comprensión genuina. Los poderes reales, los poderes dignos de un esfuerzo educativo, son completamente diferentes en naturaleza. La compasión, la veracidad, la bondad, la meditación, el coraje, son los poderes latentes dentro de nosotros, poderes que nuestro condicionamiento implacable ha relegado al reino de "potencial", "latente" e inactivo. Pero ¿qué podemos hacer al respecto?

La pregunta que hizo K. y lo que estamos preguntando desde el comienzo de nuestro intento educativo, es "¿Qué es la educación?" y la pregunta central de "¿Cómo educamos?" Un sentido literal de lo que significa educar es la dirección de nuestro esfuerzo. La mayoría de nosotros, que hemos tenido la experiencia de la educación formal, compartimos un trasfondo similar. Desde sus primeras etapas, el proceso implica un enfoque separativo de profesor y alumno en el que se debe actuar sobre el estudiante. Al último le falta conocimiento y debe llenarse. El primero no está familiarizado con el comportamiento y debe ser moldeado. Ellos deben ser sometidos a pruebas periódicamente para asegurar que el condicionamiento es efectivo. Se comparan y premian según el grado de aceptación demostrada en este condicionamiento. Además, están entrenados para temer las consecuencias de una inadecuada aceptación o de un cuestionamiento "inapropiado" en este proceso de enseñanza.

Cuando llegamos a los más altos niveles de educación institucional que tenemos, no solo nos adaptamos completamente a este proceso, sino que descubrimos que hemos desarrollado una cierta dependencia, un interés creado en promover este enfoque. Nuestra carrera, nuestra aceptación en la comunidad, incluso nuestro sentido de autoestima, se vinculan tan íntimamente con la visión condicionada de quiénes somos y qué es valioso, que cualquier movimiento en una dirección alternativa puede ser aterrador. Aunque es un problema que enfrentamos en diferentes etapas de la vida, a menudo en la mediana edad uno comienza a sentir con una severidad creciente que ni el entrenamiento de toda una vida, ni el camino en el que nos ha colocado, nos han llevado a la felicidad. Uno comienza a sentir que, a lo largo del proceso, no se han recibido pautas o instrucciones dirigidas hacia el más fundamental deseo de cada persona, el logro de la felicidad y la búsqueda de sentido.

Krishnamurti comentó una vez que “No es señal de salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”. El proceso educativo desde sus comienzos no debería tratarse de verter hechos, información y comportamientos en los estudiantes, sino que debe centrarse en el significado fundamental de la palabra "educar", que es "educir". Tenemos que educir los potenciales ocultos de vida y amor. Son estos los que ennoblecen hechos con significado.

En cierto punto uno mira el mundo que habita y se vuelve agudamente consciente de sus problemas. Para algunos resulta en desesperación, para otros los problemas -personales, sociales, ambientales– pueden parecer tan abrumadores y uno se siente tan mal equipado,  que la negación es la respuesta preferida. Otros se embarcan voluntariamente en un proceso de "desaprender", en el que se identifican y eliminan las huellas oscuras de toda una vida de educación mal dirigida, de modo que puedan revelarse la frescura, la apertura y la claridad de visión de una mente libre. La educación moderna implica necesariamente más que el desarrollo del carácter, autoconfianza y movimiento hacia la felicidad. La excelencia académica es un requisito, como es la necesidad de preparar estudiantes para funcionar en el mundo de hoy -desarrollo de habilidades motoras, conciencia conceptual en todas las disciplinas,  profunda exposición a las artes, las ciencias y los deportes. Lo más importante es la necesidad de preparar estudiantes para conocer y redirigir rápidamente las crecientes consecuencias de nuestro prevalente enfoque educativo que ha enfrentado a la gente unos contra otros y contra el mundo natural. ¿Qué es desaprender?

Krishnamurti imaginó un mundo de individuos psicológicamente libres, personas capaces de responder a la vida sin esfuerzo, más allá de los laboriosos procesos cargados de pensamiento de una mente condicionada. Normalmente, aquellos que se acercaban a sus enseñanzas normalmente lo hicieron mucho después de que el mundo y sus costumbres hubieran puesto su mano pesada sobre ellos, y requirieron un tremendo esfuerzo para llegar a ser sin dificultad- observar simplemente el vuelo de un pájaro, el olor de la lluvia, el movimiento del pensamiento. En una ocasión en Saanen, Suiza, después de ver las mismas caras de la audiencia año tras año, K. preguntó, "¿Por qué sigues aquí?" Después de escuchar su mensaje repetidamente, la pregunta que él hacía era, "¿Por qué no lo has entendido aún? Este es el dilema de desaprender.-

 

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